1 Diciembre
Abrí los ojos, aún estaba adormilada y por más que sabía que había que levantarse
no podía, en la cama se estaba muy calentita y no tenía ganas de pasar frio.
Al final conseguí reunir fuerzas suficientes para salir de la cama, si no fuese
porque había clase... Me vestí y baje a desayunar. Al llegar al comedor me encontré
con mi hermana y le pregunté que si se iba a quedar durante las vacaciones.
- Que dices, sabes de sobra que nunca me quedo
- Bueno quien sabe, a lo mejor este año te apetecia quedarte
- Nah prefiero ir a casa.
Las clases de la mañana habían ido bastante bien, había tenido herbología con
Ally así que pude hablar con ella un rato sobre la cantidad de deberes que nos
ponían ya que del comienzo del curso hasta ahora los profesores los habían incrementado
bastante. Cuando se acabo la clase nos fuimos juntas hasta el comedor en donde
nos separamos y nos sentamos cada una en su mesa, cuando me acerqué a mi sitio
habitual me fije que algo más alejada estaba Melinda, a la que no había visto
desde que le dije lo de Keith.
- Creí que había desaparecido - dije para mi
- No, lo que pasa es que ha estado intentando evitarte - dijo Mark - creo que
te odia
- Pues que pena
- No crees que te has pasado un pelin? Podrías haberlo hecho con un poco más
de tacto
- Hubiera tirado por esa vía sino fuese porque se volvió de lo más pesada
- Solo por eso?
- Es que no lo oiste cuando se lo dije? - dije sorprendida - creo que me oyó
toda la sala comun, no sera que te estas quedando sordo? Deberías hacerle una
visita a la señora Pomfrey - me reí
- Mirala ella, que graciosa
- Jeje, verdad que si?
Asi estuvimos, el intentado sonsacarme toda la verdad sobre lo que hice y yo
no queriendo responder hasta que yo me tuve que ir a clase de estudios muggles.
A la hora de pociones me arrastro hasta donde el se sentaba poniendo como excusa
que era demasiado desastre en esta asignatura y no se me podía dejar sola.
- Pe... pero yo...
- Tiene razón Yashira, eres un desastre - me dijo Sacharissa desde su asiento
- Hey!
No pude decir más porque en ese momento el profesor entró por la puerta y comenzó
la clase, que al final no resulto ser tan mala... mmm... no se por qué.
Después de terminar de cenar me acerqué hasta la mesa de hufflepuff en busca
de Ally y cuando la tuve a tiro me fui hasta mi objetivo, a ver si se le apetecía
dar una vuelta antes de ir a dormir.
- Qué tal? - preguntó
- Bueno, no ha sido un mal día - dije con una sonrisa - tu?
- Pss, como siempre. Al menos tu tienes a alguien
- Vamos no digas eso. Ya se, que tal si te buscamos a alguien? Este fin de semana
podemos hacer una lista con todos los tios buenos del colegio
- Dios!! empiezas a sonar igual que las de mi cuarto, que asco. Quita bicho,
quita - y lo remató - Quién eres tu y qué has hecho con Yashira? - dijo mirandome
malosamente
En ese momento nos miramos y nos entró la risa. Estuvimos hablando durante un
buen rato de aquello y lo de más alla hasta que nos dió la hora de irnos a nuestras
habitaciones.
6 - Diciembre
Esta última semana ha sido bastante relajada, aunque Diggory está algo enfadado
por la última derrota contra Ravenclaw... y para q mentir, yo también estoy
algo molesta. Ibamos tan bien..., pero si el Shiring este no fuera tan chupón
podríamos haber ganado... en fin, mejor dejarlo que me altero, otra vez será.
el día 6, me desperté y bajé a desayunar. Bajé con mi hermano porque quería
comentarle un cosa.
- Brian ven - Le dije -.
- Dime.
- A ver, creo que hoy es cuando McGonagall pasa la lista de los que no se van
a casa y se quedan en Hogwarts por navidad. Acuerdate de NO apuntarte que nosotros
nos vamos eh?.
- Ah! vale, si si, me acordaré. - Me dijo con tono de desdén -.
- Seguro?.
- Si, claro. Hasta luego.- Y sin más se dió la vuelta y se fue hacia su lado
de la mesa -.
- Este niño... - pensé para mi - Seguro que se le olvida.
Me senté a desayunar y fui a clase de transformaciones.
Allí efectivamente la profesora McGonagall nos comentó que todo aquel que se
quisiera o tuviera que quedarse por navidad en el castillo, se apuntase en el
pergamino que nos pasaba.
