2 - enero
Otra vez la rutina diaria en Hogwarts. Ese día nos levantamos todos pronto para poder recoger las cosas que nos quedaban sueltas e ir a la estación a tomar el expreso. Al llegar al andén 9 y 3 cuartos comencé a buscar con la miradas a la gente conocida, parecía que todavía no habían llegado asi que esperé un rato junto a mi madre y su marido. El anden se iba llenando poco a poco hasta que conseguí encontrar a Keith. Nos saludamos y me dijo que él había dejado ya las cosas y que había conseguido un compartimento bastante bueno. Me despedí de mi madre y su marido. Mi madre como siempre me montó el típico espectaculo de madre, abrazos, besos, "hija mia cuidate mucho y come que te estás quedando muy delgada", cuida de tu hermano, sé buena, etc, etc, etc... a su marido me despedí con un escueto abracito y me metí en el tren a dejar las cosas y sentarme a hablar un rato mientras venían los demás.
- Bueno Keith, cuentame que tal las vacaciones?
- Pues en general bastante bien, MUY bien...
- Uy! por tu tonillo puedo deducir que ha pasado algo especial y digno de mención?
- Bueno... yo no digo nada, y tu que tal?
- Pues yo bien, como siempre, aburridas cenas, discusiones y algún regalo que otro...
- ¡¡Hola!! - gritó Yashira entrando por la puerta del compartimento -. Me habían dicho que estabais aquí.
Nos levantamos a saludarla y la hicimos sitio para que se sentara.
- Pues ya ves, hablando de las vacaciones y eso. - Dijo Keith -.
- Uy! pues las mías han estado muy bien, con mis primos, mi familia, he llevado a arreglar el reproductor y ha quedado nuevecito.
- Vaya por Dios... - Dije yo por lo bajo -.
- Decías? - Preguntó Yashira -.
- Nada, nada...
- Oye y Sacharissa? ella estaba con Peter no? - Preguntó Keith mirando por la ventana -.
- Pues... miralos! por ahi vienen - Dije yo levantandome -.
Estaban en el andén y se disponían a subir al tren. Asi que salimos al pasillo a buscarlos. Traían buena cara y venían hablando animadamente. El tren echo a andar y nosotros seguimos hablando un ratito de las vacaciones, todos parecía que lo habiamos pasado bien, unos mejor que otros, pero bueno, por lo general unas vacaciones familiares y normales. Al cabo de un rato llegó la señora con el carrito y compramos algunas chucherías para abrir boca.
- Bueno pues nada, creo que ya va siendo hora. Chicos!! tenemos regalitos - Dijo animadamente Sacharissa -.
- Ay! es verdad, los regalos, yo también os he comprado algunas cosas. - Dijo Yashira levantandose y cogiendo la bolsa -.
- Bueno, pues entonces, ronda de regalos? - Preguntó Keith -
- Me parece bien, yo empiezo! - Dije yo -. Pues a ver... yo no sabía que compraros, pero espero que os guste.
Repartí los regalos a todos, creo que Peter se quedó extrañado, pero no dijo nada y se limitó a abrirlo.
- Yo Peter creía que dibujabas y te compré el bloc ese, espero que te guste.
- Oh! si, muchas gracias jeje.
- Sacharissa, el bolso y los guantes cambian de color, mira, NEGRO! ves? Tu caja Yashira es de música, la cuerda la tiene atrás, y espero que te a Molly le quepa el jersecito y que tengas sitio en tu habitación para el poster del equipo de Quidditch de Ravenclaw.
- Je je je, muy graciosa, pero muchas gracias eh? está bien.
Parecía que les habían gustado, aunque claro, ya se sabe que a caballo regalado no se le mira el diente.
- Bueno, a mi no me ha dado tiempo a envolverlos. - Dijo Peter -
- Que te parece si los damos a la vez? - Le preguntó Sacharissa y él asintió con la cabeza -. Pues mira Ally, a ti te he comprado esta falda de tablas negra y amarilla.
- Y yo unas medias a juego - Dijo Peter dandomelas - jeje, como las abejas...
- Jajajaja, me encanta!! que chulo, muchas gracias.
- Y a ti Keith te he comprado este libro de encantamientos.
- Pero si no existe en la biblioteca de Hogwarts - Dijo abriendo mucho los ojos -.
- Lo sé - Dijo Sacharissa con sonrisa triunfante -.
- Y a ti Yashira, amiga mia, te tengo una pluma a vuelapluma. Ya la usarás y nos lo enseñarás eh?, pero a ver que piensas, que ya sabes como funcionan.
- Muchas gracias me encanta.
- Bueno, yo Yashira - Dijo Peter mirando hacia abajo -. No tuve tiempo y te he comprado una postal navideña, y a ti Keith te tengo un regalo para Molly, es una jaula con cierre de seguridad antiroedores.
- Bueno, la postal es... bonita, jeje, gracias - Dijo Yashira algo forzada -.
- Y la jaula mola mucho, gracias machote. Bueno, yo también os tengo regalos, a ver, tomad.
A mi Keith me regaló unos guantes para el quidditch y un jersey verde con un mensaje muy bonito "Hufflepuff es la mejor casa" pero detrás tiene el escudo de mi casa con unas letritas pequeñas debajo que pone "Junto a Slytherin"... la verdad es que es gracioso y el jersey era bonito. Por los demás a Sacharissa le trajo una cría de lechuza negra que traia en una pequeña jaula, una de las lechuzas de sus tios la habia tenido hace poco. Era preciosa y riquisima, a Peter un comic muggle y a Yashira un libro de Historia de la magia: rapido y sencillo. Unos regalos bastante originales.
- Bueno, pues yo la última no? a ver a ver, tomad.
- Jajaja Yashira, pues me vendrá bien este libro, "Como tratar con hermanos de la A a la Z", suena estupendo, muchas gracias.
- A ver, un ajedrez mágico? - Dijo Keith - Pues me encanta, es muy bonito, gracias también.
- Oh Yashira, no tenías que haberte molestado, me gusta mucho la game boy con este juego, muchas gracias.
- Yashira tía, me encanta el libro, como me conoces eh? "EL arte de las pociones y la mente: aprende acontrolar a tus enemigos mediante las pociones" jum... esta misma noche empiezo, gracias de verdad.
El resto del camino nos lo pasamos comentando y disfrutando de nuestros regalos, al llegar a la estación y subirnos en los carruajes no hablamos, estabamos cansados, asi que nos despedimos y cada uno se fue a su sala común y a sus respectivas habitaciones a descansar y colocar las cosas.
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3 Enero
Me desperté sin muchas ganas de ir a clase, sabiendo que el día iba ser más o menos como el primero. Mientras me vestía cogí el horario para saber que me tocaba hoy. Al menos las clases eran de las que me gustaban. De camino al comedor me encontré con Ally, la cual parecía desesperada por quitarse a su hermano de encima.
- Buenos días - le saludé.
- ¡Hey! Hola - me saludó y se volvió a su hermano - Oye, Brian, adelántate tú.
- ¡Vale! - le dijo, tan alegre como siempre.
- ¿Preparada para un nuevo día de clases? - le pregunté.
- No. Sobre todo sabiendo lo pesados que se van a poner con lo de los TIMO'S.
- Cierto. Habrá que ir pensado en ponerse a estudiar de una vez.
Cuando llegamos al comedor los demás ya estaban allí y a punto de entrar.
- Hola a todos - saludó Ally.
- Hola - contestaron a coro.
- Por cierto, Yashira - me dijo Ally - hoy tenemos herbología.
- Si, ¿y?
- Por saber si nos vamos a poner juntas o me vas a abandonar otra vez por ponerte con Mark - me dijo con una sonrisa pícara.
- Jaja, es verdad, Yashira, ¿me vas dejar a mi también en cuidado de criaturas mágicas? - dijo Sacharissa
- Tu puedes ponerte con Peter - le dije colorada - Además, Ally, aún no hemos terminado la lista de los chicos.
- Es verdad - dijo - Bueno será mejor que entremos ya si queremos llegar a clase.
Así que cada uno se fue a su mesa.
Después de desayunar me fui al aula de defensa contra las artes oscuras, al menos la primera hora no sería aburrida, de todos modos me senté con Mark y nos pasamos todo el rato hablando de las vacaciones y de lo que nos habían regalado. Cuando se acabó la clase fuimos juntos a los invernaderos para la clase de Herbología y al llegar me puse con Ally y él con Alicia Spinnet. Después de que la profesora Sprout nos explicase lo que teníamos que hacer nos pusimos manos a la obra.
- Dime Yashira, ¿qué paso la última vez que fuimos a Hogsmeade?
- ¿Cómo que qué pasó? No te entiendo.
- Deja que te refresque la memoria. Desapareciste, ¿recuerdas?
- Bueno, eso... Estuve con Mark - dije muy roja y bajito.
- ¿En serio? Cuenta, cuenta. ¿Os liasteis?
- ...
- ¿No sabes que el que calla otorga? Aunque también te has puesto como un tomate - dijo riéndose
- Bueno, ¿cómo va esa lista? - pregunté cambiando de tema
- Ahí sigue, desde la otra vez que añadimos a alguien no la he vuelto a tocar y además en esta clase ya no quedan opciones.
- Pues si veo alguno decente en mis otras clases los apunto y te los paso más tarde, ¿vale?
- Muy bien.
Seguimos hablando de otras cosas hasta el final de la clase. Ally se fue a historia de la magia y yo a trasformaciones. En cuanto McGonnagal entró se puso soltar el rollo de los TIMO'S y no solo al principio, sino que entre hechizo y hechizo nos decía que nos podían entrar en el examen. Tanto la hora de comer como las clases de encantamientos y estudios muggles fueron muy tranquilas y sin ningún contratiempo. En el camino hasta la cabaña de Hagrid, para la clase de cuidados, Sacharissa apareció de repente por detrás de mí con una gran sonrisa en la cara y que por como me miraba no me gustó demasiado.
- Jeje, yo nos contó Ally lo que hiciste el día antes de volver a casa - me dijo.
- No esperaba que se lo guardara para ella - le contesté.
- ¿Y por qué no nos dijiste nada? - preguntó Peter.
- Porque no preguntásteis - les dije como si nada - Oye, Sacharissa, que yo me voy a juntar con Mark para que no dejes a Peter solo.
- No... si yo... n-no hace falta qu-que te tomes esa molestia - dijo algo colorado.
- Es que yo me quiero poner con Mark. Adiós.
Cuando las clases terminaron estuvimos todos juntos un poco comentado qué tal habíamos llevado el primer día de clase después de las vacaciones de Navidad. Cuando me fui a dormir ese día, lo último que pensé fue que después de todo no había sido un mal día.
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4 Enero
Levanté la vista y allí estaba ella, en la mesa junto con todas
sus amigas. El gran comedor estaba repleto, después de las vacaciones
de navidad, todo el mundo parecía muy animado, Peter estaba a mi lado
riéndose de los comentarios que Sacharissa hacia sobre las alumnas de primero,
las cuales tenían una nueva moda, y se ponían unas cintas en la
cabeza que cambiaban continuamente de colores, parecía como si yo fuese
el único deprimido, me alegraba volver a estar en el colegio con mis
amigos, pero eso implicaba ponerse de nuevo a estudiar, bueno mas bien empezar...
y lo peor de todo era Catherine, no había salido nada de ella desde la
ultima salida a Hogsmeade, necesitaba hablar con ella y aclarar nuestra relación.
- "Le tengo que echar valor" - pensé
Miré hacia la mesa de Ravenclaw, intente buscar su mirada pero no se
fijaba en mi. Me levanté si pensarlo, y me dirigí hacia su mesa.
- ¡Keith! ¿Dónde vas? - me dijo Sacharissa
- Vengo enseguida - contesté
Fui hacia Catherine, me acerqué lentamente para ver si se percataba,
pero ella seguía hablando sin darse cuenta de mi presencia. Me encontraba
justo detrás de ella, alargué la mano para tocarle el hombro.
- Kate, ¿Puedo hablar contigo? - dije dándole unos golpecitos
en el hombro.
Se giró, dado un respingo, me miró y me dedicó una amplia
sonrisa.
- Ah Keith, claro claro, pero vamos fuera - me contesto. Se levantó y
se despidió de sus amigas.
Salimos del gran comedor, hacia un día muy soleado, así que nos
dirigimos al gran lago, por el camino Catherine me cogió de la mano,
y un escalofrió me recorrió. Miré hacia ella, parecía
feliz, yo en ese momento lo era mas que nunca. Nos sentamos casi a la orilla,
mirando hacia el lago. Respire profundamente...
- Esto yo..., quería preguntarte si habías pensado algo sobre
nosotros en estas vacaciones. - dije de carrerilla.
- Pues claro - dijo mirándome fijamente. - He pensado mucho en nosotros,
y quiero estar contigo. - Lentamente se acercó a mi, y me abrazó,
poco a poco sus labios se dirigían a los míos, cuando algo me
sostuvo por el hombro...
-¡Keith!, vamos a llegar tarde. - dijo Peter
-¿Pero no ves que estoy...? - dije girándome para mirar a Catherine,
y en vez de a ella me encontré con el póster del equipo de Quidditch
de Ravenclaw, que Ally me había regalado.
- Si veo que estas medio dormido, y que no llegamos a clase.
Me froté los ojos, y mire hacia la ventana, apenas entraba luz por ella,
el día estaba completamente nublado, y llovía con fuerza. Peter,
estaba en medio de la habitación, peleando por meterse dentro de los
pantalones lo más rápido posible, la habitación estaba
vacía, las camas de mis compañeros estaban hechas. Me levanté,
y abrí el baúl, en el que aun estaba todo la ropa sin sacar, y
me empecé a vestir.
- Pero date prisa... - decía Peter.
- Tranquilo, ¿no ves que no hay barullo en la sala común? - dije
poniendo atención, para ver si oía algo que viniese de abajo.
- Eso es porque ya no hay nadie en la sala común. - contestó
Haciéndole caso, me vestí rápidamente, y salimos de la
habitación. La sala común estaba completamente desierta. Miré
a Peter, y él me devolvió la mirada. Echamos a correr hacia el
gran comedor, doblamos una esquina y nos topamos justo delante con otro alumno
corriendo en dirección contraria, me giré rápidamente apartándome
hacia la derecha, pero a Peter que iba detrás no le dió tiempo
a frenar, y chocó contra él. Me volví y vi dos bultos en
el suelo, lo que debería ser la cara de Peter, estaba cubierta por un
largo pelo negro.
- ¡Dios! , a ver si miráis por donde vais. - dijo Sacharissa levantándose,
y colocándose la melena.
- ¡Sacharissa!, eres tu. - dije riéndome - vaya golpe.
- Yo esto..., lo siento, no quería, pero es que... llegamos tarde y claro...
no te vi. - dijo Peter doliéndose de un codo.
- Ya lo sé, yo iba a buscaros - contestó Sacharissa y me echo una mirada,
viendo que estaba empezando a ponerme rojo de la risa. - pero si lo se me voy
a clase.
- ¡Venga quejicas! - dije sonriendo. - Vamos
Los dos me echaron una mirada fulminante, sobre todo la de Sacharissa, pero yo seguía
riéndome en mis adentro rememorando la escena. Llegamos al gran comedor
y las mesas ya estaban recogidas, estaba completamente desierto. Nos miramos.
- Ya es muy tarde - además tenemos adivinación dijo Sacharissa.
- ¿Adivinación?, Entonces yo tengo... mierda, Runas.
Eché a correr hacia la clase de Runas, mientras Sacharissa y Peter se dirigían
a la torre de Adivinación. Pensé que lo mejor sería atajar
para no llegar muy tarde, así que atravesé un pequeño patio,
pero no fue una buena elección, porqué cuando estaba casi en el
centro, comenzó a llover con más fuerza aun, cayendo pequeños
trozos de nieve, que se derretían al chocar contra el suelo. Al rato
divisé la puerta de la clase de Runas, ya estaba cerrada y no había
nadie por los alrededores. Me acerqué, podía oír el murmullo
dentro de la clase. Me sacudí el pelo empapado, y abrí la puerta
intentando no hacer mucho ruido.
- ¿Se puede? - pregunté
Noté como las miradas de todos los alumnos de clase se posaban en mi
- ¿Que horas son estas?, 5 puntos menos para Slytherin
- Pero yo...
- ¡Siéntate Alan! - dijo el profesor - Como vuelvas a llegar tarde
te quedas fuera.
Busqué con la mirada un hueco libre donde sentarme, mientras caminaba
iba dejando un reguero de agua procedente de mi túnica a cada paso.
- ¡Keith! - oí que me decían en voz baja. Busqué
con la mirada al lugar del que me parecía que provenía la voz
y vi a Ray haciéndome señales para que me sentase a su lado.Se
levantaron dos alumnos de Ravenclaw para dejarme pasar y me senté a su
lado.
- ¿Que se te olvida que tienes que venir a clase? - dijo Ray sonriente.
- Mas bien, es que no me acostumbro a madrugar - contesté quitándome
la túnica y secándome la cabeza con ella.
Saqué un pergamino y me puse a copiar lo que me había perdido.
Mientras escribía me di cuenta que era la primera clase que compartía
con Ravenclaw, miré a ver si localizaba a Catherine, desde que habíamos
vuelto de vacaciones aun no había tenido la oportunidad de hablar con
ella. Al principio pensé que igual no había ido a clase, pero
al poco tiempo la vi dos filas por delante de mí, un poco más
a la derecha. Me pasé toda la clase mirándola, y deseando que
se girase para cruzar la mirada con ella, pero no se volvió ni una sola
vez.
Llegó la hora de salir, ahora tenía Historia de la magia, hice
tiempo recogiendo los pergaminos, mirando hacia donde se encontraba Catherine,
ya había terminado de recoger y avanzaba por el pasillo con sus amigos
en dirección a la puerta, por un instante se fijo en mi, su mirada fue
fría, indiferente, y siguió caminando sin dirigirme la palabra.
Ray me llamó desde la puerta, cogí el resto de pergaminos y lo
seguí a clase. Cuando llegué a clase de Historia vi a Peter y
a Sacharissa que ya tenían sitio, y me puse a su lado.
- ¿Que tal?, ¿Vaya cara que traes? - dijo Sacharissa
- Na no es nada, me quitaron 5 puntos por llegar tarde - contesté
- Bueno tampoco es para que estés así - contestó
- Nosotros llegamos muy justos, estaban cerrando la trampilla - dijo Peter
uniéndose a la conversación.
- Ya bueno, pero es que no es solo eso - les dije
- ¿Entonces? - pregunto Sacharissa. En ese momento se aparecía Binns
en clase.
- Ya te contaré - respondí
La clase de Historia de la magia, aburrida como de costumbre, pero cambiamos
de tema, y estuvimos hablando sobre lo raro que nos parecía que no nos
hubiésemos despertado con el ruido que se forma en la sala común
cada mañana, además la noche anterior no habíamos ido muy
tarde a la cama, pero no le dimos más importancia.
Dos horas más tarde salimos de Transformaciones, donde jefa de Gryffindor
seguía diciendo que teníamos un nivel muy bajo para los TIMO`S
y debíamos mejorar. Nos dirigimos al gran comedor, pero antes de ir a
nuestra mesa, fuimos a hablar con Ally y Yashira y quedamos como todos los martes
después de clases para dar una vuelta, pero como el día no estaba
demasiado bien, decidimos que lo mejor sería ir a la biblioteca. Nos
sentamos en nuestros sitios habituales y nos pusimos a comer.
- Ha llegado a mis oídos que has perdido 5 puntos - dijo Thomas que se
había acercado a mí por detrás.
- Ey Thomas, ¿Qué tal?, la verdad es que si, por llegar tarde
a clase
Thomas me sonrió
- Tranquilo que yo gané hoy 10 por contestarle a Snape los ingredientes
de una poción
- No sabia que destacases en pociones - dije extrañado
- Ni yo tampoco - dijo riéndose - pero suerte que tiene uno de llegar
antes a clase y ver que los tenia Snape apuntados en pergamino
Sacharissa que había estado atendiendo a la conversación, nos miró
y sonrió. Thomas se despidió de nosotros y se fue a sentar con
sus compañeros. Las dos horas que tuvimos a continuación fueron
más entretenidas, sobre todo Defensa contra Artes Oscuras, en la que
Lupin en clase nos dijo que en un duelo todo vale, pero que ante todo hay que
ser considerado con el rival y no atacarlo si esta desarmado o en el suelo,
lo que genero numerosos murmullos en el aula. Después de la última
clase nos fuimos directamente a la biblioteca, al llegar estaba Ally esperando.
- Hola - dijo Ally
- Hola - respondimos - ¿Aun no llegó Yashira? - pregunto Sacharissa
- No, se ha debido entretener - contestó - pero más nos vale que
no tarde mucho porque no hacen más que entrar alumnos a la biblioteca,
creo que todos han pensado lo mismo que nosotros al ver el día que hace.
