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�8 de Septiembre, Jueves�

Los primeros d�as despu�s de las vacaciones siempre eran los m�s duros, consist�an en volver a recuperar cada una de las rutinas que hab�amos olvidado en apenas unos meses. Desayunar, comer, cenar, siempre a la misma hora, puntuales como un reloj. Interminables clases donde hab�a que concentrar todo nuestro esfuerzo en mantener la atenci�n con el fin de parecer m�nimamente interesados en las materias. Gritos, risas, lloros entre cada clase, momentos durante los que el tiempo decid�a esprintar. Aunque sin lugar a dudas, la peor de todas no era otra que madrugar, aun habiendo trabajado en la tienda de mi t�o durante el verano, teniendo que levantarme varios d�as cuando el sol aun segu�a desaparecido, las ojeras en mi cara demostraban que todav�a necesitaba acost�mbrame a los nuevos horarios.
Tumbado sobre mi cama, sujetaba con fuerza la s�bana evitando que los tirones, cada vez m�s fuertes, me la quitasen.

- �Vamos perezoso! - un nuevo tir�n al tiempo que aflojaba la tela produjeron un estruendo en la habitaci�n.

Abr� un ojo con dificultad, contuve la risa sabiendo lo que iba a encontrarme. En el suelo se encontraba Peter, el trozo de s�bana que hab�a conseguido quitarme estaba enredado en sus piernas impidi�ndole levantarse.

- �Parker! a ver si dejas de tirar la porquer�a al suelo. - Stebbins miraba a Peter desde la puerta y sali� sonriendo de la habitaci�n.

�ltimamente Stebbins mostraba un comportamiento extra�o hac�a nosotros, empleaba un tono muy distinto al hostil y burl�n de a�os anteriores, incluso se podr�a decir que era agradable.
Me levant� y cog� de un extremo la s�bana que estaba en el suelo, tir� de �l, arrastrando tambi�n a Peter que aun no hab�a conseguido zafarse del nudo que aprisionaba sus piernas.

- Bueno tendr� que sacar la basura - dije abriendo la puerta.
- Eso tu riele las gracias a ese... - Peter protest� murmurando diferentes descripciones de Stebbins no muy desencaminadas de la realidad.

Ayud� a Peter a levantarse y recogimos la habitaci�n con la mayor velocidad que pudimos.

- Espero que hoy al menos tenga alguna tostada - coment� mientras bajamos corriendo las escaleras que conduc�an a la sala com�n.
- O por lo menos un vaso con zumo - contest� Peter.

Como de costumbre a esas horas de la ma�ana la sala com�n estaba totalmente vac�a, la cruzamos en un suspiro en direcci�n al gran comedor. A medida nos acerc�bamos, el n�mero de alumnos por los pasillos en direcci�n a las aulas iba en aumento. Cuando por fin entramos s�lo los grupos m�s rezagados segu�an desayunando. En la mesa de Slytherin estaban Sacharissa y Stebbins hablando, sus tazas estaban vac�as, frente a ellos se encontraba Sally terminado el �ltimo trozo de una pasta de melocot�n. Nos sentamos a su lado y buscamos entre los restos de comida que hab�a sobre la mesa algo que mereciese la pena llevarse a la boca.

- Otra vez tarde - dijo Sacharissa - como sig�is as� no os va a quedar ni los restos.
- Toma, te he guardado un poco - Sally le acerc� a Peter un plato con una tostada, dos magdalenas y un bol de cereales.
- Muchas gracias - respondi� d�ndole un beso.

Acerqu� disimuladamente la mano a la tostada de Peter pero un gesto amenazante de su tenedor me hizo retroceder y conformarme con una de las quemadas que quedaban sobre la mesa. Apenas tuvimos tiempo para dar un par de bocados al espectacular desayuno cuando la comida sobre la mesa empez� a desaparecer indicando que era la hora de ir a clase.
La diferencia entre Sexto y Quinto curso se ve�a claramente en el tama�o de los libros, los de este a�o eran el doble de anchos que los del anterior, con el tama�o de letra mucho m�s peque�a de lo habitual y con constantes ejemplos reales sobre los temas tratados. A pesar de ello cada uno de los profesores no dejaban de recordarnos una y otra vez que este a�o deb�amos atender en cada clase, pues nosotros hab�amos elegido asistir a ellas. Aunque mi mayor preocupaci�n en aquel momento era pensar que hacer con la cantidad de horas libres que tendr�a ese a�o, no estaba muy seguro si, pas�rmelas tumbado tomando el sol o hacer un poco de ejercicio por los campos del colegio, afectar�a de forma favorable a mi futuro profesional.
Durante la mayor�a de las clases en las que coincid�a con Peter y Sacharissa me sentaba junto a Peter y Sally como el �ltimo a�o, Sally parec�a que con el paso del tiempo hab�a ganado en confianza y de vez en cuando se un�a a nuestras conversaciones e incluso bromeaba. S�lo en transformaciones cambiaba de sitio para ponerme junto a Ally ya que era la �nica clase que compart�amos con Hufflepuff, y aunque llev�bamos a�os siendo amigos, muchos de mis compa�eros Slytherin me lanzaban acusadoras miradas siempre que les daba la ocasi�n.

- Creo que Vince te quiere decir algo - Ally me indic� la zona donde Vince estaba sentada con un movimiento de cabeza.

Vince nos observaba con el ce�o fruncido desde la mesa de al lado, cuando cruzamos las miradas se gir� para comentarle algo al o�do a su compa�era.

- No te preocupes, ser� que le gusto - contest� esperando ver si Vince volv�a a mirarnos.
- �Gustarle tu? - Ally esboz� una delicada sonrisa - No creo, es m�s posible que le guste yo.

Re�mos.

- Ally - hice una pausa intentando parecer interesante y usando un tono mucho m�s grave - cualquiera de estas chicas dar�a lo que fuera por estar sentada a mi lado.

Pas� mi mano bajo la mesa y la pos� sobre su pierna. Ally me abri� los ojos, mir� alrededor, y cuando comprob� que nadie nos prestaba atenci�n se acerc� a m�.

- Keith - hizo una pausa a la vez que puso su mano sobre la m�a y la agarr�. - cualquiera de estos chicos - quit� mi mano de su pierna, la puso sobre la mesa solt�ndome. - se morir�a - contin�o acerc�ndose y bajando la voz, haciendo que a mi forma de verla resultase irresistible - por estar a esta distancia de m�. - Ally me sonri� volviendo a mirar hacia la profesora.

Durante un rato estuvimos atendiendo a las explicaciones de profesora McGonagall sobre una transformaci�n compleja simple y una compleja completa, dejando bien claro que las segundas s�lo los magos con talento y dedicaci�n llegaban a conseguir hacer. Por el rabillo del ojo observaba como Ally tomaba apuntes, el pelo le ca�a sobre la cara provocando que lo apartase frecuentemente con la pluma. No pod�a evitar sentirme atra�do por ella.

- �T� crees? - le pregunt�.

Ally puso cara de no entender que le estaba preguntando.

- �Crees que a todos estos les gustar�a estar tan cerca de ti? - Ally repas� con la mirada toda el aula. - Es te voy a ser sincero, eres un poco fe�lla - continu� intentando picarla - y no hueles muy bien.

Ella cerr� el pu�o y amenaz� con golpearme el hombro pero interrumpi� la acci�n al percatarse de que la profesora se dirig�a a nuestra zona.

- Lo que creo es que tienes envidia - susurr� haciendo que atend�a.
- �Envidia? �Yo?
- Si, envidia de que yo puedo tener a quien me apetezca y tu no. - Apoy� sus codos sobre la mesa e impuls� su cuerpo para poder acercarse a uno de los dos chicos de su casa que se sentaban delante. Le dijo algo al o�do que provoc� que el chico se girara y le gui�ase un ojo. - �Ves? - sentenci� con aire de victoria.
- M�s quisieras... - mir� hacia Peter y Sally los cuales parec�an entretenidos escribiendo algo en el mismo pergamino. Me mantuve cayado intentando que la conversaci�n cambiase de tercio, pero Ally no se daba por vencida con facilidad.
- �Que te apuestas?

Supe que seguramente no tendr�a muchas opciones de ganar la apuesta pero era demasiado orgulloso como para echarme atr�s.

- �En que estas pensando? - pregunt� temiendo la respuesta.
- Te apuesto a que me lio con m�s alumnos que tu durante este curso, adem�s con el torneo tendremos m�s variedad donde elegir.
- Sabes que no tienes nada que hacer y no s� que ganar�a yo humill�ndote - re�.
- �No te vale con que reconozca que toda esa chuler�a est� justificada?
- En realidad se que lo reconoces
- Est� bien - Ally cogi� su pluma y escribi� unas l�neas sobre su pergamino.

Me acerqu� para ver bien y poder leerlo sin problemas. Cuando termin� le contest�.

- Acepto tu apuesta.

Con un movimiento de su varita Ally borr� lo que hab�a escrito. La profesora McGonagall dio por finalizada la clase y las voces de los alumnos inundaron el aula. Stebbins y Sacharissa salieron los primeros haci�ndonos una se�al de que nos esperaban en la puerta.

- �Nos vemos despu�s de comer? - Ten�a horas libres gracias al profesor Snape y a la cantidad de horas que ten�a asignada la asignatura de pociones.
- Vale, as� ultimamos los detalles.

Nos reunimos con los dem�s y fuimos todos juntos hacia el comedor. Tras terminar de comer Peter y Sacharissa fueron a pociones y yo esper� apoyado en una columna a que Ally saliese. Dimos una vuelta alrededor del patio principal, buscando un sitio donde sentarnos, hac�a mucho viento por eso no decidimos ir a los jardines y ver si encontr�bamos un lugar m�s guarnecido. A pesar de ser horario de clase se ve�an alumnos pululando de un lado a otro, estaba claro que la clase de Snape no deb�a tener mucha afluencia. Decidimos quedarnos junto a una columna del pasillo donde menos aire daba, dejamos los libros en el suelo y nos sentamos en su base.
Despu�s de un tiempo negociando concluimos que la apuesta solamente tendr�a 3 normas.
1) No cuentan las vacaciones: Cualquier persona con la que no li�semos en vacaciones no se tendr�a en cuenta.
2) Prohibida cualquier influencia: Cada uno de los ligues tendr�a que estar con nosotros por propia voluntad y sin tener que darle nada a cambio.
3) Ning�n afectado sabr�a sobre la existencia de la apuesta.

- Pues ya est� - Ally guardo el trozo de pergamino donde hab�a escrito las normas entre las p�ginas de uno de sus libros.
- Aun tenemos que saber c�mo conocer de verdad si estuviste con uno o no.

Lo m�s complicado ser�a demostrar si ment�amos o no cuando dij�semos que hab�amos estado con una persona u otra.

- Ya tengo algo en mente pero quiero hablarlo con Sach antes, a ver si es posible.
- As� que ya empiezas a hacer trampas, si se lo cuentas, la tengo que quitar de mi lista de posibles. - repliqu�.
- Ella no se liar�a contigo ni loca. Si quieres se lo puedes contar a Peter y as� nos igualamos. - respondi� sorprendida.
- Peter esta con Sally, el no caer�a en tus maquiav�licas redes.
- Y Sach con Stebbins - contrarrest� ella.
- Pero es Stebbins - �l a todas luces no contaba como novio - adem�s no hay ninguna norma que lo impida.
- Peter y Sach descartados, �ok? - finaliz� ella tap�ndome con la mano la boca.

Ten�a las manos congeladas, el d�a estaba oscureciendo y cada vez el frio era mayor. Le ofrec� mi jersey y se lo puso alrededor de las manos a modo de manta.

- Vale, pero hasta que no est� claro c�mo evitar los enga�os no comienza la apuesta.
- Jeje, veo que tienes miedo. - ri� ella.
- �Miedo?, pero si el vencedor est� claro. - dije gui�ando un ojo al reflejo que se dibujaba en la ventana de la clase de enfrente.

Ally apoy� su cabeza en mi hombro. Nos miramos desde el otro lado de la ventana. Acarici� con sus labios mi cuello consiguiendo transformar el viento a nuestro alrededor en una tenue brisa, hasta que nuestros labios se encontraron.

- Esta claro - susurr�.

El tiempo corr�a entre risas, besos, caricias, disimulando cada vez que ve�amos o escuch�bamos a alguien acercarse. Cuando la hora del final de las clases se acerc�, nos pusimos de nuevo en marcha para evitar caminar esquivando alumnos. De camino a los jardines interiores vimos a un grupo de Hufflepuff sentados en las escaleras que conduc�an a su casa.

- Espera un momento - dijo Ally antes de dirigirse hacia ellos.

Me quede observ�ndolos desde el pasillo, pude distinguir al chico al que Ally hab�a susurrado en clase esa misma ma�ana, que se re�a mientras hablaba con ella, intente recordar su nombre pero no lo consegu�.

- Un don nadie - pens� apartando la vista de ellos.
- Hola Parker - dijeron a mi espalda.

Al darme la vuelta vi a William Wilkes, aunque era miembro de Slytherin apenas hab�a cruzado alguna palabra con �l durante los a�os que llevaba en el colegio.

- �No tienes pociones? - continuo.
- No, decid� dejarla este a�o - contest�
- Voy a la sala com�n �vienes? - me indic� se�alando el final del pasillo.
- No, estoy esperando a una amiga - mire hacia Ally que segu�a hablando con sus compa�eros.

Wilkes miro hacia ellos y en su rostro se dibujo una peque�a sonrisa.

- �No crees que tus compa��as no son las m�s indicadas para alguien como t�? - dijo sin mirarme en un tono completamente tranquilo.
- No entiendo que quieres decir - intent� disimular, sab�a de sobra que para un Slytherin tener amigos en Gryffindor o Hufflepuff era extra�o, pero normalmente el resto se limitaba a mirar con aire de desaprobaci�n, pocos eran los que dec�an algo y m�s sin conocer a la persona.
- Esta amiga tuya de Hufflepuff �Allyson se llama?, �de veras quieres que te relacionen con ella? - me mir� sin pesta�ear, esperando una respuesta.
- No veo por qu� no van a poder relacionarme con ella - balbuce� sin saber que decir, no sab�a por qu� extra�a raz�n le contestaba.
- Porque no ser�a bueno para tu imagen que te relacionaran con una sangre sucia. - me espet�.

Las �ltimas palabras resonaron como el eco en mi cabeza.

- �Pero t� que sabr�s! �Ni siquiera ella lo sabe! - me coloqu� a apenas un palmo de distancia suyo, a pesar de ello �l ni siquiera se mov�a un cent�metro y me miraba desafiante.

Vi como Ally y el grupo de Hufflepuff se percataban de nuestra conversaci�n.

- Por lo que tengo entendido, es m�s que probable que su padre sea un muggle - la voz no le tembl� ni un �pice - Lo que la hace...

Sin dejarle terminar la frase saqu� de la t�nica mi varita y dando un paso atr�s le apunt� a la cara, sin darme cuenta de donde hab�a salido ten�a su varita justo entre mis cejas. Las sienes me palpitaban y un mont�n de hechizos se arremolinaban en mi boca luchando por salir uno tras otro.

- �Como te atreves?, �Qui�n eres t� para decir nada?

Ninguno de los dos mov�a un m�sculo, nuestras miradas se analizaban intentando descubrir la intenci�n del otro. Ambas varitas se agitaron levemente como si empezasen a entonar una misma composici�n.

- �Keith! - Ally me sujet� el brazo oblig�ndome a bajar la varita. Wilkes a su vez guardo la suya en el bolsillo. - �Para! �Qu� est� pasando?
- Ya hablaremos - me dijo Wilkes sonriendo.

A continuaci�n se fue por el mismo pasillo por el que hab�a aparecido. No le quit� la vista de encima hasta que dobl� la esquina y ya no pod�a seguirlo.

- �Keith! - insisti� Ally sac�ndome de mis pensamientos. La mir� y poco a poco me fui tranquilizando, guard� mi varita y observ� como el grupo de Hufflepuff nos miraba cuchicheando entre ellos.
- �Qu� paso? �Por qu� os amenazasteis? - pregunt� Ally aun sujeta a mi brazo.
- Nada, simplemente me insult� por no aprobar pociones - justifiqu� con lo primero que se me ocurri�.
- No te creo, dime la verdad

Aunque Ally no se cre�a la excusa, era lo �nico que se me ocurr�a en esos momentos y no cre� recomendable decirle las mentiras que dec�an sobre ella.

- Esa es la verdad, es un imb�cil - intent� ser convincente.

Ally segu�a sin parecer convencida pero no dijo nada.

- Se est� haciendo tarde, quiz�s sea mejor que me vaya - buscaba la forma de salir del paso e irme y pensar en lo ocurrido ser�a la mejor manera de conseguirlo.

Asinti� con extra�eza, nos despedimos y me fui mientras Ally volv�a a sentarse junto a sus compa�eros. De camino a mi habitaci�n le daba una y otra vez vueltas a lo que me hab�a dicho Wilkes, parec�a muy convencido de saber qui�n era el padre de Ally y sin embargo resultaba completamente imposible que lo supiese.
Sach estaba sola en un sof� entretenida en la lectura de 'El Profeta', me sent� a su lado sin decir nada. Ella levanto la vista por encima del peri�dico un instante y contin�o leyendo.

- �Que te pasa? - dijo unos segundos despu�s.

Lo que m�s apreciaba de mi relaci�n con Sach era que sab�a sin falta de decirle nada cuando me pasaba algo. Le cont� lo sucedido con Wilkes remarcando los comentarios que hab�a echo sobre Ally y su padre, llegando a la conclusi�n de que lo m�s probable es que se lo hubiese inventado aunque no sab�amos porque raz�n lo har�a.
Siempre hab�a un raz�n.

5 de Septiembre, Lunes

La nueva semana se presentaba interesante. Ya hab�amos dejado atr�s las presentaciones y explicaciones de las asignaturas en las que, afortunadamente, �ramos menos. Excepto en encantamientos, y defensa contra las artes oscuras, que sol�a escoger todo el mundo, las dem�s perd�an alumnos a un ratio alarmante en los dos �ltimos cursos, sobre todo las m�s dif�ciles como pociones o transformaciones.
El primer d�a que hab�amos tenido defensa hab�a sido muy interesante. El nuevo profesor parec�a un poco loco, todo el tiempo dici�ndonos que estuvi�ramos alerta y tuvi�ramos cuidado, pero le gustaba ense�arnos toda clase de hechizos y maldiciones que no podr�amos conocer de otra manera. Nos explic� el tema de las maldiciones imperdonables y nos mostr� como funcionaban sobre una ara�a. A m� me dio bastante asco, pero estoy segura de que Peter s�lo pod�a pensar en "pobre ara�a" y Keith en que habr�a ese d�a para comer.
El s�bado anterior conseguimos reunirnos todos, incluidas Ally y Yashira, en el campo de Quidditch para aprovechar el sol que todav�a hac�a. Nosotras nos tumbamos en la hierba con la cara hacia el cielo, como si fu�ramos girasoles, piernas extendidas y camisas de manga corta, mientras los chicos decid�an que esa postura no era adecuada para ellos y que ser�a mejor sentarse con las piernas cruzadas sobre la t�nica.

- Es una pena que este a�o no vaya a haber quidditch - dijo Ally - me hubiera gustado volver a ver a Diggory en acci�n. Y me gustaban tambi�n los entrenamientos, aunque nunca terminaba jugando. - hizo una peque�a pausa - Creo que el a�o pasado fue el �ltimo a�o de jugar para m�. Me hubiera gustado que me hubieran avisado, lo hubiera disfrutado m�s.

- �Por qu� lo vas a dejar? - le pregunt� Yashira - Mucha gente en s�ptimo sigue en el equipo.

- Es demasiado estresante, demasiado tiempo. Ya me cost� repartirme entre el estudio y el juego el a�o pasado con los Timo, no quiero imaginar que pasar� cuando tenga que preparar los �xtasis.

- Buf, no me lo recuerdes - suspir� Keith - me alegra que este a�o vaya a ser m�s relajado. O eso espero.

- Supongo que s� - le contest� - al fin y al cabo, t� tienes... no s�, c�mo... �dos asignaturas? �crees que podr�s con tanto? Si ves que necesitas ayuda en tremenda haza�a, p�dela, no te cortes.

- C�llate, - me dijo - tengo cinco, y son suficientes. Yo no aspiro a tener una colecci�n de asignaturas como la tuya. Deja que pasen tres meses y llorar�s por haber escogido demasiadas.

- S�lo porque t� no puedas hacerlo no significa que los dem�s tampoco.

- �C�mo cre�is que ser� esto del torneo de los tres magos? - pregunt� Peter en voz alta, mientras Keith y yo segu�amos haci�ndonos gestos est�pidos hasta que nos re�mos.

- No lo s� - le contest� Stebbins, mientras todos le mir�bamos. No era usual que contestase a una pregunta que no iba dirigida a �l espec�ficamente, y menos si ven�a de parte de Peter. - S�lo s� que se han tomado medidas especiales para que esta vez no muera nadie. No es usual, pero qui�n sabe. Las pruebas pueden llegar a ser muy peligrosas.

- �Cu�ntas pruebas son? - le pregunt�.

- Casi siempre han sido tres, pero no s� si seguir�n la costumbre �ste a�o. Tambi�n hay tres campeones, uno por colegio, pero no tengo ni idea de como les escoger�n. Creo que est� relacionado con un c�liz, pero eso es todo.

Seguimos hablando durante un buen rato sobre cosas relacionadas con las clases, hasta que el d�a empez� a decaer y comenz� a hacer fr�o. Nos pusimos nuestras t�nicas y volvimos al colegio en silencio, viendo la puesta de sol. Nos despedimos en la puerta del gran comedor mientras cada uno se encaminaba hacia su mesa. Yo me sent� entre Keith y Stebbins y coment� con este �ltimo lo raro que era que entre tantos Slytherins hubiera dos personas de casas distintas, una de ellas de Gryffindor, nada menos.

- En realidad - me dijo tras dar un sorbo a su zumo de calabaza - no deber�a ser tan extra�o. Al fin y al cabo, todos somos magos y deber�amos permanecer unidos. No te creas que las cosas han sido siempre as�, hace muchos a�os, antes de que apareciese qui�n-tu-ya-sabes, todas las casas estaban mucho m�s unidas, excepto quiz�s cuando se fund�. Slytherin vivi� hace unos cuatrocientos a�os m�s o menos, y el hecho de que no se llevase muy bien con las otras casas por sus ideas no debneria dejar que eso nos afecte ahora.

- �Siempre seremos los odiados de Hogwarts, de la comunidad m�gica en general? - le pregunt�

- Probablemente s�. Ya sabes que la gente tiene muchos prejuicios, y eso no lo podemos evitar, pero ya ves, cada vez nos mezclamos m�s y eso es bueno.

- Pens� que tu eras m�s de los de, ya sabes, pureza de sangre y todo eso.

Me mir� y se encogi� de hombros.

- Un mago siempre es un mago.

Terminamos la cena en silencio y nos dirigimos a nuestras salas comunes. Sub� a mi habitaci�r para buscar uno de los libros de pociones para ir adelantando algo de materia para el d�a siguiente y me sent� en uno de los sof�s m�s alejados del bullicio cuando Stebbins volvi� a acercarse a m�.