Fueron pocos los que se apuntaron, creo que dos solamente. Parece que la fuga
de Azkaban y la posterior entrada en el colegio de Sirius Black ha metido miedo
a alumnos y padres.
Al salir de clase le dije a la profesora McGonagall que por favor, se asegure
que mi hermano no se apuntará que es muy despistado. Me dijo que lo recordaría,
aunque creo que ni siquiera sabe quién es mi hermano...
La hora siguiente era la de herbología con Gryffindor.
Como de costumbre me pusé al lado de Yashira en el invernadero. Mientras atusabamos
a nuestros díctamos con cuidado para no pincharnos, hablabamos sobre nuestra
lista de chicos de Hogwarts... realmente nos pareciamos a las de mi cuarto,
pero era divertido.
- Mira aquel - me dijo señalando a un chico de su casa -.
- Si, ese de seguro no está en la lista - Dije contiendo la risa -.
- Y tanto, ¡por Merlín! alguién debería advertirle que existen productos para
limpiar los dientes.
Nuestras risas se escucharon por todo el invernadero.
- Señoritas... de qué se rien tanto? - Nos preguntó con cara de enfado la profesora
Sprout -. Vamos a ver... ¿como van esos díctamos?. Muy mal señoritas. Tenemos
que estar más atentas. 5 puntos menos para cada una. A ver si así teneís más
cuidado.
Que vergüenza por favor. Me puse totalmente colorada y miré a Yashira cuya cara
no era de un tono rojizo menor que el mio, nos reimos hacia dentro y seguimos
con nuestras plantitas hasta que acabó la clase y nos separamos.
Las siguientes clases fueron igual de aburridas que de costumbre. En Aritmancia
también me senté con Keith pero no hablamos mucho debido a que no me apetecía
que la vergüenza de esta mañana. Al terminar fuimos a reunirnos con los demás
al gran hall.
- Hola chicos - Dijo Sacharissa con el chico raro detrás -.
- Ah! hola... - Saludó Keith -.
- Que tal vuestras clases?, nosotros en Criaturas Mágicas hemos tenido un pequeño
problema con los huevos de Ashwinder. - Dijo Yashira enseñandonos la mano quemada
-.
- A mi me ha parecido interesante. - Dijo el chico raro mirando hacia abajo
-.
- Ya... Pues nuestras clases bueno... bien, como siempre, McGonagall pasó la
lista de los que se quedan y oye Sacharissa, al final tu te quedas aquí en Hogwarts?.
- Pregunté -
- Em... creo que no - Dijo mirando hacia otro lado -.
- Ah no? - Preguntó Keith - Y donde vas a ir entonces?.
- Pues a... bueno, me voy a ir con... esto... con él - Dijo señalando a Peter
que parecía más interesado en sus zapatos que en la conversación-.
- Ya... con él. Em... Sacharissa, podemos hablar un momento...? - Dijo Yashira llevandosela
a un rincón -.
Yo las seguí y Keith no sabía que hacer, pero finalmente le dijo con la mano
a... Peter? que esperase y vino.
- A ver tía, pero si casi no le conoces - Dijo cuando llegó -.
- Creo que le conozco bien Keith, ultimamente he pasado mucho tiempo con él
y me ha ofrecido amablemente ir a su casa a pasar la navidad.
- Tía, Keith tiene razón, casi no le conoces, además mirale... no crees que
es un poco raro? - Dije mirando hacia él y frunciendo el entrecejo -
- Pero es muy buena persona y es mi amigo, y si le conocierais mejor también
os caería bien.
- Y porque no vas mejor a tu casa? - Preguntó Yashira -.
- Os he dicho que no puedo, y eso ya lo explicaré.
- Bueno, yo tengo una pregunta. Algo de lo que te digamos va a hacer que cambies
de opinión? - Preguntó Yashira exasperada -.
- No lo creo.
- Por qué?
- Es asunto mío. - Y se fue hacia el chico raro. Los demás los miramos y los
seguimos hacia el castillo. -
Después dejamos las cosas cada uno en nuestras habitaciones y pasamos un rato
en la biblioteca, no se habló más del tema en los descansos que haciamos fuera
de ella, y luego cada uno se fue por su lado a sus salas comunes.
10 Diciembre
- Vas a llegar tarde
Abrí los ojos y ví a Peter delante mio.
- Venga que sino no te da tiempo a ir a desayunar - me dijo
Me levanté lentamente, mientras él salió de la habitación, supuse que iría a
buscar a Sacharissa, me vestí y bajé a la sala común. Allí estanban los dos.
- Keith, siempre igual... - me decía Sacharissa mientras aun estaba bajando las escaleras.