- Bueno pues entonces, Peter y yo vamos entrando a coger sitio - dije
- Vale - respondieron
Abrimos las puertas y entramos en la gran sala, llena de estanterías,
había un montón de alumnos deambulando de un lado a otro, buscando
libros, ojeando apuntes, etc... Peter y yo nos miramos el uno al otro, parecía
como si la biblioteca fuese una única sala común. Pince no daba
abasto para mandar callar a los alumnos de primero que se arremolinaban alrededor
de una de las mesas.Buscamos a ver si encontrábamos algún sitio
libre, pero era realmente difícil porque había algún hueco
aislado en las mesas pero no los que necesitábamos.
- Creo que tendremos que pasar frió y buscar otro sitio - comentó
Peter mientras se alzaba para mirar el fondo de la sala.
- Si, eso parece - pensé en alguna manera de hacer que se moviesen algunos
de los alumnos, pero no se me ocurrió nada. - ¿Crees que si le
dijésemos a ese grupo que se muevan más a la izquierda, lo harían?
- No lo sé, pero aunque lo hiciesen no creo que entrásemos - contestó
Peter calculando las posibilidades
- Bueno vamos a buscar en el fondo - le dije
Nos dirigimos a la parte de atrás de la biblioteca pero estaba igual
de llena que la delantera, llevábamos ya mas de 10 minutos dando vueltas
así que decidimos que lo mejor sería salir y hablarlo entre todos,
al abrir la puerta nos encontramos justo de frente con Ally que iba a entrar.
- Ya llego Yashira - dijo señalando justo detrás de ella - Íbamos
a entrar
- Está lleno, no hay ningún sitio - respondí
- ¿En serio? ¿Y entonces que hacemos? - comentó Sacharissa
- Yo necesitaba preparar un poco Historia de la Magia, porque se me esta echando
el tiempo encima - dijo Yashira
- Ya pero esa no es la respuesta - soltó Sacharissa
- Yo solo... - empezó Yashira
- Y el aula en el que hicimos los encantamientos del prerro... el aparato ese
- interrumpió Ally
- Hoy está ocupada - contesté - me dijo Thomas que la iba a utilizar
él.
- Pues yo no sé - dijo Peter
- Yo creo que lo mejor es que vayamos cada uno a nuestra sala común -
dijo Sacharissa, parecía un poco sulfurada.
- Si va a ser lo mejor - contesto Yashira
- Bueno pues entonces ya hablamos mañana, voy a cojer un libro que necesito
y luego iré a al sala común - dijo Ally
- Hasta mañana - dijimos Peter y yo al unísono
Nos despedimos todos y nos dirigimos a la sala común, por el camino Sacharissa
no dijo palabra. Al llegar, me sentí relajado al ver que el barullo de
la biblioteca no se había contagiado a nuestra sala común que
estaba prácticamente desierta. Nos sentamos en nuestros sillones, la
chimenea estaba encendida, nos quitamos las túnicas y nos pusimos cerca
del fuego.
- Sacharissa ¿Te pasa algo? - empecé a decir
- No, que me va a pasar - respondió sin apartar la vista del fuego
- Es que estas un poco rara - dije lentamente - como enfadada por algo, no hablaste
por el camino, y estas así desde que salimos de la biblioteca.
- No es nada - dijo girándose hacia donde estábamos Peter y yo
- solo que...
- Que - dije
- Que tuve una pequeña discursión con Yashira - dijo ella - es que
no me gusta que la gente me haga esperar, y llego 20 minutos tarde. Además
la excusa que me dio es que salió tarde de clase. Cuando dos de los compañeros
que van con ella, entraron en la biblioteca poco después que vosotros.
- Bueno tampoco es para tanto - dije intentando convencerla, aunque sabia que
ahora mismo no había manera, se le pasaría con el tiempo.
Sacamos unos pergaminos y empezamos a pensar porque empezar, en Defensa contra
Artes Oscuras Lupin nos había mandado que le escribiésemos una
redacción sobre como hacer frente a un hechizo paralizante. La verdad
es que a ninguno de los 3 nos apetecía mucho ponernos a hacer deberes.
Saqué de mi túnica la cajetilla de tabaco que comprado en navidades.
- ¡Anda Keith!, tabaco propio, que raro para ti - dijo Sacharissa
- Ya eh - dije sonriendo - compre una caja en navidades, lo tengo en el baúl,
casi me lo encuentran mis tíos... vaya la que se hubiese montado
- No pensaras ponerte a fumar aquí ¿no? - dijo Peter mirándome
desconcertado
- Que más da, si no hay nadie - dije mostrándole que solo había
unos alumnos de 2º en una esquina jugando una partida de ajedrez.
- Y esos que - respondió él - ¿no son nadie?
- Tranquilo que los echo ahora - le dije mientras me levantaba
- ¡Keith!, déjalos en paz - dijo Sacharissa - vamos al baño -
Hoy me invitas tu
Nos levantamos los 3 y salimos de la sala común en dirección al
baño de las chicas, los pasillos estaban completamente desiertos, iluminados
únicamente por la luz de las velas que colgaban de las paredes. Al llegar
la baño Sacharissa entro primero a mirar que no hubiese nadie, cuando lo comprobó,
entramos también Peter y yo. Le di un cigarro a Sacharissa y nos pusimos
a fumar, el baño empezaba, poco a poco, a llenarse de humo.
- Será mejor que abramos una ventana - dijo Peter tosiendo
- Espera un poco que sino hace mucho frió - contestó Sacharissa
Terminamos de fumar y abrimos las ventanas del baño. Salimos en dirección
de nuevo a al sala común.
- A propósito - dijo Sacharissa - ¿Tu no tenías que contarme
algo?
- Esto yo... - miré a Peter, no sabia si tenía la confianza suficiente
con él como para que escuchase mis intimidades.
- Oye yo... si quieres me voy - dijo Peter
- No, no pasa nada - respondí, creí que ya era hora de depositar
un poco más de confianza en él, sino nunca llegaría a conocerlo
realmente.
Cuando llegamos a la sala común, nos acomodamos en los sofás y
comencé mi historia. Les conté lo ocurrido en Hogsmeade, la foto
que me mostró Catherine, que me había dicho que quería
pensar sobre nuestra relación en navidades, y que está mañana
no me había dedicado ni una sonrisa.
- Oh Pobre Keith, que se nos está enamorando - dijo Sacharissa entre risas
- Porque no me estaría callado - contesté
- Jaja, era broma hombre - dijo rápidamente - yo creo que deberías
hablar con ella
- Si, como si fuese tan fácil - le dije
- Pues claro que lo es - replicó Sacharissa - Tan lanzado para unas cosas
y tan cortado para otras
- Sois las mujeres, que no hay quien os entienda - le conté intentando
zafarme de la reprimenda que me estaba cayendo
- Será culpa de nosotras - respondió Sacharissa - No nos eches la culpa
de que no te atrevas a acercarte y aclarar las cosas - Sacharissa se levantó
de repente - ¿Sabes lo que vas a hacer? , vas a coger e ir ahora mismo
a buscarla y hablar con ella - me decía mientras me levantaba por el
brazo y me empujaba había la puerta
- Pero que dices ¿Estará en la sala común? y no se como
se va y aunque supiese...
- Está en la biblioteca - dijo Peter que permanecía sentado viendo
como Sacharissa tiraba de mí
- ¿Cómo lo sabes? - le pregunté
- La vi cuando entramos a buscar sitio - respondió - no te dije nada,
porque no sabía si estabas bien o mal con ella.
- Ala, pues ya sabes, a la biblioteca - siguió Sacharissa a la vez que me
daba un fuerte empujón hacia la puerta - Y cuando vuelvas nos cuentas
- dijo mientras sonreía
- Vale, ya voy - contesté no muy decidido mientras me giraba y salía
de la sala común.
Caminé por los pasillos que llevaban al patio exterior, estaba anocheciendo,
aunque la claridad era casi la misma que la que había hecho durante todo
el día. Fui en dirección a la biblioteca, en la mitad del camino,
me encontré con Stebbins que iba en dirección contraria.
- ¡Keith! ¿A donde vas a estas horas? - me preguntó con
tono de superioridad
- "Y a ti que te importa" - pensé, pero no tenía ganas
de líos con él - Estoy dando un paseo a la luz de la luna, contemplando
este hermoso cielo que tenemos bajo nuestras cabezas, y el que sin duda alguna
es el regalo mas her... - respondí poniendo cara de fascinación,
recitando cada palabra y levantando las manos señalando al cielo
- ¡Keith! , ándate con ojo - dijo cortando mi improvisada respuesta
- más vale que no llegues tarde a la sala común o Snape tendrá
noticias mías
- Si, señor - dije poniéndome firme y sonriéndole
- Ríete, ya verás - me dijo - además creo que necesitas
dormir, a llegado a mis oídos que te cuesta levantarte - dijo girándose
y sonriendo
- "Será capullo, el prefectillo de las narices" - pensé
Me giré y continué mi camino, cuando entré en la biblioteca
aun había bastante gente, pero no la marabunta de hace unas horas. Pensé
que quizás Catherine ya no estaría allí, y me sentí
mucho mejor al no tener que hablar con ella, pero al doblar una esquina la vi,
estaba sentada con un montón de libros alrededor y haciendo un trabajo
con un amigo. Pensé que lo mejor sería dar la vuelta y decirle
a Sacharissa y Peter que no la había encontrado, pero cuanto antes me enfrentase
a ella mejor. Me acerqué a ella, y cuando estaba a solo unos metros de
ella, se giro y me miró, se quedó un instante parada, pero al
momento volvió a mirar a los libros y continuo escribiendo, haciendo
caso omiso a mi presencia. "Hora de irse" se repetía una y
otra vez en mi cabeza, pero mis piernas seguían avanzando hasta que me
puse justo a su lado.
- Kate ¿Puedo hablar contigo? - dije posando mi mano en su hombro
La escena me resultaba muy familiar, pero todo cambio al girarse ella, me miró
analizándome, noté como me estaba empezando a poner colorado y
agaché la mirada.
- ¿Que quieres? - dijo secamente - Estoy ocupada
- Solo quería preguntarte si... - empecé a decir - ¿Podemos
ir a otro sitio?
- Creo que aquí estamos bien - me dijo sin mirarme
El compañero de ella se levantó con la excusa que tenía
que buscar un libro, echándome una mirada que de ser una maldición
habría estado dos meses en cama.
- Esto... no me escribiste en las vacaciones. ¿Sigues enfadada?. Ya te
dije que... - le intente decir
- Tu me dices cosas, la gente me dice cosas, yo veo cosas, y no sé que
creer, mira necesito tiempo para pensar en todo - contestó sin mirarme
- ¿Tiempo? - pensé en que ya había tiempo de sobra, acaso
es que en navidades no pensó en nada, ¿tan complicado era creer
lo que le decía?
- Si, tiempo - dijo levantándose. Los alumnos de Ravenclaw que estaban
en la mesa nos empezaron a mirar y a cuchichear en entre ellos. - Cuando lo
tenga claro, te lo diré - dijo mientras recogía los libros y salía
de la biblioteca.
Me quedé allí sentado, sin saber como actuar, pero seguía
con ella o no, eso no me lo había aclarado, no sabía que hacer.
Decidí que lo mejor sería ir a descansar y pensarlo con la almohada.
Cuando me estaba levantando, se acercó a mí el chico que había
estado haciendo el trabajo con Catherine.
- No se lo tengas en cuenta, lo está pasando mal - me dijo
- ¿Lo esta pasando mal?, Yo también lo estoy pasando mal - le
respondí alzando la voz, y haciendo que un silencio muy incomodo invadiese
la sala.
- ¡Silencio! - chillo Pince, desde la otra punta de la biblioteca
- Si pero... - dijo él
- Pero que... - respondí - ¿qué pasa?
- No es cosa mía andar contando cosas de los demás, es mi mejor
amiga, y no me gusta verla mal. - me contestó mientras se levantaba y
se iba.
"Todos me dejan a medias, es que nadie me dice las cosas claras",
pensé comenzando a calentarme, me levante y salí de la biblioteca
cerrando la puerta de un portazo, el sonido retumbó por todo el pasillo,
y a mis espaldas oí como Pince se asomaba en busca del culpable, pero
yo ya había doblado la esquina y eche a correr hacía la sala común.
Tenía una sensación extraña, una mezcla de impotencia y
rabia. Entré en la sala común y vi a Peter sentado, me acerque
a él y me senté.
- Hola - dijo posando la pluma en el tintero
- Hola, ¿Y Sacharissa? - pregunté
- Allí - dijo señalando a una esquina de la sala común
- con ese... - la última frase de Peter sonó en tono despectivo
y agacho la cabeza.
Miré en la dirección en la que me señaló Peter
y vi a Sacharissa al junto a Stebbins, estaban sentados en unos sofás al lado
de las ventanas.
- Ya está otra vez el Prefectillo ese detrás de ella será...
- dije en voz baja sin darme cuenta.
- Llevan mas de media hora ahí, riéndose y eso... - dijo Peter,
noté en su voz un tono que me pareció tristeza.
- ¿Ah si? - dije levantándome.
Me acerqué a unas alumnas que estaban tomando lo que me pareció
té, en ese momento Sacharissa me miró y me saludo con la cabeza, y
yo le devolví el saludo.
- Oye perdonad ¿Tenéis una taza y un poco de té para darme?,
es que estoy de antojo.
- Si claro, ten cuidado que quema- me dijeron dándome una taza con té
y unas magdalenas
- Muchas gracias
Me senté de nuevo al lado de Peter.
- ¿Te gusta el té? - preguntó
- No mucho, pero no es para mí, sino para Sacharissa - respondí - ¿Esta
por ahí el libro que me regalo?
- Ummm, si creo que si, lo dejaste antes - Peter se agachó y me alcanzó
el libro que Sacharissa me había regalado en navidades. - Toma, ¿qué
vas a hacer?
- Ya verás - abrí el libro y saqué mi varita, busqué
una página de las del principio, que había señalado la
noche anterior cuando había comenzado a leerlo. Acerqué mi varita
a la taza y dije "Vibrum Magdalena", un humillo salió de la
taza de té, pero pareció que no había pasado nada.
- No pasa nada - dijo Peter
- Habrá que probarlo - contesté mientras me levantaba y me acercaba
a Sacharissa.
Peter me miraba desde el otro lado de la sala, me puse al lado de Sacharissa con
la taza de té.
- Hola, ¿Quieres un té? - pregunté. Sacharissa se giró
y me sonrió todo lo contrario que Stebbins que me puso cara de despreció
- Llegué a la hora le dije sonriendo falsamente
- Ya veo - dijo Stebbins
- No gracias, Keith, no me apetece - contestó Sacharissa
- Prueba un poco, está muy bueno, por eso te lo traigo, es que lo probamos
Peter y yo, y queríamos que lo probases tu. - respondí intentando
que no se notase que mentía.
Sacharissa me miro con cara de extrañeza, no creo que se creyese ni una palabra
de lo que decía pero no dijo nada, se limito a asentir.
- Esta bien, dame - Sacharissa cogió la taza y le dio un trago - No, no esta
mal, quizás un poco soso para mi gusto.
- Bueno pues si te gusta quédatelo - dije rápidamente - no os
interrumpo más, que tengo tareas pendientes - dije girándome.
Sacharissa volvió a mirarme con cara de extrañeza, quizás había
sido demasiado amable con el prefectillo, bueno que más daba.
Me senté al lado de Peter, y cogí un pergamino, me fije en que
él ya tenía la redacción de Defensa contra las Artes Oscuras
casi terminada.
- No pasó nada - me dijo
- Ya lo sé - dije extrañado - quizás no funcionó,
me dejas mirar tu redacción, es que no sé por donde empezar.
- Esto... si está bien - contestó él.
Miré hacía Sacharissa y Stebbins, y observé como esta le daba
la taza para que él lo probase también, en ese momento cogí
una de las magdalenas de la mesa.
-¡Sacharissa! - chillé.
Peter se sobresaltó, me miró y luego a Sacharissa que me miraba desde
la otra esquina.
- ¡Que! - contestó
- ¿Quieres una "Magdalena"? - dije mostrándole la que
yo tenía en la mano. Ella negó con la cabeza.
Justo en ese instante, la taza que sostenía Stebbins empezó a
vibrar fuertemente, derramando todo el té sobre él. Stebbins empezó
a chillar que se quemaba, la taza cayó al suelo haciéndose añicos,
mientras esté cogía la camisa para que tocase lo mínimo
posible con su piel. Sacharissa intentaba ayudarlo sacudiéndole la camisa,
y claro yo... estaba tirado en el sofá llorando de la risa, tenia la
cara roja y mis carcajadas se unían a la del resto de los alumnos de
la sala común. Miré hacia Peter, el cual tenía en el rostro
dibujada una cara de felicidad que nunca antes había visto en él,
y sonrió al verme.
- Funciono - dije en voz baja
Stebbins subió a la habitación a cambiarse de ropa, mientras yo,
no podía dejar de reír. Sacharissa se acercó a nosotros y me
miró enfadada.
- Yo no he hecho nada - dije antes de que empezase a hablar
- Ni siquiera te he acusado - replicó - ¿Porque no dejas de una
vez a Stebbins en paz?
- Que yo no he sido - le volví a decir - ¿qué culpa tengo
yo si el chico es torpe? - dije sin poder contener la risa
- ¡Keith! ya estoy harta...
- El no hizo nada Sacharissa - dijo Peter - Yo estuve con él - Sacharissa miró
a Peter y luego me analizó a mí
- Eso espero - dijo sentándose
La sala empezó a llenarse con los alumnos Slytherin de todos los cursos.
Terminé la redacción de la cual solo cambie alguna frase de la
de Peter. Ya se estaba haciendo tarde y los alumnos empezaban a subir a las
habitaciones.
- Por fin tranquilidad - dijo Sacharissa
- Ni que lo digas, esto parecía la biblioteca - dijo Peter
- Esto Keith, ¿qué tal? ¿La encontraste? - pregunto Sacharissa
poniendo cara de interés
- Si, estaba allí - respondí
- ¿Y que te dijo?¿Hablarías con ella no?
Les conté a Sacharissa y Peter la conversación que había tenido
con Catherine y lo que me había dicho después su supuesto amigo
del alma. Al recordar los sucesos volví a llenarme de rabia, no sabia
que hacer.
- Pues no sé - dijo Sacharissa - ¿Ella sufre?, Pues la verdad no lo
parece. Y que es eso de que la gente le cuenta cosas, ¿Qué cosas?
- Yo que sé - respondí - serán excusas para salir del paso
- Yo creo que hay algo raro en todo esto - dijo Peter. Sacharissa y yo miramos hacia
él extrañados - No es normal - dijo tajantemente
- Bueno tu no te preocupes, si chicas hay muchas - dijo Sacharissa sonriendo - siempre
te queda Melinda - continuo riéndose
- Ni lo sueñes - contesté - es una pesada
Recogimos todo los pergaminos que habíamos desperdigado por el suelo
y la mesa, y nos despedimos, dirigiéndonos a nuestras habitaciones. Lo
mejor sería que meditase un poco todo lo sucedido, quizás Peter
tenía razón y había algo extraño. "Tonterías"
pensé "¿Qué puede haber de extraño?
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9 - Enero, Domingo
El día anterior había decidido que ya era hora de ponerme a estudiar para los exámenes, así que me fui rápido a desayunar para perder el menor tiempo posible. Cuando llegué al comedor, ya estaban allí Keith y Peter. Me senté a su lado, y cogí una tostada.
- Os aviso, voy a empezar a estudiar ya. ¿Alguien se viene conmigo?
- No creo - contestó Keith - yo voy a dedicarme a buscar a Catherine, a ver si puedo hablar con ella.
- ¿Y tú, Peter?
- Oh, bueno, yo si debería, así que si no te molesta me voy contigo...
- Claro que sí.
- Por cierto - me dijo Keith - ¿Es que Stebbins ha vuelto a darte la paliza?
- No empieces...
- Pero entonces, ¿por qué ahora se te ha vuelto a acercar tanto?
- Le gusta hablar conmigo, supongo. Habrá visto que Vince es idiota.
- Pues anda que Stebbins... - dijo Peter en voz baja.
- Vaya, como si no tuviera bastante con Keith para darme la paliza. ¿Ahora tu también? Lo único que tenéis es envidia, porque el es Prefecto y vosotros no.
- Si claro, envidia de una insignia estúpida. Si ni siquiera puede quitar puntos. - contestó Keith
- Bah, siempre igual. A mi dejadme en paz. Y a él espero que también. ¿Nos vamos Peter? - le dije, levantándome de la mesa y dirigiéndome a la puerta.
- ¡Espera, Sacharissa! ¡Ha dicho Yashira que por la tarde que quedamos... ! - La gente se volvió a mirarle - Eh... ¡Que quedamos donde siempre, para mirar lo que se llevó por vacaciones a casa, después de la comida!