- Cre� que ten�as deberes - le dije, haci�ndole un hueco para que se sentase. - Si no ya te hubiera molestado yo.

Le gui�� un ojo y sonre�.

- Quer�a darte algo.

Le mir� sin comprender. No era ning�n tipo de aniversario, ni nada parecido, �verdad? �O quiz�s me estaba olvidando de algo? A veces me despistaba, pero no cre�a que se me hubiera olvidado algo tan importante que requiriese regalo.

- �S�? - pregunt� dudosa.

Levant� su pu�o derecho, cerrado, esperando a que extendiera la mano. Cuando lo hice, deposit� en ella un peque�o objeto plateado, con forma de serpiente, sujetando una esmeralda en su boca.

- Oh - le dije. Es un colgante muy bonito, pero es tuyo, �verdad?

- S�, pero ahora te lo regalo. Quiero que lo tengas t�.

Se inclin� hacia m� y me bes�, haciendo que me olvidase de todo lo que estuviera relacionado con pociones o con las clases durante un buen rato, hasta que finalmente nos fuimos a dormir. Pos� el colgante sobre la mesita al lado de mi cama, pensando en que hab�a visto algo parecido en alguna parte, pero sin conseguir recordar d�nde, hasta que me dorm�.

1 de Septiembre, Jueves

Caminaba nervioso por el and�n Nueve y Tres Cuartos, atento a las chimeneas p�blicas que se hab�an habilitado ese d�a para el traslado de alumnos de todo el pa�s hasta el lugar, buscando a Sally con la mirada en cada una de ellas.
- �Esperas a alg�n amigo? Me gustar�a conocer a alguno m�s, aparte de aquella chica tan agradable que...
- En serio, mam� - La interrump�, irritado -, no es necesario que me acompa��is, pod�is volver a casa.
Mi padre estaba trabajando, y mi madre parec�a haberse levantado de tan buen humor que hab�a decidido acompa�arme hasta el mismo and�n de la estaci�n. Si de verdad mi madre quer�a que hiciese alg�n amigo m�s, acompa�arme hasta el tren con mi hermana no era la mejor estrategia. Aunque hubiese puesto la excusa de que as� Zoe podr�a prepararse para cuando ella empezase las clases al cabo de un par de a�os. Y, por mi parte, las escasas muestras de afecto que mi familia pudiera mostrarme ocasionalmente eran m�s que bienvenidas, pero no quer�a que mi madre estuviera all� cuando apareciese la chica a la que estaba esperando, y mucho menos si, por lo que yo sab�a, era m�s que probable que mi madre identificase a esa chica como mi prima.
"Prima s�lo de nombre", pens�. "No hay lazos de sangre. Qu� diablos, ni de sangre ni de nombre, no es mi prima en absoluto, no es mi prima m�s de lo que podr�a haberlo sido Sacharissa".
Vi aparecer a Sally en una de las chimeneas, cargada con sus numerosos paquetes y bultos, su gata blanca caminando tranquilamente junto a ella, con aire solemne. El aspecto de Gylla hab�a mejorado much�simo, y parec�a una simple y elegante gata de pelo largo y blanco como la nieve. Sally me busc� con la mirada y comenz� a caminar hacia m�, pero se detuvo con aire receloso cuando repar� en mi madre.
"Que mi madre no se fije en ella", pens�.
- �Esperabas a esa chica? - Dijo de repente, a mis espaldas.
"Mierda".
- Gracias por la compa��a - Dije mientras me giraba hacia ella, sin responder -. Ya est�n aqu� mis compa�eros de clase, as� que pod�is iros...
Mir� alternativamente a mi madre y a mi hermana, y a continuaci�n cog� a Zoe de un brazo y tir� de ella hacia la chimenea m�s cercana. Ella dio un tir�n y se solt�, mir�ndome con los ojos entornados.
- Me suena de algo... - Dijo mi madre -. Pero me gustaba m�s la otra chica, mira a esta, va tan poco arreglada...
- Es amiga de Sacharissa, mam� - Dije, mientras decid�a probar a tirar del brazo de mi madre hacia la chimenea. "S�, siempre que consideremos una definici�n lo suficientemente amplia de la palabra amiga".
- No termina de gustarme - Sigui� diciendo mi madre mientras finalmente se dirig�a a la chimenea -. �Qu� es, una ravenclaw?
- Es una slytherin, mam�.
- Una slytherin - Repiti� ella, volviendo a lanzarle una mirada -. Bueno... �Y por qu� esas pintas?
�Qu� por qu� esas pintas? Sally era pobre. Mi madre deber�a entenderlo, ya que mi padre siempre se estaba quejando de la escasez de dinero. Claro que, en lo que respectaba a disimularlo, mi madre hac�a maravillas.
- Habr� venido con prisas, mam�, te aseguro que con la camisa y la falda del colegio gana mucho...
- �Ah, s�? - Dijo mi madre, mir�ndome con media sonrisa en la cara.
- Eh... - Me sonroj� - �Y yo qu� s�! �Ya os escribir�, adi�s!
Pr�cticamente las empuj� a ambas dentro de la chimenea, mientras mi madre segu�a mir�ndome con su media sonrisa, y mi hermana se mostraba tan ajena a todo como siempre. Al cabo de un instante las vi desaparecer.
Suspir�, y volv� junto a mi equipaje, al tiempo que Sally llegaba hasta �l tambi�n.
- �Qu� era eso? - Dijo, por todo saludo.
- �El qu�? - Dije -. Si te refieres a la de los labios oscuros que al mirarte probablemente te hiciese sentir como la punta de dos cuchillos recorri�ndote suavemente la cara, era mi madre. Y si te refieres a la ni�a peque�a que parec�a como si estuviese pose�da por alg�n demonio, pero el demonio hubiese olvidado d�nde la ha dejado, esa criaturilla era mi hermana.
- �Por qu� estaban aqu�? - Resopl� Sally.
- �Y yo qu� s�? - Dije, encogi�ndome de hombros -. Quiz� mi madre tuviera miedo de que me perdiera en la intrincada red de chimeneas de la zona, o algo - Observ� la inquietud en su cara -. No te preocupes, no te ha reconocido, o eso creo.
- No dejaba de mirarme - Dijo ella, con el ce�o fruncido.
- Es por tu ropa - Dije -. Opina que deber�as vestir mejor.
Observ� el aspecto de Sally. Vest�a una vieja camiseta descolorida de color rosa p�lido, con alg�n tipo de inscripci�n borrada en el pecho, y unos pantalones vaqueros que parec�an bastante gastados. Gylla maull� en ese momento, y Sally me dio la espalda un instante mientras se inclinaba para cogerla en brazos. Observ� lo mucho que se le apretaban los pantalones en ese momento.
- Yo no tengo problemas con tu ropa, por supuesto - A�ad�.
- Los pantalones me quedan un poco peque�os - Dijo Sally, volvi�ndose hacia m�. Observ� que parec�a avergonzada. Lo cierto era que la camiseta tambi�n parec�a quedarle demasiado justa, y remarcaba demasiado su estilizada figura.
- Te he echado de menos - Dije.
- S�lo han sido un par de d�as - Dijo ella, encogi�ndose de hombros.
A�n as� se acerc� y se puso de puntillas para besarme. Gylla maull� al sentirse aprisionada entre nosotros, y salt� al suelo, para situarse junto a Esk. Era curioso ver a las dos gatas juntas. Gylla, perfectamente peinada y aseada pese a su largo pelo, parec�a capaz de llegar a Hogwarts por s� misma si tan s�lo alguien le diera un mapa, y esperar�a pacientemente por Sally mientras ella no siguiese el camino. Esk, en cambio, se las apa�aba para mantener siempre su corto pelaje negro en un constante estado de "desmara�amiento" total, y al descubrir que pretend�a sacarla de casa por la ma�ana hab�a armado tal alboroto que hab�a tenido que transportarla metida dentro de una jaula de p�jaro. Ahora las dos gatas se observaban con curiosidad, mientras a Esk se le erizaba el lomo tras los barrotes. Claro que quiz� s�lo estuviera despeinada.
Le ofrec� ayuda a Sally para llevar sus cosas y, como siempre, cog� m�s de lo que pod�a cargar. Sally hab�a obtenido tan poca ayuda a lo largo de su vida que no le iba a decir que no a nadie a estas alturas, as� que simplemente me observ� con curiosidad mientras pr�cticamente hac�a malabarismos con su equipaje y el m�o. No me cab�a duda de que, si dejaba algo en el suelo, ella lo llevar�a, pero simplemente no quer�a hacerlo. Tom� aire y nos dirigimos hacia el tren.

Vimos a Sach y a Keith en el and�n, y �ste �ltimo me ayud� a cargar con parte del equipaje hasta donde se encontraba Sacharissa. Entre todos reun�amos una cantidad bastante grande de bultos y maletas, menos mal que s�lo ten�amos que llevarlas hasta el tren. Tras charlar un poco y escuchar los planes de Keith para el curso, o mejor dicho, para las chicas del curso, nos desentendimos de nuestras pertenencias y las dejamos en el lugar correspondiente para que las recogieran. Este a�o llevaba, entre mis dem�s libros, los diarios de mi t�o, a pesar de que los correspondientes a este curso y al siguiente estuvieran en blanco. Me preguntaba si no me arrepentir�a de cargar con ellos. Siempre pod�a negarme a prestarles atenci�n, �no? No, probablemente no. Si fuera as� los habr�a dejado en casa.
Poco despu�s de sentarnos en un compartimento vac�o, Ally y Yashira nos encontraron. Mir� a Keith de reojo, aunque no parec�a importarle demasiado. Era lo mejor. Poco despu�s de que el tren se pusiera en marcha, comenc� a adormecerme, hasta que Ally pregunt� a los dem�s sobre las asignaturas que tendr�amos este a�o, y comenzamos a hablar sobre el tema. Sach me pregunt� sobre Pociones, lo cual me sorprendi�. Me pareci� notar un peque�o esfuerzo en su tono de voz, pero a�n as� lo que contaba era su esfuerzo por ser amable conmigo, as� que trat� de contestar lo m�s tranquilamente posible. Si todos pudi�ramos llevarnos bien, ser�a lo mejor.
Como estaba previsto, Keith no podr�a acudir a Pociones este a�o, as� que coincidir�amos en ella Sally, Sach y yo. Esperaba que eso no causara ning�n problema, aunque por otro lado tambi�n estaba Stebbins. Si �l iba a Pociones, entonces era m�s que probable que Sach se sentase con �l, y en cualquier caso Stebbins tambi�n parec�a estar de buenas con nosotros �ltimamente, as� que quiz� no tuviera de que preocuparme.
De todas formas, si esa iba a ser mi mayor preocupaci�n durante ese curso, me dar�a por satisfecho.
Todo iba bien, hasta que Yashira le pregunt� a Ally por su novio de verano. Me puse tenso en el asiento y le dirig� una mirada r�pida a Sally, que me devolvi� la mirada sin saber qu� pasaba. Claro, a ella no le hab�a contado nada. Mir� a Sach, que miraba a Yashira con gesto acusador. A continuaci�n la conversaci�n se fue alterando, hasta que Ally abandon� el compartimento tras pedirle Keith explicaciones de lo hecho en verano, corriendo este �ltimo tras ella para que no le dejara con la palabra en la boca.
Todos nos miramos, sin saber c�mo reaccionar. Finalmente Yashira asumi� su responsabilidad, avergonzada.
- No te preocupes - Le dije -. Las cosas habr�an estallado antes o despu�s, as� que en el fondo no importa tanto.
No era del todo cierto, sent�a que ella deber�a haberse estado callada... Pero por otro lado era el tipo de metedura de pata que yo cometer�a sin dudarlo, as� que en cierto modo sent�a que deb�a quitarle importancia.
Permanecimos inc�modos un buen rato, hasta que poco a poco la conversaci�n volvi� a ponerse en marcha. Sach hablaba conmigo como si todo estuviera olvidado, y trataba de inclu�r a Sally en la conversaci�n, mientras que yo tambi�n me esforzaba por responder con naturalidad, e incluso Sally aportaba algo de vez en cuando; pero a�n as� parec�a costarnos volver a hablar como antes. De todas formas, era un comienzo prometedor.
Sally se hab�a quedado dormida sobre mi hombro cuando se abri� la puerta del compartimento. Keith y Ally entraron ri�ndose, como si nada hubiera pasado, y nos dijeron que ya estaba todo arreglado. Nos miramos entre nosotros sin comprender qu� pod�a haber pasado para que volvieran tan contentos, aunque obviamente tampoco pusimos pegas.
El resto del viaje transcurri� sin incidentes, y poco antes de llegar a nuestro destino las chicas decidieron cambiarse para ponerse los uniformes, que todos llev�bamos en el equipaje de mano. Keith y yo esperamos en el pasillo mientras las chicas se cambiaban. Me dispon�a a preguntarle por el asunto de Ally, cuando Keith abri� la boca e hizo que me olvidara de ello.
- �Te das cuenta de que en unos segundos probablemente estar�n las cuatro en ropa interior? - Dijo, acerc�ndose a la puerta.
- Podr�an haber elegido un compartimento de los que tienen cristal en la puerta - Brome�, tratando de imaginarme la escena, mientras me acercaba.
- Disculpen - Dijo una voz t�mida a nuestras espaldas. Nos giramos y nos encontramos con dos ni�os, seguramente de primer a�o, que nos miraban con cierto temor.
- �Qu� pasa? - Dijo Keith.
- �Han visto el carrito de las golosinas? - Dijo el que hab�a hablado -. Quer�amos comprar las �ltimas, y nos han dicho que ha venido hacia aqu�...
Keith y yo nos miramos, sonriendo.
- Est� aqu� dentro - Dijo Keith.
- En este compartimento - A�ad�, se�alando a la puerta.
- Abrid la puerta y ah� tendr�is las golosinas - Termin� Keith, haciendo que me diera la risa.
El ni�o nos mir� con desconfianza y se acerc� a la puerta. Extendi� el brazo y cogi� el pomo, pero la puerta no se abri�. Las chicas habr�an echado el pestillo. �Tanto desconfiaban de nosotros? Los ni�os nos miraron interrogativos, y nos encogimos de hombros.
- Vaya - Dije -. Parece que nos quedamos todos sin dulces.
- Es una pena - Dijo Keith -. Me apetec�an unos polvos pica-pica.
Romp� a reir.
- S�, y a m� unas fresas de gominola - Dije entre risas.
- �Unas fresas de...? - Keith empez� a reirse m�s alto -. T�o, ni siquiera s� de qu� est�s hablando.
Seguimos ri�ndonos mientras los ni�os daban media vuelta por el pasillo, desesperanzados.

La cena de bienvenida fue similar a la de todos los a�os, con la excepci�n de la interrupci�n repentina por parte del nuevo profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras, que irrumpi� en el Gran Comedor de repente, con un aspecto bastante desastrado, y una especie de ojo salt�n de cristal que no dejaba de girar por s� mismo. "genial", pens�, "m�s ojos saltones". �Cu�ndo �bamos a poder tener un profesor para la asignatura relativamente normal? Poco despu�s el profesor Dumbledore anunci� que este a�o se celebrar�a en Hogwarts el Torneo de los Tres Magos. Ninguno de nosotros pod�a apuntarse para participar, as� que tampoco le di mucha importancia, aunque lo cierto es que podr�a ser divertido ver a los concursantes competir. A continuaci�n nos avis� de que a finales de Octubre llegar�an dos delegaciones de alumnos con sus profesores. Una de Durmstrang y otra de Beauxbatongs, para participar en el torneo.
No dije nada en alto, pero le lanc� una mirada a Keith. Las chicas francesas que hab�amos podido ver en los mundiales eran bastante... Destacables, por decir algo. Si las que llegaban de Beauxbatongs eran como ellas, ser�a una visita interesante.
- �En qu� piensas? - Me dijo Sally, al verme fijar mi mirada en el infinito.
- Ah, en nada - Dije, tratando de olvidar el tema, mientras Keith lanzaba promesas al aire de que las francesas deber�an irse preparando.

La habitaci�n ol�a a frescor y a s�banas limpias. Sin duda la hab�an ventilado horas antes de que lleg�semos al castillo, lo cual era de agradecer. La chimenea de la sala com�n tambi�n estaba encendida cuando llegamos, y al ver de nuevo mi cama sent� una c�lida sensaci�n de bienvenida.
Me sent� en el colch�n, dej� a Esk salir de su reclusi�n, y comenc� a abrir mis maletas.
- �Pero qu�...? - Dije tras abrir mi paquete de material escolar -. Mierda...
- �Qu� pasa? - Dijo Keith, mientras ordenaba su ropa.
- Mis frascos de tinta - Dije, sacando lo que quedaba de ellos del paquete -. Compr� un mont�n, para estar preparado para p�rdidas y roturas, pero parece que se llev� alg�n golpe en el tren, y se han roto todos - El embalaje, as� como todo su contenido, estaba cubierto por tinta medio seca, y su interior lleno de trozos de cristal -. �Quien sea el encargado del vag�n del equipaje deber�a tener m�s cuidado!
Keith observ� el desastre de los frascos, indeciso.
- No, no creo que sirva de mucho un Reparo, a estas alturas...
Suspir�.
- Bueno... - Dijo Keith -. No te preocupes, puedes usar alguno de los m�os.
- No, no, no hace falta, gracias - Dije -. Creo que tengo alg�n otro.
En realidad ten�a un frasco de tinta m�s. Uno de los que Sacharissa me hab�a regalado el pasado invierno, verde oscuro brillante. Lo hab�a llevado, no ten�a muy claro por qu�, en su funda de madera, junto a mis libros y dem�s material. Claro que, por otro lado, no era demasiado apropiado para usarlo en clase... Resopl�, de mal humor.
- Eh... Peter - Dijo Keith, de repente, sent�ndose a mi lado en el colch�n -. Tengo que decirte algo.
- �Qu�? �Has sido t�? - Dije, alzando los frascos rotos hacia �l. Los mir� receloso.
- No, no... - Dijo, inseguro. Dej� los frascos en el suelo, envueltos en una esquina -. Pero s� es sobre el vag�n del equipaje.
- �Qu� lo gestionan trolls? - Buf� -. No es ninguna sorpresa.
- �Olvida lo de los frascos!
- �Pero c�mo voy a...? - Dije, alterado -. Diez, �diez frascos de tinta! �Cualquiera dir�a que eran suficientes! Y ni un d�a me...
- �Ally y yo en el vag�n del equipaje! - Me interrumpi� Keith. Me qued� callado y le mir�, suspicaz.
- �Ally y t� en el vag�n del equipaje qu�? - Dije. Keith no contest�, s�lo apret� los labios y alzo las cejas, moviendo la barbilla como para alentarme -. �En serio? - Exclam�, tratando de no alzar la voz -. �Ally y t� en el vag�n del equipaje? �Juntos?
Keith frunci� el ce�o y sacudi� la cabeza.
- �Pues claro que juntos! - Dijo.
- �Pero de que estamos hablando aqu� exactamente? - Dije, sonriendo -. �De Ally y t� en el vag�n del equipaje, mua, mua, mua? O... - Alc� las cejas y recalqu� cada palabra -. �De Ally y t� en el vag�n del equipaje, t� ya me entiendes?
- De... De las dos cosas, supongo - Dijo �l.
- Incre�ble - Dije - �Pero entonces...? �C�mo ha sido?
Keith me cont� a grandes rasgos lo que hab�a pasado entre �l y Ally en el tren. Escuch� con atenci�n, y cuando termin� el relato Stebbins entr� en la habitaci�n.
- �A�n as�? - Dijo, ordenando sus toallas -. Venga, id al ba�o y terminad de una vez, no quiero tener que esperar a que volv�is de lavaros los dientes para poder dormirme.
- S�, se�or - Musit� Keith, mientras sal�amos del dormitorio con nuestros �tiles de aseo.
- A �l si que le hace falta que alguien le lleve al vag�n del equipaje - Brome� -. Keith, t� ya sabes bien el camino, �no?
Keith ri� y me empuj�, casi haci�ndome caer por las escaleras hasta la sala com�n. Seguimos bromeando y hablando sobre el tema hasta que volvimos a la habitaci�n. El curso empezaba fuerte.

Me sent� en mi cama, con las cortinas selladas, e ilumin� mi varita para ver mejor. Hab�a dejado la bolsa con mis libros junto a la almohada, as� que la abr� y saqu� la peque�a caja de madera donde se encontraba el frasco de tinta que Sach me hab�a regalado. No quer�a gastarlo, y menos en apuntes de clase, pero �qu� otra cosa iba a hacer? Eso s�, al menos tendr�a que usar otra tinta para los trabajos de clase, no cre�a que el profesor Snape fuera a ver con buenos ojos que le entregase un pergamino escrito con tinta de color verde brillante, por poner un ejemplo.
Mientras volv�a a guardar el frasco en su sitio, vi de reojo los diarios de mi t�o en la bolsa. Estaba cansado, y no ten�a ganas de ponerme a leer ninguno de ellos, pero a�n as� ech� mano del de sexto curso.
Tom� aire, y lo abr�. La primera p�gina estaba en blanco. Pas� una p�gina, y...
- �Lo sab�a! - Murmur�, emocionado. La primera p�gina hab�a dejado de estar en blanco, y en su lugar mostraba la misma intrincada letra que los dem�s diarios, la de mi t�o Horacio. Le� en silencio las primeras l�neas.
"Hoy ha sido la cena de bienvenida, y la selecci�n anual para los nuevos alumnos. Empieza otro curso m�s, espero que m�s tranquilo que el anterior. No s� por qu� sigo escribiendo estos diarios, y no tengo muchas ganas de escribir hoy. Adem�s apenas he podido hablar con Rosanna, y no la he visto en el tren, as� que tampoco hay nada importante que contar. De todas formas all� voy."
Segu� leyendo por encima, sin prestar demasiada atenci�n. Verdaderamente no hab�a nada interesante, de hecho su d�a parec�a bastante m�s aburrido que el m�o. S�lo algunas referencias a mi padre y a alg�n otro Starkey que al parecer iba a clase a la vez. Era raro que yo no tuviera ning�n primo, teniendo en cuenta lo grande que parec�a haber sido la familia Starkey. Porque, desde luego, Sally no era mi prima.
Pero nada m�s. Y, al terminar el primer d�a, el resto de las p�ginas volv�an a estar en blanco.
"Ah, Sally", pens�, bostezando. "S�, ma�ana se lo ense�ar�, quiz� le interese m�s que a m� saber de esto."
Apagu� mi varita y me tumb� en la cama, con el diario de mi t�o a mi lado. Cerr� los ojos, y trat� de dormirme.
"Un momento", pens�, volviendo a abrirlos. "�En el vag�n de equipajes?"
Frunc� el ce�o, pensando en mis frascos rotos. Al d�a siguiente alguien sufrir�a un extenso interrogatorio acerca de "sobre qu� ba�l os apoy�steis" y "qu� paquetes empuj�steis".

1 de Septiembre, Jueves

- Recuerda que el ba�l est� en la puerta - mi t�a se abroch� el �ltimo bot�n de su abrigo.

- Si

- Col�cate bien esa corbata - dijo mientras guardaba su varita en el bolsillo derecho de su abrigo.