- Lo siento, me dormí.
- Si, si eso ya lo veo. - respondió. ¿Una mala noche?
- Pues la verdad es que sí, no he podido conciliar el sueño hasta bien tarde.
- ¿Te pasa algo?¿Que tal con Catherine? - dijo Peter
- Eh... No nada, Bien bien. - respondí.Sacharissa miró hacia mi con cara de no creerse
ni una palabra, pero no abrió la boca.
Caminamos hacia el gran Comedor, nos sentamos y entraron un montón de lechuzas
que traían cartas y periodicos "el Profeta", cuya portada era casi todos los
días la misma, "Sirius Black se encuentra en paradero desconocido", "Una anciana
asegura haber visto a Sirius, cuando sacaba a su perro a pasear", la mayoria
de los alumnos esté año se iban para casa en navidad debido al miedo que había
infundido la supuesta visita de Sirius al castillo. Yo esté año tenía que volver
a casa, pero mi caso era diferente, hacía unos días que había recibido una carta
de mis tios diciendo que esté año tenía que volver a casa, porque ibamos a hacer
un viaje para ver a unos familiares, pero no me dieron mas información, y me
dejaron intrigado.
Aunque para sorpresa, la que me dió Sacharissa cuando nos contó que se iba con Peter,
a su casa, desde ese día a Peter se le veía más féliz que de costumbre, y se
había integrado bastante en el grupo, yo tenía mucha mas confianza con él, aunque
había alguna faceta de él que no me daba buena espina. Al terminar el desayuno,
los alumnos comenzaron a dirigirse a sus clases, y nosotros hicimos lo propio,
nos tocaba Herbología, pero antes de salir del comedor, aparecio Yashira corriendo.
- Eh, esperad . - gritó. Nos paramos y esperamos a que se acercase.
- Hola Chicos. Es que acabo de hablar con Ally, y quedamos en que despues de
las clases iriamos al aula.
- Vale, por mi bien. - dijo Sacharissa. Peter y yo asentimos con la cabeza.
- Keith, lleva..., bueno ya sabes. - dijo Yashira
- Esta bien.
Nos despedimos y fuimos a clase, llegamos justo cuando ya cerraban la puerta,
pero aun no había comenzado a explicar nada. Saqué unos pergaminos y los puse
sobre la mesa. Miré hacia mi derecha y ví como Peter sacaba sus botes de tinta,
bueno por lo menos estaba lo sufientemente lejos como para que si los derramase
no me manchase, pero seguro que a Sacharissa no le hacía mucha gracia. Además en
esta hora apenas teníamos nada que escribir, no sabía para que sacaba tantos
botes. Miré a Sacharissa que estaba justo a mi derecha, ella estaba atendiendo a
lo que decía la profesora. "Que raro" pensé.
Me eché hacía adelante y me recosté sobre la mesa. La clase se hacía eterna,
comenzé a pensar en que hechizos podría utilizar con el reproductor, pero no
se me ocurria nada, me parece que no tenía arreglo, de repente me vino a la
mente la cara de Catherine iba a estar sin verla todas las vacaciones, le pido
una foto, no se la pido, no sabia...no mejor será que no, estaba distante...
¡Poc, Poc!, noté como me daban dos golpes en la pierna.
- ¡Keith! - me susurraban al oido
- ¡QUE!, !QUE PASA! - dije en voz alta. Muchos de los alumnos de la Clase se
giraron y miraron hacia mi, algunos con cara de susto, otros riendose.
- Estabas dormido - me dijo Sacharissa en voz baja.
No me había dado cuenta, miré a la profesora, pero ella seguía a los suyo. Giré
la cabeza y vi como Stebbins se reía. A los 5 minutos la clase terminó, y Sacharissa
y Peter iban haciendo bromas sobre los ronquidos que había dado.
- Poco mas y tenemos que salir corriendo de clase, porque parecía que había
un oso ivernando. - decía Sacharissa
- No ya, ni que lo digas, yo pensaba que habia un terremoto porque no veas como
temblaba la mesa. - dijo Peter.
Los dos iban riendose detrás de mi.
- Que graciosos los dos, ya os pasará algo a vosotros y luego veremos... - respondi.
Pero solo sirvio para que las carcajadas de Peter y Sacharissa se hiciesen mas pronunciadas,
y los alumnos de primero se quedasen mirando a ellos mientras ibamos hacia el
aula de Pociones.