- ¡Vale!
Salimos por la puerta, y nos fuimos hacia la sala común y nos sentamos en una de las mesas que aún no estaban ocupadas. Estaba nublado, así que mucha gente se había quedado dentro.
- ¿Tienes alguna preferencia por la asignatura por la que empezar? Yo menos pociones, no llevo ninguna especialmente bien.
- Pues no, estoy más o menos como tú. Pero incluído pociones...
Cogí un trozo de pergamino y escribí los nombres de todas las asignaturas, y luego le di un golpecito con la varita. Fueron desapareciendo todas, hasta que solo quedó una, encantamientos. Muy bien, empezaríamos con esa. Cogí el libro, lo abrí por el primer capítulo y cogí mi tinta morada brillante especial para subrayar. Era una tinta que después se podía borrar con un sencillo hechizo, aunque yo casi nunca lo hacía. Mis libros no tenían que pasar a ningún hermano pequeño, así que podía hacer con ellos lo que quisiese. De hecho, había algunas anotaciones a los bordes, con tinta negra corriente. Comencé a leer:
Capítulo 1, los encantamientos desvanecedores.
Como su propio nombre indica, sirven para hacer desaparecer objetos. Se engloban
en dos tipos distintos, los que se aplican sobre objetos inanimados, o sobre
objetos animados. Son unos encantamientos díficiles de realizar, por
lo que solo se estudiarán los básicos, y siempre sobre objetos
inanimados. Aún así, tienen el inconveniente de que es necesario
saber con exactitud la composición de los objetos, ya que dependiendo
de estos, el encantamiento varía. Por ejemplo, si quisiésemos
hacer desaparecer un trozo de hierro, el movimiento de la varita tendría
que ser enérgico, y realizarse tal como se ve en la figura 1. En cambio,
si se tratase de...
- Vaya, ¿estudiando ya? Que aplicada.
- Hola, Stebbins - le saludé. Peter en cambio frunció el ceño y siguió mirando al libro. Se había puesto entre nosotros dos, en el pequeño espacio que quedaba.
- Eso está muy bien. Tenemos que sacar buenas notas para dejar alto el pabellón de Slytherin. Claro que no todos son inteligentes por aquí.
Peter gruñó algo entre dientes que no pude entender, pero que suspuse que era un ataque a Stebbins.
- Vaya, parece que Starkey se ha convertido en tu perrito faldero. Sólo te veo con él.
- Bueno, es que he pasado las Navidades en su casa, y nos hemos hecho bastante amigos.
- Ya veo - dijo, cambiando la expresión de la cara. - Entonces será mejor que no os moleste.
- No, no, nada de eso. No hay nada entre nosotros, solo somos amigos - me apresuré a contestar.
- Eso está muy bien. Hay que tener amigos, sean como sean. Ahora, cuando buscas algo más, hay que escoger con cuidado, y pensando en todo. Bueno, me voy. Ya te veo luego. - me rodeó los hombros con un brazo y me dio un pequeño beso entre la mejilla y la boca. - Adiós, Starkey.
Cuando se alejó lo suficiente, Peter me miró de una manera extraña, y se levantó.
- Creo que ya he tenido suficiente.
- Pero si acabamos de empezar...
- Se me han quitado las ganas. Voy a ver si hago cualquier otra cosa. Será lo mejor.
- ¿Te pasa algo? ¿ Te has enfadado por algo que he dicho?
- No importa. Ya nos veremos esta tarde cuando nos reunamos todos.
Y subió las escaleras hacia su habitación a toda prisa. Yo me quedé estudiando hasta que llegó casi la hora de comer, cuando llegó Keith y me preguntó por Peter. Cuando le dije lo que había pasado, subió inmediatamente a hablar con Peter, y allí se quedó. Yo me fui al Gran Comedor, y les vi aparecer un rato después. Keith se sentó entre nosotros y se puso a hablar conmigo, pero Peter seguía un poco ausente. Cuando terminamos, nos fuimos a la mazmorra de siempre, a la que habíamos bautizado como la mazmorra musical, y esperamos. Cuando llegaron, nos sentamos todos alrededor de la mesa y pusimos el reproductor en medio.
- He comprado otro disco de esos - dijo Yashira - Creo que es bastante nuevo, o al menos eso me dijo el dependiente. Se llama Wish, pero no es de los mismos que el otro - Lo metió en el reproductor y le dio al play. Al momento comenzó a sonar la primera canción.
Oh Elise it doesn't matter what you say
I just can't stay here every yesterday
Like keep on acting out the same
- Si parece, que funciona bien - dijo Keith. - Esperemos que nadie lo rompa esta vez - me miró de mala manera.
The way we act out
Every way to smile
Forget
And make
believe we never needed
Peter estaba cantando en voz bajita.
- ¿Oh, la conoces? - le preguntó Yashira. - No sabía que conocieses música muggle.
Any more than this
Any more than this
- Si, me gusta The Cure. Y otros grupos muggles, pero éste especialmente. Las letras son bonitas. Ya verás, pon la número 7. Yashira pasó las canciones hasta que vio el número 7. Escuchamos en silencio.
I don't care if
Monday's blue
Tuesday's grey and Wednesday too
Thursday I don't care about you
It's Friday, I'm in love
Monday you can fall apart
Tuesday, Wednesday break my heart
Thursday doesn't even start
It's Friday I'm in love
Saturday, wait
And Sunday always comes too late
But Friday, never hesitate...
- Está bien. Me gusta - dije. Peter me miró, pero no dijo nada y siguió cantando. Aún parecía enfadado conmigo.
- Lo que siempre quise saber es de quien demonios es el prerroductor éste. - dijo Ally. A ver si va a ser algo que nos grabe y luego quieran matarnos o algo así.
- Eres una exagerada. - le dije. - Y si tanto interéis tenéis, ¿Por qué no le hacéis un encantamiento para saber el nombre?
- ¿Existe eso? - me preguntó Keith - no lo conozco.
- Creo que está en el libro que te regalé. Lo ví mientras lo ojeaba. Vete a por él, anda.
Esperamos pacientemente hasta que volvió, con el libro en las manos. Buscó durante unos cinco minutos, hasta que dió con él. Le costó un par de intentos, ya que era complicado, pero vimos como unas letras doradas aparecían en la tapa del reproductor. Karl Wilkes. Me sonaba de algo...
- Ese no es... - dijo Keith.
- No puede ser - dije. - ¿Alguien como él con un reproductor muggle? ¿Para que lo querría?
- ¿Pero quién es? - preguntó Yashira. - A mi no me suena.
- Como siempre, los Gryffindors en vuestro propio mundo. Es el Premio Anual de Slytherin.
- ¿Un Slytherin con un prerroductor?
- ¿Porque no vamos a hablar con él? - dijo Keith - Sólo nosotros, Peter, Sacharissa y yo.
- ¿Ahora? - le pregunté.
- No, claro que no. Tendremos que mirar a ver que le preguntamos...
- A mí me parece bien - dijo Peter.
Estaba decidido. Seguimos allí el resto de la tarde, sin hacer otra cosa que escuchar música y hablar. Cuando llegó la hora de la cena, cada uno se fue por su lado, y más tarde a la cama. Peter seguía sin hablarme, y no sabía por qué, pero supuse que se le pasaría pronto, si no, ya iría a hablar con él.
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15 de Enero, Sábado
Abrí los ojos sobresaltado.
Aunque ni siquiera era por la mañana, al parecer me había quedado
(de nuevo) dormido mientras estudiaba Encantamientos. Llevaba con ello los últimos
días, quizá debido a que Keith podía echarme una mano con
ello si tenía alguna duda. O, ya de paso, arreglar cualquier desastre
que pudiera ocasionar al utilizar mi varita para intentar alguna cosa. Aunque
no todos los resultados habían sido malos, gracias a un par de hechizos
había logrado atascar la ventana de una manera bastante convincente desde
el regreso de las vacaciones. Con el frío y demás, nadie parecía
tener mucho interés en abrirla, y así me evitaba visitas de pájaros
de mal agüero.
Mientras me preguntaba qué ruido me había despertado, la respuesta
me llegó de una voz al lado de mi cama.
- ¡Starkey!
Era la voz de Stebbins. Del maldito Stebbins. Resoplé y traté
de contestar sin alterarme, aunque durante los últimos días me
estaba sintiendo cada vez más propenso a darle un puñetazo a alguien,
algo bastante extraño en mí.
- ¿Qué quieres? - Contesté, sin abrir la cortina de la
cama. Durante los últimos días había perfeccionado el encantamiento
que solía utilizar para mantener las cortinillas de cada lado "soldadas"
entre ellas, de modo que nadie me molestase.
- Sólo despertarte para que puedas seguir estudiando - Dijo Stebbins
con tono socarrón - , ¡tus ronquidos se oyen desde la Sala Común!
Aunque no sé si te servirá de algo estudiar, ya sabes que, cuando
no se vale para algo...
Permanecí en silencio, observando la punta de mi varita y preguntándome
qué tal le quedaría a Stebbins un parche en el ojo.
- Pero no te lo tomes a mal, ¿eh, Starkey? - Continuó él
- Te lo digo sólo como consejo, para que busques tu verdadera vocación,
sin duda habrá algo para lo que estés hecho... Mis padres, por
ejemplo, necesitan un elfo doméstico desde hace tiempo. No sé
si tú serás lo suficientemente limpio, pero...
Me pregunté si la gente se pondría parches en los dos ojos.
- Vete - Susurré.
- Ah, sí, claro, es cierto. Que ya no quieres ver a nadie de nuevo, ¿eh?
Volvemos al arisco Starkey, como antes, ¿no? Pues bien, creo que te queda
bien ese papel, sí.
Lo cierto es que había procurado no salir de la habitación más
de lo necesario desde la conversación que habían tenido Sacharissa
y Stebbins días atrás conmigo delante. Ella había dejado
bien claro que yo no significaba nada para ella. Que lo que había pasado
en mi casa no tenía ninguna importancia. Y encima él la había
besado. No en la boca, pero cerca... Me encerré en la habitación
ese mismo día, y al rato vino Keith, que me dio la razón con respecto
a Stebbins y trató de animarme. Desde entonces Sacharissa había tratado
de hablar conmigo sobre mi repentina "asocialidad" en varias ocasiones,
pero yo me había sentado con Keith de por medio en las clases y comidas
para evitar la charla, y por lo visto las tardes en la Sala Común las
debía tener demasiado ocupadas (ya me imaginaba yo en qué compañías)
como para venir a tratar de hablarme en mi propia habitación.
- He dicho que te vayas - Dije, algo más alto.
- ¿Y sino qué? ¿Perderás mi almohada, como hiciste
con la tuya? Dicen que dormir sin almohada es bueno para la espalda, pero viéndote
a tí... ¿Cuánto llevas sin una? ¿Tanto miedo te
da tener que pedirle una a Snape? ¿Quieres que se lo diga yo por tí?
¿Que el inútil de Starkey ha perdido una almohada?
- Díselo - Contesté, furioso, pero sin alzar la voz -, al fin
y al cabo es la tarea de los prefectos, ¿no? Ya sabes, chivarse de las
cosas. Ir a papá, vamos.
- ¿Qué has dicho? - Contestó Stebbins, que aparentemente
no se esperaba mi respuesta.
- Que te vayas.
- Vaya, vaya - Dijo, de nuevo con su tono habitual de superioridad -, así
que hoy tenemos el día respondón, ¿eh? ¿Y qué
es esta mierda que le pasa a tu cortina? Parece que está pegada, o algo,
¿quieres que te la arregle?
Sin esperar respuesta, Stebbins dio un tirón al centro de mi cortina,
y la desgarro lo suficiente como para mirar al interior de mi cama.
- Así mucho mejor, ¿eh? - Dijo -. Sólo venía para
decirte que será mejor que vayas a animar a Slytherin en el partido que
empezará dentro de poco.
- ¿Ahora el quidditch es obligatorio? - Pregunté, arqueando una
ceja.
- "Jaja", muy gracioso, Slytherin no necesita ánimos de nadie
para ganar, pero será mejor que te vea allí, animando.
- ¿Y eso por qué?
- Porque lo digo yo, y porque me repatea ver cómo un Slytherin desprecia
a su propia casa. Especialmente cuando lo veo en tí y en ese amiguito
tuyo - Dijo, señalando la cama de Keith -, que no tiene nada mejor que
hace que colgar pósters de otras casas en nuestra propia habitación.
Me forcé a no decir nada, aunque me sentía animado a enfrentarme
a él, parecía cogerle desprevenido con cada frase.
- Será mejor que comiences a portarte como un Slytherin digno - Continuó
-, porque ya estoy harto de tus payasadas.
- Payasadas... - Repetí.
- Sí, y otra cosa: Será mejor que hagas como estás haciendo
estos días, y dejes de darle la lata a Sacharissa, no me gusta nada verte
con ella.
- Descuida, es toooda tuya - Dije, sin tener muy claro por qué. Lo cierto
es que bastaba que Stebbins me prohibiera estar con ella para que quisiera bajar
a la Sala Común y replantearme lo de aceptar su conversación.
- Bien - Dijo Stebbins, y se alejó hacia la puerta. A medio camino se
giró y, señalándome con un dedo, añadió -
. Y recuerda que os vigilo, a tí y a Keith.
Pensé en añadir algo acerca de una ocasión en que descubrí
a Stebbins en los terrenos del castillo cuando no debería estar allí,
ya habíaa utilizado aquello contra él una vez, pero finalmente
le vi alejarse sin más. A continuación me tumbé en la cama,
sin intención de moverme en lo que quedaba de día (y de curso,
se me pasó por la cabeza), pero, unos segundos después, subió
Keith, apresurado.
- ¿Peter? - Dijo, acercándose a mí -. ¿Estás
bien?
- Sí... ¿Qué pasa?
- Nada - Dijo, observando los jirones de mi cortina -. Es que he visto bajar
a Stebbins algo agitado, y al entrar he visto tu cortina... ¿Ha sido
él?
- Sí - Contesté, realmente cansado de todo -, al parecer ha creído
que se estaba transformando en el increíble Hulk y...
- ¿En quién?
- En nadie, en nadie... Creo que le he provocado.
Keith apuntó su varita hacia mí cortina y musitó algo por
lo bajo, tras lo cual la parte rasgada se recompuso y volvió automáticamente
a su posición original.
- Gracias - Dije, mirando la cortina algo más animado -, no tendrás
por ahí uno para crear almohadas, ¿no?
- Me temo que no, ¿por qué no le dices a Snape que la has perdido
de una vez?
- Ya sabes - Dije, incorporándome -, domir sin almohada es bueno para
la espalda.
- ¿Me vas a explicar lo que ha pasado con Stebbins?
- Ha venido a decirme que tengo que ir a animar a Slytherin - Dije, encogiéndome
de hombros.
- ¿En serio? ¿Sólo para eso?
- Igual pretendía decirme que le gusto pero se ha cortado en el último
momento.
Keith rió. En los últimos días estaba descubriendo que
hacer reir a la gente me hacía sentir bien, aunque sólo solía
hacerlo como mecanismo de defensa para evitar hablar sobre algo.
- En cualquier caso - Dijo Keith -, yo también creo que deberías
ir al partido. No por lo que haya dicho Stebbins, sino para estar con nosotros.
- Con vosotros - Repetí.
- Sí, ya sabes... En serio, Sacharissa empieza a preocuparse.
- Y sólo ha tardado una semana... Wow.
- ¿De verdad crees que es justo estar tan enfadado con ella?
- Hey, no estoy enfadado - Mentí -, sólo... Dolido. Ya te expliqué
lo que pasó en mi casa el otro día.
- Quizás ella no se acuerde...
- Me da igual. No sé. Simplemente... No tengo ganas de ver a nadie, y
no me gusta el quidditch, ya sabes...
- Vamos, me sentaré entre los dos como estos días...
Keith alargó los brazos y me cogió, tirando de mí, y agarrando
mi túnica. Sin muchas ganas, me dejé arrastrar por él hacia
la Sala Común.
- Por cierto, Keith - Comenté, arrastrando los pies -, tengo una variante
para tu hechizo del otro día, el de las tazas de té.
- Ah, ¿sí? ¿En qué consiste?
- Básicamente consiste en utilizar ácido sulfúrico en lugar
de té.
Nos reunimos con Sacharissa en la Sala Común. Al verla vino a mi mente, como
en los últimos días, la idea de que el tiempo pasado en mi casa,
con las situaciones pasadas entre los dos, no habían significado nada
para ella. Traté de no alterarme, pero no pude evitar ponerme furioso.
Tenía la sensación de que para ella yo no había sido más
que un pasatiempo. Un pasatiempo hasta poder volver a estar con Stebbins.
Finalmente llegamos a su lado.
- Vaya - Me dijo ella, sonriendo ligeramente -, finalmente te animas a venir
al quidditch, ¿no?
- ¿Y por qué no? - Dije, con acentuado tono sarcástico
-, al fin y al cabo, mientras no haya nada mejor que hacer, el quidditch es
un buen pasatiempo, ¿no? Eso sí, cuando aparezca alguna otra cosa
mejor, ya nos dedicaremos a ella, ¿no? Entonces ya nos olvidaremos del
quidditch, ¿eh? ¿Tú qué opinas?
Sacharissa se me quedó mirando, parecía no comprender nada.
- Bueno, - Dijo Keith, tratando de desviar el tema de la conversación
-, pero si ya deben estar esperándonos Yashira y Ally para ir a coger sitio,
será mejor que nos vayamos.
Llegamos al campo con bastante antelación. Por el camino hablamos sobre
a quién animaría cada uno. Excepto Sacharissa, todos parecían
de acuerdo en animar a Ravenclaw, y de hecho Ally llegó a tener una pequeña
discusión con Sacharissa por meterse en broma con Slytherin. Keith por su
parte esperaba poder animar a Ravenclaw sin que los demás Slytherin le
tirasen gradas abajo. Una vez llegamos al campo, cada cual se fue hacia la zona
de sus gradas, y conseguí sentarme con Keith de por medio, como había
quedado con él.
El partido no me pareció demasiado interesante. Nadie tuvo ningún
accidente, y Slytherin ganó por los pelos. Me pareció escuchar
a alguien decir que eso beneficiaba a Gryffindor si ganaba el siguiente partido,
pero era algo que personalmente no me importaba en absoluto. Sacharissa parecía
contenta de la victoria, sobre todo por ser la única de los cinco que
estaba animando a Slytherin, pero tampoco parecía demasiado entusiasmada.
Durante el partido había notado cómo había girado la cabeza
hacia mí un par de veces.
Volvimos a reunirnos los cinco a la salida del partido para regresar al castillo.
Esperaba que Sacharissa nos echara en cara a los demás la victoria de Slytherin
durante todo el camino, pero apenas dijo un par de frases. En lugar de eso,
me cogió del brazo para detenerme y se dirigió a los demás.
- Id tirando - dijo -, nosotros vamos ahora mismo.
Ví cómo los demás avanzaban, mientras nosotros nos íbamos
quedando rezagados. Sacharissa se volvió hacia mí.
- ¿Y bien? - Dijo -, ¿Qué te pasa?
- ¿Qué me pasa de qué? - Dije, tratando de mostrarme lo
más apático posible.
- ¿Qué te pasa conmigo? ¿Estás enfadado por algo?
- ¿Yo? ¿Enfadado? Qué va... Serán cosas tuyas.
- ¿Cosas mías? ¿Y por qué no hablas conmigo en clase?
¿Y por qué no bajas ya a la Sala Común?
- Ya sabes. Hay que estudiar, ¿no? Me concentro mal en la Sala Común.
Prefiero atender en clase y estudiar en mi habitación.
- Y... - Sacharissa parecía confusa - ¿Por qué no contestas
a los mensajes que te escribo por pergamino?
- No he prestado atención al pergamino mágico últimamente
- Dije, y era verdad -, ya sabes, mucho que estudiar y mucho que hacer como
para andar de cháchara.
Sacharissa suspiró y miró al cielo, aparentemente sin saber qué
decir. Yo metí las manos en los bolsillos de mi túnica, y palpé
algo.
- Por cierto - Dije, sacando el objeto del bolsillo -, tengo aquí el
frasco de tinta verde que me regalaste, lo cierto es que está nuevo,
la tinta verde no es nada útil, ¿sabes? No es buena para tomar
apuntes, ni para nada.
Sacharissa me miró con el ceño fruncido, alternando su mirada entre
el frasco y mi cara.
- ¿Y...? - Dijo, finalmente.
- Pues que no hace más que estorbarme, así que mejor te lo devuelvo
- Dije, tendiéndole el frasco de tinta.
- ¡Pero es tuyo! - Dijo ella, apartando mi mano.
- No lo quiero.
- Entonces tíralo, haz con él lo que quieras, pero no me lo devuelvas
- Dijo ella, comenzando a mostrarse irritada.
- Quiero dar una vuelta. Solo - Dije, mirando alrededor. Hacía frío,
pero no quería volver al castillo con ella.