- Si - contest� resignado. Desde que me hab�a levantado hab�a estado intentando convencer a mi t�a de que llevar corbata el primer d�a de clase era una estupidez puesto que nos pas�bamos el d�a metidos en un tren. Sin embargo nadie le pod�a quitar la idea de que el primer d�a hab�a que causar buena impresi�n para empezar el curso con buen pie.

Los escalones rechinaban mientras mi t�o descend�a. Iba enfundado en una gabardina azul claro que le llegaba hasta los tobillos la cual �nicamente se pon�a en ocasiones muy puntuales y aunque en mi opini�n era demasiado llamativa, por decirlo de alguna manera, su rostro ganaba en seguridad cada vez que la utilizaba.

- Recuerda ser puntual, no vaya a ser que pierdas el tren - mi t�o agit� la varita y un fino hilo blanquecino salio de su punta, envolviendo completamente una peque�a figura de un b�ho que hace unas semanas hab�a comprado para adornar la entrada de casa. El hilo se desvaneci� cuando ya la figura estuvo completamente cubierta.

- Estar tranquilos, ya lo tengo todo preparado.

- Se bueno - mi t�a se acerc� y me dio un beso en la mejilla.

Salieron ambos de casa y se fueron en direcci�n al callej�n Diagon. Durante el verano la tienda de antig�edades comenz� a mostrar s�ntomas de preocupante deterioro, en realidad nos dimos cuenta a mediados de Agosto cuando una leve llovizna veraniega consigui� colarse dentro y empapar multitud de muebles y pergaminos de los cuales no tuvimos m�s remedio que deshacernos. La semana pasada mis t�os hab�an recibido una carta de Gringotts que aceptaba darles un pr�stamo y hoy ten�an que pasarse a confirmar el cr�dito.
Sub� a mi habitaci�n. A los pies de mi cama estaba mi ba�l y sobre el reposaba la jaula donde Molly dormitaba entre diversos trozos de tela pertenecientes a ropa que mi t�a decidi� hacer jirones puesto que apenas se utilizaba. Aun faltaba casi una hora para dirigirme al and�n 9 y 3/4, tiempo suficiente para tumbarme sobre la cama y disponer de un poco de tranquilidad. En seguida las im�genes que hab�an estado los �ltimos d�as asalt�ndome volvieron a presentarse en mi cabeza.

La intensa noche me cubr�a, frente a m�, rodeado por miles de tiendas de campa�a estaba el estadio de los mundiales de Quidditch. S�lo escuchaba el sonido de mis pasos mientras caminaba, ni siquiera el viento se atrev�a a mecer las ramas de los �rboles. Una tenue luz llam� mi atenci�n movi�ndose entre las sombras, la segu� lentamente hasta que se detuvo al lado de una de las entradas al estadio, me acerqu� despacio para que fuese lo que fuese no se percatase de mi presencia. Cuando estuve apenas unos metros pude distinguir a dos personas que hablaban en voz muy baja, una de ellas llevaba la varita encendida mientras la otra sujetaba la suya apuntando a uno y otro lado. Durante un momento la luz me permiti� distinguir los rostros de las dos personas.

- Sach, Peter - dije saliendo entre las sombras.

La varita de Sach emiti� un destello y de ella sali� una bola de luz. Me tir� al suelo y la bola se estrello contra la pared dejando una marca negra en el lugar del impacto.

- �Estas loca? - grit�.�

- Lo siento Keith - Sacharissa de acerc� a mi y me tendi� la mano - Me sobresaltaste.

Peter se nos acerc� iluminando el lugar.

- No habl�is tan alto - susurr� - Nos puede o�r. Sacharissa volvi� a otear el horizonte como si buscase la salida de una cueva.

- �Quien nos va a o�r? - baj� la voz al ver la preocupaci�n en sus rostros.

Peter me mir�, su cara estaba completamente p�lida. La luz se reflejaba en sus ojos. Abri� su boca pero no emiti� ninguna palabra. Alz� lentamente el brazo se�alando tras mi espalda.

- �l - consigui� decir

Sacharissa se gir� y chill�. Peter la sujet� por el brazo y empezaron a correr en direcci�n contraria a la que hace solo unos segundos hab�a se�alado. Me volv� sobre mi mismo y observe a una figura acerc�ndose, llevaba una t�nica completamente negra y una mascara plateada ocultaba su rostro.

- �Corre! - grit� Sacharissa alej�ndose.

Sin pensarlo le hice caso. R�pidamente Peter y Sacharissa desaparecieron de mi vista. No sab�a en que direcci�n me dirig�a, simplemente quer�a alejarme de la figura que cada vez estaba mas cerca. Esquivaba una tras otra las tiendas de campa�a que me cerraban el paso, las rodillas me dol�an en giro, el fr�o cada segundo que pasaba era m�s penetrante y no me dejaba respirar. No me atrev�a a mirar atr�s, sab�a que se acercaba, escuchaba su risa, profunda, tenebrosa, estaba muy cerca.
Sent� una presi�n sobre mi hombro que me arrastr� con fuerza, ca� sin poder oponer resistencia. Un brazo me inmovilizaba completamente mientras que una mano me tapaba la boca.

- �Shhh!

La presi�n sobre mi cuerpo cedi� aunque segu�a sin poder moverme. Me encontraba dentro de una de las tiendas. Por una peque�a abertura en la entrada pude a la figura. El mort�fago era corpulento y flotaba a un palmo del suelo. Paso por delante de la tienda sin percatarse de mi presencia.

El brazo que me sujetaba temblaba.

- �Ya se ha ido? - escuchar una voz familiar me tranquiliz�.

Ally me solt�.

- Se que viene a por mi - continu� sin darme tiempo a agradecerle que me hubiese salvado.

Ten�a los parpados enrojecidos y en sus mejillas aun se pod�a observar el rastro de las l�grimas derramadas.

- No pasa nada, ya se fue - intent� tranquilizarla.

Ally me abraz�, tiritaba, sus manos estaban congeladas. Apoyo su cabeza en mi hombro sollozando, repitiendo una y otra vez "Lo se, viene a por mi".

- No le dejar� - le susurr�.

Ella me mir�, ten�a los labios quebrados por el fr�o. Me acerqu� para besarla. Ally grit� y alz� su varita.

El mort�fago ri�.

- Es la hora - dijo quit�ndose la mascara.

Busqu� mi varita por el suelo de la tienda sin �xito. Alc� la vista hacia el mort�fago. Stebbins sonre�a.

- Keith, es la hora - dijo apunt�ndome.

"Keith es la hora, Keith es la hora", el sonido de algo al romperse me despert� sobresaltado. El sonido ven�a de la planta de abajo, baj� las escaleras corriendo, la entrada del sal�n estaba llena de trozos de cristales, sin duda procedentes del espejo que colgaba roto de la pared. Un peque�o b�ho revoloteaba por el sal�n llev�ndose por delante todo lo que encontraba a su paso.

- Keith es la hora, Keith es la hora - chillaba.

- Vale, vale, ya te o� - contest� haciendo un mont�n con los cristales rotos.

Me agach� esquivando al b�ho, pero �l no esquivo el jarr�n que se encontr� segundos despu�s y lo hizo a�icos.

- Ya est� bien - Sub� las escaleras en busca de la jaula y el ba�l.

Con ellos acuestas regres� al sal�n y utilic� un pu�ado de polvos flu para huir de mi casa antes de que el b�ho asesino terminase con lo que quedaba de ella.

Al llegar a la estaci�n 9 y 3/4 no sab�a bien si hab�a echo lo correcto o me hab�a metido en un caos mayor. Por las chimeneas p�blicas no dejaban de llegar alumnos, el ruido ensordecedor de la gente junto con el chirriar de los trenes me taladraba los t�mpanos, moverse llevando a rastras un ba�l y una jaula era toda una haza�a tan incre�ble como que Molly siguiese durmiendo con todo el jaleo.
Entre la multitud pude ver a Sacharissa apartada del resto, me acerqu� a ella y pos� todo el equipaje a su lado. Apenas nos dio tiempo a intercambiar saludos cuando vimos a Peter y Sally dirigi�ndose hacia nosotros. Peter cargaba con el equipaje de ambos, aunque era una estampa muy divertida decid� ayudarle no fuese a hacerse da�o antes siquiera de llegar a Hogwarts.

- �Que tal? �Te ayudo? - dije sujetando un malet�n que se le escurr�a.

- Si, no veas como pesa - Peter me dio uno de los ba�les.

Sally de acerc� a saludar a Sacharissa.

- �Que se ha echo Sally este verano? - dije mirando hacia las chicas.

- �Que se ha echo de que? - Peter mir� a Sally confundido.

- �No se lo notas? Est� m�s bu... gua... �alta? - brome�.

Peter frunci� el ce�o.

- Es broma, es broma - dije ri�ndome.

- �Que quieres decir que es fea? - me recrimin�.

- No, que va, yo s�lo... - quiz�s no deber�a haber tocado ese tema.

- Es broma, es broma - dijo �l riendo.

Volvimos junto a Sally y Sacharissa. Antes de que pudiese terminar de contarles mis planes para este a�o nos dirigimos hacia el tren, dejamos las maletas junto a la del resto de alumnos y buscamos un compartimento libre. Por los pasillos del vag�n me empezaba a sentir mayor pues la mayor parte de los alumnos con los que me cruzaba eran m�s peque�os que nosotros.
El tren se puso en marcha justo cuando Ally y Yashira entraron en el compartimento. No hab�a vuelto a hablar con Ally desde los mundiales de Quidditch y me hab�a propuesto olvidar la historia de su novio de verano. La verdad es que me hab�a estado convenciendo a mi mismo de que no ten�a porque sentirme mal.

Ally se sent� junto a Sacharissa, no pude evitar pensar en lo atractiva que me resultaba, llevaba el pelo suelto ligeramente ondulado sobre los hombros, una camisa blanca que resaltaba su cintura y una falda corta de cuadros negros y blancos, como la que siempre quise que llevasen todas las alumnas de Hogwarts por uniforme oficial.�

La conversaci�n durante el trayecto estaba siendo amena, hablamos sobre las asignaturas que �bamos a tener este a�o, por fin me iba a librar de pociones y descubr� porque hab�a sacado tan mala nota en Aritmancia. Runas, Aritmancia, para mi era todo igual de aburrido, sent� un poco de tristeza al darme cuenta de que este a�o no compartir�a ninguna clase con Ally. Aunque en ese instante Yashira logr� hacer desaparecer toda esa tristeza.

- �Qu� tal con Jean, Ally? �Qu� hab�is decidido hacer al final? - pregunt� Yashira.

"Jean", escuchar su nombre hizo que me irguiese en el asiento y mirase a Ally buscando respuestas. Intent� calmar todas las sensaciones y pensamientos que pasaban por mi cabeza.

- S�, Ally. Cu�ntanos como te va con tu novio. - dije, con la mayor tranquilidad que pude.

- Bueno, creo que es un tema privado. No deber�amos hablar de ello ahora... - dijo apartando la vista.

"�Como que no deber�amos hablar ahora?, �Entonces cuando?, �Quiz�s tendremos que esperar al pr�ximo verano? o quiz�s quiera hablar de ellos con sus amigas" Sent�a como la cabeza me iba a explotar, odiaba a el tal Jean, quiz�s hac�a demasiado que no me met�a con Stebbins y necesitaba a alguien con quien desahogarme.

- �Por qu� no? Al parecer te pasaste las vacaciones alardeando de lo magn�fico que era el chico. �Verdad? - dije haciendo un gesto intentando imitarla. - Pues cu�ntanos como ha terminado esa fant�stica historia de amor.

- �No es de tu incumbencia! - me grit� Ally, levant�ndose.

- Claro, claro, a m� que m�s me da. Apareces con un noviete y se lo dices a todo el mundo, pero a m� que m�s me da. Me lo podr�as haber dicho, pero no lo hiciste. Expl�canos por qu�. Dinos por qu� no nos lo dijiste en su momento. - termin� la frase a gritos mientras Ally sal�a por la puerta.�


Me levant� y sal� tras ella.

- A m� no me vas a dejar con la palabra en la boca. - mascull� cerrando la puerta.

La vi salir por la puerta del vag�n. Esquiv� a la se�ora que estaba vendiendo golosinas en el compartimento de unos alumnos de segundo curso.

- Espera - dije intentando que parase de caminar, pero ni siquiera se gir�.

La sangr� me herv�a. De cada compartimento asomaban cabezas a ver que es lo que estaba ocurriendo.�
Cruc� al siguiente vag�n y ech� a correr hasta alcanzarla al final de �l.

- �No quieres hablar ahora? - dije sujet�ndola por el hombro.

Ally se gir� y me apart� de un empuj�n.

- A ti, no tengo nada que decirte - dijo - �Acaso tengo porque darte alguna explicaci�n?, �Crees que por besarnos tienes alg�n derecho?

- A mi �para que?, eso si, re�rte de mi a las espaldas lo haces perfectamente. - La cabeza de un chico de Slytherin apareci� en la puerta del camarote adyacente. - �Y tu que! �No tienes cosas mejores que hacer? - le dije al chico que cerr� la puerta antes de que terminase la frase.

- Eres un imb�cil. �Que es lo que quieres saber? �Si �l es m�s guapo que tu? Pues si, lo es. - Ally se acerc� amenazante, alzando cada vez un poco m�s la voz. - �Si besa mejor que tu? Pues si, besa mejor. - Di un pas� atr�s hasta apoyarme contra la ventana.

Ally estaba justo frente a m�. Su rostro reflejaba lo enfadada que estaba.

- Yo ser� un imb�cil - dije se�al�ndola - pero no me voy enrollando con todo lo que se mueve. Eso solo tiene un nombre. - la frase quedo en el aire.

El gesto enfadado de Ally cambi� completamente en un segundo, volv�a a parecer tranquila.

- Ahora entiendo - dijo bajando completamente el tono - porque Kate te dejo.

Se dio la vuelta y entr� en el vag�n contiguo. Me qued� parado sin saber que hacer. No entend�a como pod�a sentir tantas cosas diferentes en tan poco tiempo, la culpabilidad era ahora la que me dominaba sin resistencia. Segu� a Ally, el vag�n estaba lleno de las maletas de todos los alumnos, amontonadas unas encima de otras, formando estructuras que parec�a imposible que no se viniesen abajo. Ally estaba sentada sobre un ba�l marr�n tap�ndose la cara con las manos.

- Vet� - dijo cuando not� que me acercaba a ella.

- Lo siento - comenc� a decir.

- Claro, primero lo dices y ahora lo sientes - respondi� sin levantar la cabeza.

Me arrodill� frente a ella y le cog� las manos apart�ndolas despacio de su cara. Ally hizo un poco de fuerza para evitarlo pero cedi� mir�ndome con los ojos humedecidos.

- Lo siento de ver�s, s�lo te dije todo eso porque estaba enfadado, porque estaba celoso.

- Keith - la voz me result� mucho m�s dulce que nunca - T� y yo...

- Lo s� - no la dej� terminar. Sab�a lo que quer�a decirme, sab�a cual era la frase que continuaba, la sabia de sobra y no la quer�a o�r. - �Me perdonas? - no sab�a como hacer para que olvidase todo lo que le hab�a dicho.

- Claro - Ally sonri� t�midamente.

Le d� un beso en la mejilla. Sus ojos se clavaron en los m�os. La bes�.

- Vas a tener mejorar si quieres que vaya a tener tus besos en cuenta. - dijo sonriendo.

Nos re�mos. Nos besamos.

Un mont�n de ba�les cayeron al suelo armando un gran estruendo. Permanecimos pegados el uno al otro, en silencio, esperando por si alguien entraba en el vag�n, ocultos tras una columna de bolsas de equipaje, de entre las cuales pude distinguir la de Yashira e incluso la m�o.�

Ally se tumb� sobre m�. El perfume que tanto recordaba era mucho m�s fresco ahora.

Suspir�.

Cay� otro ba�l al que ni siquiera prestamos atenci�n. Las manos me temblaban, no sab�a que hacer con ellas, Ally las sujet�, ella me guiaba.

Suspir�.


O�mos la puerta abrirse y nos quedamos congelados el uno mirando al otro. Silencio. La puerta volvi� a cerrarse.

Nos re�mos. Nos besamos.

Al salir del vag�n un mont�n de alumnos m�s j�venes que nosotros nos miraron con cara de extra�eza. Pero Ally me dio la mano y echamos a correr en direcci�n a nuestro compartimento. Al entrar me sent� junto a ella, todos se quedaron extra�ados al ver como hab�a cambiado la situaci�n pero nadie coment� nada, habr�a tiempo suficiente durante todo el a�o para hablar.

Entramos todos juntos en el gran comedor.

- Bueno, ma�ana nos vemos - le dije a Ally.

- Si - contest� alegremente - �Amigos?

- Amigos - contest�.

La gran selecci�n comenz� como cada a�o y como siempre los abucheos entre las casas eran constantes, parec�a que hasta Dumbledore lo ve�a normal. Lo inesperado fue enterarnos de que este a�o tendr�a lugar en Hogwarts El Torneo de los Tres Magos, y aunque ten�a pinta de ser muy interesante ninguno de nosotros podr�a participar por culpa de la limitaci�n de edad. Eso si, hab�a buenas noticias, una delegaci�n tanto de Durmstrang como de Beauxbatongs vendr�an a participar en el torneo, lo que quer�a decir que posiblemente vendr�an chicas y la buena fama de las francesas las preced�a.

Peter y yo intercambiamos miradas. El a�o no pod�a empezar mejor.

1 de Septiembre, Jueves

Me levant� precipitadamente de la cama en cuanto los primeros rayos de sol iluminaron la habitaci�n. Era el primer d�a de un nuevo curso, un nuevo viaje hacia Hogwarts d�nde nos reencontrar�amos con viejos amigos y d�nde aprender�amos nuevos hechizos y pociones. Comenz�bamos sexto curso, el pen�ltimo, y los nervios me hac�an dar vueltas por la casa sin parar, hasta que consegu� que mis padres se levantasen y me ayudasen a terminar de hacer la maleta. Las cosas importantes ya llevaban colocadas unos cuantos d�as, desde que volvimos de los mundiales de Quidditch y encontr� mis nuevos libros sobre la cama, ya que mis padres me hab�an ahorrado un nuevo viaje al Callej�n Diagon para comprarlos, junto con recambios para mi kit de pociones, mucho m�s amplio que el de a�os anteriores, y nuevas t�nicas y uniformes, ya que los anteriores se me hab�an ido quedando peque�os. Una vez todo estuvo listo, me acompa�aron hasta la estaci�n utilizando la chimenea, que ese d�a pod�a conectar directamente con el and�n 9 y 3/4 en el que hab�a que tomar el tren hasta el colegio. All� se despidieron calurosamente de m� y me desearon un feliz curso, no sin advertirme, como todos los a�os, de que no me metiese en l�os y estudiase mucho, cosa que pensaba hacer, sobre todo, pens� para mis adentros, lo que me interesaba.

Durante un buen rato mir� a mi alrededor buscando a mis amigos, pero s�lo vi a un par de compa�eras de habitaci�n, a las que salud� y con las que cruc� unas pocas palabras, y algunos compa�eros de curso de otras casas que, para variar, evitaban todo lo posible cualquier contacto con un Slytherin, no fuera a ser que les peg�semos una enfermedad o algo parecido. Era pronto a�n, por eso no me extra�� de que ninguno de los dem�s hubiera llegado todav�a, as� que abr� el ba�l y saqu� un libro, sent�ndome sobre �l para leer un rato mientras esperaba. Cuando quise darme cuenta, hab�an pasado m�s de quince minutos y sent� como alguien se paraba a mi lado. Me volv� hacia �l y vi a un chico alto, al que no conoc�a, mirando por encima de mi hombro lo que estaba leyendo. Intent� cerrar disimuladamente el libro, pero pareci� darse cuenta y me mir� sonriendo mientras me pon�a de pie.

- �Nos conocemos? - le pregunt�, fij�ndome en que llevaba bordado en su t�nica el escudo de mi casa.

- No, a�n no. Bueno, yo a t� s�, pero t� a mi no.

- T� no est�s en el dormitorio de Stebbins, �verdad? - le pregunt�, recordando la cara del chico de sexto que no era ni Stebbins, ni Peter, ni Keith, ni Pronscuit. Smith, se llamaba. O eso cre�a.

- No, soy Wilkes. Encantado de conocerte - me dijo mientras me tend�a la mano.

- Wilkes... pero t� no eres... - Se llamaba como el due�o del reproductor de m�sica que hab�amos encontrado, el que hab�a presidido las "reuniones" del club al que hab�amos estado asistiendo el a�o anterior. Se parec�a levemente, pero estaba segura de que no era �l en absoluto.

- No, t�, conociste a mi hermano mayor, que termin� s�ptimo este a�o. Yo lo empiezo ahora, y me llamo William.

- Oh - fue lo �nico que pude contestar mientras respond�a a su saludo. - Tu hermano era muy... simp�tico. - Extra�o m�s bien, pens�.

- Creo que eres la primera persona que lo ha definido as� alguna vez - sonri� - Bueno, he de subir al tren, tengo gente con la que hablar. Ya tendremos m�s oportunidades de charlar.

- Si, claro. Hasta luego.

Le segu� con la mirada mientras se alejaba y se sub�a a uno de los primeros vagones, donde iban los prefectos y los premios anuales. Por un momento me pregunt� si eso quer�a decir que tendr�amos otro a�o un premio anual en Slytherin, pero antes de que me pudiera dar tiempo a otra cosa, vi a Keith acercarse y plantarse a mi lado arrastrando su ba�l.

- �Qu� tal estos �ltimos d�as de vacaciones? - me pregunt�.

- �ltimos. - le contest�.

- �Qu� clase de respuesta es esa?

- No lo s� - me encog� de hombros - �Qu� tal est�s t�? Parec�as algo enfadado la �ltima vez que nos vimos con el tema de Ally.

- Superado. Superad�smo. Tan superado que no s� ni de qui�n me est�s hablando. Yo s�lo conozco a Sally. La novia de Peter. No conozco a nadie m�s que se llame parecido.

- Hablando del Rey de Roma... - suspir� mientras ve�a como los tortolitos se acercaban desde una de las chimeneas.

Peter trataba de llevar los trastos de Sally y los suyos a la vez, tratando de ser m�s duro que nadie, pero se ve�a que le estaba costando a horrores. Keith se acerc� para intentar ayudarle, mientras Sally terminaba de llegar a mi lado. Me salud� con una leve inclinaci�n de cabeza y murmurando un hola que apenas se oy�, mirando r�pidamente para otro lado en cuanto lo dijo, y al cual yo contest� audiblemente. Nos quedamos en silencio observando a los dos chicos traer las cosas, y seguimos en silencio mientras se saludaban y se preguntaban que tal. Tras unos minutos de escucharles, Sally decidi� que ya era hora de ir subiendo al tren, a�nque a�n no hab�amos visto a Yashira, a Ally o a Stebbins.

- Stebbins va en el vag�n de los prefectos - dijo Keith. - No sirve de nada que esperemos por �l. Ya aparecer�. Tienes todo un curso entero por delante para dedicarte a contemplarlo.

- T� lo que tienes es envidia - le contest� - de que no me pase el curso contempl�ndote a t�.

- Ja, no necesito que me contemples t�. Este a�o habr� miles de chicas dispuestas a morirse por mis huesos, como todos los a�os, claro. Pero esta vez les har� felices haci�ndoles caso. ��ste curso ser� mi curso! Ser� el curso de Keith, el Casanova. As� es como me llamar�n. Y mis historias ser�n legendarias, recordadas durante a�os y a�os...