- ¿Sabes qué? - Dijo ella - Haz lo que quieras, vete por ahí
solo si es lo que quieres. Cuando te apetezca volver a hablarme, ya sabes dónde
estaré. Adiós.
Tras decir esto, se volvió y comenzó a caminar apresuradamente
hacia el castillo. Me quedé de pie, observándola alejarse, con
el frasco de tinta en mis manos, y decidí darme una vuelta antes de volver
a la habitación.
Caminé hasta los alrededores del lago, sintiéndome bastante miserable,
y me detuve a mirar el agua. Suspiré. Miré el frasco de tinta,
aún entre mis manos, la tinta verde resplandecía tranquila bajo
el cielo nublado. Alcé el frasco para mirar al lago a través de
él, cuando de repente una sombra pasó ante mí, y el frasco
desapareció.
Dí unos pasos hacia atrás, tambaleándome, y miré
alrededor. Sobre mí, Zoro el cuervo volaba tratando de mantenerse estable
en el aire, cargando con mi frasco de tinta.
- ¡Zoro! - Grité, enfadado.
"Vaya, me alegra que por fin accedas a llamar a mi cuervo por su nombre"
Las palabras aparecieron sin más en mi cabeza, como en mi anterior conversación,
hacía ya más de un mes.
- ¡Devuélveme mi frasco de tinta! - Grité, tratando de ignorar
el cosquilleo en el lado derecho de la cabeza, pero sin apartar la mirada del
ojo izquierdo del cuervo.
"Te devolveré tu frasco, sólo me he visto obligado a tomarlo
prestado para evitar que escapes, como en ocasiones anteriores. Ahora quiero
hablar contigo. ¿Te has fijado en cómo cada vez te cuesta menos
establecer contacto con Zoro? Aunque no estoy seguro de que sea bueno para tí
que la conversación se prolongue demasiado, así que debemos apres..."
- ¡Voy a tirarte una piedra, cuervo! - Grité, mirando el suelo
a mi alrededor.
"Oh, ya estamos otra vez. ¿Acaso quieres que tu frasco de tinta
caiga al suelo?"
Pensé un poco. La voz tenía razón, no recuperaría
el frasco de una pieza si derribaba a Zoro. Enseguida tuve una idea. Saqué
mi varita y apunté a Zoro, sin pensar ni un momento en lo que estaba
haciendo.
- ¡Accio Cuervo! - Grité.
Repentinamente, Zoro pareció temblar durante una fracción de segundo
en el aire, tras lo cual giró sobre sí mismo a toda velocidad,
perdiendo el equilibrio, y lanzando el frasco de tinta con fuerza hacia delante.
No reaccioné a tiempo antes de sentir el golpe en la frente, y todo se
oscureció por un instante.
Cuando abrí los ojos, estaba sentado en el suelo sujetándome
la frente. No estaba seguro de si había perdido o no la consciencia en
algún momento, pero la frente me dolía una barbaridad. Pude ver
el frasco de tinta en mi regazo, intacto. Era extraño, pero no se había
roto al golpearme. Quizá, al estar lleno, era más consistente,
o algo. Tampoco me paré a pensar en ello.
Giré mi cabeza y vi a Zoro, posado en mi pierna derecha. Sin dejar de
sujetarme la frente, decidí resignarme.
- No voy a escapar - Susurré, sintiendo más dolor al hablar. Me
pregunté si tendría un moratón -, así que deja el
frasco de tinta tranquilo.
"No te preocupes. Pero todo esto no era necesario. ¿Por qué
crees que quiero hacerte daño?"
- No creo que quieras hacerme daño... Pero no me gustas. No sé.
No dejas de darme la lata. Y... ¿No vas a reñirme?
"¿Reñirte por qué?"
- Ya sabes, no fui a aquella reunión familiar. No me enteré de
nada.
"Oh, sí, me defraudaste, pero finalmente envié a Zoro a escuchar.
Fue mucho más arriesgado que el hecho de enviarte a tí, pero tuve
que hacerlo. Por suerte permaneció oculto con facilidad, nadie le vio,
así que todo salió bien. Y, también por suerte, he de decirte
que estaba más preocupado de lo que debía. Al parecer nadie en
la familia parece sospechar nada"
- Pero... ¿Pero nada de qué? ¿Qué tiene que ver
mi familia con...?
Las palabras en mi cabeza de nuevo me interrumpieron. El dolor estaba creciendo
con cada frase que sentía.
"Creo que te convendría ayudarme"
- ¡Ni siquiera sé qué es lo que quieres! ¿En qué
se supone que debería ayudarte?
"Debes ayudarme a buscar algo en Hogwarts"
- ¿A buscar qué?
"Digamos que... Ciertos documentos que escondí"
- ¿Documentos? Y, si tú los escondiste, ¿por qué
no vienes simplemente y los recuperas tú mismo?
"Bueno, los escondí hace tiempo, cuando aún estudiaba aquí,
como tú, pero no podría ir a recogerlos ahora"
- Y entonces, ¿por qué no envías a alguien?
"Pero eso es lo que estoy haciendo, te estoy enviando a tí"
- ¡A otra persona! ¡Alguien que venga en tu nombre y reclame los
documentos!
"Oh, pero me temo que no es tan fácil. Ahora mismo sólo puedo
confiar en Zoro. Espero poder también confiar en tí, mi querido
Peter"
Suspiré.
- Pero ¿por qué? ¿Por qué debería ayudarte?
"¿Te refieres a qué obtendrías tú a cambio?"
- ¡Sí!
"Ah, al fin y al cabo eres un Slytherin, casi se me olvida. Supongo que
ofrecerte inmensas riquezas no dará resultado, ¿verdad?"
- No me lo creeré, no.
"Entonces sólo te pido que confíes y esperes. Muestra generosidad,
demuestra que te meresces una recompensa, y la recompensa aparecerá como
consecuencia directa de tus actos"
- Eso ha sonado a secta.
"¿Quieres saber lo que te pido? Luego tú decidirás
si levar a cabo la tarea o no"
- Está bien. Quiero saberlo.
"Cuando era joven como tú escondí cinco documentos en Hogwarts.
Cinco pergaminos que algún día serían de total importancia
para mí. Ese día se encuentra cercano, el tiempo se acaba, pero
yo no puedo recuperar los documentos"
- Y yo tengo que encontrarlos... ¿Cinco documentos?
"Cuatro documentos. Zoro puede recuperar uno de ellos, pero me temo que
los demás son demasiado complicados para un simple pájaro como
él"
Zoro graznó, quizá al sentir su nombre entre las palabras de su
amo transmitiéndose desde dentro de su cabeza.
- Espera, espera - Dije -, ¿quieres decir que los cinco documentos no
están todos juntos?
"Eso es, Peter. Parte de la seguridad de esconderlos residía en
poder esconderlos en distintos lugares"
- Está bien... Entonces, ¿qué tengo que buscar? ¿Y
dónde?
"Me alegra ver que deseas ayudarme. Pero no vayas tan rápido, comenzarás
tu trabajo cuando Zoro haya realizado el suyo. ¿Qué tal si deshaces
ese hechizo que impide a Zoro visitarte en tu habitación?"
- De acuerdo... Pero nada de visitas después del atardecer, creo que
nos lo prohiben - Dije, resignado.
"Gracias por tu creciente confianza. En ese caso, dame unos días.
Cuando Zoro haya cumplido, te entregará el primer pergamino. Entonces
te explicaré el paradero del siguiente, y la manera de conseguirlo. ¿No
te parece emocionante?"
- No quepo en mí de la emoción - Dije con tono sarcástico
-. De hecho creo que tengo que ir al baño antes de que tenga un accidente.
"Te dejo entonces. Me alegra que estemos en ésto juntos. Hasta la
próxima, Peter Starkey. Tendrás noticias de nuestro progreso pronto"
Zoro dio un par de brincos sobre mi pierna, sin dejar de mirarme, y a continuación
inició el vuelo. Me puse en pie, aún dolorido, y regresé
al castillo palpándome el golpe en la frente.
- Estamos en esto juntos - Susurré -. Genial. Ni sé en qué
estoy ni sé con quién. Bienvenido al País de las Maravillas.
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Miércoles, 19 de Enero
Los primeros días después de las vacaciones de navidad se hacían
más largos de lo normal, cada vez veíamos como se acercaban más
los TIMO`S y como la montaña de trabajos pendientes iba creciendo. Hoy
me había levantado temprano, estos últimos días no conseguía
conciliar el sueño con facilidad, y cuando por fin me dormía,
siempre me desvelaba por la madrugada y no podía volver a dormirme. Abrí
la puerta del baño, los pasillos estaban desiertos, así que me
dirigí a la sala común a esperar que Peter se levantase, últimamente
me relacionaba mucho con él, se estaba convirtiendo en un gran amigo,
nos pasábamos las tardes conversando sobre las clases, criticado a los
alumnos de nuestra casa, aunque a él no le gustaba eso de meterse con
la gente y no mostraba mucho interés salvo con Mr.Prefectillo, una cosa
teníamos en común y era nuestro odio hacia Stebbins. Los primeros
alumnos comenzaban a bajar ya en dirección al gran comedor, me levanté
y me dirigí hacia la ventana, el día estaba oscuro, aun parecía
de noche, ya tenía ganas de que hiciese un poco de sol, echaba de menos
poder salir por las noches, y las tardes en las que nos sentábamos todos
en los jardines.
- Hola Keith, que temprano te has levantado - una voz me sacó de mis
pensamientos
- Ah hola Peter - contesté girándome - no podía dormir
- Últimamente siempre dices lo mismo. ¿Te pasa algo? - dijo mientras
me observaba - además tienes ojeras
- No nada, solo es que no puedo coger bien el sueño
- ¡Hola! - oímos decir a Sacharissa que bajaba sonriente
- Hola Sacharissa - contesté
Peter simplemente la miró sin decir nada, aunque Sacharissa hizo como que
no se enteraba. Estos días había pasado algo entre ellos porque
apenas se hablaban y yo siempre estaba entre los dos para no dejar a ninguno
de lado, incluso en clase que antes se sentaban siempre juntos ahora siempre
me ponía yo en el medio. Tampoco les había preguntado el que les
pasaba porque ellos no me contaban nada, así que no quería entrometerme,
aunque no me gustaba verlos así.Fuimos al Gran Comedor, cuando llegamos
aun estaba casi vacío, nos sentamos y comenzamos a desayunar, al poco
rato ya estaban todas las mesas repletas de los alumnos de cada casa. Vimos
como Ally y Yashira entraron, incluso note como llegaba Catherine que apenas se
fijo en mi, habían pasado dos semanas y aun no tenía respuesta
de ella. Me propuse que lo mejor sería dejar de pensar en mis problemas
con Kate, ya vendría a hablar conmigo, así que me dispuse a levantarme
para salir del comedor, pero algo me lo impedía, me gire y vi como Stebbins
le hablaba al oído a Sacharissa mientras me sujetaba por el hombro, al hacer
fuerza para levantarme Stebbins se giro.
- ¿A donde vas Keith? - me preguntó Stebbins - aun es muy temprano
Vi a Sacharissa que aun sonreía, seguramente por lo que el prefectillo le
había estado contando
- ¿Que más te da? - respondí - No me toques me das ...
- decía a la vez que quitaba su brazo de mi hombro.
- ¿Te doy que? Venga dilo valiente, seguro que quieres empezar bien la
mañana - contestó sonriendo
Sin decir nada me levanté, en ese momento él se sentó en
mi sitio, vi como Peter se giraba y miraba hacia él con cara de odio
- Si te vas mejor, así puedo hablar tranquilamente con Sacharissa. Lo que
pasa que quizás estoy demasiado cerca de esto que tienes por amigo -
dijo refiriéndose a Peter
- Que lo pases bien - le dije a enfadado a Sacharissa, ella me miro extrañada
Salí fuera, hacia mucho viento en los pasillos y un frío tremendo
- ¿Dónde vamos? - me giré y vi a Peter detrás de
mí - ¿No creerás que me voy a quedar allí con ellos?
Le sonreí, yo solo había salió a despejar la mente tampoco
tenía pensado ir a ningún sitio.
- ¿Que tal si vamos a clase? - pregunté - aquí hace mucho
frío
- Pero aun es temprano - contestó
- Da igual esperamos allí - dije comenzando a caminar
Llegamos al aula de Transformaciones, por suerte encontramos la puerta abierta,
y dentro, un calor muy acogedor nos invadió, nos sentamos en nuestros
lugares habituales y sacamos los libros
- Que asco, Transformaciones - dije al sacar el pergamino del último
día de clase
Miré hacia Peter que no me estaba escuchando, parecía estar en
otro mundo.
- ¿Peter? ¿Estas bien? - dije dándole unos golpecillos
en el hombro
- Eh... Si, si, solo estaba... pensando - contestó - ¿Me decías
algo?
- No nada - aun tenía en la cabeza la imagen de la sonrisa de Stebbins
- Odio a Stebbins - pensé sin darme cuenta que lo decía en voz
alta
- Yo también - contesto Peter que seguía mirando su bote de tinta
como si se fuese a mover solo
- ¿El que? - dije sin entender muy bien lo que decía
Peter me miro
- Tu dijiste que odias a Stebbins y yo es que... también
Sonreí, me alegraba saber que no era el único que despreciaba
a Mr.Prefectillo
- Es que es un prepotente, siempre haciéndose notar para que todos vean
que él es el que manda, y sobre todo con Sacharissa... - dije haciendo una
pequeña pausa y recordando como siempre estaba encima de ella, apartándola
de nosotros - No soporto que se acerqué a ella, y lo peor es que ella
no se da cuenta porque está... - dije sin terminar la frase y miré
hacia Peter que en ese momento comenzaba a distraerse con la pluma para evitar
mi mirada
- Está...¿qué?- dijo en voz baja - ¿enamorada?
- Esto... no, ciega quería decir, ciega. - dije diciendo lo primero que
se me pasaba por la cabeza
- Ya bueno - contestó sin entusiasmo
- ¿Que te pasa con ella? ¿Por que ya no os habláis? - le
pregunté
- Por nada, no quiero hablar de ello - contestó sin girase
- No sé, es que no me gusta veros así, al principio no te conocía
y no me gustaba verte tan cerca de ella, pero eres buena persona y sé
que no le harías daño
- ¿Por que la intentas proteger? - preguntó Peter girándose
hacia mí
La pregunta me cogió en frío, ¿Por qué la intentaba
proteger?, Yo no la intentaba proteger decía para mis adentros, solo
es que no me gustaba verla con esas compañías... quizás
si la estuviese protegiendo
- ¿Proteger? - contesté impresionado por la pregunta - No la protejo
sólo... - dije sin poder terminar la frase
- Sólo la proteges - dijo Peter - Siempre que se acerca algún
chico a ella, estas tú para criticarle e intentar apartarlo, o para hacerle
la vida imposible
- ¿Te hice la vida imposible? - pregunté sorprendido
- Esto... no - respondió Peter
- Bueno, te pido disculpas por haber sido tan borde contigo sin haberte conocido
- le dije
- No pasa nada, estas perdonado - me contestó
- Sé que tu no le harías daño a Sacharissa, sé que te
gusta - las ultimas palabras se me escaparon de la boca y vi como Peter se
enrojecía de repente
- ¿Que?, Sacharissa no me gusta... solo que es, solo es que... - decía
Peter saltándose palabras nervioso - No me respondiste - dijo tranquilizándose
y cambiando de tema - ¿Porque la proteges?
En ese momento se abrieron las puertas de clase y entró la profesora
McGonagall, detrás de ella entraron el resto de alumnos. Sacharissa se acercó
a nosotros y se sentó a mi derecha sin decir nada, nosotros también
dejamos la conversación, un silencio incomodo nos acompaño durante
toda la clase de Transformaciones. La clase se hizo mas larga de lo habitual,
cuando terminó recogimos y nos dirigimos a Encantamientos, por el camino
Sacharissa empezó a hablar
- ¿Porque estáis enfadados conmigo? - preguntó mirando
hacía mi y hacia Peter
Peter no dijo nada y apartó la mirada, entonces Sacharissa la clavó
en mi
- No estoy enfadado, sólo molesto - contesté
- Enfadado, molesto, sino me hablas es lo mismo - me dijo - lo que quiero saber
es, ¿por qué?
- ¿Porque va a ser?
- ¿Por Stebbins? ¿Que te hizo ahora? - contestó Sacharissa -
Porque esta mañana no te hizo nada, sólo estaba hablando conmigo
y no creo que eso te tenga que molestar - dijo sin dejarme responder
Me quedé pensativo, la verdad es que siempre discutíamos por lo
mismo y ya ni me acordaba de lo que había pasado exactamente esta mañana,
así que pensé que lo mejor sería dejarlo correr.
- Esta bien, tienes razón - Sacharissa parecía extrañada - lo
siento ¿vale?
- Eh, si vale
Por lo menos las siguientes clases pasaron con mayor rapidez, ya que aunque
Sacharissa y Peter seguían sin dirigirse muchas palabras, únicamente
algún monosílabo, para mí las cosas estaban donde las habíamos
dejado y no peor.
Después de la comida nos dividimos, yo tenia Runas Antiguas y ellos Adivinación,
al entrar en clase busque a Ray con la mirada, él aun no había
llegado así que me senté en la primera fila, para no pasarme la
clase mirando a Catherine y acabar desilusionado por el mero hecho de que ella
no se fijase en mi. Cuando llegó la hora de pociones vi a Peter sentado,
y fui a ponerme a su lado.
- ¿Dónde esta Sacharissa? - pregunté
Él giró la cabeza y me señaló dos filas detrás
de la nuestra, Sacharissa estaba sentada hablando con Stebbins, "Bueno no pasa
nada, es normal" pensé para mí, pero en el fondo no me lo
creía. A la salida de clase Sacharissa nos esperaba en la puerta.
- ¿Os parece bien si vamos a estudiar? - preguntó Sacharissa
- ¿Que es que Stebbins te dejo sola? - oí que murmuraba Peter
entre dientes, sin que Sacharissa se diese cuenta.
- Esto... si me parece bien - dije a Sacharissa. Ella se giró y comenzó
a caminar hacia la biblioteca
- Mejor que no te oiga, sino será peor - le susurre a Peter, aunque
no sabía muy bien como podrían empeorar las cosas entre ellos
si ya no se hablaban.
Por el camino Sacharissa iba unos metros delante de nosotros, cuando alguien me tapo
los ojos.
- ¿Quién soy? - me pregunto una voz ronca, dejando bien claro
que esa no era su voz natural.
De pronto me sentí acalorado, seguro que era Catherine, por fin, ¿querría
ya estar conmigo?. Sujeté las manos que me tapaban los ojos y las quité
con delicadeza, me giré lentamente para ver sus ojos.
- Kat.. - comencé a decir - ¡Melinda! - dije sorprendido soltando
sus manos
- Veo que te alegras de verme - sonrió - Es que como hacia mucho que
no hablaba contigo y sé que estas solo pues venía a hacerte compañía
- ¿Solo?, gracias pero no estoy solo, estoy con Peter - busqué
con la mirada Sacharissa pero no se había dado cuenta de que nos habíamos
parado y ya no podía verla
Melinda se rió como si lo que había dicho tuviese gracia
- No me refiero a eso, sino a que como ya no estas con Catherine pues... - empezó
a decir - pensaba que podíamos ir a repasar juntos encantamientos, sé
que se te dan bien
- Ya pero... - no se me ocurría ninguna excusa - "ayúdame"
- le susurré a Peter
Peter me miró confundido, y en un instante se le ilumino la cara
- Es que no puede porque quedamos con una amiga para irla a verla entrenar a
Quidditch - dijo Peter
- ¿Con este tiempo? - dijo señalando al negro cielo
Había estado lloviendo desde la hora de la comida y en ese momento un
rayo nos iluminaba. Miré a Peter, haciéndole ver que lo que acababa
de decir no era muy convincente.
- No es que... hoy van a hacer tácticas sobre el pergamino, y quiere
que la ayudemos - contestó
- Bueno esta bien - dijo ella que no parecía muy convencida - Ya quedaremos
entonces otro día - se despidió dándome un beso en la mejilla
Yo asentí con la cabeza y comenzamos a caminar apresuradamente hacia
la biblioteca.
- Gracias, te debo una - le dije a Peter
- No es nada
Cuando estábamos llegando a la entrada, nos cruzamos con Sacharissa en dirección
contraria
- ¿Dónde os metéis? - preguntó
- Es que nos entretuvimos un momento y tu ya te habías ido - contesté
- Bueno lo mejor es que vayamos a la sala común, en la biblioteca están
los de primero y hay mucho barullo
Nos dirigimos a la sala común, por el camino adelantamos a un grupo de
alumnos de nuestra casa y aceleramos el paso para llegar antes que ellos, nos
acomodamos en nuestros sofás, la sala común estaba vacía,
no sé porque la mayoría prefería estudiar en la biblioteca.
Llevaba una hora ojeando los apuntes de pociones y apenas había leído
dos pergaminos, miré a Peter, estaba enfrascado con Historia de la Magia,
aunque al fijarme bien, vi que estaba haciendo dibujos en los márgenes.
En ese momento se abrió la puerta de la sala común y entraron
dos alumnos mayores que nosotros, sin mirarnos se sentaron al lado de una ventana.
- ¿No es ese Karl? - preguntó Sacharissa
- ¿Quien? - respondí mirando a los alumnos que acaban de sentarse
- Karl Wilkes - dijo Sacharissa - el premio anual
Me fijé en el chico, Sacharissa tenía razón era él, el
dueño del reproductor.
- Si es él - dije - Tenemos que hablar con él - continué
mientras me levantaba
- Pero... ¿ya pensaste que decirle? - preguntó Sacharissa
- Si, si, claro - dije intentando parecer convincente
Peter y Sacharissa se levantaron, nos dirigimos hacia ellos. Los dos alumnos estaban
hablando sobre algo importante parecía ser, porque hablaban muy bajo
y no pude escuchar ni una sola de las palabras que decían. Antes de que
pudiese abrir la boca el chico que estaba al lado de Karl se giró y nos
miró de arriba a abajo. Era muy fornido, con el pelo castaño oscuro
que apenas dejaba ver sus ojos, tenia una pequeña perilla y la nariz
achatada.
- ¿Que queréis? - nos dijo secamente
- Nada, nada, solo es que... - intente explicar
- Si no queréis nada no molestéis - respondió
- No queremos molestar, solo hablar con él - dije señalando a
Karl, él me miró como si me estuviese analizando
- No creo que él tenga ninguna gana de hablar contigo - respondió
Miré hacia Sacharissa y Peter, estaban tan cortados como lo estaba yo, sin
saber que decir.
- Es que tenemos algo que creemos que es suyo - contesté sin pensar
- Creo que... - comenzó a decir su amigo pero Karl le puso el brazo en
el hombro y él se calló
- Esta bien, llevarlo a mi habitación en 5 minutos. Ultima puerta a la
izquierda - dijo Karl
Nos giramos rápidamente y sin decir nada subimos a nuestra habitación
en busca del reproductor, levanté el colchón de mi cama y lo saqué.
- Bueno es hora de devolverlo - dijo Sacharissa
- Ya sabemos que te alegras por ello - contesté - Yo sólo quiero
preguntarle que hace alguien como él con un objeto muggle
Salimos de la habitación y nos dirigimos al final del pasillo. Cuando
llegamos a su puerta le di unos golpes.
- Pasar - oímos que decía desde dentro
Abrimos la puerta y entramos en la habitación, era una habitación
muy grande, merecía la pena ser premio anual para gozar de ese lujo,
la tenia adornada con cuadros de personas que yo no conocía de nada,
supuse que serían familiares. Él estaba sentado sobre la mesa
de su escritorio, y había colocado 3 sillas para nosotros.
- Sentaos - dijo
Me sentía como en el despacho de Snape esperando para ser interrogado,
aunque aquí por lo menos había mucha más claridad.
- ¿Y bien? - nos pregunto, mirándonos a cada uno, tomándose
su tiempo para hacerse una idea sobre nosotros.
- Creo que esto es suyo - dije sacando el reproductor.
Karl Wilkes posó su mirada en mi, sus ojos eran completamente negros,
y su mirada era amenazante. Miré al suelo al no ser capaz de seguir aguantando
como me observaba. Le entregué el reproductor y él lo cogió
sin decir nada.
- Habéis tardado mucho en devolverlo - nos dijo
- Lo encontramos hace una semana - mentí
- ¿Ah sí? - preguntó como si supiese que no le decía
la verdad
- No funcionaba muy bien, pero lo arreglamos - continué
- ¿Cómo que no funcionaba?, Si lo hacia, lo que pasa que no es
el funcionamiento para el que fue creado.
- ¿Esta encantado? - dijo Sacharissa, que por fin decía algo
La mirada de Karl se poso ahora en Sacharissa, ella no agacho la mirada esperando
la respuesta.
- Si, está encantado, veo que hay alguien que se fija - dijo él
refiriendose a Sacharissa
- ¿Y como funciona? - volvió a preguntar ella
- No sé si debo confiar en vosotros - nos dijo
- Claro que si - dijo Sacharissa - ¿O no? - Sacharissa se giró hacia nosotros
y los dos asentimos
- Está bien, pero como me entere de que decís algo... - Karl no
terminó la frase pero no hacia falta, nosotros sabíamos que no
podíamos contar nada de lo que nos fuese a decir. - Esta bien - continuo
- este objeto debería estar en el Departamento de Uso Indebido de Objetos
Muggles, porque lo que hace en realidad es atacar a los muggles y a los magos
que no sean sangre limpia
El silencio recorrió la habitación, yo aun estaba asimilando lo
que acababa de decir. Miré a Sacharissa y Peter que parecían tan sorprendidos
como yo.
- Es interesante... - comenzó de decir Sacharissa
- Pero eso... ¿se puede hacer?, es decir, aquí no te enseñan
esos hechizos -dije
- Si crees que en el colegio te lo van a enseñar todo estas muy equivocado
- Pero eso esta mal... ¿no? - dijo sin mucha convicción Peter
- Depende de como se mire. Los sangre sucia y los muggles no son mas que...
- dos golpes en la puerta interrumpieron a Karl
- Karl tenemos que irnos - reconocí la voz de su amigo
- Ya voy - dijo él - bueno tengo que hacer unas cosas, ya nos veremos
- Adios - dijimos Peter y yo
- Encantada de conocerte - dijo Sacharissa
- Lo mismo digo - dijo él sonriéndole
Salimos de la habitación, yo estaba un poco aturdido por lo que nos acababa
de decir, ¿un objeto que atacaba a los muggles y sangre sucia?, ¿qué
tenía él en contra de los muggles?, ¿Sería uno de
esos magos que les parecía bien lo que había hecho "el que
no debe ser nombrado"?. Demasiadas preguntas bombardeaban mi cabeza. Cuando
entramos en la sala común vimos que estaba repleta, ya habían
salido todos los alumnos de la biblioteca y ahora se arremolinaban en torno
a la hoguera. Nuestros habituales sillones habían sido ocupados por unos
alumnos de tercero que se intercambiaban cromos.
- Bueno creo que lo mejor es que hablemos mañana - dijo Sacharissa - Estoy
un poco cansada
- Esta bien - dije
Nos despedimos, Peter y yo subimos a nuestra habitación. Cuando entramos
vimos a Ray que se estaba acostando. No había manera de que pudiésemos
comentar lo que nos había parecido el premio anual, tendríamos
que esperar a mañana.
Tenía la impresión de que hoy sería otra noche de insomnio.
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26 de Enero, Miércoles
- ¡No puedes seguir así!
Miré a Keith, fingiendo no saber a qué se refería. Durante
la última semana, todo había ido de mal en peor entre nosotros
y Sacharissa. Sobre todo entre Sacharissa y yo. Ella había comenzado a sentarse
con Stebbins en la mayoría de las clases, y ya sólo parecía
venirse con nosotros durante las comidas, momento en que el prefecto de las
narices se sentaba con sus amigotes. Estos momentos pasaban de manera silenciosa
sin que llegásemos a mantener una conversación decente, si no
contamos las peticiones de comida y alguna que otra indirecta por lo bajo.
Este era uno de esos momentos. Estábamos comiendo tras las clases de
la mañana y Sacharissa se había sentado al lado de Keith.
- ¿Qué no puedo seguir cómo? - Dije, haciéndome
el tonto.
- Por favor, Peter, acabas de decir "dile a esa de ahí que si me
puede acercar la bandeja de patatas" señalando a Sacharissa.
- Ah, eso - Dije, examinando mi tenedor -. De acuerdo, lo siento, está
mal señalar - Carraspeé -. ¿Podrías decirle a la
persona que está sentada a tu izquierda que si puede hacerme el favor
de acercarme la bandeja de patatas? ¿Mejor?
Oí cómo Sacharissa murmuraba algo por lo bajo. Keith suspiró
y se llevó una mano a la frente, como si le doliera la cabeza. Luego
se acercó a mí.
- ¿Sabes lo qué vas a conseguir así? - Me dijo, susurrando.
- Las patatas.
- Sí... Digo, ¡No! ¡Vas a conseguir que no se siente con
nosotros ni siquiera durante las comidas!
- ¿Quién?
- ¿Cómo que quién? - Keith comenzaba a gesticular, parecía
que fuera a zarandearme de un momento a otro -. Ya sabes quién. ¡Perfectamente!
- Oh. Esa de ahí. Bueno, si ella no estuviera al menos podríamos
hablar de nuestras cosas tranquilamente, ¿no? Ya sabes, criticar a las
chicas, y demás.
En ese momento, Sacharissa arrastró la silla por el suelo, se levantó,
y abandonó rápidamente el comedor, sin dirigirnos una palabra.
- ¡Sacharissa, espera! - gritó Keith, volviéndose. A continuación
se volvió hacia mí, con gesto de reproche, mirándome sin
decir nada.
- Huy - Dije. Me sentía fatal, ni siquiera entendía por qué
me comportaba así con ella, pero tampoco quería echarme atrás
-, vaya, a ver quién me pasa las patatas ahora.
Keith dió un soplido, cogió la bandeja de patatas, y la volcó
sobre mi plato.
- ¡Ahí tienes! - Gritó -. Ahora escucha, y no te hagas el
tonto.
Miré a Keith un poco avergonzando. Él debió darse cuenta,
y suavizó un poco el tono.
- Oye - Dijo -, ¿de verdad quieres estar enfadado con Sacharissa?
- Claro que no - Dije lentamente, bajando la vista -. ¿Cómo voy
a querer eso?
- Bien, entonces... ¿Por qué actúas así?
- Pues... Ya lo sabes. Para mí... Ya te lo dije, los días que
pasamos en mi casa estuvieron muy bien...
- ¿Pero qué pasó en esos días?
- N-nada... - Mentí. No quería contárselo todo a Keith,
me avergonzaba que para mí fuera importante algo como un beso, algo que
para los demás no lo era -. Simplemente estuvimos muy unidos, y ahora...
Keith suspiró.
- Escucha - Dijo -, Sacharissa y yo también estábamos muy unidos, y
a mí tampoco me hace ninguna gracia que ahora ella se ande juntando con
ese chulito de piscina, pero es lo que hay. Ella es nuestra amiga, y si seguimos
comportándonos así sólo conseguiremos que nos deje por
completo. ¿Es qué no te das cuenta?
- Claro que me doy cuenta... - Dije, avergonzado.
- Entonces, ¿por qué actúas así?
- Es sólo que me siento muy dolido, y me fastidia tener que disimularlo.
- pero alguien tendrá que dar el primer paso si queremos que todos volvamos
a estar bien, y tal y como están las cosas, creo que tendremos que ser
nosotros. Y deberías ser tú, porque yo... Bueno, no sé,
yo ya estoy intentando estar a buenas con ella, y entre los exámenes
y demás, tengo un montón de cosas en la cabeza...
Noté a Keith algo preocupado al decir la última frase.
- ¿Sigues con lo de Catherine? - Le pregunté.
- Pues sí...
- ¿Aún no ha hablado contigo?
- Claro que no, te habrías enterado si lo hubiera hecho.
- Ah, claro, aumentaría la frecuencia de veces que te oigo murmurar su
nombre en sueños, ¿no?
- ¿Eh? ¿Que yo qué...?
- Bueno - dije, suspirando -, hagamos una cosa. Yo intentaré hablar con
Sacharissa ahora, cuando vayamos a Adivinación.
- Bien.
- Pero tú... Bueno, creo que deberías tratar de hablar con Catherine.
Ya sabes, intentarlo una y otra y otra vez, más y más a fondo
- Me quedé pensando un momento -. Eso último no iba con dobles
sentidos - Añadí.
- Si ya lo sé - Dijo él -, pero cuando lo he intentado no ha parecido
servir de nada.
Suspiramos a la vez.
- Estamos hechos unos amargados - Dijo él.
- La culpa de todo la tiene Stebbins - Dije yo.
- ¿De lo de Catherine?
- De lo de Catherine también, estoy seguro. Y de la niebla esa contaminante
de Londres. También.
- En fin, será mejor que nos levantemos para ir a nuestras clases.
Tras salir del comedor, Keith se dirigió hacia la clase de Runas Antiguas,
y yo me encaminé hacia la de Adivinación, pensando en qué
podía hacer para solucionar las cosas con Sacharissa.
Al llegar a la clase, Sacharissa ya estaba esperando cerca de la puerta. Traté
de acercarme a ella como si no pasara nada, caminando tranquilamente. Cuando
estaba casi a su lado, Sacharissa se giró y se puso a hablar con otra compañera
de clase, dándome la espalda. Suspiré, y me apoyé en la
pared mirando al techo.
Entramos poco después, y traté de situarme cerca de Sacharissa para
buscar asiento. Ella me miró con gesto de enfado.
- Euh... Vaya... Vaya estupidez de asignatura, ¿eh? - Dije, sonriendo
un poco.
- Lo verdaderamente estúpido - Dijo Sacharissa, sin cambiar la expresión
de su cara - es que alguien que la considera una estupidez la haya escogido,
siendo una asignatura optativa.
Desanimado, me quedé callado y me senté justo detrás de
ella. Finalmente no encontré el momento adecuado ni el valor para dirigirle
la palabra en toda la clase, y la vi alejarse a toda prisa hacia la clase de
Pociones antes de emprender el camino yo mismo.
Llegué a la mazmorra donde pasaríamos las dos horas siguientes
dando pociones, y entré apresuradamente. Sacharissa acababa de llegar y se
había sentado con su amado Stebbins, así que busqué a Keith
y me senté a su lado. Cuando me preguntó sobre cómo había
ido todo, le conté lo sucedido.
- ¿Ves? - Dijo él, algo decaído -. Creo que te pasaste
con ella, a ver qué puedes hacer ahora.
- Trataré de averiguarlo - Dije, triste, y levanté la mirada hacia
el profesor, deseando que no nos tocara una poción demasiado difícil
ese día.
- La poción de hoy puede resultaros bastante difícil - Dijo Snape
-. No cuento con que a muchos de vosotros os salga ni siquiera remotamente aceptable,
pero será mejor que aprendáis a enfrentaros a retos así
si queréis tener alguna oportunidad de cara a los TIMO's.
- Hurra, hurra, viva, viva - murmuré, fingiendo agitar unos banderines
imaginarios mientras miraba a Keith, que me dió un codazo en las costillas.
Miré al frente y vi a Snape mirando hacia mí con el ceño
fruncido. Me crucé de brazos rápidamente y me quedé callado.
- Dado que se trata de una poción que requiere una preparación
especial - continuó Snape - tendréis que hacerla en parejas.
- Buf - Resoplé -, ya sabemos con quién se va a poner nuestra
amiga.
- Apuesto - Continuó Snape, subiendo el tono - a que estáis pensando
en la persona con la que queréis hacer pareja, pero me temo que si os
dejase escoger a vuestra pareja sin más, la preparación de la
poción no tendría ningún mérito, así que
seré yo quién escoja.
Keith y yo nos miramos. Sacharissa levantó la mano.
- Pero ¿qué poción vamos a hacer?
- Tendréis las próximas dos horas para preparar correctamente
una Poción de Empatía Conjunta.
Se escucharon algunos murmullos en la clase.
- ¿Tú sabes lo qué es eso? - le pregunté a Keith.
- Ni idea.
- Esta poción - siguió Snape - se caracteriza por contener en
ella el nivel de compenetración de aquellos que la hacen, de ahí
que deba ser preparada por dos personas. Cuando la poción se realiza
correctamente, será porque las dos personas se han coordinado y han conseguido
hacer un buen trabajo en equipo. Entonces, si más adelante se hace probar
esta poción a otras dos personas, adquirirán el nivel de compenetración
y empatía entre ellas equivalente al que tenían los creadores
de la poción. ¿Lo habéis entendido?
La clase permaneció en silencio.
- En ese caso, procederé a nombrar las parejas. Más vale que os
coordinéis bien entre vosotros. Primera pareja...
Snape comenzó a nombrar alumnos, y yo comencé a hacer cálculos.
De acuerdo, pensé, a ver, a ver, a ver, tranquilo, Peter, cálmate,
es bien fácil, a ver... El apellido de Sacharissa es Plunkett, bien, y entre
Plunkett y Starkey... ¿Hay algún alumno? No, ¿verdad? No,
no señor, no lo hay, claro que no, así que me tocará con
ella, no tengo más que esperar, y podré hacer la poción
con Sacharissa. ¡Genial! Entonces nos coordinaremos, todo saldrá bien,
y quedará probado que ella y yo tenemos... Ehm... Algo especial. Eso.
Esperé, y le llegó el turno a Sacharissa.
- Plunkett, Sacharissa, con... - Comenzó Snape, mientras yo comenzaba
a levantarme sonriente - Pronscuit, Ray.
Me quedé quieto a medias de levantar. ¿Ray? ¡Me había
saltado a Ray! ¿El apellido de Ray era "Pronscuit"? ¡Yo
siempre había pensado que era "Charles"!
Genial, pensé, esta clase no podría ser peor.
- Veamos... Starkey, Peter, con... Stebbins, Anthony.
- ¿Qué? - Dijimos ambos al unísono.
- Ya lo habéis oído, recordad que no estáis aquí
para divertiros, sino para entregarme una poción dentro de dos horas,
así que más vale que sepáis coordinaros.
¿Yo tenía que coordinarme con el señor Prepotencia? La
clase estaba yendo de mal en peor. A desgana, cogí mi material y me senté
al lado de Stebbins, mientras Snape terminaba de nombrar parejas.
- De acuerdo - Dijo él, finalmente -, ante vosotros tenéis los
ingredientes que necesitaréis, y las instrucciones a seguir, será
mejor que os pongáis manos a la obra.
Miré a mi alrededor. Todo el mundo parecía concentrarse en la
lista de instrucciones a seguir, así que decidí hacer lo mismo,
sin dirigirle la palabra a Stebbins.
- Starkey - Le oí decir tras mi hombro, de repente -, será mejor
que te comportes, no quiero una mala nota en Pociones por tu culpa.
Sonreí un poco, quizá la cosa no fuera a estar tan mal, después
de todo. Me giré hacia él.
- No lo sé, Anthony, querido - dije, haciéndome el distraído
-, ya sabes que a veces se me caen las cosas.
Stebbins enfureció, y me cogió de los hombros, poniendo su cara
muy cerca de la mía.
- Puedo hacerte la vida imposible, idiota. Hablo muy en serio, será mejor
que no fastidies la poción.
- No te preocupes - Dije, tratando de mantenerme frío - la fastidiaremos
entre los dos, ¿vale?
- Me parece a mí - Dijo Stebbins, susurrando -, que te estás volviendo
muy respondón últimamente. Y ¿sabes qué? No creo
que te convenga para nada. No creo que te convenga en absoluto tenerme cabreado,
así que nos vamos a poner a hacer la poción, y será mejor
para tí que el resultado sea positivo.
Las dos horas durante las que estuvimos trabajando a continuación fueron
un completo desastre. No tiré nada, de hecho me resigné y traté
de seguir las instrucciones al pie de la letra, pero la rabia que le tenía
a Stebbins podía con todo ello. No deseaba más que cogerle del
pelo, meterle la cabeza en el caldero, y cocerlo a fuego lento.
Al cabo de aquellas dos horas la poción estaba lista. Miré el
resultado, y luego miré a las pociones de alrededor. Según las
instrucciones, la poción debía tener un color verde claro, aunque
los resultados que más se aproximaban al ideal eran de un color azul
verdoso. La más parecida era la poción de Sacharissa y Ray, que reposaba
tranquila en el caldero a entregar desde hacía un rato. Aunque Ray tenía
una sonrisa de oreja a oreja por el resultado y la posible nota que esperaba,
Sacharissa la observaba no demasiado convencida. La poción de Keith, al que
le había tocado con una chica de Slytherin gesto triste en la cara de
la que no sabía mucho, era azul por completo, aunque tampoco tenía
del todo mala pinta.
Miré a la poción que habíamos preparado Stebbins y yo.
Era de color rojo intenso y, aunque ya comenzaba a enfriarse, no había
dejado de burbujear desde que la habíamos retirado del fuego.
- ¡Lo sabía! - Me dijo Stebbins, furioso, lanzándose hacia
mí -. ¡Es culpa tuya! ¡No puedes hacer nada a derechas, Starkey!
Pero lo que decía iba en serio... Te vas a enterar, ya lo creo que sí.
Escuché las amenazas de Stebbins en silencio, y luego me giré
hacia la mesa de Sacharissa. Snape ya estaba paseando por la clase, y ya estaba junto
a la mesa de Sacharissa. La siguiente era la nuestra.