Nos comenzamos a alejar mientras �l segu�a hablando solo de los planes que ten�a, hasta que se dio cuenta y se puso a nuestro lado al trote. Subimos las maletas y las colocamos en el descansillo entre trenes de donde m�s tarde las recoger�an y las llevar�an a uno de los vagones de equipaje. Buscamos un compartimento vac�o, lo cual fue m�s dif�cil de lo que esper�bamos ya que a lo tonto se nos hab�a hecho algo tarde. Cuando por fin lo encontramos, nos sentamos y cada uno se dedic� un poco a lo suyo, hasta que Ally y Yashira asomaron la cara por el cristal y abrieron la puerta al vernos.

- No os encontr�bamos - dijo Yashira, dej�ndose caer en el asiento al lado de Sally.

- Os llevamos buscando una eternidad. Pod�ais habernos esperado en el and�n. - dijo Ally. - Aunque creo que se nos hubiera hecho tarde, mirad, ya salimos.

El tren hizo sonar la sirena y se puso en marcha, traqueteando, en direcci�n al norte.

Durante un rato, nadie dijo nada. Nos dedic�bamos a mirar por la ventana o a leer libros, incluso Yashira hab�a tra�do una baraja de las que hab�a usado ese verano en los mundiales de Quidditch y jugaba sin usar magia. Intent� convencer a alguien de que jugase con ella, pero ninguno parec�a particularmente interesado, as� que termin� desistiendo y guard�ndosela en el bolsillo.

- �Qu� asignaturas vais a hacer �ste a�o? - pregunt� Ally, de repente. - Yo creo que voy a seguir con Herbolog�a, Pociones, Encantamientos, Defensa...

- Bueno, creo que con esas vamos a continuar todos, �no? - le interrump�.

- Yo no - dijo Keith. - Yo no tuve una S en Pociones, as� que no puedo. Pero las dem�s s�, incluyendo Transformaciones.

- �S�lo cuatro asignaturas? - le dijo Peter - Vaya a�o te vas a pegar.

- No, s�lo no. Tendr� que seguir con Estudios Muggles, pero esa no es nada dif�cil. La optativa que abandono es Runas.

- T� no tienes Runas - le dijo Ally. - T� tienes Aritmancia, como yo. Hicimos el TIMO juntos.

- Eso explica por qu� la he suspendido. Hab�a estudiado para Runas y cuando me diste tus respuestas no me cuadraba nada, as� que lo deb� de colocar todo mal. Bueno, tampoco es tan importante. No la coger� y ya est�.

- �T� tienes Pociones, verdad? - le pregunt� a Peter, todo lo amablemente que pude.

- Si... al final... consegu� la S. - Mir� a los dem�s sorprendido de que le hubiese dirigido la palabra sin un insulto por el medio.

- Bueno, entonces coincidiremos. �Y t�, Yashira, qu� vas a hacer?

Seguimos hablando un buen rato de las asignaturas que tendr�amos e intentamos averiguar en cuales podr�amos coincidir. Todo estaba siendo bastante tranquilo hasta que Yashira, seguramente sin percatarse de que Keith estaba all�, pregunt� en voz alta:

- �Qu� tal con Jean, Ally? �Qu� hab�is decidido hacer al final?

Vi como tanto Ally como Keith se pon�an rectos en el asiento y cruzaban la mirada durante un segundo.

- S�, Ally. Cu�ntanos como te va con tu novio. - le dijo �l, con voz tranquila.

- Bueno, creo que es un tema privado. No deber�amos hablar de ello ahora...

- �Por qu� no? Al parecer te pasaste las vacaciones alardeando de lo magn�fico que era el chico, �verdad? Pues cu�ntanos como ha terminado esa fant�stica historia de amor.

- �No es de tu incumbencia! - le grit� Ally, levant�ndose.

- Claro, claro, a m� que m�s me da. Apareces con un noviete y se lo dices a todo el mundo, pero a m� que m�s me da. Me lo podr�as haber dicho, pero no lo hiciste. Expl�canos por qu�. Dinos por qu� no nos lo dijiste en su momento. - Keith termin� la frase con el tono m�s elevado mientras Ally desaparec�a por la puerta del compartimento. - Ah, no, a m� no me vas a dejar con la palabra en la boca. - dijo al aire mientras sal�a detr�s de ella.

Los dem�s nos miramos durante unos instantes sin saber muy bien que decir, hasta que Yashira habl�:

- Vaya, lo siento mucho. No me acordaba de lo que hab�a pasado, se me olvid�. - dijo compungida.

- No te preocupes - le dijo Peter. - Las cosas habr�an estallado antes o despu�s, as� que en el fondo no importa tanto.

Todos seguimos en silencio durante un buen rato hasta que la conversaci�n volvi� a surgir por otros derroteros completamente distintos. Intentaba hablar con Peter como si siempre hubi�ramos sido amigos, aunque a�n no hasta el punto en el que las cosas se hab�an empezado a torcer. Ese a�o me hab�a propuesto que todo volviera a estar bien, a que no discuti�semos durante todo el d�a y a poder ser un grupo todos juntos, inclu�da Sally. Ellos parec�an estar haciendo un esfuerzo por no meterse con Stebbins, y Stebbins por su tambi�n estaba poniendo de su parte, as� que yo no pod�a ser menos. Mientras pensaba cual era la pr�xima tonter�a que pod�a hacer, Keith y Ally volvieron por la puerta, riendo. Nosotros les miramos, ellos nos miraron y se echaron a reir otra vez.

- Bueno, creo que ya hemos conseguido solucionar las cosas. - dijo Keith

- S�, ya no teneis que preocuparos m�s por nosotros. Las aguas han vuelto a su cauce.

Y siguieron riendo por lo bajo. Tom� como nota preguntarles m�s tarde que era lo que hab�a pasado, aunque cre�a que todos pod�amos imaginarnos un poco como lo hab�an arreglado.

El resto del viaje transcurri� con normalidad. Algunos echamos una cabezada durante un rato, otros prefirieron mirar por la ventana, leer, charlar... Cuando ya est�bamos cerca del colegio, decidimos cambiarnos, empujando primero a los chicos fuera del compartimento. Alguien pareci� querer entrar accidentalmente mientras, pero hab�amos tomado las precauciones necesarias y la puerta estaba atrancada con el pestillo y con nuestras bolsas de mano contra la puerta, aunque al salir los dos chicos parec�an estar mirando para otro lado como si no hubiera pasado nada.

Al fin en Hogwarts, tras montar en los carruajes que nos llevaban hasta all�, sentados tras las largas mesas, pudo empezar la selecci�n. Los nuevos alumnos iban siendo elegidos e iban sent�ndose en los huecos que los alumnos mayores les �bamos haciendo, mientras les salud�bamos con efusividad y abuche�bamos por lo bajo a los de otras casas, entre risas y bromas de "Hufflepuff manirotos", "Ravenclaw empollones" y "Gryffindor chulos". Al terminar la ubicaci�n de los nuevos ni�os y tras comer todo lo que pudimos en la cena, Dumbledore se levant� para darnos el tradicional discurso del primer d�a. Tras unas breves palabras en las que nos recordaba que el Bosque Prohibido segu�a estando prohibido y que no deber�amos andar por los pasillos del castillo cuando deber�amo estar en la cama, dijo que ese a�o nos esperaba una sorpresa y que Hogwarts iba a tener un gran honor, pero antes de que pudiera continuar, las puertas principales del Gran Comedor se abrieron y entr� una persona un tanto extra�a. Un hombre mayor, cojeando, mal vestido y con un ojo de cristal que no paraba de girar en todas direcciones, extra�amente azul. Se acerc� lentamente a la mesa de los profesores y se acomod� en una de las sillas. Result� ser, como nos dijo el Director, el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, Alastor Moody, que hab�a salido de su retiro especialmente para darnos clase ese a�o. Tras la breve explicaci�n, Dumbledore continu� con lo que nos estaba contando, y al fin pudimos saber que ese a�o se celebrar�a el Torneo de los Tres Magos en Hogwarts, pero que solamente los mayores de edad, diecisiete a�os en adelante, podr�an intentar inscribirse. Por lo bajo o� como Keith dec�a "�Vaya!, no es justo.", pero dudaba mucho de que en realidad fuera presentarse a�n pudiendo. Tambi�n nos avis� de que los otros dos colegios participantes, Durmstrang y Beauxbatongs enviar�an una delegaci�n de alumnos junto con sus directores hacia finales de octubre, y que esperaba que todos pusi�semos de nuestra parte para hacerles sentir bienvenidos.

- Ya creo que les haremos sentir bienvenidos. Bienvenidas, sobre todo - dijo Keith, gui��ndole un ojo a Peter, que se debat�a entre chocarle la mano a Keith o que Sally le chocase la cara con la suya.

- �Pero t� no tienes ahora una historia con Ally? - le dije

- No, no, no. Somos amigos. Y ya te he dicho que �ste iba a ser mi a�o. Espero que las chicas que vengan de Beuxbatongs sean tan bonitas como las francesas que vimos �ste a�o en el campeonato de Quidditch, eh, �Peter?

- Si, eran muy bonitas. - dijo r�pidamente y en voz baja mientras Sally estaba despistada mirando hacia otra parte.

Cuando terminamos de charlar y vimos que la gente se dirig�a hacia sus salas comunes, nosotros tambi�n nos dimos prisa en llegar. Nos despedimos hasta el d�a siguiente y yo me puse el pijama y me met� en la cama lo m�s pronto que pude, agotada del largo d�a.

- Estoy de vuelta - susurr� al deslizarme entre las s�banas - Tengo la sensaci�n de que este ser� un gran curso.

29 de Agosto, Viernes

Las vacaciones de Verano llegaban a su fin, y con ellas, todas las situaciones nuevas y extra�as que hab�a vivido en el �ltimo par de meses. Mientras caminaba por los andenes de la estaci�n, pens� en todo lo que hab�a pasado.

Tras descubrir que los objetos que hab�amos encontrado en la mansi�n de mi t�o ten�an que ser en realidad los ingredientes para una poci�n, seguramente aquella que servir�a para curar la extra�a enfermedad de la madre de Sally, dedicamos los �ltimos d�as de Julio a tratar de averiguar qu� hacer con ellos. El pergamino de mi t�o en el que hab�a aparecido la receta de la poci�n no parec�a tener demasiado sentido a primera vista, ya que simplemente listaba los objetos como si se tratasen de meros ingredientes, pasando totalmente por alto el hecho de que introducir una escoba en un caldero tras picarla en secciones finas no parec�a tener demasiado sentido.
- A�n as� no se me ocurre otra cosa - Dije, tras varios d�as pensando sobre el tema -. Trabajemos con los objetos, es lo que tenemos, as� que...
- No - Dijo Sally, neg�ndose como las �ltimas veces -. Esos objetos, sean lo que sean, son los ingredientes, y no podemos conseguir m�s. S�lo tenemos una oportunidad para hacer la poci�n como debe hacerse. Si estropeamos los objetos...
- Lo s� - Dije, suspirando -, pero no estamos haciendo ning�n progreso. �Alguien propone algo mejor? �Alguien propone algo, de hecho?
Mir� a Sally y a M�l�e alternativamente. Ambos guardaron silencio.
- Sabemos una cosa al menos - Continu� -. Tenemos que utilizar el caldero que encontramos, el caldero de mi t�o. No aparece con los dem�s objetos como un ingrediente, �no? Est� bien claro que debe usarse para hacer la poci�n.
- S� - Dijo Sally -, pero...
- C�lmate - Dije -. Primer paso: Llenarlo de agua hasta unos tres cuartos de su capacidad.
- Tres cuartos exactos - Dijo Sally.
Suspir� en silencio. Comprend�a su preocupaci�n, pero no cre�a que fuese necesario preocuparse en exceso desde el principio. De todas formas ten�a una gran nota en Pociones. Sin duda sabr�a llenar el caldero con tres cuartos exactos.
- Ay�dame, M�l�e - Dije.
Una vez M�l�e me hubo ayudado a llenar el caldero de agua, me dispuse a ponerlo sobre el fuego como indicaba la peque�a e intrincada letra de la receta, pero en el �ltimo momento Sally corri� junto a m� y tir� de mis hombros hacia atr�s, haci�ndome dar un paso en falso, de modo que parte del agua se cay� del caldero, que casi se escurri� de mis manos.
- �Pero qu�...? - Dije.
- No - Dijo Sally.
- �No hab�a cogido ning�n ingrediente!
- Pero el caldero... - Dijo ella, preocupada.
- �S�lo iba a calentar el agua! - Dije, un poco malhumorado por la impaciencia que me produc�a no avanzar en absoluto con la poci�n -. S�lo quer�a ver si pasaba algo, �qui�n sabe si tiene que pasar algo al calentar el agua? �Quiz� comenzar nos muestre c�mo seguir!
- �Pero y si el caldero tambi�n puede usarse s�lo una vez?
- �Qu� te hace pensar que puede pasar eso? - Resopl�.
- �No lo s�! - Dijo Sally, alterada -. �Pero compr�ndelo! No puedo... Arriesgarme...
Respir� hondo, tratando de comprenderla. Me acerqu� a ella y la cog� de los hombros, apart�ndonos del agua derramada para dejar trabajar a M�l�e, que hab�a acudido a por una especie de fregona y parec�a ansioso por usarla.
- Lo s� - Dije, sin soltarla -. Y lo siento. Pero Sally... Llevamos ya una semana mirando la receta y los objetos, sin hacer nada realmente. Y yo... Bueno, no soy el mago con m�s seguridad en s� mismo que conozco, precisamente, pero creo que... Debemos intentar algo.
Sally me mir�, sin poder ocultar las dudas en su rostro.
- En serio - Continu� -. Intentar algo suena mucho m�s como hacer algo que no hacer absolutamente nada.
Sally resopl�.
- A�n no, Peter - Dijo, apart�ndose de mis manos y abandonando la sala -. Ma�ana quiz�s se me ocurra algo.

Pero al d�a siguiente los avances no fueron mejores que los d�as anteriores. De nuevo las dudas y el miedo de Sally a perder cualquier objeto que fuese insustitu�ble nos impidieron avanzar durante toda la tarde. Ten�a la sensaci�n de que deb�a hacer algo al respecto, por una vez, o Sally no llegar�a a dar el primer paso nunca, as� que, tras la cena, dej� que Sally se encaminase a la habitaci�n, y le dije que me quedar�a leyendo un rato en alguna sala del piso de abajo. Esper� un tiempo prudencial sentado en un sof� distra�do con unos libros sobre pociones que hab�amos sacado de la peque�a biblioteca y, cuando lo cre� oportuno, me puse en pie y me dirig� en silencio a la sala donde hab�amos dejado los objetos, as� como el caldero de mi t�o.
Se trataba de una sala peque�a, con todo lo necesario para la elaboraci�n de pociones. En cierto modo parec�a una especie de laboratorio improvisado, lleno de calderos viejos, probetas, frascos vac�os, etiquetas, y todo tipo de utensilios dedicados a la elaboraci�n de pociones. De todos modos parec�a llevar demasiado tiempo en desuso, y hab�amos tenido (o quiz� ser�a m�s adecuado decir que M�l�e hab�a tenido) que limpiar a fondo antes de poner ponernos a pensar siquiera en elaborar una poci�n all� dentro.
Abr� la puerta en silencio y comenc� a encender algunas velas de la sala. De repente tropec� con algo a mis pies, cayendo de bruces contra el suelo. Me sujet� la rodilla, dolorido, tratando de no hacer ruido. Se supon�a que estaba siendo sigiloso.
- �Est� bien, amo Peter? - Dijo una voz junto a mi o�do, de repente. No pude evitar gritar, antes de darme cuenta de que se trataba de M�l�e.
- �Pero qu� haces aqu�? - Dije, incorpor�ndome -. �Pens� que te habr�as ido a dormir!
- Yo... - Dijo el elfo, sonroj�ndose -. Bueno, estaba despierto por si el amo Peter necesita algo, y...
- S�, seguro - Dije, mientras continuaba encendiendo algunas velas. Me detuve y me inclin� hacia �l -. Por si necesitaba algo. Aqu�. A oscuras. Y, corr�geme si me equivoco, pero �no estabas tumbado en el suelo? �Es eso una manta?
M�l�e mir� al suelo, avergonzado.
- �Me esperabas aqu� para arroparme, M�l�e? - Continu�.
El elfo neg� con la cabeza.
- M�l�e s�lo dorm�a aqu�, amo Peter... - Dijo, al fin.
- Claro, M�l�e dorm�a aqu� - Dije -. Es un sitio perfectamente normal para dormir. De hecho yo ven�a a dormir, mira qu� casualidad. Podremos montar una fiesta de pijamas, y todo.
- El amo Peter a�n lleva su ropa de diario... - Dijo M�l�e, con aparente desconcierto.
- �Ya s� que llevo mi ropa de diario! - Dije, impaciente -. M�l�e, dime la verdad, �qu� haces aqu�?
M�l�e dud� unos segundos, sopesando las opciones que ten�a, y finalmente habl�.
- El ama Sally... - Comenz� a decir.
- �El ama Sally! - Exclam�, resoplando -. �Pero qui�n...? Mira, M�l�e, no me malinterpretes, me gusta Sally, me gusta que Sally est� aqu�, y no quiero que esto suene... No s�, pero �qui�n la ha nombrado tu ama, por Merl�n?
- Bueno - Dijo el elfo, pensativo -, como el amo Peter y ella duermen juntos, yo... Cuando el amo Peter y ella se casen, ella tambi�n ser� mi ama, y...
- �Qu�? - Dije -. �Qui�n te ha dicho que nos vayamos a casar? �Sally te ha dicho que nos vamos a casar?
M�l�e me mir�, confuso.
- Duermen juntos - Repiti�, despacio.
Suspir�.
- Mira, olv�dalo - Dije -. Sally es tu ama tambi�n, estupendo, me da igual. �Y qu� ibas a decir, si se puede saber?
- Ella... Le dijo a M�l�e que durmiera aqu�.
- Que durmieras aqu� - Repet�.
- Desde hace ya d�as - A�adi� M�l�e, asintiendo.
- �Y para qu�? - Dije, encogi�ndome de hombros -. �Tiene miedo de que le pase algo a los objetos si nadie los vigila o qu�?
M�l�e asinti�.
- De que el amo Peter los coja para hacer la poci�n - Dijo.
Guard� silencio unos instantes.
- A ver si lo he entendido - Dije, despacio -. �Llevas ya d�as durmiendo aqu� porque Sally quiere que me vigiles?
M�l�e asinti�.
- Para que el amo Peter no haga la poci�n a escondidas - Dijo de nuevo.
- Genial - Dije, frunciendo el ce�o -. Vaya una relaci�n de confianza.
- �Es lo que el amo Peter iba a hacer?
- S�, M�l�e, es lo que iba... Es lo que voy a hacer - Admit� a rega�adientes.
La desconfianza de Sally me dol�a. Cierto que me dispon�a a hacer la poci�n a sus espaldas sabiendo que ella a�n no estaba segura de que debiera hacerse... �Pero ella hab�a desconfiado ya desde d�as atr�s, mucho antes de que yo le diera motivos! Visto as�, ella se lo hab�a buscado. Adem�s no estaba haciendo nada malo... De hecho la estaba ayudando. S�. Al d�a siguiente yo habr�a hecho la poci�n, todo habr�a ido bien, y las cosas se normalizar�an de nuevo. Sally podr�a curar a su madre, y pasar�amos el resto de las vacaciones sin m�s preocupaciones, paseando juntos, durmiendo cari�osamente... S�, era lo que ten�a que hacerse. La poci�n no se iba a hacer sola.
- �Amo Peter? - Dijo M�l�e.
- �S�?
- El amo Peter es m�s amo de M�l�e que el ama Sally - Dijo el elfo, resueltamente, con tono conciliador -. As� que M�l�e le ayudar� a preparar la poci�n.
- Muy bien, M�l�e - Dije, suspirando -. Al parecer en esta casa somos todos gente en la que se puede confiar ciegamente.
Si M�l�e capt� el sarcasmo en mi voz, no lo demostr�. Sonri� alegremente y me ayud� a colocar el caldero reluciente de mi t�o Horacio sobre la mesa. Lo llenamos con la cantidad de agua indicada para el comienzo de la poci�n, y lo colocamos al fuego. Repas� por en�sima vez la receta mientras el agua se calentaba. En realidad necesitar�a la ayuda de M�l�e, ya que parec�a ser necesario que la receta fuera realizada por dos personas. Al menos es lo que indicaban las instrucciones del pergamino, aunque a primera vista no hab�a motivo aparente para ello.
Adem�s, la receta tambi�n llevaba algunos ingredientes corrientes, que aparec�an as� indicados en el pergamino. S�lo los objetos-ingrediente que hab�an sido listados en el anterior pergamino y que aparec�an de nuevo en la receta eran a�n un misterio. A�n as�, yo estaba convencido de que, si los objetos ocultaban los ingredientes reales, tendr�an que usarse en la poci�n como si fueran eso: Simples ingredientes. Sally ten�a miedo de intentarlo, pero ya hab�amos agotado las posibilidades... No hab�a otra soluci�n posible.
- Bien - Dije, suspirando -. M�l�e, trae los ingredientes que indican los primeros pasos de la receta, �de acuerdo? Tendremos que comenzar por ah�. Y tenemos que hacerlo con cuidado, �eh?
M�l�e asinti� y se encamin� a una peque�a despensa contigua a la sala, donde hab�amos visto una gran cantidad de ingredientes comunes de pociones, correspondientemente etiquetados y conservados en sus frascos. Mientras tanto decid� que ser�a mejor colocar los objetos cerca, de forma que pudi�ramos coger tranquilamente el adecuado cuando correspondiera. Camin� hasta la mesa cercana donde estaban y cog� varios de los objetos con cuidado, apil�ndolos entre mis brazos. Comenc� a caminar de nuevo hacia el caldero, cuando escuch� el ruido de la puerta principal de la sala, abri�ndose.
- �Peter, idiota!
Alc� la vista y vi a Sally caminando r�pidamente hacia m�, con cara de alarma. Con su camis�n. Su diminuto camis�n que... Como siempre, la vista se me desvi� hacia sus piernas. Antes de reaccionar, siempre se me iba la vista a sus piernas. Eran mi perdici�n.
Si hubiera reaccionado a tiempo, o si Sally usase pijamas m�s "invernales", Sally habr�a encontrado resistencia cuando cogi� mis manos y tir� de los objetos hacia s� misma. Pero yo no me esperaba el tir�n, y ella s� la resistencia, as� que tir� con tanta fuerza que se golpe� a s� misma en el pecho y cay� hacia atr�s, con los objetos cayendo a su lado.
Todos menos uno, aquel clavo peque�o, que yo hab�a colocado con cuidado sobre los dem�s, que vol� por el aire para caer, cas� a c�mara lenta, dentro del caldero, que ya comenzaba a humear.
Mir� a Sally. Ten�a una expresi�n de alarma en su cara.
- �No! - Dijo, incorpor�ndose -. �S�calo de ah�!
Salt� hacia el caldero con el brazo derecho extendido, y me lanc� a sujetarla.
- �Pero qu� haces? - Grit� -. �Est� hirviendo!
- �Pero hay que sacarlo! - Dijo.
- Espera - Dije, apresur�ndome a coger el cuchar�n que encontr� m�s cerca.
Sally se inclin� sobre el caldero, y comenz� a mirar al interior ansiosa. Volv� r�pidamente a su lado, y me asom� junto a ella.
- �D�nde est�? - Dije, extra�ado.
- No lo s�... - Dijo Sally -. �No lo veo!
- Tiene que estar...
Seguimos mirando unos instantes, mientras apartaba el caldero del fuego con esfuerzo. Luego introduje el cucharon y trat� de palpar el fondo con �l, pero era in�til. El clavo no aparec�a.
- �No est�! - Grit� Sally.
- Tiene que estar... - Repet� varias veces, cada vez menos convencido.
Pero ella ten�a raz�n. El clavo hab�a desaparecido. Ambos vimos con total certeza como ca�a en el interior del caldero, incluso o�mos el chapoteo al tocar el agua. Y ahora... Hab�a desaparecido. Solt� el cucharon y mir� a Sally, sin saber qu� decir.
- Te dije que no hicieras nada - Dijo ella, con voz temblorosa -. Que esperar�amos por ahora.
- Pero yo... - Dije -. Algo hab�a que hacer.
- �Algo? - Dijo Sally, alterada -. �Mira lo que ha pasado!
- �Es que a�n no hab�a que meter el clavo! - Dije, tratando de defenderme -. �Quiz� es lo que pasa por no haberlo hecho en orden! �No es culpa m�a!
- �Me est�s culpando a m� entonces? - Dijo Sally, gritando.
- �S�! - Dije, antes de poder controlarme. Lo cierto es que s�, en mi interior la culpaba a ella, pero quiz� si lo hubiera pensado no lo habr�a dicho en alto.
Sally me mir� en silencio, temblando. Escuchamos un ruido de algo que era depositado sobre la mesa, y al mirar vimos que se trataba de M�l�e, que acababa de volver con los frascos de ingredientes que le hab�a pedido y nos miraba con cara de preocupaci�n.
- �Y t�! - Dijo Sally de repente, se�alando al elfo -. �Por qu� no me has hecho caso?
M�l�e mir� a Sally avergonzado, pero respond� antes de que �l pudiera decir nada.
- �A �l no le metas! - Dije -. Es mi elfo dom�stico, �m�o! �Y le mandas que me vigile? �En secreto? �Cre� que confiar�as en m�!
- �Tengo motivos para no confiar! - Contest� Sally.
- �Ah, s�? �Cu�les?
- �Estos! - Grit�, se�alando a su alrededor -. �Sab�a que lo har�as! �Que no te podr�as esperar!
- �Podr�a haber funcionado! - Repet�.
Sally resopl�. Luego me mir�, muy seria, y empez� a temblar.
- El caso es - Dijo - que hemos perdido uno de los ingredientes.
- Tiene que estar ah� - Repet�, menos convencido que nunca -. No puede haberse... Deshecho. Sin m�s. No puede.
Sally neg� con la cabeza.
- No, Peter - Dijo -. Quiz� tuvieras raz�n y habr�a que haberlo hecho en el orden correcto. Quiz� yo tuviera raz�n y fueras a estropearlo todo de todas formas. No lo s�. Ahora no sabremos de qui�n ha sido la culpa. Pero es lo que ha pasado. Hemos perdido un ingrediente.
La mir�, en silencio. Ten�a raz�n. �Qu� �bamos a hacer ahora?
- Ya no podemos hacer la poci�n - A�adi� Sally, y se le quebr� la voz mientras comenzaba a llorar.
Me acerqu� a ella inseguro, mientras ella trataba de ocultar sus l�grimas, y cuando la rode� con mis brazos y la apret� contra m� rompi� a llorar abiertamente, cada vez m�s fuerte y desconsoladamente.
Me qued� en silencio mientras lloraba, mirando al frente, y sinti�ndome cada vez m�s culpable de lo ocurrido. No sab�a qu� decir, y poco a poco me deslic� desde la mesa hasta quedarme sentado en el suelo, con Sally acurrucada a mi lado, y llorando ahora en silencio, y M�l�e a un metro de nosotros observ�ndonos con preocupaci�n. Pasaron los minutos, y sent� como Sally se calmaba, a�n sollozando, a�n triste. Al cabo de un buen rato, y con la cabeza apoyada en mi pecho, la sent� dormir, con respiraci�n intranquila, y en alg�n momento M�l�e se acerc� con la manta que hab�a usado para dormir y nos tap� con ella, para acurrucarse contra la pared cerca de nosotros, adormil�ndose poco despu�s.
Yo segu� mirando al frente, mientras las velas se consum�an. �De verdad hab�amos llegado aqu� para nada? �De verdad hab�amos perdido uno de los ingredientes para siempre? �De verdad hab�a fallado por completo al final de toda esta historia?
Mucho despu�s de que las velas se hubieran apagado, cuando probablemente el sol ya se dispon�a a asomarse por el horizonte, all�, sentado sobre el fr�o suelo, yo tambi�n me qued� dormido.