- Bien, Plunkett y Pronscuit. Parece que su poción es la única
medianamente aceptable de las que he visto hasta ahora...
Ray ensanchó aún más su sonrisa, aunque Sacharissa frunció
un poco más el ceño. Por lo visto un "medianamente aceptable"
en Pociones no era nada aceptable para ella. Mientras tanto, Snape llegó
hasta la mesa que ocupábamos Stebbins y yo, y clavó su mirada
en nuestra poción con cara de pocos amigos.
- ¿Se puede saber qué es ésto? - preguntó, sin apartar
la mirada de la poción.
- Una... ¿Poción de Empatía Conjunta? - Dije, muy bajo.
- No, señor Starkey - dijo Snape, mirándome enfadado -, estoy
seguro de que esto no es una Poción de Empatía Conjunta. Al menos
no una que pueda servir para llegar a acuerdos entre dos partes que disciernen
sobre algo, que es el propósito con el que fue creada esta poción.
- ¡Ha sido culpa de Starkey! - Dijo Stebbins, de repente -, ¡No
sabe trabajar en equipo!
Snape miró a Stebbins, me sentí medianamente animado al fijarme
en que la mirada para él era la misma mirada reprochadora que para mí.
- Esta poción se merece un suspenso, y bastante grave - Dijo, antes de
continuar su camino -, los dos deberíais aprender que a veces hay que
olvidarse de la opinión que se tiene de alguien si se quiere sacar beneficio
de esa persona.
Snape terminó de echar un vistazo a las pociones de los demás
y, tras decirnos que tendríamos que hacerlo mucho mejor si queríamos
conseguir algo en los TIMO's, dio la clase por terminada, y llegó el
momento de llevar el caldero con la poción a la mesa del profesor. Stebbins
me dirigió una mirada de odio contenido y salió airado de la clase,
con Sacharissa tras él.
Observé el caldero. En su interior, el líquido rojizo aún
burbujeaba. Una especie de idea sin desarrollar comenzó a formarse en
mi cabeza. Cogí un frasco vació y lo llené con parte de
la poción que acabábamos de crear. Mientras cerraba el frasco,
Keith se acercó a mí.
- ¿Acabas de coger una muestra de la poción? - Preguntó,
un poco extrañado.
- Sí - Dije, sin dejar de observar el líquido rojo, que desprendía
un pequeño resplandor.
Comenzamos a caminar en dirección a la salida de la clase.
- ¿Y para qué puedes querer tú un frasco de Poción
de Empatía Conjunta?
- ¿Pero no te has fijado? - Le dije a Keith, mientras me guardaba el
frasco en el bolsillo -, ésto no es Poción de Empatía Conjunta,
ésto es Poción de... ¡Odio!
- Ah, ¿sí? ¿De odio a Stebbins?
- ¡Sí!
- ¿Es la poción "Odio a Stebbins"? - Dijo Keith, riéndose.
- ¡Sí! La poción H.S.
- ¿H.S.?
- ¡Claro! ¡Hate Stebbins!
- Pero bueno - Dijo Keith, sonriendo -, ¿para qué te puede servir?
Me encogí de hombros.
- No lo sé - Respondí -. Pero me la llevo, aunque sea como recuerdo.
Keith y yo caminamos hasta la Sala Común, con la idea de sentarnos a
estudiar allí, y quizá arreglar las cosas con Sacharissa. Sin embargo,
no vimos rastro de ella cuando llegamos, así que simplemente nos sentamos
a estudiar en un lugar desde el que pudiéramos ver si ella entraba en
la Sala.
- ¿Qué vamos a estudiar? - Pregunté, abriendo mi bolsa.
- No lo sé, ¿necesitas ayuda con Encantamientos? - Propuso Keith.
- Sí, la necesito, pero... ¿Y si miramos algo que se nos dé
mal a los dos?
- ¿Historia de la Magia? - Dijo keith, con gesto aburrido.
- Por ejemplo...
- Está bien.
- Entonces creo que subiré a la habitación un momento a buscar
unos apuntes que estuve mirando anoche, ¡enseguida vuelvo!
Keith asintió con la cabeza distraído mientras sacaba su libro
de Historia de la Magia, así que corrí escaleras arriba en dirección
a la habitación. Abrí la puerta y me dirigí al desorden
de mi cama. Lo cierto es que la noche anterior había visto los apuntes
que buscaba por allí, pero mi repaso se había limitado a eso.
Estaba cogiéndolos, cuando sentí una mano sobre mi hombro derecho.
- ¡Ah! - Grité, dando un salto y tirando los apuntes. Giré
rápidamente la cabeza, y mi mejilla se chocó con algo duro y afilado.
Se trataba del pico de Zoro. Era él, y no una mano, lo que se había
posado sobre mi hombro derecho. Desde mi último encuentro con él
había mantenido la ventana de la habitación abierta durante el
día, por si quería comunicarse conmigo.
- ¡Qué susto me has dado! - Dije, tratando de ver al pájaro
sobre mi hombro.
Zoro dió un saltito y se posó en mi brazo, como si supiera que
así podría verle mejor. Su ojo izquierdo deformado seguía
produciéndome una sensación desagradable, pero saber que en realidad
tenía un carácter amistoso me hacía sentir una cierta simpatía
hacia él.
"¿Se puede saber dónde estabas?"
Las palabras aparecieron en mi cabeza cuando Zoro enfocó su mirada en
mí.
- Pues en clase. Yo voy a clase, ¿sabes?
"Bueno, pues Zoro y yo llevamos un buen rato esperándote. Y... ¿Puedes
hacer el favor de decirle a esa bestia que se calme?"
Sobre la cama, Esk tenía el lomo erizado y parecía ir a saltar
en cualquier momento. Me acerqué lentamente, y acaricié su lomo
con mi mano izquierda, hasta que pareció calmarse un poco. De todos modos,
no apartó la mirada de Zoro.
- Bueno, y... ¿A qué se debe la visita? - Dije, impaciente.
"Zoro ha cumplido con su parte. Ha encontrado el primer documento. Ahora
te da el relevo, tienes que encontrar los otros cuatro"
Es lo que esperaba. Había aceptado el encargo sin tener demasiada idea
de qué tipo de documentos tendría que buscar o de qué ganaría
yo a cambio. Lo que me había podido en su momento había sido la
curiosidad, al fin y al cabo tampoco tendría nada que perder, y si el
asunto se complicaba podría negarme en cualquier momento. Pero ahora
por fin iba a verlo, por fin podría echarle un vistazo al primer documento,
tenerlo entre mis manos y examinarlo por completo, y darme cuenta así
de en qué tipo de lío me estaba metiendo.
- Oh - Dije, tratando de mostrar desinterés sobre el tema -. ¿Y
dónde lleva Zoro ese documento? No le veo nada en las patas...
"Lo ha dejado sobre tu cama"
Giré la cabeza rápidamente hacia la cama. Aparte de mis apuntes,
sólo ví un pergamino en blanco. Lo cogí para ver si el
documento estaba debajo.
"Ese es, en efecto"
- ¿Cuál? ¡Pero si sólo están mis apuntes!
"Ese que has cogido"
- ¿Qué? - Dije, llevando mi vista al pergamino que había
cogido. Lo giré un par de veces entre mis manos -. ¡Pero si es
un pergamino en blanco!
"¿Sólo ves que está en blanco? Tú mismo deberías
saber que los pergaminos en blanco pueden ser más útiles de lo
que parecen en un principio"
Pensé en el pergamino mágico con el que podía comunicarme
con mis compañeros. Me pregunté si Zoro y su dueño me habrían
visto usarlo alguna vez, y si estos documentos funcionarían de un modo
similar.
"Fíjate en el pergamino. Los cuatro que tienes que encontrar son
como éste"
Me fijé en el aspecto del pergamino en blanco. Lo único que había
impreso en él eran unas líneas curvas en los bordes que se entrelazaban
en las esquinas. Me quedé boquiabierto al fijarme en la esquina superior
izquierda. En ella, las líneas se entrelazaban para formar las letras
"H.S.". ¿Pero era aquello posible? ¿H.S.? ¿Podía
tratarse de un documento de odio a Stebbins? ¿Quizá se trataba
de los documentos de un antiguo grupo enemistado con la familia Stebbins desde
tiempos ancestrales? Mi curiosidad por el tema aumentó aún más.
Antes de que pudiera preguntar, las palabras continuaron en mi cabeza.
"No te preocupes ahora por memorizar su aspecto, podrás guardarlo
y mirarlo cuando quieras junto con los demás"
Si van a estar en blanco no creo que pase mucho tiempo mirándolos, pensé.
"Te voy a explicar dónde se encuentra el siguiente pergamino. No
me interrumpas y memoriza mis instrucciones"
A través de Zoro, la información penetró en mi cabeza.
Me sorprendí cuando Zoro "me dijo" que el segundo pergamino
se encontraba escondido tras un azulejo de la pared de uno de los retretes de
los baños para chicos cercanos a la biblioteca. Concretamente en el tercero
comenzando a contar desde el lado de la puerta.
- ¿En los baños? ¿Y crees que va a seguir ahí? ¡Pero
si podría cogerlo cualquiera!
"No cualquiera. No te he elegido a tí por casualidad, ¿sabes?"
- No, no sé por qué me has elegido a mí.
"Cuando entres en el baño, simplemente tienes que apuntar con tu
varita hacia la pared y buscar el azulejo en el que se encuentra el pergamino.
Es muy fácil, la varita vibrará según la vayas acercando"
Las palabras en mi cabeza cesaron un momento.
"Al menos, debería hacerlo..."
- ¿Sólo eso? Pero ¿cómo puedes pensar que el pergamino
seguirá ahí? ¡Cualquiera puede haber separado el azulejo!
"No, no cualquiera. Nadie sospecharía que ahí haya nada escondido,
y aunque fuera así, no podría abrirlo cualquiera. Te repito que
no es casualidad que tú tengas que ir a por ello"
Suspiré.
- De acuerdo - Dije -, ¿entonces llego y retiro el azulejo?
"¡No! No es tan fácil. Tienes que decir unas palabras"
- Ah, sí, claro, las famosas palabras mágicas. Qué sería
del mundo sin palabras mágicas. En fin. ¿Qué palabras?
"Toca la pared con la varita y dí las palabras: 'Por la espesura
de mi sangre, yo te requiero'"
- ¿Qué? ¿Por la espesura de mi sangre? ¿No habría
valido un simple "alakazam", o algo así? ¿Por qué
siempre todo el mundo tiene que ser tan teatral?
"Repite las palabras"
Suspiré.
- Por la espesura de mi sangre, yo te requiero - Dije, haciendo gestos tenebrosos
con las manos ante mí.
"Bien. Espero que tu afán por convertirlo todo en burla no te impida
recordarlas"
- Descuida. Y me has dicho que tengo que ir al tercer baño de la biblioteca.
¿Y los demás pergaminos?
"No. Iremos de uno en uno. Será mejor así. Además,
sería sospechoso que los buscaras todos a la vez, por hoy ya tendrás
bastante"
- Creo que me has visto cara de tener demasiado tiempo libre - Dije, algo molesto
-. No te creerás que voy a ir a buscar el papelajo este hoy mismo, ¿no?
Zoro permaneció en silencio mirándome.
- Lo que haré - Continué - será buscarlo cuando saque un
rato que tenga libre. Tengo mucho trabajo por aquí. Así que vuelve
en unos días y quizá, sólo quizá, ya te haya hecho
de recadero.
"De acuerdo. En unos días volveré para comprobar tus progresos.
Pero, por Merlín, recuerda que no tenemos todo el tiempo del Mundo. Y
que debes guardar contigo los pergaminos que consigas en todo momento. Adiós,
Peter Starkey"
- Adiós, comotellames - Dije, antes de ver a Zoro despegar desde mi brazo
y salir volando por la ventana. Me guardé el pergamino "H.S."
en el bolsillo, tratando de no arrugarlo demasiado, y salí de la habitación,
tratando de pensar en alguna excusa para ir a la biblioteca. Le había
mentido, sí, en realidad no había cosa que más deseara
hacer que buscar el primer pergamino, tenía prisa por aclarar todo el
asunto y descubrir de una vez por todas de qué se trataba. Y sí,
si me hubiese dicho el paradero de los cuatro pergaminos a la vez seguramente
los habría buscado todos seguidos.
Mientras bajaba las escaleras, Keith me llamó.
- ¿Por qué has tardado tanto? - Me dijo.
- Ehm... Es que no logré encontrar los apuntes que necesitaba.
- Quizá pueda dejártelos yo... ¿De qué día
son?
- Oh, no te preocupes... Lo que haré será buscar un libro sobre
el tema en la biblioteca, creo que será lo mejor, ehm... "Magos
Exiliados a lo largo de la Historia", iré ahora mismo a buscarlo.
- Oh - Dijo Keith, mientras sacaba un libro de su bolsa -, ¡yo saqué
ese mismo libro ayer! ¿Necesitas echarle un vistazo?
- Ehm... No, es que... La que yo necesito es la edición revisada.
- Pero - Dijo Keith, extrañado - si esta es la edición revisada...
- Claro, como que quería decir la edición no revisada. Esa es
la que necesito yo. Ya sabes, menos censura, más datos sin comprobar,
más emoción en general. Ejem, ¡ahora vuelvo!
Salí a toda prisa de la Sala Común mientras Keith me miraba extrañado.
Supuse que no podría dejar de ser un bicho raro, ni siquiera a sus ojos,
si seguían pasándome esas cosas.
Llegué al pasillo de la biblioteca casi a la carrera, y me obligué
a mí mismo a aminorar el paso. Al fin y al cabo, si aquel documento había
permanecido allí durante todo el tiempo que llevase allí, aguantaría
sin problemas cinco minutos más. Y si alguien se lo había llevado,
pues tampoco se solucionaría nada porque yo llegase antes. Además,
Zoro no volvería a visitarme hasta que pasaran unos días.
Caminaba en dirección a los baños, cuando vi dos siluetas que
se acercaban a la puerta de la biblioteca desde el otro extremo del pasillo.
Frené en seco al reconocer a Sacharissa y a Stebbins. Sacharissa sonreía
mucho y parecía reirle las gracias al maldito hij... Prefecto. Cuando
comenzaba a preocuparme porque me vieran, observé cómo entraban
juntos en la biblioteca, y sentí una repentina punzada de celos subiendo
desde el estómago.
Corrí hacia la biblioteca, con la intención de sentarme cerca
de ellos para espiarles, pero me detuve al llegar a la puerta.
No, pensé, si me ven será mucho peor.
Asomé la cabeza desde la puerta. No se habían sentado en una mesa
lejana, y podía distinguirles con claridad desde mi posición.
Sin embargo, no podía entender una palabra de lo que estaban diciendo,
y yo me moría de ganas por saber de qué narices hablaban últimamente
esos dos para pasarse el día juntos.
Me apoyé contra la pared del pasillo y suspiré mientras dejaba
resbalar mi espalda. Ante mí pasaban varios alumnos de Hufflepuff, aparentemente
de primero. Parecían inocentes, y pensé que no tendrían
estos problemas. Ni amoríos, ni celos, ni cuervos. Bueno, igual cuervos
sí. Pero no deformes, en cualquier caso.
Tuve una idea repentina. Antes de que los niños se alejaran, le dí
un toque en el hombro al último de ellos.
- Eh... ¡Eh, chico! - Dije.
El pequeño chico dió un pequeño brinco y se giró,
asustado.
- ¿Te he asustado? - Dije -. Perdona. En serio, ejem, lo siento. Me llamo
Peter, Peter Starkey. ¿Y tú?
- Ehm... - El chico parecía estar menos asustado, y me miraba cómo
evaluándome -. Brian. Me llamo Brian.
- Bueno - Seguí -, lo cierto es que a mí mis amigos me llaman
Peter. ¿Cómo te llaman a tí tus amigos?
- Eh... Me llaman Brian.
- Ah - Me quedé un momento en silencio, sin saber cómo seguir
-. Bueno, tú puedes llamarme Peter si quieres.
- Vale - Dijo Brian, un poco más animado -. ¿Y qué quieres?
- Verás, Brian, necesito que me hagas un pequeño favor.
- ¿De qué se trata?
- Pues... Verás - Dije, cogiendo a Brian del hombro y llevándolo
hasta la puerta de la biblioteca -. ¿Ves a aquellos dos de allí?
¿A ese chico que está con esa chica? Pues necesito que entres,
que cojas un libro, que hagas como que lo miras, y que escuches lo que ellos
dos estén diciendo. Luego puedes volver y contármelo. ¿Qué
te parece?
Brian se asomó a la puerta y miró en dirección a Sacharissa.
- Pero esa chica... - Comenzó a decir.
- Antes de que contestes - Le interrumpí -, quiero decirte que no tienes
que hacer esto a cambio de nada.
- ¿Me vas a dar algo? - Dijo el chico, girándose sonriente.
- ¡Claro! - Dije -. Te voy a dar... - Pensé en qué podía
ofrecerle, y recordé un truco que nos habían enseñado en
clase de Transformaciones - ¡Te transformaré una caja de cerillas
en un ratón!
- No, gracias - Dijo Brian, metiendo la mano en el bolsillo, y sacando un pequeño
ratoncito -, ¡ese truco ya lo he visto!
Me quedé sin saber qué hacer.
- Ehm... ¿Y si te transformo el ratón otra vez en caja de cerillas?
- ¡No! - Dijo Brian, guardándose el ratón de nuevo en el
bolsillo.
- Y... - Me hurgué en los bolsillos - ¿Chocolate? Tengo aquí
algo de chocolate. ¿Quieres chocolate?
- Bueno... ¡Está bien!
Le dí a Brian el chocolate que tenía en el bolsillo, y le envié
a espiar a Sacharissa y Stebbins. Quedé en encontrarme de nuevo con él
cinco minutos después, en la puerta de la biblioteca, y me dirigí
hacia el cuarto de baño para cumplir con mi tarea.
Cuando salí del cuarto de baño apenas habían pasado dos
minutos. El retrete estaba vacío, y todo había sucedido según
la explicación que había recibido. Cuando localicé la zona
en que la varita vibraba más, pegué la punta a la pared y pronuncié
las palabras que había memorizado. En ese momento un azulejo aparentemente
estable y sólido se deslizó a un lado y dejó ver el pergamino
enrollado tras él. En cuanto lo saqué, el azulejo volvió
a su lugar, de modo que nada parecía haber pasado.
El pergamino era igual que el otro. Lo doblé y lo guardé en mi
bolsillo junto a su compañero, para después volver a la entrada
de la biblioteca a esperar por el espía que acababa de contratar.
Tras esperar allí un par de minutos, Brian apareció y se quedó
mirándome, sonriente.
- ¿Y bien? ¿Qué has oído?
- ¡Nada!
Me quedé congelado mirándole.
- ¿Qué? ¿Cómo que nada?
- ¡Es que hablaban muy bajo! - Protestó Brian -. Sólo vi
al chico que le decía cosas al oído, y ella se reía todo
el tiempo. ¡Y luego él le dio un beso!
- ¿Qué? ¿Un beso?
- ¡Sí!
- Pero... ¿Dónde? ¿E-en la boca?
- Ah, no sé, supongo...
Sentí que una desesperanza enorme se apoderaba de mí. Hacía
un momento me había sentido animado por haber encontrado el pergamino
que buscaba, pero ahora nada parecía tener sentido.
- ¡Yo me tengo que ir! - Dijo Brian, que aún seguía mirándome.
- Ah, sí, claro... - Dije, sin mirarle -. Eres un gran detective. Gracias
por ayudarme, Brian...
- ¡De nada, Peter! - Contestó, y se fue corriendo.
Me dejé caer en el suelo, y me quedé sentado contra la pared.
De repente ya no tenía ganas de nada.
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26 de enero, miércoles
Estaba casi amaneciendo y yo llevaba despierta desde hacía un buen rato.
Algo me ocurría ultimamente que no lograba conciliar bien el sueño.
Tras dar varias vueltas en la cama y algunos paseos hacía la ventana
sin encontrar nada nuevo con que entretenerme las chicas de mi habitación
comenzaron a despertar, así que fui a prepararme y bajé a la sala
común.
Me senté en un sillón y cerré los ojos a ver si podía
echar un sueñecito corto antes de que comenzaran las clases.
- ¿Que te ocurre Alyson cariño? tienes unas ojeras muy poco favorecedoras.
Abrí los ojos y allí estaba Kate, la calienta... la "chulita" de hufflepuff.
- Que roncas demasiado y no puedo dormir. La señora Pomfrey seguro que tiene algún remedio, Catherine, querida.
Me miró con cara de perro y se limitó a darse la vuelta mientras
se escuchaba un "envidiosa" salir de su boca.
Sacudí la cabeza ignorandola y de un salto me levanté al ver que
los de mi curso estaban casi todos preparados. Juntos nos fuimos a nusetra primera
clase del día, encantamientos.