Algo que me zarandeaba la cabeza me despert� por la ma�ana, mientras o�a la voz de Sally diciendo mi nombre. Abr� los ojos y v� sus piernas a mi lado. Estaba en pie, con el brazo estirado para moverme la cabeza.
- Peter, mira, levanta - Repiti�.
- �Qu� pasa? - Dije, perezosamente, mientras me pon�a en pie, sin demasiado humor siquiera para fijarme un poco m�s en la vista desde abajo antes de levantarme.
- El caldero - Dijo Sally, ansiosa, cogi�ndome de nuevo la cabeza y acerc�ndomela al caldero de mi t�o -. Mira dentro.
Mir� el contenido del caldero. Parte del agua se hab�a evaporado durante la noche, pero a�n quedaba bastante. Aparte de eso no ve�a nada m�s.
- No veo nada, Sally - Dije, tratando de desperezarme. Ella resopl�.
- Est�s dormido - Dijo, impaciente -. �F�jate bien!
Mir� de nuevo dentro del caldero, bostezando. Claro que estaba dormido, tras pasar la noche en el suelo. Adem�s me dol�a la cabeza. Y el cuello.
- Espera, �hay algo en el fondo? - Dije.
- �S�! - Dijo ella, nerviosa.
- �Qu� es? - Dije.
- No lo s�... Lo v� al ponerme en pie, y te despert� enseguida. Parece una especie de... Bolsita. De semillas. O algo as�. �No crees?
Intent� fijarme mejor, a pesar de la oscuridad del caldero. Efectivamente, parec�a una bolsita con algo, semillas, polvos, o algo en su interior. Mir� a Sally.
- �Crees que es...? - Comenc� a decir. Me fij� en que M�l�e tambi�n se hab�a despertado mientras habl�bamos, y se hab�a acercado a nosotros con gesto de curiosidad.
- �El clavo, Peter! - Exclam� Sally -. Anoche el clavo se cay� dentro y desapareci�, y hoy hay... �Un ingrediente! �Se ha convertido en el ingrediente!
Pens� en ello unos segundos.
- Entonces... - Dije -. �Ten�a yo raz�n?
- No - Dijo Sally, con tono solemne -. �No te das cuenta? No tenemos que usar este caldero para hacer la poci�n, sino que tenemos que usarlo para convertir los objetos en los ingredientes, s�lo para eso. No ten�as raz�n.
- Pero ten�a raz�n en lo de que deber�amos hacer algo - Me quej�. Sally suspir�, y no respondi�.
Mir� de nuevo al interior del caldero, y comenc� a arremangarme la camisa mientras acercaba la mano a la superficie del agua.
- Ten cuidado... - Susurr� Sally, agarr�ndome fuerte del otro brazo mientras miraba tambi�n al interior del caldero.
Toqu� el agua con la punta de los dedos un instante, y luego otra vez.
- No pasa nada - Dije -. Sigue siendo agua normal.
Introduje el brazo hasta tocar el fondo del caldero, y cog� la bolsita. La saqu�, agarr� el trapo que M�l�e se hab�a apresurado a ofrecerme para secarme, y un instante despu�s Sally y yo ex�minabamos concienzudamente la bolsa entre nuestras manos.
- S� que son semillas de alg�n tipo - Dije yo.
- Tiene una peque�a etiqueta dentro - Dijo Sally -. �Se puede leer?
- S� - Dije -. No parece que el interior est� mojado, est� cerrada herm�ticamente... Pone que son semillas de... "Planta invisible de Quialtos".
Mir� a Sally con cara interrogante.
- �Quialtos? - Dije.
- Es una regi�n m�gica al norte de Iquitos - Dijo ella.
La segu� mirando en silencio.
- Iquitos est� en la orilla del Amazonas.
- Ah - Dije -. Muy bien, se�orita herb�loga.
- �Pero es muy raro! - Dijo Sally, de repente -. Esa planta s�lo crece en esa regi�n, es una planta con grandes propiedades m�gicas que a�n hoy se est� investigando, nadie ha conseguido cultivarla fuera de la zona.
- �Y entonces es invisible? - Pregunt�.
- No - Dijo Sally -, s�lo se oculta. Demasiado bien. Demasiado para una planta, quiero decir... Tambi�n lo est�n estudiando. Pero los expertos saben encontrarla, se supone.
- Bueno, entonces de all� habr�n venido las semillas, �no? - Dije, encogi�ndome de hombros.
- Pero eso es lo raro... S�lo los investigadores pueden manejar esas semillas, al menos por ahora - Dijo Sally -. No se pueden comprar en cualquier sitio.
Dud� unos instantes.
- Es decir - Dije -, que alguien se las consigui� a mi t�o. De contrabando, o algo as�.
- Supongo que s�, que debe ser eso - Dijo Sally, asintiendo con la cabeza.
- Genial - Dije -, encima estamos usando ingredientes ilegales.
- La parte buena es que ahora s�, podemos ponernos a hacer la poci�n - Dijo Sally, esbozando una peque�a sonrisa. Se la devolv�.

Dedicamos el resto de la ma�ana a observar la forma en que los objetos del s�tano se convert�an en los ingredientes de la poci�n. Al principio metimos uno de los dem�s objetos en el caldero y observamos, pero no desaparec�a como s� lo hab�a hecho el clavo la noche anterior. Entonces probamos a hacerlo de nuevo con el caldero lleno de agua, y esta vez el objeto introducido se disolvi� sin dejar rastro en s�lo un par de segundos. Sally y yo, e incluso M�l�e, no pod�amos evitar estar algo nerviosos, as� que permanecimos junto al caldero casi dos horas hasta que el siguiente ingrediente apareci�, un frasco, tambi�n etiquetado, lleno de una sustancia parduzca.
Mucho m�s tranquilos, dedicamos ese d�a y el siguiente a ir introduciendo los objetos y sacando los ingredientes de uno en uno, ya que no quer�amos arriesgarnos a meterlos todos a la vez y no saber qu� ingrediente correspond�a despu�s a cada objeto. Volvieron los paseos por los alrededores mientras esper�bamos, y el ambiente m�s relajado. A�n as� no pod�amos evitar pensar en que dedicar�amos a�n otro d�a m�s a continuaci�n a hacer la poci�n definitivamente.
Los ingredientes correspondientes a los objetos resultaron ser todos sumamente raros, ilegales, o dif�ciles de encontrar. Ni Sally ni yo los conoc�amos todos, as� que tuvimos que consultar los libros de mi t�o varias veces. Por suerte ninguno de ellos parec�a ser peligroso por s� mismo.
La elaboraci�n de la poci�n fue larga, en parte por el complicado proceso y en parte por el extremado cuidado que nos asegur�bamos de poner en todo lo que �bamos haciendo. Las instrucciones indicaban la manera de hacerla entre dos personas, aunque no parec�a haber ning�n motivo aparente para ello. Tras horas y horas de trabajo, y de manipular los ingredientes con cuidado, de los que para nuestra sorpresa result� haber cantidades sobrantes en cada recipiente, observamos el resultado. La poci�n parec�a tener el aspecto que deb�a tener, y est�bamos seguros de que hab�amos hecho un buen trabajo.
En unos d�as Sally se la llevar�a a su madre, y entonces todo, todo acabar�a.

Los d�as siguientes pasaron con calma. Sally y yo disfrutamos de los d�as en la mansi�n, ya que pronto ser�a mi cumplea�os, que pasar�a con mis padres, mientras que ella se ir�a a ver a su madre con la poci�n. Los planes para despu�s no estaban demasiado claros, aunque yo esperaba que pudi�semos continuar pasando el resto de las vacaciones juntos.
Uno de los d�as recib� una carta de Keith, en la que dec�a que era probable que tuviera que suspenderse lo de asistir a los Mundiales de Quidditch debido a que, aunque no especificaba por ninguna parte que tuviera que acompa�arnos un adulto, s� que era necesario el uso de la magia para montar la tienda m�gica, y a ninguno de nosotros nos estaba permitido. As� que, tal y como estaban las cosas, o consegu�amos que nos acompa�ase un adulto, o habr�a que cancelarlo todo.
En un primer momento lo d� todo por perdido, hasta que pens� en M�l�e. La idea de abandonar la casa no le agradaba, pero estar�a dispuesto a ir si yo se lo ordenaba, al fin y al cabo. Sally tampoco parec�a muy segura, y me record� que los elfos dom�sticos dan imagen de tener mucho dinero, y que despertar�a preguntas. De todos modos le dije que pensar�amos en algo, y que a Keith ya le hab�a dicho hac�a tiempo que me lo hab�a dejado mi t�o de herencia junto a un cuervo, as� que no habr�a problemas. Finalmente escrib� la carta en respuesta diciendo que me encargar�a de llevar al elfo dom�stico que me hab�a dejado mi t�o, y que si depend�a de ello la cosa podr�a seguir en marcha, tras lo cual recib� otra contestaci�n suya al cabo de unos d�as, diciendo que entonces perfecto.
El d�a de mi cumplea�os se acercaba. Me fastidiaba no poder pasarlo con Sally, pero al fin y al cabo hab�amos pasado ya un mont�n de tiempo juntos, as� que no pasar�a nada por adelantar nuestra celebraci�n un par de d�as para luego separarnos. Me ir�a un d�a antes de mi cumplea�os, el d�a 8 de Agosto, y luego esperar�a noticias de Sally desde Londres para ver si podr�amos volver a reunirnos antes de ir al campeonato de Quidditch. Lo cierto es que ni se me hab�a pasado por la cabeza la posibilidad de que mis padres pudieran no dejarme asistir a los Mundiales, as� que daba por hecho que no habr�a problemas.
El d�a antes de mi partida prepar� algo de equipaje, ya que supon�a que volver�a en alg�n momento de las vacaciones a por el resto, y tras la cena me reun� con Sally en el dormitorio, como siempre.
- Bueno - Dije -, ma�ana toca otra separaci�n...
- S� - Dijo ella, inc�moda.
- �Triste? - Dije -. Yo no lo soporto, cuanto m�s tiempo pasamos juntos m�s me cuesta luego...
- �Te importa que me quede aqu�? - Me interrumpi� ella, de repente.
Me qued� callado unos segundos, sin saber a qu� se refer�a.
- �Qu�? - Dije -. �Quieres decir ma�ana?
- S� - Dijo ella -. Ma�ana, despu�s de que te vayas.
- �Qu�? Pero... �Pero no quieres ir a ver a tu madre? �Llevarle la poci�n?
- S�lo quiero esperar un poco...
- �Esperar? �Esperar cu�nto?
- A que vuelvas... - Dijo Sally, un poco insegura.
- Pero no tiene sentido - Dije -. �No �bamos a tratar de estar separados el m�nimo tiempo posible? Si esperas a que vuelva para irte t�...
- No - Me interrumpi� Sally -. Quiero esperar a que vuelvas aqu�, para que vengas conmigo.
- �Qu�? - Exclam� -. �A darle la poci�n a tu madre?
Sally asinti�.
- �Pero tu madre me odia! - Dije -. �Y descubrir�a toda la verdad sobre que yo sab�a que t� sab�as lo que yo estaba haciendo y...! Espera, me he perdido. �Pero si descubre que estamos juntos de verdad me odiar� a�n m�s! �Y se enfadar� contigo por contarme la verdad!
Sally se encogi� de hombros.
- Y le daremos la poci�n que le curar� - Dijo -. Y podr� volver a salir de casa, y podr� volver a trabajar en la tienda, y las cosas quiz� nos vuelvan a ir un poquito mejor de nuevo. Si ni ofreci�ndole todo eso va a estar dispuesta a poner buena cara cuando le presente a mi novio...
- Hey, hey - Dije, nervioso -, haces que suene como algo formal, como que me tengo que poner corbata o algo.
- Llevas corbata durante todo el curso.
- �Entonces realmente me tengo que poner corbata! - Dije, a la defensiva.
Sally suspir�.
- A ver - Dijo, frunciendo el ce�o -, �qu� problema tienes con conocer a mi madre?
- Me da miedo - Dije.
- �Por qu�?
- �Porque me odia! - Dije -. Me odia a m�, a mi t�o, y a mi sexo en general. �Y todo por culpa de alg�n mago chulito con flequillo y gafas oscuras que la dej� pre�ada y luego desapareci�!
- S�, por culpa de mi padre, eso es.
- Ah, es verdad - Dije, un poco avergonzado -. Ese fue tu padre, s�.
Sally resopl�.
- Quiero decirle que t� me ayudaste - Dijo, acerc�ndose a m� y cogi�ndome por los hombros -. Quiero demostrarle que no todos los hombres desaparecen, como mi padre o como tu t�o. Que te cont� la verdad, que me ayudaste, que estuviste a mi lado todo el tiempo sabi�ndolo todo, y que en el momento final me acompa�aste para darle la poci�n. Y que por eso eres mi novio.
Me qued� callado unos segundos. Sally se acerc� un poco m�s a m�, sin soltarme, y me sonri� tranquilizadoramente. Intent� pensarlo con claridad.
- �Me matar�! - Exclam�, de repente.
- Oh, por Merl�n - Dijo Sally, solt�ndome y llev�ndose una mano a la frente.
- �Pi�nsalo! - Dije, gesticulando -. �Ella puede usar magia y yo no! �Estar� a su merced! Ser� as�: �Pum! Y adi�s.
- Es muy sencillo - Dijo Sally, mir�ndome seriamente -. T� no quieres venir.
- No - Dije -. No quiero.
- Pero te lo estoy pidiendo - A�adi� ella -. Sin m�s. �Qu� vas a hacer?
Pens� unos instantes.
- Ir - Dije, finalmente.
Sally sonri�.
- A eso me refer�a - Dijo.

Mi cumplea�os en casa, el d�a 9 de Agosto, pas� como todos los a�os. Hubo pocas celebraciones, ya que no �ramos una familia de dar grandes fiestas, y los regalos consistieron en �tiles de pintura y ropa nueva. Mi padre sigui� con su forma de actuar de las �ltimas veces, aunque esta vez no insisti� demasiado en lo de visitar la mansi�n, como si fuera un tema que ya empezase a dar definitivamente por perdido.
Me sorprendi� que me preguntaran que cu�nto pensaba quedarme antes de volver a la casa de mi t�o, a lo que les contest� que cinco d�as, lo cual nos dejaba s�lo con aproximadamente otros cinco d�as para visitar a la madre de Sally antes de asistir a los campeonatos de Quidditch. Me d� cuenta, resignado, de que mi idea de volver otros cuantos d�as a la mansi�n no iba a ser posible. Tuve la sensaci�n repentina de que Sally y yo no hab�amos aprovechado lo suficiente el tiempo, aunque sab�a de sobra que no hab�a sido as�.
Escrib� a Sally para comunicarle los d�as que dedicar�amos a cada cosa, esperando que le pareciera bien, y que pudi�ramos ver alguna mejora en su madre antes de asistir a los Mundiales. Pas� los siguientes d�as con mi familia, guardando secretos, como siempre, y tratando de estar de buenas con ellos, cosa que consegu� m�s o menos bien. Continuaban las tiranteces con mi padre de vez en cuando, pero las cosas con mi madre no iban del todo mal, as� que no fueron d�as demasiado desagradables.
Finalmente lleg� el d�a. Volv� con la ayuda de mis padres y una chimenea p�blica a Cheltenham, y desde all� a la mansi�n, donde Sally ya hab�a preparado el resto del equipaje para ir a Bristol, y avisado a su madre de que ir�a ese mismo d�a a final de la tarde, pero sin advertirle de que yo tambi�n ir�a.
Cuando m�s tarde nos despedimos de M�l�e y subimos en el tren que nos llevar�a hasta nuestro destino, ninguno de los dos sab�a c�mo terminar�a el d�a. Llenos de nervios, nos agarramos fuertemente de la mano mientras el paisaje pasaba a nuestro lado a toda velocidad.