- Hoy señoras y señores - dijo el pequeño profesor, que se encontraba de pie sobre un montón de libros - aprenderemos a hacer encantamientos de intención. Estos, consisten en lanzar un encantamiento a una persona para poder saber si sus intenciones son buenas o son malas. Durante las guerras mágicas en la época romana, que sin duda conocerán por Historia de la magia, fueron muy usados, ya que la traición estaba a la orden del día... algo que no ha pasado de moda sin duda. Bien, abran el libro por la página 346. Como ven pronunciando las palabras a la vez que se apunta a la persona con la varita, una ráfaga en su mente les hará ver sus intenciones. Quiero que practiquen con toda la clase, asi verán la eficacia de este encantamiento.
Nos pasamos toda la mañana practicando. Kate me odia, cosa que ya sabía,
William el del equipo cree que soy tonta, pero no me importa, porque él
ahora sabe que yo pienso lo mismo de él. Por los demás, la mayoría
sentían indeferencia hacia mi y otros me tenían simpatía.
Un ejercicio muy interesante para darme cuenta una vez más de que tristemente
me llevo bien unicamente con dos o tres personas de mi casa.
La mañana pasó rápida. Al llegar tercera hora, herbología,
vi a Yashira, por fin una cara amiga.
- Hola Yashira, ¿que tal guapa?
- Pues bien, algo aburrida.
- Bueno mujer, mira lo que tengo aquí, nuestra lista particular.
- Vaya, creo que nos gustan demasiados chicos, porque la lista es bastante larga y solo hemos escrito nombres de tu casa y de la mia.
- Si bueno, serán las hormonas mujer, pero no te preocupes, más donde elegir. Además, es que los Gryffindor y Hufflepuffs somos todos muy guapos.
- Eso es verdad, pero bueno, hay algunos en las otras casa que no están mal.
- No... pero oye, hablando de otras casas, ¿sabes algo nuevo de los Slytherins?.
- Que va, desde la última reunión del reproductor no sé absolutamente nada.
- Vaya, yo voy a ir a ver si pillo a alguno por algún pasillo para perguntarles que qué cuernos les pasa.
- Pues si, yo creo que voy a optar por lo mismo porque me estoy empezando a preocupar un poco.
La señora Sprout carraspeó y nos lanzó una mirada de mandragora
cabreada que equivaldría a; o mantienen silencio o los puntos de su casa
se verán disminuidos. Asi que el resto de la clase nos la pasamos calladas
y trabajando.
Fuimos juntas al comedor pero cada una comió en la mesa de su casa.
Con el estomago lleno me dispuse a pasar una "divertida" clase de
Historia de la magia.
Cogí uno de los sitios de la última fila para evitar que el profesor me viera dar cabezazos, pero lo cierto es que a los cinco minutos de hablar pasé directamente de los cabezazos a un sueño profundo que se vió interrumpido una hora después por el ruido de la gente al salir. Así que cogí mis libros y corrí hacia la siguiente clase.
En transformaciones me quedé dormida de nuevo. Estas noches sin dormir me estaban matando. Pero esta vez no fue el ruido el que me despertó, sino un par de toquecitos en el hombro de una profesora con cara de pocos amigos.
- Señorita Coldlake, a la salida quiero que espere.
Me puse roja como un tomate y me incorporé para seguir la clase.
A la salida fui a la mesa de la profesora McGonagall.
- Se ha quedado dormida en mi clase.
- Lo sé profesora, lo siento. Es que ultimamente paso muy malas noches y...
- No me importa. Vaya a ver a nuestra enfermera y pidala algo, este es el año de los TIMO'S y no se puede permitir esto. De momento quiero que mañana me traiga una redacción sobre la clase de hoy. Me la dará a la hora de su castigo después de las clases.
- Pero profesora...
- No señorita Coldlake, lo siento, deberá aprender.
- Está bien profesora McGonagall.
- Váyase, y espero una buena redacción de medio metro de pergamino.
Al terminar las clases me fui derecha a la sala común y le pedi al prefecto que si me podía dejar sus apuntes de hoy.
- Yo te los dejo Ally, pero tienes suerte de que no nos haya quitado puntos.
- Si lo sé, ha estado mal, pero no me vengas tu también con lo mismo.
- Como prefecto entenderás que es mi obligación. En fin, espero que te sirvan los apuntes.
- Si, muchas gracias Cedric, prometo que no volveré a suceder. Me voy a la biblioteca, hasta luego.
Estuve allí un buen rato. Vi a Sacharissa que se limitó a saludarme con la cabeza y a sentarse con el prefecto de su casa. Ya hablaría con ella otro día.
Por fin con un par de libros, toda la tarde y los apuntes que me habían prestado, que por otro lado eran bastante buenos, conseguí hacer una redacción aceptable. Al rato entró mi hermano algo emocionado, como siempre. Me dijó que tenía que contarme una cosa que le había pasado.
- Ally, Ally, mira - Dijo enseñandome algunas onzas de chocolate -.
- ¿De donde has sacado eso Brian?.
- Me lo han dado.
- ¿Quién?
- Un chico.
- ¡Pero tu eres tonto! PARA QUE COGES - ejem... me miró la bibliotecaria - perdón, pero tu para que coges nada de desconocidos ¿eh? además, trae eso, sabes que no puedes tomar azucar que te altera, y más aún siendo las horas que son.
- Jolín, yo me he ganado ese chocolate.
- A ver Brian, no mientas, ¿que has hecho tu para ganar nada?
- Espiar.
- ¿A quien? - Pregunté con ironía -
- A una amiga tuya y mia...
- ¿Tu tienes amigas?, ¿tu y yo tenemos amigas comunes?.
- Si, Sacharissa.
- A ver Brian, explicate.
- Mira, un chico al que llaman Peter me ha pedido que espie a tu amiga Sacharissa, para decirle lo que hablaba con ese chico.
Me quedé mirando a mi hermano con los ojos muy abiertos. Me lenvanté
cogiendo con brusquedad mi cartera y me dirigí hacia la puerta para buscar
a Peter.
Le encontré ahi mismo, tirado en el suelo y apoyado en la pared.
Me acerqué a él y le di una colleja de las que dejan marca.
- ¡¡¡PERO TU ERES TONTO!!!! ¿QUE LE HAS DICHO A MI HERMANO?.
- Ally - me miró sorprendido y se levantó acariciandose la nuca -. ¿Pero que dices?.
- Me ha dicho que le has mandado espiar a Sacharissa.
- Brian es... ¿es tu hermano?, jeje, que cosas - Dijo rascandose el brazo y mirando hacia otro lado-.
- ¡Claro que es mi hermano! y encima le das chocolate. Mira Peter, bastantes pájaros tiene en la cabeza. A mi hermano no le metas cosas raras que él enseguida te coge confianza y no me da la gana.
- ¡Oye! que eso ofende.
- ¿Como quieres que no me preocupe que mi hermano coja confianza con
alguien que se dedica a espiar a otras personas?, y más siendo Sacharissa
POR ¡¡MERLIN!! ¡¡Sacharissa!!.
- Yo... ¡SOLO ME INTERESO POR ELLA!.
- ¿Y que tal si lo haces como las personas normales? ¡preguntando!.
- Ella... es que ella...
- ¿Ella que? - Pregunté bajando el tono -.
- Ella nada, da igual dejalo.
- No dime, es que me interesa saber porque mandas a mi hermano que espie a mi amiga ¿sabes?.
- Son cosas mías, además, ya te lo he dicho, porque me preocupo por ella.
- Mira, si no me lo vas a decir, vale, pero si vas a usar a mi hermano como espia espero obtener alguna información pronto, sino Sacharissa se enterará de que la espias.
- ¿Como?.
- Si... que yo dejo que tu uses a mi hermano de chivo espiatorio, sin pasarte ni dandole azucar, siempre que tu me digas porque lo haces. Piensalo... y ya me dirás ¿eh?.
Me di la vuelta y me fui satisfecha de mi misma... posiblemente esto no saliera bien, como siempre, pero si no sale bien, siempre puedo echarle un hechizo de intención.
Bajé a cenar algo ligero que el trabajo me había dado hambre y fui a mi habitación a dormir. Esperaba tener noticias de las intenciones de Peter pronto.
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28 de enero, Viernes
- No lo sé, quizás tengas razón.
- Es que eso de que ataque a los sangre sucia no me parece bien - me susurraba
Peter, ojeando alrededor para que no nos oyese nadie.
Habían pasado varios días desde que habíamos entregado el reproductor a su dueño, el Premio Anual de Slytherin, pero no habíamos vuelto a comentar nada sobre él. Peter y yo estábamos en la sala común, nuestra mesa estaba repleta de pergaminos y libros. Nos habíamos puesto a estudiar pociones, a Sacharissa era a la que se le daban bien pero no sabíamos donde estaba, aunque lo suponíamos.
- Eso está mal - dijo Peter mirando mi pergamino.
- ¿El que? - contesté.
- Has puesto que primero hay que revolver dos vueltas a la derecha y luego una
a la izquierda - respondió Peter señalando donde había
cometido el error.
- ¡Ya estoy harto! Yo no puedo con esto, que si vuelta para aquí,
vuelta para allá, tantas vueltas me marean.
- A mí también, pero si no acabamos esto, Snape nos va a tener
toda la tarde limpiando calderos, además ha dicho que esta poción
entra en los TIMO'S.
- Ya lo sé - dije, suspirando - ¿Dónde estará Sacharissa?
- Qué más da, ¡A ver si se queda allí! - respondió
Peter cogiendo un libro, comenzando a pasar las páginas para alante
y atrás.
Yo ya no sabía qué hacer con ellos, seguían como siempre y no conseguía que se hablasen de ninguna otra manera que no fuese a través de mí, era cierto que Sacharissa cada vez estaba menos tiempo con nosotros pero sabía que si se lo echaba en cara a ella se iba a enfadar también conmigo y bastantes cosas tenía ya en la cabeza como para estar a mal con Sacharissa.
- Me dijiste que ibas a intentar solucionar las cosas con ella - le repliqué
a Peter.
- Ya pero... - Peter se fijó en el libro, como si por fin hubiese encontrado
lo que buscaba, pero rápidamente paso de página. - Es que no puedo...
Alargué la mano y le quité el libro. Peter me miró desconcertado. Cerré el libro y lo posé sobre la mesa
- A ver... ¿Por qué no hablas con ella?. Si no, vais a estar siempre así, y ella es muy orgullosa - dije pensando en las muchas veces que habíamos discutido
Peter me miro, y permaneció callado un momento, su cara cambio de expresión, parecía enfadado
- ¡No!,¡Si quiere hablar, que hable ella conmigo, yo no tengo nada que decirle! - contestó él
No entendía por qué ese cambio repentino, nunca había visto a Peter enfadado realmente, y no entendía muy bien sus razones.
- ¿Estas bien? - le pregunte intentando tranquilizarle
- Si, solo es que... - dijo él volviendo a hablar con su tono habitual
- Yo también soy orgulloso, y no tengo porque dar el primer paso.
- "Pues esto va para largo" - pensé
Decidí que no seguir insistiendo, sabía que Peter sentía algo hacia Sacharissa, pero eso era mas razón para intentar solucionar las cosas, estaba casi seguro de que había algo más, aunque no se me ocurría que podía ser y no quería ser un pesado, ya me costaba bastante estar de buenas con Sacharissa y no echarle en cara el tiempo que pasaba con él prefecto prepotente, como para encima enfadarme con Peter por meterme donde no me llaman.
Volví a coger un pergamino y empecé de nuevo con la poción. Era muy difícil permanecer en la sala común haciendo deberes, sobre todo cuando hoy hacía un día muy bueno a pesar de la época del año, lo más seguro es que mañana se pusiese a llover como de costumbre. La puerta de la sala común se abrió, Peter y yo miramos simultáneamente hacia allí para ver quien entraba por ella, cualquier cosa servía para distraerse y dejar a un lado pociones. Dos alumnos de primero entraron corriendo buscando con la mirada a sus amigos.
- ¡No se puede correr por los pasillos!¡La próxima vez no seré tan amable!
Los chicos se pararon en seco, y comenzaron a caminar lentamente, sentándose junto a un grupo de compañeros. La voz nos resultaba muy familiar, Peter y yo nos miramos, y volvimos a mirar hacia la puerta sabiendo ya lo que nos íbamos a encontrar. Como no, Stebbins entraba en la sala común, con su odiosa cara sonriente, y su lado entraba Sacharissa que ojeaba un libro, Sacharissa alzó la mirada y nos vio. Nos saludó y se dirigió hacia nosotros.
- "Porque tendrá que traer también a su perrito faldero"
- pensé
- Hola - dijo Sacharissa
- Hola - contesté
Peter volvió a coger el libro que le había cerrado yo antes y lo abrió, mirando de reojo a Sacharissa y Stebbins.
- Vengo de la biblioteca - comenzó a decir ella - he encontrado este libro que creo que os puede ser de ayuda, explica muy bien como hacer la poción de empatía conjunta y muchas de las pociones que entran en los TIMO`S
- Gracias, estamos con los deberes de Snape - contesté
- Y ¿qué tal? - preguntó Sacharissa interesada
- Eh... Bien, muy bien , casi hemos terminado
- Viste como no es tan difícil, es solo prestar atención - dijo
sonriente, mirando hacia mi pergamino - Solo que tienes mal los ingredientes,
no lleva piel de serpiente, es cola de lagarto - corrigió Sacharissa
- Ah, no, es que..., esta es de antes - dije cogiendo el pergamino y haciendo
una pelota con él
Me fijé en como Stebbins sonreía mirando hacia mí, y le ponía un brazo en el hombro a Sacharissa que ni se inmutó.
- Ah Keith - dijo Sacharissa - una chica me dio esto para ti, decía que te
estaba buscando - dijo sacando de su túnica un pequeño trozo de
pergamino arrugado
- ¿Quién era? - pregunté
- No sé, no la conocía - respondió Sacharissa
- Quizás deberías cambiar de amigas, y buscarte algunas... mas
maduras - dijo Stebbins sonriendo
- Por lo menos mi única amiga no es mi madre - le respondí - Aunque
bueno madura... sí madura yo creo que...
Stebbins me cogió por el hombro sujetándome por la túnica y me levantó de un tirón
- ¿Que has dicho? Que no se te vuelva a ocurrir hablar así de
mi madre - dijo Stebbins que tenia la cara roja de odio
- ¿Y que me vas a hacer? - respondí
Por fin aclararíamos las cosas el prefectillo y yo, "si me expulsan que me expulsen" pensé, ya estaba cansado de él, no sabia que narices veía Sacharissa en una alguien así, estaba harto de que siempre se pensase superior a todos y que su placa cutre fuese el escudo en el que se escondía.
- ¡Dejadlo ya! - dijo Sacharissa
Stebbins la miró y me soltó del hombro
- Tienes suerte - dijo dándome un empujón
El impulso hizo que cayese sobre el sofá, casi aplastando a Peter, me aparte rápido y comencé a levantarme para lanzarme al Mr.Prefectillo, pero vi a Sacharissa mirándome desde arriba, su mirada era fría y amenazante, me senté de nuevo en mi sitio sin decir nada y saqué otro pergamino y me puse a empezar de nuevo con la poción.
- Bueno me tengo que ir - dijo Stebbins a Sacharissa - luego te veo
- Vale, Adiós
Stebbins salió de la sala común, lo seguí con la mirada hasta que se cerró la puerta.
En ese momento miré a Sacharissa.
- Ya esta bien - dijo ella dejándome con la boca abierta justo cuando
le iba a replicar - Sé lo que me vas a decir
- Pero ¿entonces? - dije
- Entonces nada - dijo ella - tienes que guardar un poco mas de respeto, es
un prefecto y si lo es, es por algo, e intenta no saltar a la mínima
- ¿Y él que?
- Keith pareces un niño - contestó ella - Deja de echar la culpa
a los demás y mírate a ti mismo
Las palabras de Sacharissa me hicieron callar al instante, no sabia que decirle, quizás me estaba comportando como ella decía pero es que..., no sabía muy bien como justificarme, ¿que debía hacer?, sabia que tenia que conservar mi amistad con Sacharissa y estaba muy cerca de perderla.
- Keith - dijo Peter
- ¿Si? ¿Que pasa?
- Vas a llegar tarde - me dijo él
- ¿Tarde?¿A donde? - no sabia de que estaba hablando
Peter me señalo la nota arrugada que me había dado Sacharissa, aun no lo había ni mirado, ya no me acordaba que estaba ahí. Lo cogí y comencé a leerlo.
"A las 6 en el lago. Tengo que hablar contigo"
Al leer eso, me olvide completamente de todo lo que había pasado en los últimos días, ¿que últimos días? en los últimos meses, ¡por fin!, por fin iba a estar con Kate, ya había pasado bastante tiempo desde que me había dicho que necesitaba pensar, por fin iba a dejar de hacerme preguntas si sentido, por fin iba a estar con ella. Me pareció como si mi cuerpo se llenase de energía tenía ganas de saltar, de gritar, poco me importaba ahora lo que hubiese dicho Stebbins, en ese momento él no existía, era completamente feliz.
- ¿Porque tienes esa sonrisa en la cara? Pareces algo - La voz de Sacharissa
me trajo de vuelta al mundo real.
- Es una nota de Kate - dije sonriente - Vamos, tengo que ir a verla - dije
mientras me levantaba y tiraba del brazo a Peter
- ¿No-Nosotros también? - pregunto Peter mirando hacia la túnica
por donde lo tenía cogido
- Si claro - respondí - venir conmigo - quizás de esa manera consiguiese
que cruzasen alguna palabra ellos dos y solucionasen sus problemas
Salimos los tres dejando la montaña de libros tal como estaba, ya lo recogeríamos luego, lo importante ahora es que iba a encontrarme con Catherine y solucionar las cosas con ella. Al entrar en los jardines del colegio, de camino al lago, nos dimos cuenta mas aun del espléndido día que hacia, parecía que fuese primavera, grupos de alumnos estaban tumbados en la hierba, lo único que delataba la época del año, era una pequeña brisa de aire frió que salía de vez en cuando. El lago apareció enfrente de nosotros, aun semicongelado, busqué con la mirada a ver si veía a Catherine, pero era muy difícil localizarla entre tanto alumno.
- ¿La veis? - pregunté
- Pues... No, yo no - dijo Peter, poniendo la mano a modo de visera para que
no le deslumbrase el sol, mientras mantenía su vista fija en la lejanía.
- Yo tampoco - dijo Sacharissa
Quizás se hubiese olvidado, o puede que ya se hubiese ido, me intentaba convencer a mí mismo de que no me había dado plantón.
- Espera... ¿No es aquella? - Sacharissa me señalaba hacia un árbol
Intente mirar a las personas que había allí, bajo la sombra del árbol había varias figuras, al fijarme un poco más me pareció ver la melena de Catherine, no sabía bien si era ella pero por lo menos se parecía.
- Si creo que es ella - dije sonriendo - vamos
- Mejor que vayas tu solo - me dijo Sacharissa quedándose parada
- No, venir por favor, ella no está sola, seguro que esta con las amigas
- intente convencerla - solo hasta allí - dije poniendo cara de tristeza
- Mira que eres cortao - suspiro Sacharissa - solo para lo que te interesa
La miré y sonreí
Nos dirigimos hacia el árbol a medida avanzábamos estaba más seguro que era ella, su largo pelo negro era inconfundible, tenia ganas de poder volver a tenerlo entre mis dedos, junto a ella estaba lo que me parecía una amiga suya, con el pelo mas corto. Ella estaba sentada, apoyando la cabeza en las dos manos, su pelo me tapaba la cara y no podía distinguirla bien, su amiga la abrazaba y le hablaba al oído, apenas quedaban unos metros para llegar a ella. Cerré los ojos y cogí aire... Algo me sujeto por el brazo y me hizo frenar en seco, miré hacia atrás y vi a Sacharissa quieta con la mirada fija.
- ¿Que te pasa Sacharissa? - pregunté
Sacharissa permaneció parada, sin decir nada, me miró y comenzó a gesticular mientras me tiraba del brazo
- Ven, se me olvido una cosa en la sala común, es muy importante - me
decía
-¿Que? ¿Estas loca? Tengo que hablar con...
En ese momento Peter me cogió por el otro brazo y me empezó a empujar igual que Sacharissa, mientras me iban arrastrando.