Bristol, ya hab�a estado antes de visita. Pero no en el barrio de Sally. Observ� a mi alrededor mientras nos acerc�bamos a su casa. Un barrio m�gico de casas peque�as, estrechas, apretadas entre ellas, y con una apariencia que s�lo podr�a compararse con la de un calcet�n tan remendado y parcheado que pareciera hecho a partir de trozos de otros calcetines.
- Te ense�ar� nuestra tienda en cuanto pueda - Dijo Sally, con un extra�o tono de orgullo e ilusi�n en su voz -. Est� cerca de aqu�... Oh, y aqu� es, para. Esta es mi casa.
Tratando de no dejar caer los bultos que llevaba a cuestas, observ� lo que al parecer era el hogar de Sally. A su lado, mi casa de Londres parec�a un palacio. Estuve tentado de preguntarle a Sally si en alg�n momento de su historia la casa se hab�a venido abajo y la hab�a vuelto a construir usando las piezas que hab�a salvado de los escombros un carpintero ciego con alg�n transtorno mental que le impidiera comprender conceptos b�sicos como "horizontal" o "simetr�a".
- Es... Pintoresca - Dije. "Pintoresca". �Alguna vez alguien usaba la palabra "pintoresco" sin darle un sentido de eufemismo?
- Necesita algunos arreglos - Dijo Sally, con tono de no estar diciendo nada evidente -. Sobre todo la fachada.
- Oh, me encanta la fachada - Dije -. Es... Es como uno de esos dibujos de escaleras en que no te queda muy claro cu�l es la parte de abajo y cu�l la de arriba, ya sabes, que hay gente que camina de lado y gente que... Siempre he querido estar en uno de esos, s�.
- Estoy nerviosa - Dijo Sally, cogi�ndome de un brazo y caminando hacia la puerta.
- Ah, no, pero no creo que se venga abajo, �no?
- No, estoy nerviosa por lo de mi madre. No s� c�mo reaccionar�.
- Ah - Dije -. Esperemos que no d� ning�n portazo, no creo que le convenga a nadie del vecindario.
Sally me ignoraba. Est�bamos junto a la puerta y comenz� a buscar las llaves en su peque�o bolso. De repente la puerta se abri�, lo cual me hizo querer dar un paso atr�s, cosa que Sally debi� intuir, ya que volvi� a agarrarme del brazo. Una mujer de mediana edad apareci� ante nosotros. Ten�a el pelo claro recogido en un mo�o un tanto descuidado, y ojos cansados. Puso cara de sorpresa al ver a Sally, y sonri� mientras sal�a a nuestro encuentro.
- �Sally, cari�o! - Dijo, con voz cansada pero agradable, mientras se acercaba a Sally para darle un abrazo -. No pens� que fuera a llegar a verte hoy... Tu madre me avis� de que vendr�as.
- Hola, Lucy - Dijo Sally -. �C�mo est� mam�?
Me llamaba la atenci�n el tono de voz de Sally desde que hab�amos llegado a su barrio. Casi siempre disimulaba, incluso estando conmigo, y hablaba de manera seria y fr�a, pero aqu�... Sonaba distinto, sonaba como... Si confiara.
Todos actuamos de forma distinta en nuestra casa, pens�.
- Oh, tu madre... - Dijo la mujer -. No mejora... No mejora - Forz� una sonrisa, y le toc� a Sally la mejilla con el dorso de la mano -. Ah, pero le sentar� bien verte... Se alegrar� mucho, ya lo ver�s. Yo ahora iba a la tienda... Ya sabes, a ordenar un poco.
Oh, as� que esa se�ora era la compa�era de la tienda de la madre de Sally... Su ayudante y amiga, que la cuidaba tambi�n en casa. Me pregunt� cu�nto sab�a, y de repente se fij� en m�.
- Bueno - Dijo, animada -, �y qui�n es este caballero que te lleva el equipaje tan amablemente? �C�mo te llamas, chico?
- Ah, pues... - Dije, indeciso. �Deb�a decir qui�n era? �Sally no me hab�a advertido sobre esto! Aunque, �no se supon�a que �bamos a decir la verdad? -. Pues... S�, a ver, yo... Yo soy...
- Peter Starkey - Dijo Sally.
- Eso - Dije -. S�.
- Encantado, Peter - Dijo Lucy, con gesto divertido -. Mira, s� que es muy caballeroso llevarle el equipaje a una jovencita, pero no te esfuerces tanto, o no recordar�s ni tu nombre - Mir� a Sally -. Claro, cielo, que a ti, mi ricura... Te sobrar�n chicos que te quieran llevar el equipaje, �no?
Mir� a Sally, divertido. �En serio ten�a a alguien tan c�lido en su entorno? Sally me mir� de reojo y se sonroj�.
- Lucy, qu� va, yo...
- Con lo mona que se ha vuelto mi ni�a - Le interrumpi� ella con el tono de voz con que se habla a un beb�, y le volvi� a poner la mano en la mejilla, roz�ndole el pelo -. �Pero mira que ricura de peinado te has hecho!
Lo cierto es que el pelo de Sally hab�a crecido un tanto durante el verano, y ella hab�a decidido que por el momento se lo dejar�a relativamente corto, pero con una peque�a melena que sal�a un poco hacia fuera. Lo cierto es que, aunque mi opini�n no pudiera considerarse la m�s objetiva, estaba muy guapa.
- �Y eres de por aqu�, Peter? - Dijo Lucy.
- Ah, no, yo... - Respond�.
- Peter no es del barrio. Ni siquiera de la zona. Vive... Un poco lejos - Dijo Sally.
- Oh - Dijo Lucy, mirando de nuevo a Sally -. Pues entonces mayor motivo para que aprecies que te traiga el equipaje... En serio, yo que t� le dar�a una oportunidad.
- �Lucy! - Dijo Sally, sonroj�ndose de nuevo.
- Est� bien, est� bien... Ya os dejo, tortolitos. Me voy a la tienda, ya sabes, Sally, cari�o - Dijo Lucy, y sigui� hablando mientras se alejaba, a�n mir�ndonos -. Ay, pero qu� monada de pareja, qui�n fuera joven de nuevo, qu� gusto da verlos...
La observ� alejarse con media sonrisa en mi cara. Hasta le habr�a dicho adi�s con la mano hasta que se perdi� tras la esquina, si no hubiera estado cargado con bultos.
- Lucy... - Dijo Sally, tratando de adoptar un tono de fastidio en su voz... De todos modos estaba seguro de que era como una segunda madre para ella -. Es la ayudante de mi madre, te habl� de ella... Es un poco pesada.
- �En serio? - Dije, sonriendo -. A m� me ha parecido... No s�, un amor, una ricura, un encanto si lo prefieres.
- Vamos... - Dijo Sally, sonroj�ndose...
- En serio, me ha ca�do bien, no te preocupes - Dije -. �Pero ella no sabe nada?
- �De qu�? - Dijo Sally -. Ah, �de la poci�n y dem�s? No, ni de la poci�n, ni de los Starkey, ni de nada de nada... Ya sabes, siempre ha sido un secreto, entre mi madre y yo. Y ya sabes que ni siquiera conmigo ha tenido el detalle mi madre de ser sincera por completo. Ella no es un problema... Le caer�s bien... Siempre que me tengas a m� contenta - A�adi�, sonriendo.
- Claro... - Dije -. Pero el problema viene ahora... �No?
- Eso creo... - Dijo Sally, nerviosa -. Pero no te preocupes, esclavo del equipaje, estoy contigo, ir� bien.
Sally me cogi� del brazo de nuevo y volvi� a ponerse seria. Entramos en su casa.

La casa ten�a mucho mejor aspecto en su interior que vista desde fuera. Al menos estaba limpia y cuidada. Tras cerrar la puerta a nuestras espaldas, Sally me coment� que su madre estar�a echada en su habitaci�n, y que ser�a mejor dejar el equipaje por ahora en la peque�a sala de estar del piso de abajo. Mir� a mi alrededor tras hacerle caso. En el piso de abajo s�lo parec�a haber un peque�o pasillo que part�a de la entrada hasta las escaleras, y desde el que se pod�a acceder a la sala de estar y a una peque�a cocina.
Sally debi� percatarse de mi expresi�n al mirarme.
- Lo s� - Dijo, con una sonrisa triste -. Nada en comparaci�n con la casa de tu t�o, �eh?
- Yo... - Dije -. Lo siento - Me sent�a culpable, aunque no sab�a por qu�. Y decepcionado con mi t�o. �De verdad �l las hab�a dejado tiradas? �Para que vivieran as�?
- No es culpa tuya... - Dijo Sally, distra�da -. En el piso de arriba est� la habitaci�n de mi madre, la m�a, y el cuarto de ba�o.
- Cre� que Lucy vivir�a aqu�...
- No, vive en un cuarto sobre la tienda... Aunque puede quedarse en mi habitaci�n si es para cuidar a mi madre, cuando no estoy. Luego te ense�ar� mi habitaci�n - Sally comenz� a subir las escaleras, y se gir� para mirarme -. Bueno... Vamos all�.
Extendi� una mano hacia m�. Tragu� saliva, dud� unos segundos, y cog� su mano para subir las escaleras. El pasillo del piso de arriba era lo m�s min�sculo que se pudiera imaginar para un pasillo. S�lo cab�a una persona a lo ancho, y a�n as� daba la sensaci�n de estar apretado. Una vez terminadas las escaleras, las puertas estaban ah�, sin m�s.
- Vamos... - Dijo Sally en voz baja, acercando su mano al pomo de una de las puertas -. Entra despu�s de m�, �vale?
Sally golpe� la puerta un par de veces con los nudillos, y luego la abri� lentamente. Se asom� un momento al interior, y luego entr� por completo. Cog� aire y entr� tras ella.
O� la voz de su madre mientras se giraba a mirarla, en la habitaci�n en penumbra.
- Hija... - Dijo, cansadamente -. Pens� que ser�a Lucy, que hab�a olvidado algo. Ac�rcate y...
Se qued� callada. Hab�a terminado de girarse en la cama y hab�a clavado su vista en m�. Me fij� r�pidamente en todo lo que pude. Las ventanas estaban tapadas, de modo que no hab�a demasiada luz en la habitaci�n. La madre de Sally ten�a un aspecto similar al de mi t�o antes de su muerte. parec�a envuelta en sudor, con poco pelo, la piel arrugada, y demasiado envejecida para su verdadera edad. Su ojo izquierdo (el contrario del de mi t�o) estaba inflamado e hinchado, al igual que el derecho de su gata, que estaba tumbada a su lado en esos momentos. Era f�cil darse cuenta de que, fuera lo que fuera lo que a mi t�o le hab�a pasado con Zoro, a Rosanna Kingcrow le pasaba con su gata. El mismo hechizo, la misma poci�n, lo que fuera.
Al instante, la madre de sally alz� su brazo hacia m�, se�al�ndome, y mir� a su hija.
- �Qu� hace �l aqu�? - Dijo, pr�cticamente gritando -. �Para qu� lo has tra�do?
- Para que lo conozcas, mam� - Dijo Sally, manteniendo la calma -. Ya ha acabado todo.
- �Acabado? - Repiti� su madre -. �Qu�...?
- La cura, mam�. La tenemos. La hemos tra�do.
Rosanna Kingcrow mir� alternativamente a su hija y a m�, y alz� la voz.
- �No! - Grit� -. �Te ha enga�ado! �No lo ves? �No tiene nada! �Te ha enga�ado! �Es un traidor! �Siempre lo ser�!
Me pareci� prudente no decir nada. Era algo que deb�a resolver Sally. Por no hablar de que empezaba a dudar de la posible estabilidad mental de su madre. Esperaba en cualquier caso que fuera debido a la enfermedad.
- �No es un traidor, mam�! - Grit� Sally, resoplando -. �No le llames traidor! ��l me ha ayudado por voluntad propia!
- �No! - Sigui� gritando su madre -. �Te miente! �Te enga�a!
- Me... �Pero c�mo me va a mentir? - Grit� Sally, a�n m�s fuerte -. �Si preparamos la poci�n juntos! Le cont� todo, me sincer� con �l, le cont� todo lo que pasaba, �y decidi� ayudarme!
- �T� le contast� todo? T�...
- �Y decidi� ayudarme! - Repiti� Sally -. �Es que no te das cuenta? �Fue cuando le expliqu� lo que pasaba cuando decidi� ayudarme!
- �Pero no puedes confiar en �l! - Grit� su madre.
- �Confiar en �l? - Dijo Sally, y comenzaron a surgirle las l�grimas -. �Pero no te das cuenta? �Era �l el que no pod�a confiar en m�! �Me obligaste a mentir, me obligaste a...! T� quer�as que yo me... �Sin sentir nada! T�... Me has aislado todo este tiempo, y...
- �Para que no te pasara esto! - Grit� Rosanna -. �Para que no te conquistara cualquiera con enga�os y terminases enamorada de �l! Porque es eso, �no? �Te ha enga�ado para estar contigo! Pero te aseguro que no durar�... �Y luego qu�? �T� y otro beb�, condenadas para siempre?
- ��l no es pap�, mam�! - Grit� Sally, hecha una furia -. �Ni tampoco es Horacio! �l es... ��l te ha ayudado, mam�! Oh, cre� que podr�a con esto, pero...
Sally rompi� a llorar fuertemente. Me sent�a muy inc�modo y nervioso, pero no estaba seguro de c�mo deb�a actuar. De repente Sally se acerc� r�pidamente a m�, as� que la tom� entre mis brazos, y dej� que siguiera llorando contra mi pecho. Alc� mi vista sobre ella y mir� a su madre fijamente, mientras ella nos observaba. Estaba furioso con ella, pero a la vez asustado de decirle cualquier cosa. Nos miraba con cara de preocupaci�n, y por un momento pens� que quiz� no se esperaba que su hija se sintira dolida. �Pero qu� esperaba entonces? Despu�s de una vida de educar a su hija para odiar a los hombres, y quiz� especialmente a m�, despu�s de intentar usarla para obtener informaci�n de m� aunque fuese a costa de tener que acostarse conmigo... �C�mo esperaba que Sally se sintiera?
De repente ca� en la cuenta de que para Sally tampoco deb�a ser nada f�cil sentirse finalmente atra�da por alguien, y mucho menos por m�, su "principal enemigo", aunque fuera de forma involuntaria. No era tan raro que le costase tanto mostrarse abiertamente, si ni en casa pod�a hacerlo. No era tan raro que le costase expresar determinados sentimientos. La abrac� con m�s fuerza.
- Ten�is... - Comenz� a decir la madre de Sally, despacio -. �Ten�is la cura?
Asent� despacio, sin soltar a Sally.
- �Aqu�?
Asent� de nuevo.
- Y mi hija... - Continu�, dudando -. �Qu� te cont�?
- Todo lo que ella sab�a - Respond�, muy serio -. Y yo a ella mi parte. Aunque nos cost�, �sabe? Ya sabe, por todo ese asunto de "no conf�es en nadie" y dem�s que nos han inculcado a los dos, y eso.
La madre de Sally respir� hondo, y se incorpor� en la cama. Pasaron un par de minutos m�s, mientras Sally comenzaba a calmarse de nuevo, sin despegarse de m�.
- Sally... - Dijo de repente su madre. Sally se gir� hacia ella -. Mi Sally... Yo... Oh, pero qu� he hecho...
La madre de Sally comenz� a llorar, de repente. Sally volvi� a echarse a llorar a su vez, y not� que se quer�a acercar a ella. Decid� que este s� era un momento adecuado para dejarlas a solas, as� que le susurr� a Sally que ir�a abajo a sacar la poci�n y que ir�a preparando la primera dosis tal y como indicaban las instrucciones dejadas por mi t�o, y luego abandon� la habitaci�n tras darle un beso en la frente.
Baj� las escaleras hasta la sala de estar, sinti�ndome inc�modo. Parec�a que la situaci�n no podr�a terminar del todo mal, pero lo cierto es que no sab�a qu� pensar de todo ello. No era la forma m�s ideal para nadie de conocer a la madre de su pareja. Qu� se le iba a hacer.
Al cabo de m�s de cuarenta minutos, Sally cruz� la puerta de la sala, con aspecto acalorado. Le pregunt� c�mo hab�a ido todo.
- Bien, creo - Dijo, sin sonre�r -. Le he contado todo con m�s detalle, las cosas que pasaron en el colegio, c�mo comenc� a... - Sally se sonroj� -. Bueno, c�mo comenzamos ambos a gustarnos de verdad, c�mo me costaba cada vez m�s seguir siendo tan fr�a contigo, y... No s�. Ella se ha dado cuenta de que en el �ltimo a�o me ha pedido cosas horribles, pero... No s�, lo siente por m�, porque ha comprendido que me ha hecho da�o, pero... - Sally se encogi� de hombros -. Pero no conf�a en ti. Supongo que no puede cambiar eso. Que no puede confiar sin m�s en los hombres... Que no va a cambiar eso.
- Vaya... - Dije, deca�do. No esperaba quedar como el yerno perfecto, pero s� ten�a la esperanza que su madre me aceptara algo m�s.
- Pero no te preocupes - Continu� Sally -. Sabe que me has ayudado. Le he dicho que quer�as ayudarme, y he intentado dej�rselo claro. Y... Bueno...
- �Qu�?
- Y le he dicho que me quieres mucho.
- Ah.
- Y... - Sally se sonroj� un poco m�s -. Bueno. Y yo a ti.
Me qued� callado unos segundos, mirando a Sally. Quer�a saltar sobre ella y abrazarla, pero me contuve.
- Y... - Continu� Sally -. Y sabe que eso es as�, y que, piense lo que piense ella, tiene que aceptarlo. Sabe que no puede seguir aisl�ndome.
- Eso es bueno...
- De todos modos an�mate - Dijo Sally, y trat� de ofrecerme una sonrisa -. Si la poci�n funciona, y s� que lo har�, le estar�s salvando la vida. Y eso tendr� que darte al menos unos puntos, �no?
Le sonre� a Sally. Mientras estaba solo hab�a estado preparando la primera de las muchas dosis de poci�n que su madre tendr�a que tomar, as� que la cogimos y nos dispusimos a subir a su habitaci�n.
- �Sabes? - Coment� Sally en bajo, mientras sub�amos las escaleras -. Tambi�n le coment� que los pergaminos de los que me habl� conten�an las instrucciones de la cura como me hab�a dicho, pero tal y como estaban explicados estaban pensados para que t� y yo los sigui�semos. Le he dicho que tu t�o quer�a que ella se curase. A trav�s de nosotros.
Me qued� pensando unos segundos.
- Yo tambi�n lo hab�a deducido - Susurr� -. Pero entonces no entiendo porque no la cur� �l mismo.
Rosanna Kingcrow permaneci� tranquila durante mi segunda visita a su habitaci�n, aunque esta vez no dej� de observarme todo el tiempo. Tom� la dosis de poci�n con cierto recelo, aunque para nuestra decepci�n no pareci� tener ning�n efecto inmediato. Se inici� otra peque�a discusi�n cuando Sally anunci�, para mi sorpresa, que yo pasar�a las siguientes noches durmiendo con ella en su habitaci�n, y tras unos minutos de negociaciones que incluyeron varios t�rminos para referirse a los hombres por parte de su madre que probablemente avergonzar�an hasta a la gata, Sally consigui� que se me permitiera dormir en el sof� de la sala de estar.
A continuaci�n acompa�� a Sally a preparar la cena mientras su madre volv�a a descansar, y le dije que por un momento me hab�a hecho ilusiones pensando que podr�a dormir con ella.
- Estaba claro que no podr�as dormir conmigo - Me respondi� ella -. Pero si hubiera comenzando diciendo que dormir�as en el sof�, habr�as terminado durmiendo en el felpudo.

Al d�a siguiente nos llevamos una sorpresa, cuando la madre de Sally nos dijo que se encontraba mejor. A�n no se apreciaba nada a simple vista, pero parec�a sudar menos, tener algo m�s de color, y afirmaba que tras tomarse la medicina no hab�a sido capaz de ver a trav�s del ojo de la gata, lo cual por otro lado me hac�a pensar en si acaso lo habr�a intentado con el �nico prop�sito de espiarme por la noche. Accedi� de buen grado a continuar tomando la poci�n, lo cual hizo que Sally y yo nos sinti�ramos por primera vez desde la llegada relajados y felices. Ahora s�lo tendr�amos que dejar que la poci�n hiciera efecto, lo cual le quitaba un peso muy grande de encima a Sally y nos daba tiempo para disfrutar de los siguientes d�as de vacaciones.
Mientras desayun�bamos, Lucy entr� en la casa, y nos vio en la cocina.
- �Vaya, Peter! - Dijo, animada -. �Y yo que pens� que era madrugadora!
- Hola - Dije, sonriendo.
- Ha dormido aqu� - Dijo Sally, tranquilamente. Lucy abri� los ojos como platos.
- �Dormido aqu�? - Dijo. Sally asinti� -. �Y tu madre...?
- Lo sabe - Dijo Sally -. Ha dormido en el sof�.
- Pero... - Dijo Lucy -. Quiero decir, tu madre no... No apoya que...
- Se lo he explicado - Dijo Sally, aparentemente alegre, aunque sin sonre�r m�s de la cuenta -. Ha costado, pero... Peter es mi novio, Lucy.
Mir� a Sally sorprendido. No esperaba que le dijese abiertamente a Lucy que �ramos novios. Bueno, m�s bien a nadie.
En un par de segundos Lucy reaccion� y comenz� a re�r y alabar a Sally, "probablemente la joven m�s bonita de Bristol", y al novio que se hab�a echado, "un aut�ntico caballero capaz de encandilar a cualquier madre". Segu�a cantando alabanzas minutos despu�s, mientras sub�a las escaleras para ver a la madre de Sally. Decididamente escucharla era puro alimento para el ego.
Los siguientes d�as los pasamos juntos en Bristol, yo dumiendo en el sof�, y observando los progresos de la poci�n. Sally me ense�� la zona, su habitaci�n (en la que deseaba con todas mis fuerzas poder pasar una noche, aunque sab�a que no podr�a ser), y la tienda de su madre, "Hierbas y remedios Kingcrow", una peque�a herborister�a que, por su apariencia, no parec�a estar pasando por su mejor momento. No soltaba nunca mi mano, y notaba su emoci�n disimulada cada vez que me llevaba a alg�n sitio que significaba algo para ella, cualquier cosa. Tambi�n visitamos Bristol en general con m�s tiempo que la �ltima vez, aunque casi todo el tiempo lo pasamos dentro del barrio m�gico de Sally.
Llegado el d�a 20 de agosto, a tan s�lo un d�a de irnos a los mundiales (y afortunadamente con permiso muy a rega�adientes de la madre de Sally), la mejora de la enfermedad comenzaba a ser notable. La madre de Sally ya era capaz de moverse por la casa mucho m�s a menudo, la inflamaci�n de su ojo, as� como del de su gata, hab�a comenzado a reducirse, y su aspecto general hab�a mejorado much�simo. Era algo bastante notable en Gylla, la gata, que de repente parec�a mucho m�s joven, al igual que le hab�a pasado a Zoro tras la muerte de mi t�o. Eso quer�a decir que Zoro se hab�a librado de su "enfermedad" al morir mi t�o, la persona con quien estaba "conectado". Pero ahora tanto la madre de Sally como su gata se estaban curando.
Aunque la comodidad en casa de Sally no era tanta como en la casa de mi t�o, la relajaci�n era mucho mayor, al haberse solucionado (o estar en ello) el problema principal. Sally y yo pase�bamos por la calle animados, hablando de todo lo que hab�a pasado, cuando de repente algo en lo que no hab�a ca�do me vino a la cabeza.
- Hay algo que no encaja, creo - Dije, pensativo.
- S� - Dijo Sally -, a�n hay cosas que no sabemos, pero...
- No - Interrump� -. Los pergaminos. Se supone que ya ha acabado todo, pero...
Sally se detuvo, comprendiendo a lo que me refer�a.
- Pero queda un pergamino - Dijo.
- S� - Asent� -. El �ltimo pergamino sigue en blanco.
- �Seguro? - Dijo Sally -. �Cu�ndo lo comprobaste por �ltima vez?
- Pues... No lo s�, estuvimos muy ocupados haciendo la poci�n, y luego nos despreocupamos... Espera, �qu� haces?
Sally se hab�a dado la vuelta y tiraba de m� en direcci�n contraria.
- �Vamos a casa! - Dijo, un poco nerviosa -. �Y si ha aparecido algo desde entonces?
- �Pero qu� m�s da? - Dije, dej�ndome arrastrar s�lo a medias -. �Si ya est� todo arreglado!
- �Y si la poci�n tiene efectos secundarios, o algo?
- �No puede poner nada de la poci�n! Todo lo pon�a en el otro pergamino, �recuerdas?
- �Y si es importante, simplemente? Al menos vayamos a mirar.
Me dej� arrastrar. Yo y mi gran boca. Si ya hab�a terminado todo...

Unos minutos despu�s Sally y yo nos sent�bamos apresuradamente en el sof� de su casa, con el pergamino entre las manos. Su madre estaba de nuevo en su habitaci�n, descansando un poco antes de la cena.
- Es... Una carta - Dije, mirando el pergamino -. Ya te lo he dicho, una carta.
- Ya lo he visto - Dijo Sally -. D�jame leerla.
- Es para m� - repliqu�, apartando un poco la carta -. D�jame leerla antes.
- �Pero incumbe a mi madre! - Dijo Sally, frunciendo el ce�o. Suspir� -. Est� bien, lo entiendo. Pero l�ela en alto.
- �En alto? - Dije - �Pero y si es...? - Observ� la mirada de Sally, y suspir� -. Est� bien, est� bien... La leer� en alto. Esperemos que no nos oiga tu madre, no s� qu� opinar�.
Observ� de nuevo el pergamino. En alg�n momento de las �ltimas semanas hab�a pasado a mostrar una carta escrita por mi t�o. Ten�a miedo de qu� podr�a decirme, pero tampoco ten�a secretos para Sally. Cog� aire, y comenc� a leer.

"Estimado Peter:

Si est�s leyendo esta carta, entonces es que finalmente, incluso despu�s de mi marcha, has continuado siguiendo mis instrucciones. El momento planeado para que se muestre esta carta era el momento en que completases la poci�n, por lo cual debo deducir que, quiz� t� s�lo pero m�s probablemente con la joven Kingcrow, os hab�is puesto manos a la obra y hab�is conseguido preparar la poci�n m�s importante que he desarrollado en mi vida: Aquella que sirve para contrarrestar los efectos de la que comenc� a desarrollar cuando ten�a poco m�s de tu edad, y que prob� descuidadamente en Rosanna y en m� mismo.
El objetivo de esa poci�n era conectar a dos personas, hacer a uno consciente de los pensamientos y sentidos del otro, y viceversa, as� como ralentizar su envejecimiento mediante esta conexi�n, motivo por el cual, antes de intentar establecer un v�nculo entre nosotros mismos, lo establecimos con nuestras respectivas mascotas, que ya eran por aquel entonces, un cuervo, Zoro, y una gata, Gylla, con el prop�sito de observar los efectos, tanto en ellos como en nosotros, y ver si nuestros animales se manten�an j�venes tanto tiempo como nosotros."

- Por eso no puedo recordar cu�ndo compramos a Gylla - Susurr� Sally -. En realidad es m�s vieja que yo...
- S� - asent� -, y Zoro lo mismo. Despu�s de la muerte de mi t�o... Creo que ha vuelto a envejecer a un ritmo normal. Por decirlo de alg�n modo, porque claro, ha vuelto a ser... Joven. A saber.
Segu� leyendo.

"D�jame explicarte, Peter, que, no obstante, el poder de la poci�n no era ni mucho menos equiparable al de la eterna juventud. Simplemente permitir�a que las dos personas unidas entre s� unieran tambi�n su tiempo de vida, que aumentase el tiempo necesario para envejecer. Si lo entiendes mejor con un ejemplo, dos personas de apr�ximadamente la misma edad conseguir�an envejecer el doble de despacio o, si la uni�n fuera entre una persona y su mascota, �sta envejecer�a m�s despacio que su compa�ero humano, que a su vez tambi�n ganar�a algo de tiempo.
Piensa, por ejemplo, en la duraci�n de dos vidas enteras para pasar con la persona amada."

Mir� a Sally.
- Mi t�o odiaba el amor - Dije -. Una de las primeras veces que se comunic� conmigo lo despreci� abiertamente, creo recordar. �A qu� viene �sto ahora?
Sally se encogi� de hombros.
- Sigue leyendo - Dijo, ansiosa.

"En mis tiempos incluso yo estuve enamorado, Peter. Apartado por mi familia, igual que t�..."

- Yo no estoy apartado por mi familia - Dije, protestando. Sally me mir� con una ceja alzada -. Oh, t� qu� sabr�s, c�llate.

"...igual que t�, conoc� y am� a Rossana Kingcrow durante a�os. Mi amor por ella era tan grande que, llegado el momento de mi gran poci�n, ninguno de los dos dudamos en que deb�amos ser uno, y la probamos, como ya te dije, con nuestras mascotas, sin saber que no llegar�amos a probarla el uno con el otro. Todo fue bien por un tiempo, pero entonces la situaci�n se volvi� inestable. Los animales segu�an vivos con el paso de los a�os, s�, pero algo fallaba con ellos, como si algo les comenzase a perjudicar en su interior. Y nosotros tambi�n lo sent�amos. Aunque �ramos j�venes, sent�amos un inmenso peso en nuestro interior, una sensaci�n de agon�a que perduraba. La conexi�n no era apropiada, ten�a sus consecuencias, aunque no se manifestar�an por completo hasta a�os m�s tarde...
Le promet� a Rosanna que dar�a con la cura, y tuvimos que separarnos. Ella volvi� a Bristol a cuidar de su madre, que estaba enferma, y yo me separ� de mi familia en Londres y comenc� una vida humilde en Cheltenham, donde me dediqu� a investigar y vender mis pociones. Para no estar completamente separados, decidimos que cada uno se quedar�a con la mascota del otro, y de ese modo podr�amos usar los efectos de la poci�n para vernos cuando quisi�ramos.
Por desgracia, tras la muerte de la madre de Rosanna, ella decidi� continuar con la tienda familiar, y yo estaba demasiado ocupado con mis investigaciones como para abandonarlas. Dos a�os hab�an pasado, y poco a poco nos hab�amos olvidado el uno del otro, y de nuestras mascotas. El amor no duraba para siempre.
Pero una noche record� a Zoro, y la ech� de menos. As� que decid� mirar a trav�s de �l, y saludar a Rosanna a trav�s de su cabeza. Cuando vi a otro hombre en su cama..."

Me call� y mir� a Sally, que parec�a temblar un poco.
- No s� si deber�a seguir - Dije.
- Como no sigas te quitar� la carta - Respondi� ella.

"Cuando vi a otro hombre en su cama sent� un arranque de celos en mi interior. Ella nunca me hab�a perdonado que yo no dejara mis investigaciones para estar con ella, y yo estaba dispuesto a reconocer mi error, pero ella me hab�a olvidado, me hab�a olvidado por cualquiera. No pod�a admitirlo.
Hecho una furia dej� mis investigaciones para ir a Bristol, pero cuando ella me vi� rompi� a llorar en mis brazos. Su "aventura de una noche" le hab�a enga�ado, march�ndose en mitad de la noche y robando en su casa y en su tienda. Me pidi� perd�n de todas las formas posibles, y cre� que podr�a perdonarla, incluso despu�s de descubrir que adem�s estaba embarazada.
Pasaron otros dos a�os, y me d� cuenta de que las cosas no pod�an seguir as�. Echaba de menos mis investigaciones, pero en Cheltenham ten�a demasiado logrado como para volver a empezar en Bristol, donde adem�s ten�a que ocuparme de mantener con mis ahorros una tienda que no daba ning�n beneficio, y un beb� que no era m�o. Incluso asist�a a las reuniones familiares, donde era el hazmerre�r de toda la familia por mis fracasos. Rosanna insist�a en que les ignorase pero, sobre todo, no soportaba los cont�nuos comentarios despectivos de tu padre, que a�n sin triunfar en la vida tanto como otros miembros de la familia, parec�a sentirse m�s orgulloso que yo.
Fue por eso que, una noche de invierno, cog� a Zoro y me fu� de Bristol para no volver."

Mir� a Sally, sin saber qu� decir.
- Parece que tu madre no ment�a en lo de los hombres - Dije -. Hasta yo empiezo a considerarme un cerdo.
- �Reuniones familiares? - Dijo Sally, ignor�ndome -. Peter, �te das cuenta de que, si tu t�o nos llevaba a mi madre y a m�, puede que nos conoci�ramos en una de ellas con un a�o o as�?
- Espero que no, porque entonces seguro que mis padres te recuerdan como "mi prima" - Dije, inseguro.
- Sigue leyendo, primo - Dijo Sally, sin sonre�r.
- No tiene gracia.
- Lo s�, de hecho quiero gritar. Sigue leyendo, por favor.

"En Cheltenham retom� mis investigaciones, y mis negocios con las pociones, y aument� mis ahorros en poco tiempo. Pronto amas� una fortuna, y comuniqu� mis �xitos a la familia en todas las ocasiones que tuve, con gran orgullo.
Por desgracia, los efectos de la poci�n comenzaron a empeorar en m� y, deduzco, en Rosanna. La deformidad comenz� a surgir en mi cara , uno de mis ojos se inflam�, el malestar se apoder� de mi cuerpo, y del de Zoro. En una de sus visitas, tu padre me presion� para que le contase al fin qu� me pasaba, y se lo expliqu� todo. Mi mayor poci�n hab�a sido un fracaso, y la hab�a abandonado.
Sin embargo tu padre no compart�a mi opini�n, y trat� de presionarme para que comercializara mi poci�n, ya que los efectos tardaban demasiado tiempo en aparecer. Tras mis negativas, trat� de convencerme de que le diera la receta, y de que �l la mejorar�a e inventar�a una cura. Yo sab�a de sobra que tu padre no ser�a capaz de hacer algo as�, as� que de nuevo me negu�. Esa poci�n ni siquiera hab�a sido creada para ser comercializada en un principio.
Tu padre no lo acept�. Se lo cont� al resto de la familia, mencionando mi enfermedad, y les convenci� de que en mi estado me hab�a vuelto loco. Quisieron sacarme de mi casa e ingresarme, y convertir mi �xito con las pociones en un negocio familiar. Por suerte pude impedirlo, y antes de que la situaci�n pudiera repetirse decid� aislarme en la mansi�n que ya conoces. La compr�, la convert� en mi nueva casa, y decid� aislarla del mundo exterior lo m�ximo posible. Dej� de admitir visitas, s�lo las m�s indispensables y, antes de tener que recluirme por completo debido a mi enfermedad, compr� a M�l�e, que me ayud� a mantener en orden los terrenos de la casa, as� como la torre de cuervos y el interior.
Ocult� la receta de la poci�n original en la mansi�n, y..."

- Oh, genial, m�s recetas escondidas - Dije, malhumorado.
- Pero recuerda lo que te cont� - Dijo Sally -. La enfermedad no se hizo m�s patente en mi madre hasta el �ltimo a�o. En cambio tu t�o afirma haber estado as� desde hace a�os.
- No lo s� - Dije, encogi�ndome de hombros -. Los cuervos viven m�s que los gatos. Si viv�an con tiempo prolongado, �crees que puede tener algo que ver que el suyo se estuviera prolongando m�s?
- No lo s� - Dijo Sally, suspirando -. Me creer�a cualquier cosa.

"Ocult� la receta de la poci�n original en la mansi�n, y decid� dedicar el resto de mi vida a desarrollar una cura. Para ello dediqu� los siguientes a�os a recopilar ingredientes de todo tipo, algunos conseguidos mediante contrabando por ser ilegales. Y, finalmente, desarroll� una receta que podr�a funcionar. Me dispuse a preparla, y a tomarla. Pero entonces record�, de nuevo, a Rosanna. Y la imagin� acostada, con mi misma enfermedad. Me d� cuenta de que ella no podr�a desarrollar una cura, de que ella, sin mi ayuda, estaba perdida. Me d� cuenta de que la hab�a abandonado a su suerte, no s�lo con la enfermedad, sino con su tienda, y con la peque�a Sally.
Entonces record� los pergaminos en blanco que hab�a escondido en Hogwarts durante mi estancia en el colegio, y..."

- Espera - Dije.
- �Qu�? - Dijo Sally.
- Pero aqu� no dice por qu� los escondi� - Dije, frunciendo el ce�o -. S�lo dice "oh, s�, los pergaminos que escond�", pero no dice por qu� los escondi�. �Por Merl�n! �No voy a saberlo?
- �No te est�s enterando ya de bastantes cosas?
- �Pero nunca de todas! - Dije, desesperado -. Nunca de todas...

"...durante mi estancia en el colegio, y decid� que podr�a emplear cinco de ellos para... Bueno, para lo que has visto. Esconder�a los ingredientes ilegales de la receta en la mansi�n, te proporcionar�a una forma de hallarlos, y te indicar�a c�mo hacer la poci�n.
Quiz� te preguntes por qu� no hice yo mismo la poci�n, por qu� no me cur� y cur� luego a Rosanna. Pero, en el momento de escribir estas l�neas, estoy muy cansado. S� que no puedo dar marcha atr�s, no hay una poci�n para eso, y no estoy contento con lo que hice. Siento mucho dolor, y no s�lo por mi enfermedad. Dolor porque anticip� muchas cosas al que era el amor de mi vida, y porque a�n lo hago. S� que, si pudiera dar marcha atr�s, volver�a a arruinarlo. Volver�a a negarme a renunciar a mis investigaciones y a mi dinero por el amor. Yo estoy demasiado cansado. Y ni siquiera creo merecer su perd�n.
Pero si hubiera una forma de conseguirlo, decid� confiar en ti para ello. �Y por qu� en ti?, te preguntar�s.
Porque te recuerdo jugando con tu peque�a prima Sally, con s�lo un a�o..."

- Oh, genial - Dije -, ah� lo tienes, mi peque�a prima Sally, lo pone ah�, por Merl�n, hasta �l te ve�a como mi prima.
Sally resopl�, impaciente.

"...con s�lo un a�o, y pienso en que t� eres el primer miembro de la familia que era demasiado joven entonces como para estar implicado en todo esto, el primer miembro de la familia en quien puedo confiar despu�s de que tu padre intentase y consiguiese poner a todos en mi contra cuando comenc� a sufrir mi enfermedad. As� que decid� que otro de los pergaminos ser�a mi testamento, y el otro esta carta, en la que podr�a explic�rtelo todo, como estoy haciendo.
Pero necesitaba asegurarme de que la poci�n llegase a Rosanna, y ah� es donde necesitaba a Sally. Escrib� a Rosanna por primera y �nica vez despu�s de muchos a�os, y le dije que este a�o, este curso concreto, usar�a los pergaminos del colegio para ponerme en contacto con mi sobrino, y que �l hallar�a la cura para la enfermedad que ten�amos. Le dije que me pondr�a en contacto con ella cuando la tuviera, sabiendo que no ser�a as�.
No quer�a decirle, simplemente, que necesitaba que Sally hablase contigo porque yo me iba a dejar morir. Estaba seguro de que, cuando se enterara, pondr�a a Sally en contacto contigo, ya que sois compa�eros, y que as� ella podr�a ayudarte a hacer llegar la poci�n a su madre."

- Oh, eres un perro astuto, Horacio Starkey - Dije -. �Pero no contabas con que Rosanna estuviera tan resentida como para enviar a su hija como una esp�a en lugar de como una compa�era!
- Menos mal que al final sali� bien - Dijo Sally, insegura.
- S�, supongo que s�... Y, �te has fijado? �Sabr�a algo tu madre de que mi t�o hab�a dejado pergaminos ocultos en blanco en los que pod�a hacer aparecer lo que quisiera?
- Puede ser. Si ya estaban juntos entonces...

"El motivo de que no te explicase directamente en qu� consist�a todo es que no pod�a estar seguro de si pod�a confiar en ti. Si decid�as cont�rselo a tu padre, y dejarle acceder a la receta, entonces s�lo obtendr�ais la poci�n necesaria para deshacer los efectos de mi poci�n anterior, pero nunca la original. No sabr�ais lo que tendr�ais entre manos. En cambio, si acced�as a ayudar a Sally, y con ella a su madre, sabr�as exactamente cu�l es el prop�sito de la poci�n, y la usar�as de la forma adecuada.
Y ese es mi regalo. Quiero liberar a Rosanna y a su hija de todo lo que les hice hace tanto tiempo. S� que a�n as� no me perdonar�n, pero no es eso lo que busco tanto como una forma de perdonarme a m� mismo. Por mi parte, cuando finalmente llegue el momento s� que Zoro ser� autom�ticamente liberado, y conf�o en que mejore hasta volver a ser un cuervo normal y corriente, pues con mi muerte se romper� todo efecto de la poci�n inicial."

Me qued� callado unos instantes.
- �Mi t�o supon�a que matando a uno de los dos implicados se acabar�a todo y no se plante� matar a Zoro? - Dije, incr�dulo.
- Ni mi madre ni yo nos planteamos matar a Gylla... - Dijo Sally.
- �Pero es distinto! �Vosotras no sab�ais que as� se arreglar�a!
- Quiz�... - Dijo Sally, dudando -. M�l�e y Zoro eran su �nica compa��a. No pod�a matarle. Llevaban juntos muchos a�os.
- �S�, pero...! - Protest�. Suspir�, y segu� leyendo.

"Peter, soy muy consciente de que prestarme ayuda puede haber creado ciertas tiranteces entre los dem�s miembros de la familia y t�. Como premio por tu ayuda desinteresada, ya conoces perfectamente lo que te he otorgado: Todo aquello que aparece en mi testamento. S�lo te pido a cambio, y conf�o en que cumplas con ello, que cuides de Rosanna y Sally. Si necesitan dinero, quiero que est�s ah�. No importa c�mo de extra�o pueda resultarles, o si lo quieren o no, pero si su casa necesita una reparaci�n, debes ayudar. Si su tienda necesita una reforma, o simplemente ayuda para seguir abierta, tienes que estar ah�.
Es lo �nico que te pido, y conf�o en que no me defraudes.

Y eso es todo. Probablemente tendr�s algunas otras preguntas, pero me temo que no puedo responderlas. Tan s�lo puedo darte una �ltima indicaci�n, si te interesa saber m�s acerca del pasado. En mi dormitorio privado hay varias estanter�as de libros. Dile a M�l�e que te indique aquella en la que se encuentran mis diarios privados del colegio. Encontrar�s un diario por cada curso. Coge el diario del pr�ximo curso que empieces, sexto, y ll�valo contigo a clase.
Con un poco de paciencia, sabr�s m�s sobre el pasado."

- Ah, no - Dije -. Mira, �ves? Esto suena a "m�s misterios". De eso nada, yo me quedo fuera.
- �Por qu�? - Dijo Sally -. S�lo te est� diciendo que puedes leer sus diarios.
- �S�lo? �No me has escuchado? "Con paciencia". �Qu� quiere decir con eso? �Y por qu� tengo que llevarme el diario a clase? �No lo puedo leer en la mansi�n? No me f�o.
- Est�s exagerando. Sigue leyendo.

"No tengo m�s que a�adir. Gracias por todo, Peter. Me habr�a gustado estar m�s tiempo a tu lado durante los �ltimos a�os, pero me temo que no fue posible.
Recuerda lo que te he pedido. Cuida de ellas.

Un gran abrazo de tu t�o,

Horacio Achille Starkey"

Dej� la carta sobre el regazo y me dej� caer hacia atr�s en el sof�. Permanec� mirando al techo unos minutos, en silencio. Sally acudi� a mi lado, y se recost� contra m�.
- Vaya - Dije, finalmente.
- Hay varias cosas que digerir con tranquilidad ah� - Dijo Sally -. Por parte de ambos, creo.
- S�.
Pasaron algunos minutos m�s. Ahora s� que ten�a que haber acabado todo, o al menos lo referente a este tema. Y est�bamos c�modos as�, tirados en el sof�, en silencio... Era como descansar, al fin.
- No estoy seguro - Dije -, pero �crees que deber�amos ense�arle esta carta a tu madre?
- No lo s� - Dijo Sally -. No parec�a ser el deseo de tu t�o.
- Pero quiz� deba saber que �l quer�a que...
- Mi madre lo sabe - Dijo Sally -. Mi madre lo sabe. Conoc�a a tu t�o bien, por lo que hemos visto, y le he contado c�mo resolvimos todo entre los dos, y c�mo los pergaminos nos incitaban a ello. C�mo M�l�e sab�a que acudir�a a la mansi�n... Mi madre sabe que tu t�o quer�a que ella se curase. Pero tampoco s� c�mo lo puede llevar ella. Ahora que todo ha acabado, se da cuenta de que �l est� muerto. No s� lo qu� habr�a entre ellos, pero quiz� tampoco sea f�cil para ella.
Apret� a Sally contra m�.
- Todo ha acabado... - Dije.
- S�.
- �Y t� c�mo te sientes? - Dije, preocupado -. Tambi�n hab�a algunas cosas que pueden influirte, en la carta.
- �Sabes? - Dijo Sally, relaj�ndose -. Me he puesto un poco nerviosa, pero se me ha pasado todo en cuanto he o�do eso de que puedo disponer de todo tu dinero cuando quiera. �Recuerdas esos pendientes que vimos esta ma�ana? Pues...
- Ni lo sue�es, prima - Dije, riendo -. Nada de pendientes. Pero s�... No s� c�mo, pero... Cuidar� de vosotras.
Sally se acerc� a mi cara y me bes� brevemente.
- Yo te ayudar� - Dijo.