- Si, es muy importante, creo que debemos acompañarla - decía
Peter
- ¿Pero estáis bien? Creo que comisteis algo en mal estado - les
decía mientras intentaba que me soltasen
- Esta bien, esta bien, os acompaño - les dije
- Vamos - dijo Sacharissa sin soltarme el brazo
- Esta bien, pero sé caminar solito - conteste mirándolos a los
dos
Peter y Sacharissa me miraron pero no me soltaron, comencé a caminar con ellos dejando de resistirme a que me llevasen, no sabia que les pasaba para comportarse así, note que la presión en mis brazos disminuía, no podía dejar escapar la oportunidad de hablar con Catherine sino seguro que se enfadaba conmigo de por vida por no haber ido. Di un tirón fuerte, soltándome de Sacharissa y Peter y me giré para ir a hablar con Kate, di dos pasos y me quedé petrificado, no me podía creer lo que estaba viendo, el cielo se ennegreció por completo a mí alrededor, un frió me invadió todo el cuerpo, a apenas unos metros estaba viendo como Catherine se estaba besando con alguien, no me lo podía creer, pero si ella quería hablar conmigo, ¿qué me quería decir? ¿que me estaba engañando con otro?, no podía moverme, no sabía que hacer ahora, como reaccionar, no sabia el tiempo que llevaba ahí parado, me parecía una eternidad. Giré la cabeza y vi a Sacharissa y Peter mirándome con cara de tristeza, se acercaron a mí y me volvieron a coger por los brazos, esta vez si me deje llevar, caminamos un poco pero el camino se me hacia muy largo.
- Siéntate aquí - dijo Sacharissa mientras me sentaba en la hierba, alejados de la gente - ¿Estas bien?
Tenia la mirada perdida en el vacio, no sabia muy bien donde estábamos
- S-Si si - respondí
Sacharissa y Peter permanecieron callados, estuvimos así unos minutos, por mi mente comenzaron a pasar recuerdos con Catherine, el día que la conocí, la noche en el gran comedor... ¿Como me podía hacer eso?¿Porque?, estas dos preguntas bombardeaban mi cabeza una y otra vez. No lo entendía. Pero al poco tiempo otra pregunta me daba vueltas en la cabeza
- ¿Quién era él? - pregunte
Peter y Sacharissa me miraron sorprendidos al ver escuchar mis palabras
- No-No lo sé - dijo Peter
- Yo tampoco - contestó Sacharissa - no me fije
- Peter... - comencé a decir - ¿Puedes ir a mirar quien es?
- Pero... ¿yo? ¿estas seguro que quieres? -contestó dudando
- Si por favor - dije sin mirarlo
Oí como Peter se levantaba y el sonido de sus pasos se alejaba.
- ¿Seguro que estas bien? - Sacharissa se acercó y se sentó
a mi lado
- No lo sé - respondí
- ¿Cómo te sientes? - preguntó buscando mi mirada
- Perdido - dije mirándola
Noté en sus ojos que estaba preocupada de verdad, intente pensar que no pasaba nada, no quería que estuviese triste por mi culpa, pero no podía quitarme la imagen de la cabeza, los recuerdos a lado de Kate, era como si hubiese sido ayer cuando la estaba abrazando yo, pero ahora en vez de mi cara, no salía nada, estaba borroso. Una lagrima comenzó a deslizarse por mi mejilla, noté como Sacharissa me miraba, y sin decir nada me abrazó, quería no pensar en nada, dejar la mente en blanco, volver a meter en el ojo esa lagrima, pero cada vez me era más difícil, ahora era como si tuviese a Catherine justo al lado besándose con otro, me miraba y reía. Abracé a Sacharissa y apoye la cabeza en su hombro sin poder contener las lagrimas que comenzaron a empapar la túnica de Sacharissa. Estuvimos así un tiempo, sin decir nada, estaba a gusto, las imágenes empezaban a irse de mi cabeza, no sabia muy bien porque estaba tan dolido, si era amor o odio, impotencia o desesperación...
- ¿Cómo estas? - noté la mano de Sacharissa acariciándome el pelo
La miré aun con los ojos mojados
- Bien, ahora bien - dije secándome con la manga
- ¿Vamos a la sala común?, allí estaremos mejor - propuso
Sacharissa
- Si, vale - dije - muchas gracias - susurre a su odio
- no seas tonto, ya sabes que siempre voy a estar aquí- dijo ella
- gracias - sonreí - eres muy importante para mí, lo sabes - le
dije al oído
- lo sé - contestó sonriendo
Nos levantamos y nos dirigimos a la sala común, en ese momento ya me sentía bastante mejor, tenía la mente despejada, ahora solo quería sentarme y hablar con mis amigos. Al llegar a la sala común nos sentamos en los sofás, Sacharissa cerro las ventanas porque comenzaba a entrar aire frió. La mesa seguía tal y como la habíamos dejado, pero no tenia ganas de ponerme a recogerla ahora. Cuando Sacharissa se iba a sentar, Stebbins bajo por las escaleras llamándola
- ¡Sacharissa! ¿Tienes un momento? - dijo desde las escaleras
Sacharissa me miró, y yo asentí con la cabeza, ahora no me importaba que se fuese con Stebbins, un poco de soledad no me iba a hacer daño.
- Ahora vengo - dijo ella
- Vale
Sacharissa subió las escaleras y se fue con Stebbins hacia las habitaciones. Los chicos que habían entrado corriendo aun estaban allí sentados, repartiéndose cromos y discutiendo sobre cual era el cromo más difícil de conseguir. Muy poco tiempo había transcurrido cuando apareció Peter con la cara colorada, acalorado, parecía que acababa de hacer una maratón, se acercó y se sentó a mi lado.
- No os vi al volver, ¿donde fuisteis? bueno, es obvio que aquí...
- dijo cogiendo aire
- Hola, Sacharissa dijo que estaría mejor aquí, entonces nos vinimos,
siento no haberte esperado - contesté
- ¿Quién cerro las ventanas? aquí hace mucho calor - decía
mientras abría la túnica para coger más aire
Baje la mirada y pensé en Kate, en sus ojos, en su pelo...
- ¿Estás bien? - dijo Peter preocupado
- Si, Si, ¿porqué no iba a estarlo?, ella... - no sabia bien que
excusa poner - ella es libre de hacer lo que quiera ¿no?
- Sí, claro, pero... Bueno, no sé... - Peter aparto la vista
- Sacharissa también es libre... Pero bueno, estamos hablando de lo de Catherine.
- ¿Estas seguro que era ella? - pregunté bajando la vista, mirando
al suelo - Quizás.... Igual no sé...
- Sí que era ella, Keith... - Noté como Peter me miraba, permaneció
callado un instante - Lo siento...
- Si, N-no pasa nada, tu no tienes la culpa, - dije sin poder sostener la mirada
- la culpa es mía por no haber insistido y no haberte hecho caso a ti,
y haber ido a hablar con ella, quizás si hubiese ido... - dije pensativo
- No sé, las cosas puede que fuesen diferentes, me dijo que le gustaba,
que quería estar conmigo, que me quería - dije sin apenas poder
terminar la frase
- No te culpes a ti, Keith... Ella ha actuado de manera que... No sé.
Y... Bueno, me temo, por propia experiencia, que lo de que una chica te diga,
como que le gustas, no debe significar mucho para ella... - dijo mientras ponía
la mano sobre mi hombro
- Bueno la tengo que olvidar, mejor que no me preocupe. - intenté convencerme
En ese momento recordé porque Peter había llegado tarde, el causante de que yo me encontrase asi.
- ¿Quién era él? - le pregunte clavando la mirada en Peter
- Euh... ¿Qué importa eso? - comenzó a decir nervioso -
Al fin y al cabo, fuese quién fuese... ¿Qué arreglará
que lo sepas? Lo que quiero decir es... ¿Seguro que quieres saberlo?
- Claro que quiero saberlo - dije recordando como la besaba - quiero saber porque
Kate unas veces quiere estar conmigo y otras me cambia ¡por ese!, y quiero
saber porque él se acerca a ella , si sabía que estaba conmigo.
- conteste empezando a enfadarme.
Unas ganas inmensas de levantarme y salir a buscar al que estaba con Kate empiezaban a nacer en mi. Noté como Peter quitaba el brazo de mi hombro y se separaba un poco.
- Bueno, ehm... De acuerdo, te lo digo, pero cálmate... Lo cierto es
que yo tampoco entiendo nada, y estoy seguro de lo que he visto, porque ya no
se estaban besando cuando llegué, así que pude verle bien la cara...
- ¿Quién era? - pregunto tranquilizándome, intentando no
pensar en ello - ¿No seria él mr.prefec...? no no, él estaba
aquí - digo rectificando
-¡Sólo faltaría eso! Él era... Ehm... Pues... Ese...
¿Ese amigo de Yashira? Cómo se llamaba... ¿Clark? ¿Mark?
- ¿Mark? ¿el chico con el que estaba Yashira en Hogsmeade? - dije
mientras cerraba la mano y apretaba con fuerza el sillón
- S-sí... Pero no entiendo nada, creí que Yashira y él tenían
algo... ¿Por qué iba a tener él algo con Catherine? - comento
Peter pensativo - Pero no te preocupes, Keith... Verás como todo se
arregla, enseguida conocerás a otra... De hecho... ¿Qué
me dices de esa tal Melinda? Quizá una vez se la conoce del todo no sea
tan... Esto... - dijo intentando animarme
- ¿Meliquee? - dije sin entender muy bien - No sé si tendría
algo con Yashira, pero por lo que parece no, pero lo que sí sé, es
que seguro que sabia muy bien que Kate estaba conmigo, y si no lo sabia... lo
sabrá - contestó en voz baja
- Keith, en serio, trata de calmarte, ¿y si damos una vuelta y hablamos
de ello? O... ¿Nos tomamos una infusión?
- Si, creo que tienes razón - decía mientras me levantaba - vamos
a tomar un poco el aire. De paso a ver si busco a un amigo mío que tenia
que hablar con él y se me había olvidado - contesté sonriendole
- De acuerdo, te acompaño entonces - Peter se levantó también
y me devolvió la sonrisa un poco extrañado - ¿con quién
tienes que hablar? ¿Es algo privado?
- No, es con Thomas, tengo que pedirle un favor
- Vale, ¿voy contigo? - dudo Peter
- Si, ven. así hablo con los dos
Los dos comenzamos a caminar hacia las habitaciones
- Espera, ¿pero es un Slytherin? No... No es de nuestro curso, ¿no?
- Claro que es un Slytherin, va a sexto, me ayudo el primer año que llegue...
no le pediría favores a un gryffindor - Al terminar la frase pensé
en Mark, no sabia bien a quien odiaba más si a él o al Prefectillo
- Fue él quien me dijo donde podíamos ensayar con el reproductor,
te caerá bien
- De acuerdo - contestó Peter no muy convencido
Subimos las escaleras hacia la habitación de Thomas, mientras estábamos en el pasillo nos cruzamos con Sacharissa que salía de nuestra habitación, con un pergamino en la mano.
- ¿Dónde vais? - nos preguntó
- Vamos a hablar con Thomas. ¿Vienes? - contesté
- ¿Thomas? - preguntó extrañada - Bueno... - dijo siguiéndonos
Peter la miró examinando el pergamino que llevaba, seguro que se preguntaba que estaba haciendo Sacharissa en nuestra habitación, pero decidí no sacar el tema de Stebbins ahora. Al llegar a la puerta de la habitación le di dos golpes. Oía movimiento dentro pero nadie abría, cogí el pomo y lo giré lentamente, abrí despacio la puerta y miré a ver si había alguien dentro.
- ¿Thomas? - pregunté
Vi a alguien moverse, era Thomas, estaba agachado metiendo un montón de trastos que no sabia muy bien lo que eran debajo de las sabanas, se giró despacio y me miró.
- ¡Por Merlín Keith!, no me des estos sustos, pensé que
eras Snape o algún prefecto - dijo levantándose - ¿Qué
haces aquí?
- Es que quería hablar contigo - dije entrando
Peter y Sacharissa se quedaron en la puerta mirando extrañados las cosas que estaban desperdigadas por la habitación.
- Vengo con unos amigos. A Sacharissa ya la conoces y él Peter
- Encantado - dijo Thomas saludándolos, ellos le devolvieron el saludo
- ¿Y bien? ¿Que quieres?
- Ah una cosa muy simple - comencé a decir - ¿Conoces a un tal
Mark? es de Gryffindor
- ¿Mark?¿Que pasa con Mark? - dijo Sacharissa - ¿No será...?
Yo asentí
- Luego te cuento - le dije - ¿Le conoces? - volví a preguntar
a Thomas
- Pues ni idea, no se quien es ¿Es de tu curso?
- Si
- ¿Y que quieres de él? - me preguntó
- Quiero que lo vigiles durante una semana y me digas lo que hace cada día
¿Puedes hacerlo? - pregunté
- Ehh si, ¿pero para que? - contestó sin entender
- Ya te lo diré, tengo que pensar. Solo eso nada mas. ¿La tarifa
el triple de lo normal te parece bien?
- Esto...Si Si, esta bien. - contestó - Pásate en una semana
- Muchas Gracias - dije saliendo de la habitación
Peter y Sacharissa me siguieron, nos sentamos en los sofás, se quedaron mirándome sin decir nada hasta que Sacharissa comenzó a hablar.
- ¿Para que le pediste eso? - comenzó a decir Sacharissa
- Él es que estaba con Kate - dije intentando no rememorar la imagen
- Tiene que escarmentar
- ¡Keith! no hagas ninguna tontería, ¿Vale? - dijo preocupada
-¿Escarmentar? ¿Que vas a hacer? - preguntó Peter en voz
baja
- No voy a hacer nada - contesté apartando la mirada - Quizás
una pequeña paliza - dije en voz baja
-¡Keith! - chilló Sacharissa, se hizo un silencio en la sala, los alumnos
de alrededor se quedaron mirando hacia nosotros - No puedes hacer eso - dijo
ella bajando la voz
-¿Porque no? - contesté - Él seguramente sabía de
sobra que yo estaba con Kate y aunque no estubiesemos bien no es razón
para ir detrás de ella
Notaba como la tristeza que había sentido antes se habia transformado en furia dirigida hacia Mark, en ese momento lo único que quería es que no se acercase de nuevo a Catherine, y no me importaba la manerda de conseguirlo.
-Keith piensa un poco, la culpa no es de él - dijo Sacharissa tanteando
-Me da igual de quien sea la culpa, él estaba con ella ¿no?, pues
ya está - dije mirando a Sacharissa
-Bueno haz lo que quieras - dijo Sacharissa levantandose - pero no cuentes conmigo
Sacharissa subio las escaleras que llevaban a su habitación. Miré a Peter que permanecia sin decir nada.
-¿Y tu que opinas? - le pregunté
-Yo... A mi las peleas no me gustan - dijo agachando lo mirada
-Pero se lo tiene merecido - intenté convencerlo
-Ya pero... bueno nose... es que - decia nervioso
-Por favor, te lo pido como un favor - dije mirandolo - lo recordare siempre
y te ayudare en cualquier cosa que necesites
Peter apartó la mirada y se quedo un momento en silencio
- Bueno... - comenzó pensativo - V-Vale, te ayudo. Pero yo pegar....
- Gracias Peter - dije sin dejarlo terminar
Peter me miro no muy convencido y comenzamos a recoger todos los libros que había sobre la mesa. Cuando terminamos nos quedamos hablando, intentando dejar el tema de las chicas a un lado y aunque no podía quitárme a Catherine de la cabeza por lo menos no me centraba en pensar en ella. Quería retrasar lo máximo posible la hora de ir a acostarme.
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31 de Enero, Lunes
- ¿Entonces, qué te parece?
- Aún no estoy segura.
- ¿La conversación con Wilkes no te ha servido para nada?
- No sabía que eráis amigos.
- Todos estamos relacionados de alguna manera.
- ¿Qué te ha contado exactamente?
- Pues que tardásteis en descubrir de quién era el reproductor, pero que os ve con posibilidades.
-¿Posibilidades de qué?
- Bueno, ya sabes, no sois unos inútiles.
- Te recuerdo que ayudaron dos chicas, una Hufflepuff y una Gryffindor.
- Eso no tiene importancia, nadie las tendrá en cuenta.
- Pero...
- Ya seguiremos hablando después de clase, será mejor que entremos o McGonagall se enfadará. ¿Sigues sin hablarte con Starkey?
- Sí.
- Así que te sentarás conmigo, ¿no?
- Supongo que sí.
- No pareces muy contenta - me dijo mientras nos sentábamos.
- Bueno, me lo pasaba bien con él.
- ¿Mejor que conmigo?
- No es lo mismo.
Comenzó la clase y estuvimos en silencio. No solíamos hablar en las clases, porque queríamos atender. Los exámenes estaban cerca, y poco a poco el histerismo se iba adueñando de todos nosotros. Sabíamos que sería mucho peor según se acercase junio, así que preferíamos ponernos al día antes de pasar los agobios al final.
Las dos clases siguientes transcurrieron de la misma manera. Eché un vistazo hacia atrás, un par de veces, para ver a Keith y Peter, que se sentaban juntos. El pobre Keith lo estaba pasando muy mal estos días. Eso que le había hecho Catherine era imperdonable. ¿Claro, que se puede esperar de una Ravenclaw? La gente hablaba mal de los Slytherins, pero nosotros, al menos, eramos leales con la gente que nos importaba.
Comí sola, porque Stebbins se había ido con un reducido grupito de estudiantes que yo no conocía, entre ellos Wilkes. Ahora que sabía quién era, me daba cuenta de que les había visto juntos en alguna ocasión, pero nunca me había fijado en que era el premio anual ni nada por el estilo. Se reunían una vez cada dos o tres meses, más o menos, o eso parecía a vista del público. Según lo que me había contado Stebbins, que no era demasiado, se reunían para hablar de temas que tenían que ver con sus familias. Eran una especie de chicos bien de la sociedad mágica, o algo así.
Cuando volvió, intenté sonsacarle algo, pero no hubo manera, siempre llevaba esas cosas con mucha discrección. No creían en la igualdad con los muggles, así que supuse que sería por eso. Mejor no gritar a los cuatro vientos cosas como aquellas.
Las clases de la tarde fueron igual que las de la mañana. Tranquilas, sin novedades, y aburridas a más no poder. Tener historia de la magia justo después de comer era lo peor que podía suceder. Uno se comenzaba a dormir, despacito, dejaba de prestar atención, y terminaba por no escuchar nada. Yo intentaba mantenerme despierta, sólo para no tener que andar mendigando después los apuntes. Cuando terminaron, me dirigí de vuelta al castillo con Stebbins (habíamos tenido cuidado de criaturas mágicas) y nos fuimos a la sala común. Allí vi a Keith tumbado en un sofá, medio dormido.
- Oye, voy a hablar un segundo con él, ¿vale? - dije, señalándole.
- Bueno, yo me subo a la habitación. Aquí hay demasiado jaleo para concentrarse. Cuando hayas terminado, ven a buscarme.
- Está bien.
Me senté al lado de Keith. No veía a Peter por ninguna parte.
- ¿Cómo lo llevas?
- Oh, hola. No te había visto en todo el día.
- He estado ocupada.
- Con Stebbins, supongo.
- Oye, que no he venido a discutir.
- Está bien. Estoy hecho polvo, para que engañarnos. Pero esto se va a solucionar, antes o después. Esperemos que más bien antes.
- ¿Sigues con ese disparatado plan de pelearte con él?
- No, no es pelearme. Es darle la paliza de su vida.
- ¿Y crees que eso servirá de algo?
- Probablemente no, pero me voy a quedar a gusto, eso sí.
- Bueno, ya eres mayorcito, supongo. Pero, ¿y Yashira? ¿Le vas a decir algo?
- No. No sé. Sólo... en fin, sólo si es estrictamente necesario.
- Si vuelven a quedar.
- Exactamente.
- Anda que... bueno, me voy a hacer algo de provecho. Peter vendrá enseguida, así que anímate. Planead bien vuestra venganza.
- Y tú estudia, no te entretengas en otras cosas, que creo que él no entra en los TIMO's
Seguí como si no le hubiera oído y me metí en la habitación de Stebbins. Estaba en su cama, con unos apuntes de Herbología sobre ella. Se apartó para dejarme sitio, y me senté a su lado. Empezamos a mirar los pergaminos, pero al poco, Stebbins se acercó a mí, y me susurró:
- Esto es muy aburrido. ¿Que te parece si nos dedicamos a algo más emocionante?
Empezó a besarme el cuello, y a morderlo. Justo cuando iba a apartarle para decirle que parase, se abrió la puerta y entró Peter, que se nos quedó mirando de arriba abajo, sin que Stebbins se estuviera quieto. Atravesó la habitación y se metió en su cama, haciendo algo que parecía un conjuro para convertir las dos cortinas en una. Me levanté, apartando a Stebbins y diciéndole que tenía que irme, que era tarde y quería ducharme antes de ir a cenar. Él me miró con su media sonrisa y me dijo que de acuerdo, que nos veríamos en la cena.
Me fui a mi habitación, me di la ducha, y me propuse no bajar a cenar.
En vez de eso, cogí el pergamino mágico, y le escribí
a Peter. No había duda de que era subnormal profundo. Profundísimo.
Y de que no se daba cuenta de nada. Me eché a llorar bajito, para que
nadie me oyera, e intenté dormirme, aunque se me hizo muy difícil.