Llego el d�a de asistir a los mundiales de Quidditch con los dem�s. Hab�amos acordado con M�l�e en que se aparecer�a en el barrio de Sally con el resto del equipaje que necesit�semos para la acampada de los siguientes d�as, as� que le esperamos, y cuando por fin hizo acto de presencia nos despedimos de la madre de Sally y nos unimos a �l para el siguiente viaje. A pesar de tenerle a nuestro lado hab�amos decidido que utilizar�amos un traslador p�blico de los que hab�an sido preparados para llegar a la zona acordada con los dem�s, as� que nos dirigimos al lugar indicado, mientras M�l�e nos preguntaba cosas sobre los �ltimos d�as, lleno de curiosidad.
- Todo ha ido bien, M�l�e - Le dije -. Ya te lo contar� con m�s detalles, �vale? Ahora procura no dejar caer el equipaje, y d�monos prisa.
- Pero... - Dijo M�l�e, nervioso -. Y estos pr�ximos d�as, M�l�e no sabe si ser�n una buena idea...
- Vamos, M�l�e, todo ir� bien, tambi�n. No hay de qu� preocuparse. S�lo necesitamos que nos ayudes con la tienda, �de acuerdo?
Finalmente pudimos usar el traslador para desplazarnos a la zona de entrada de los mundiales. Me prepar� a fondo para la sensaci�n repentina de ser impulsado a gran distancia, pero a�n as� no pude evitar sentirme un poco mareado al llegar al otro lado. Miramos a nuestro alrededor, buscando a los dem�s con la mirada, y para nuestra sorpresa s�lo conseguimos distinguir a Sacharissa, esperando entre la multitud, que a su vez nos observaba con lo que me pareci� un peque�o gesto de fastidio. Nos saludamos al acercarnos, un poco indecisos, y esperamos por los dem�s sin llegar a entablar conversaci�n.
Poco a poco todos fueron llegando, entre ellos, y para mi fastidio, Stebbins, que desde luego sobraba en algo como esto. �C�mo pod�a haberle invitado Keith tambi�n a �l? Suspir� cuando se acerc� a Sach y la salud� con un beso, pensando que probablemente ser�a simplemente el precio a pagar por estar Sally tambi�n invitada. Pero segu�a sin ser justo. Esperaba que al menos no llegase a molestarnos demasiado y se mantuviese un poco al margen de Keith y de m�, como durante el d�a de la fiesta en los ba�os.
Finalmente lleg� Keith, que se alegr� por ver al elfo dom�stico entre nosotros. Al fin y al cabo lo necesit�bamos tanto como a la propia tienda, ya que sin su magia no tendr�amos a nadie que la montase por nosotros. Una vez estuvimos todos reunidos, nos dirigimos a la entrada y accedimos al terreno interior, donde podr�amos montar la tienda.
Ya all�, los chicos nos dispusimos a levantar la tienda mientras las chicas se preparaban para ir a por "provisiones". Sally me mir� con el ce�o fruncido, pero le susurr� que ser�a mejor que fuera con las dem�s. No ten�a demasiada confianza en que consiguiese entablar conversaci�n con ellas, pero nunca se sab�a... Los �ltimos d�as hab�an sido intensos e importantes, quiz� se plantease relacionarse un poco m�s... Aunque lo dudaba bastante, si Sacharissa estaba tambi�n por all�.
Suspir�, y me acerqu� a los dem�s mientras ellas hablaban, observ�ndonos desde lejos.
- �Qu� hac�is? - Dije, al ver a M�l�e dudando ante un mont�n de telas que, supuse, ser�an lo que deber�a convertirse, de alg�n modo, en nuestra tienda.
- Le hemos dado la tienda a tu elfo... - Dijo Keith, dudando -. No s� qu� deber�amos hacer ahora.
- Eh... Pues... - Dije -. M�l�e. �T� has montado alguna tienda m�gica alguna vez?
M�l�e me mir� con ojos de cordero degollado y neg� con la cabeza.
- Oh. Vaya - Dije -. �Crees que podr�as intentarlo? Quiero decir, te ayudaremos.
- Claro, amo Peter - Dijo M�l�e, y comenz� a desplegar las telas, observ�ndolas con curiosidad, y dedicando r�pidos vistazos a las parcelas colindantes para ver c�mo sus inquilinos montaban sus tespectivas tiendas.
- �De qui�n es este elfo, por cierto? - Dijo Stebbins, de repente.
- Ah... - Dije -. De mi t�o.
M�l�e pos� en m� sus dos ojillos preocupados.
- �Y c�mo se llama tu t�o? - Continu� Stebbins, con curiosidad.
- Pues... Achille - Dije -. Ese es su nombre.
M�l�e solt� las piezas de la tienda y se dirigi� a Stebbins.
- �Pero ese es su seg...! - Comenz� a decir, justo antes de que me acercase hasta �l y le cogiese de un tirante del peto, tirando hacia atr�s.
- Segmento transversal - Dije, cogiendo una peque�a varilla al azar que hab�a a mi lado y poni�ndosa a M�l�e en las manos -. El segmento transversal. Aqu� lo tienes. Ahora, monta la tienda, por favor.
M�l�e me mir�, inquieto, y comenz� a organizar las piezas de la tienda.
- No creo haber o�do hablar de ning�n Achille Starkey - Dijo Stebbins, distra�do.
Observamos a M�l�e comenzar por fin a montar la tienda, sin saber exactamente en qu� pod�amos ayudarle, si no ten�amos ni idea de lo qu� estaba haciendo la mitad de las veces. Me sorprendi� que fuera capaz de montar una tienda as� sin haberlo hecho nunca antes, y me pregunt� c�mo era posible que fuera capaz de hacer tant�simas cosas. Sin duda era un ser curioso.
- Peter - Dijo Keith, de repente, acerc�ndose a m� con otra varilla en las manos -. Creo que no est� bien del todo, mira, ah� queda muy hundida, �ves? Es que no le diste al elfo todo el... Eh... El segmento transversal.
Mir� a Keith con el ce�o fruncido, pero �l no desvi� la mirada, y se limit� a mirarme con una sonrisa confiada.
- Claro - Dije, quit�ndole la varilla de las manos y acerc�ndosela a M�l�e.
- Bueno - Dijo Stebbins, acerc�ndose por su cuenta al otro extremo de la tienda -. Mirad, aqu� no est� nada tirante, es probable que se nos venga abajo si hace viento. �Es que no sab�is nada de tiendas m�gicas? No basta con saber el nombre de una pieza que, francamente, conoce todo el mundo.
- Amo Peter - Dijo M�l�e, asomando desde debajo de un pliegue de tela -, �puede venir un segundo?
Me acerqu� al elfo, suspirando.
- Amo Peter - Me susurr�, cuando estaba a su lado -. M�l�e no sabe qu� hacer con el segmento transversal, no le encuentra utilidad...
- Pues claro que no, por Merl�n - Dije, cansado -. S�lo son las varillas en las que ven�a enrollada la tela de la tienda, �vale? �Ign�ralas!
M�l�e me mir� con gesto confuso, pero pareci� comprender.
El elfo continu� montando la tienda a pesar de nuestras confusas indicaciones, y cuando termin� con ello entr� a limpiarla y prepararla por dentro. El resultado era espectacular, lo que por fuera parec�a un tienda relativamente sencilla por dentro ten�a todo tipo de comodidades, incluyendo varias habitaciones e incluso ba�os totalmente dotados. Con raz�n necesit�bamos a alguien capaz de utilizar la magia.
Keith decidi� ense�arnos a Stebbins y a m� algunos juegos de cartas desconocidos, hasta que las chicas volvieron. Sally tra�a una cara de aburrimiento considerable, pero pareci� alegrarse de verme. Al menos esa noche volver�amos a dormir juntos.

Los campeonatos pasaron sin mayor novedad. Disfrut� del tiempo con mis compa�eros, a pesar del distanciamiento que a�n hab�a entre Sach y yo. Me habr�a gustado acercarme a ella para hablar, tratar de arreglar las cosas de una vez por todas, pero no cre�a que fuera buena idea, con Sally a�n un poco celosa de vez en cuando, y Stebbins siempre cerca de ella. Adem�s, estaba seguro de que la cabezoner�a de Sacharissa har�a que todo saliese mal, y entonces terminar�amos discutiendo de nuevo, y probablemente yo recibir�a una bofetada. No, no era buena idea.
Dediqu� tambi�n gran parte del tiempo a pasear con Sally entre las tiendas al anochecer. Al fin y al cabo eran nuestros �ltimos d�as de libertad antes de comenzar las clases. En una de las ocasiones en que salimos hac�a m�s fr�o que de costumbre, as� que volvimos a la tienda en busca de un jersey para Sally. Cuando entr� v� a Sach y Keith hablando, y de nuevo sent� una punzada de fastidio por no poder acercarme y hablar con ellos como si tal cosa si Sach estaba ah�. Sally se dirigi� a la habitaci�n a por el jersey mientras yo me sentaba a esperar por ella cerca de la puerta. De repente Keith apareci� ante m�, cogi�ndome del brazo y arrastr�ndome hacia la puerta.
- Keith, �suelta! - Dije, revolvi�ndome mientras me arrastraba. Pero era in�til, al fin y al cabo era m�s fuerte que yo.
Keith no dejaba de murmurar. Finalmente me sac� de la tienda, y consegu� que me soltara mientras avanz�bamos entre las tiendas de campa�a. Quer�a volver para avisar a Sally, pero por otro lado me daba cuenta de que Keith estaba bastante alterado, y quiz� debiese seguir a su lado.
Entramos en un bar y nos sentamos, lejos de la puerta. Keith pidi� dos cervezas, y me qued� observ�ndole mientras beb�amos cada uno la suya. Segu�a en silencio, aunque no dejaba de resoplar, sin apartar la vista de su bebida. Cuando terminamos pidi� otras dos, y mientras las beb�amos decid� que ser�a mejor preguntarle por qu� estaba as�.
Keith me cont�, para mi sorpresa, que entre las ya muchas cosas que hab�an pasado el d�a de la fiesta en los ba�os, tambi�n hab�a sucedido que �l y Ally hab�an tenido m�s que un peque�o roce mientras estaban escondidos en la taquilla. Y un roce del tipo bueno. Me dio la impresi�n de que desde entonces �l no deb�a tener muy claro qu� sent�a, a pesar de asegurarme que Ally no le gustaba, lo cual no ve�a muy cre�ble. El caso es que Ally ahora se hab�a echado un novio durante el verano, y �l acababa de enterarse a trav�s de Sacharissa.
Decid� intentar animarle, aunque no ten�a muy claro c�mo. La conversaci�n continu�, y las rondas siguieron llegando. Antes de darnos cuenta est�bamos saliendo del bar cargando el uno con el otro, medio caminando medio gateando, buscando nuestra tienda y manteniendo conversaciones de tem�tica altamente filos�fica.
Finalmente atinamos a entrar por la puerta de la tienda correcta, donde me pareci� ver a Sally, o un mancha de tinta de asombroso parecido, caminar con paso firme hacia m�.
- Mira - Le dije a Keith -, veo a Sally doble. Una Sally con un libro, y una Sally que camina...
Sally lleg� hasta m�, nos dedic� una mirada de evaluaci�n a los dos, y luego me cogi� del cuello de la camisa, arrastr�ndome hacia nuestra habitaci�n, mientras trataba de despedirme de Keith. En cuanto estuvimos dentro de la habitaci�n y Sally me hubo soltado me pareci� distinguir la cama, as� que me aventur� a dar cuatro pasos en su direcci�n y dejarme caer sobre ella.
- �Pero d�nde estabas? - Dijo Sally, conteni�ndose para no gritar.
- Con mi mejor amigo - Dije, con ganas de dormir -, ese de fuera, que las chicas le han hecho da�o.
- �Qu� chicas? - Dijo Sally, alterada.
- No lo s�... - Dije -. �Yashira? �No! Ally... Ally. Le ha hecho da�o. Porque es una cerda. �Con otro chico!
- Peter, �de qu� hablas? - Dijo Sally, que no parec�a estar de humor.
- �Eh? Est�s muy guapa... - Dije, tratando de enfocarla -. �Dame un beso!
- �De eso nada! Sacharissa dijo que �bais a buscar chicas guapas.
- �Qu�? - Dije, tratando de compreder -. �Eso te dijo?
- S�...
- �Por qu�?
- No lo s�... - Sally se sonroj� un poco -. Supongo que para fastidiarme. Me he contenido, pero...
- �Os v�is a pelear? - Dije, emocionado -. �Ay, madre!
- �Qu�? �No! - Dijo Sally -. Aunque me han dado ganas de... �Pero d�nde hab�is estado?
- En un bar - Dije -. Bebiendo. Un poco. Mucho. Todo. Nos echaron.
- Peter... - Dijo Sally.
- Es mentira, no nos echaron - Dije -. Nos fuimos. Y luego vinimos. Aqu�. Y t� estabas muy guapa y me llevaste a la cama pero luego no s� qu� pas�.
- Ese luego es ahora, Peter - Dijo Sally, con paciencia y resignaci�n -. Supongo que est�s tan borracho que darte una bofetada para que no me vuelvas a dejar tirada no servir�a de nada, �no?
- No s� si la sentir� -. Dije -. Puedes probar.
- D�jalo... - Dijo Sally, rindi�ndose -. �Keith ten�a problemas?
- Keith necesitaba hablar. Por eso me arrastr� con �l a un bar. Lo siento...
Sally me mir�, pensativa.
- No hubo chicas, lo juro - Dije -. Yo... Te quiero mucho, Sally Kingcrow. Yo...
Me acerqu� a su regazo y me qued� dormido. Al d�a siguiente me asegurar�a de que no estuviera enfadada conmigo, y le explicar�a todo un poco mejor.

Y lleg� la noche del �ltimo d�a de los campeonatos, alz�ndose Irlanda como ganadora. Decidimos salir a festejarlo, algo que ya ten�amos planeado, ya que al final no hab�amos asistido en s� a ning�n partido. Todo iba bien y hab�a un ambiente muy animado, hasta que comenzaron a escucharse gritos de un tono distinto a los dem�s.
- �Mort�fagos!
- �Hu�d!
Todos nos miramos entre nosotros, sin saber muy bien qu� deb�amos hacer. En unos segundos se desat� el caos, y todos los due�os de las tiendas que rodeaban a la nuestra comenzaron a desmontarlas, o huyeron sin m�s. La gente corr�a en distintas direcciones, pero sin parar, y comenz�bamos a quedarnos solos. �Pero qu� pod�amos hacer? Sent� como Sally se apretaba contra m�, nerviosa, y la rode� con un brazo. Luego algo toc� mi pierna. Se trataba de M�l�e, que me miraba con puro p�nico. Estir� mi otro brazo y le toqu� la cabeza, tray�ndolo tambi�n contra m�.
Mir� a Keith buscando alguna pista de qu� deb�amos hacer, pero parec�a desorientado, y s�lo miraba a nuestro alrededor, nervioso. Me sorprend� buscando a Sach con la mirada, y es que a pesar de todo a�n contaba con su capacidad para reaccionar, pero se encontraba tambi�n sin saber c�mo reaccionar, cerca de Stebbins. Stebbins, que simplemente se dedicaba a mirar al cielo, a uno y a otro lado, con el ce�o fruncido, sin hacer tampoco nada concreto. �No deber�a �l, al menos, hacer algo? Algo estaba pasando de verdad, �ten�amos que salir de all�!
M�l�e se apret� a�n m�s contra mi pierna. �Claro! �M�l�e! ��l podr�a transportarnos a todos!
- �M�l�e - Grit�, nervioso -, ll�vanos a un sitio seguro!
- Pero... - M�l�e me mir�, inseguro -. Amo Peter...
- �R�pido - Grit� -, ahora, esto es peligroso!
M�l�e asinti� levemente. Mir� a los dem�s, que se acercaban, y nos cogimos todos de las manos. M�l�e obedeci� mi orden, y desaparecimos de all�.

Aparecimos en el sal�n de la casa de mi t�o. Abr� mis ojos como platos, no pod�a cre�rmelo. �M�l�e nos hab�a tra�do a la casa de mi t�o? �De todos los sitios seguros del mundo, hab�a elegido ese? �Despu�s de insistirme una y mil veces en que nadie deb�a entrar? Ten�a que ser una broma.
Entonces reaccion� y mir� alrededor. Los dem�s hab�an comenzado a avanzar un poco por el sal�n, de forma insegura, sin que yo pudiera hacer nada. Mir� a Sally, que me devolvi� la mirada con preocupaci�n.
- �D�nde estamos, Peter? - Dijo Keith, de repente, y su voz reson� en el amplio sal�n.
Me dispon�a a contestar alguna mentira, cuando M�l�e decidi� contestar por m�.
- Est�n en la casa del amo Peter - Dijo, alterado -, antes propiedad del amo Horacio. �Y ustedes no deber�an estar aqu�! S�lo el amo Peter y la se�orita Kingcrow pueden entrar aqu�.
�En serio acababa de mencionar incluso a Sally? Por si no fuera suficientemente raro que fuera mi casa y s�lo yo tuviera permiso, �tambi�n ten�a que mencionar a Sally?
- �Entonces por qu� nos has tra�do? - Dije, sin poder disimular mi enfado.
M�l�e me mir�, atemorizado al ver mi cara.
- Es el �nico sitio seguro que conozco, amo Peter - Dijo, avergonzado, y luego se dirigi� a los dem�s -. Pero ahora todos ustedes deber�an salir de la casa.
- No, M�l�e - Dije, resignado -. Son mis invitados y van a quedarse. Esta noche.
M�l�e protest�, pero le hice callar. Estaba de mal humor. Tanto tiempo pregunt�ndome c�mo hablarle a los dem�s acerca del tema de mi t�o y de la herencia, y finalmente todos descubrir�an que les hab�a estado mintiendo. �C�mo se lo iban a tomar?
Orden� a M�l�e que trajera lo necesario para poder dormir todos en el sal�n, y trat� de asegurarme de que nadie iba a dedicarse a deambular por la casa. Ya que hab�an descubierto que ten�a una casa, no quer�a que tambi�n se sorprendieran cuando descubrieran el tama�o de la misma. O los jardines. Me alegr� de que la oscuridad impidiera ver bien el exterior.
Todos parec�an desconcertados, hasta que de repente Sach me habl�.
- As� que esta es la casa de tu t�o - Dijo, como si tanteara el terreno.
- No, ya no - Dije, secamente -. Ahora es mi casa. Mi t�o muri� hace meses.
Me sent�a mal por ello, sobre todo por tratarse de Sacharissa, pero lo cierto es que no ten�a ganas de hablar. De repente las cosas hab�an terminado torci�ndose de alg�n modo, como siempre. Por suerte casi todo el mundo parec�a bastante asustado, y no ten�an ganas de abandonar la reciente seguridad que el sal�n les ofrec�a, aunque Stebbins ten�a algo en su expresi�n que me hac�a pensar que habr�a aceptado un tour guiado por la mansi�n Starkey de buen grado.
Despu�s de que M�l�e preparase las camas improvisadas en el suelo, le apart� un poco y le dije que, si alguien necesitaba ir al ba�o, le acompa�ase en todo momento.
- �Pero puede M�l�e esperar a que termine fuera? - Me pregunt� preocupado. Suspir� y le dije que s�.
Keith necesitaba hablar con sus t�os, as� que M�l�e tambi�n se encarg� de preparar la chimenea para que todo aquel que quisiera pudiera comunicarse con su familia para dejarles tranquilos. M�s tarde Keith me insinu� que la casa ser�a genial para hacer fiestas. Le dije que ni en sue�os, pero al menos me alegr� ver que no parec�a inmediatamente enfadado conmigo por no haberle contado nada de la casa.

A la ma�ana siguiente M�l�e nos prepar� el desayuno, mientras los dem�s le�amos el Profeta, que hablaba del ataque de los mort�fagos durante la noche anterior. Al final hab�amos hecho bien en hu�r, pero nuestra siguiente preocupaci�n, y m�s que de nadie de Keith, era si la tienda habr�a sufrido alg�n da�o. Me molestaron en cierto modo las insinuaciones por parte de Ally y Yashira de que los dem�s deb�amos saber algo por el mero hecho de ser Slytherins, as� que trat� de defendernos como pude, algo que en este tipo de casos era un comportamiento casi obligado para los de nuestra casa. Como si tuvi�ramos que ir pidiendo perd�n s�lo por estar ah�.
Cuando el desayuno hubo terminado M�l�e volvi� a llevarnos al campamento y localizamos la tienda de Keith. Todo estaba en buen estado, lo cual nos anim� un poco. Recogimos entre todos y nos dirigimos a la salida, donde nos despedimos. Ahora que ya hab�a terminado todo me sent�a un poco mal por mi comportamiento seco de la noche anterior, as� que intent� ser un poco m�s amable.
- Keith - Dije, mientras �ste se acercaba a su traslador, cargado de bultos.
- Dime.
- Yo... - No sab�a qu� decir -. Ver�s, te dije que hab�a heredado un cuervo y un elfo, pero... Tambi�n hered� la casa.
- Ya, ya lo he visto - Dijo Keith, sonriendo -. Debe haber sido una pasada, �no?
- S�, supongo... - Dije, dudando -. Perdona por no hab�rtelo contado.
Keith se encogi� de hombros.
- No pasa nada - Dijo, finalmente -. Ya me dir�s por qu� no lo hiciste en el colegio, �vale? Me toca usar el traslador.
Se volvi� a despedir de todos con un gesto y se dirigi� a su traslador. Fij� entonces mi vista en la cola de Sach, decid� decirle a Sally que esperase un momento, y me acerqu� a ella.
- Sach - Dije, sin saber qu� podr�a decir a continuaci�n.
- �S�? - Dijo ella, fij�ndose en cu�nto quedaba para que su fila avanzase.
- Yo... Eh... Siento lo del ataque de anoche - Dije, sin tener muy claro por qu�.
- Ni que fuera culpa tuya - Dijo ella, secamente.
- Ya - Dije, igual de seco que ella -. Pues eso.
- Pues vale.
- Pues nos vemos en clase.
Me d� la vuelta y volv� con Sally sin despedirme, de mal humor. Mientras no pusi�ramos los dos un poco m�s de nuestra parte, no �bamos a lograr mucho. Una vez con ellos, M�l�e nos llev� de nuevo a Sally y a m� a la casa de mi t�o. Ese mismo d�a tendr�amos que hacer el equipaje y volver cada uno a su casa, donde pasar�amos los �ltimos d�as antes de volver a clase.

Antes de abandonar la casa de mi t�o, me pas� por su habitaci�n privada r�pidamente, a solas, y comenc� a buscar por las estanter�as. Un par de minutos m�s tarde entr� Sally, acompa�ada de M�l�e.
- �Qu� hac�is aqu�? - Dije.
- Le he dicho a M�l�e que antes de irte pasar�as a buscar los diarios de tu t�o, y como quiere pedirte perd�n por lo de anoche se ha ofrecido a d�rtelos. No hay necesidad de que los cojas a escondidas.
Resopl�. M�l�e cogi� unos cuantos libritos, no demasiado grandes, y me los ofreci�.
- Perdone, amo Peter - Dijo, con timidez.
- Te perdono, tonto - Dije, cogiendo los diarios de mi t�o de entre sus manos -. Al final no ha pasado nada.
Comenc� a hojear los diarios. Hab�a uno por cada curso, parec�a que lo hab�a tomado por costumbre. Todos cubiertos por la letra peque�a y met�dica de mi t�o, de primero a quinto. Cog� el diario de sexto curso, y lo abr�. Estaba en blanco. Pas� las p�ginas. Nada.
- No... - Dije -. Ser� una broma. �Otra vez no!
Sally observ� con atenci�n, pero no dijo nada.
- �Qu� vas a hacer? - Dijo, finalmente.
- Llev�rmelos - Dije -. Me llevar� los diarios escritos, y me llevar� los de sexto y s�ptimo que, qu� sorpresa, est�n en blanco. Me los llevar�, porque mi t�o me dijo que lo hiciera. As� que lo har�. Pero te aseguro una cosa: Al m�s m�nimo atisbo de misterio, abandono. Adi�s a los diarios. Como en las hojas en blanco empiecen a aparecer mapas, recetas, o...
Segu� quej�ndome mientras guardaba los diarios con el resto de mi equipaje y, cargando tambi�n con Esk, que hab�a disfrutado de sobra de la vida en el campo, nos dirig�amos a la salida de la mansi�n. Despu�s Sally y yo nos despedimos de M�l�e, que no pudo evitar echarse a llorar. Para mi sorpresa termin� emocion�ndome y le d� un peque�o abrazo, dici�ndole que hab�a disfrutado mucho de mi estancia en la mansi�n, y que le iba a echar de menos, lo cual s�lo empeor� su llanto. Promet� escribirle en cuanto comenzase el curso para que se quedase tranquilo, y Sally y yo nos alejamos mientras nos dec�a adi�s con la mano.

Y as� terminaron las vacaciones, o al menos la mayor parte. Sally y yo tuvimos que despedirnos en la estaci�n de Cheltenham antes de dirigirnos cada uno a su respectivo tren. Los dos est�bamos tristes, sabiendo que se acababan las noches de dormir juntos, los d�as de pasear por el bosque, un verano que recordar�amos toda la vida. Volver�amos a la rutina, los uniformes, las habitaciones separadas. No era justo, ya ni record�bamos c�mo pod�amos vivir as�.
Nos miramos en silencio, antes de que Sally subiera a su tren.
- Se acab�... - Dije.
- S�lo el verano - Dijo ella.
- El verano es todo lo que tenemos - Dije yo, triste.
- No - Dijo ella, frunciendo el ce�o -. Yo tengo mucho m�s. Gracias a ti.
Sally se puso de puntillas y me bes� fuertemente, de tal manera que casi me hizo dejar caer los bultos. Correspond� a su beso, hasta que el �ltimo aviso para su tren reson� en los andenes.
- Te echar� de menos, Sally - Dije, tratando de no llorar. Me sent�a como un idiota.
- Y yo a ti - Dijo ella -. Pero nos veremos enseguida.
- A�n as� - Dije -. Te quiero, Sally...
- Y yo a ti - Dijo ella -. Te quiero, Peter Starkey. Toma, para que me recuerdes.
Sally sonri� durante s�lo un par de segundos, de manera muy dulce, y luego volvi� a ponerse seria. Le devolv� la sonrisa, y vi c�mo se sub�a al tren. Me qued� all� plantado hasta que el tren se puso en marcha y se perdi� de vista.
Luego, muy despacio, me encamin� hacia mi propio tren.
Menudo verano, pens�.