Dos horas seguidas, que suplicio, ahora si que me apetacia un sueñecito, pero
tenía que mantenerme despierto, porque como me viese Snape que cerraba un ojo,
seguro que me echaba de clase. Al final de las dos horas mi poción era un desastre,
salía de ella un humo negruzco, no como en la de Sacharissa o Stebbins que el humo
era de un azul claro, pero bueno de la de Peter era de color rojo. Le lanzé
un hechizo a la poción para que el humo que salía de ella fuese azulado y asi
disimular un poco, para que Snape nose acercase a comprobar. Peter y yo cojimos
una muestra de la poción de Sacharissa mientras está se la llevaba a Snape, sin que
ella se diese cuenta. Es que luego igual se cansaba de dejarnosla, y asi solo
se la pedíamos de vez en cuando.
- ¿Que tal las pociones? - nos preguntó Sacharissa de camino al comedor
- Bueno... pues bastante decente creo. ¿no, Keith? - dijo Peter
- Si creo que si. Por eso no te pedimos, haber que tal las nuestras.
- Ah, es que me extraño. Bueno eso es que os sirve de algo mi ayuda con los
deberes de pociones.
- Si, si - dijo Peter - me ayudan mucho.
Nose si le ayudarían o no, pero sabía que Peter lo unico que hacía cuando Sacharissa
nos ayudaba, era preguntarle cosas sin sentido, y cuando Sacharissa se lo estaba
explicando se quedaba mirando para ella, embobado, y asintiendo con la cabeza.
Las clases de la tarde pasaron mas rápidas, puesto que en Historia de la Magia,
Sacharissa tubo que salir de clase porque se le había olvidado el libro, y Peter
y yo, hicimos que lo habíamos olvidado también, y creo que Binns no se enteró
siquiera de que nos habíamos ido, asi que perdimos casi media clase entre ir
y volver. Y después por fin, Encantamientos, teníamos que hacer desparecer unas
velas, y me pase la clase haciendo que cuando por fin Sacharissa hacía desaparecer
la suya, yo disimuladamente, la volvía a hacer aparecer.
Cuando terminamos nos reunimos, con Ally que tampoco tenía clase la ultima hora,
y estubimos cerca del lago, aunque no llovia, pensamos que no tardaría mucho
en comenzar y nos dirigimos al aula donde practicabamos con el reproductor a
esperar a Yashira, yo les deje que fuese porque tenía que subir a la habitación
a cojer el reproductor. De la que subá por las escaleras, oí unos gritos.
- ¡Ayuda!, ¡Que alguien me ayude!
Subí las escaleras a saltos y seguí los gritos, venían de mi habitación, abrí
la puerta y entré corriendo. Allí estaba el ladrón, ya me había olvidado completamete
de las monedas, pero había funcionado, lo había cojido. Por fin, me acerqué
a él despacio, estaba de espaldas a mi, y no se habia dado cuenta de mi presencia,
seguía gritando pidiendo ayuda.
- ¡Tranquilo, que ahora mismo llamo a Snape!, para que sepa quien es el ladrón
que entrá en mi habitación. - le dije. - Creo que le va a hacer mucha ilusión
saber quien...
El chico se giró y lo ví, era Ray...
-¡Tu!, ¿Que haces? - dije - Eres el ladrón.
- Que no Keith, ¿Que dices?
- Entonces me puedes explicar que haces robandome - dije sacando la varita.
- No te robaba, es que lo necesitaba, y como no estabas..., pero te lo iba a
decir cuando te viese.
- ¿Para que era? - le pregunté, ojeando la habitación y viendo que no había
nada fuera de su sitio.
- Es que tengo una deuda con los gemelos Weasly, pero te lo hiba a devolver,
en cuanto volviese, después de Navidad.
Apunte con la varita a la mano de Ray, y la despegué de las monedas.
- Esta bien, pero la proxima vez me lo pides a mi, y no me lo cojes.
- Ok, gracias Keith, te debo una.
Ray salió de la habitación, me acordé de que estaba ahí para cojer el reproductor,
ya no me acordaba, lo cojí y salí corriendo en dirección al aula para encontrarme
con los demás. Ya estaban todos allí, saqué el reproductor y lo puse sobre la
mesa.
- Bueno, he estado probando varios encantamientos, pero sigue sin funcionar,
nose que puede ser. - dije
- Pues lo mas seguro, es que alguno de los componentes del laser, o alguna de
las teclas se haya estropeado, porque los mecanismos... - decía Peter
- Si, si muy bien - le interrumpí. - La cuestión es como arreglarlo.
- Yo creo que lo mejor es dejarlo como está. - respondió Ally. - Puede ser peligroso
si activamos el laser, y nos hacemos daño.
- A mi me da igual, la verdad, no creo que sirva para nada. - dijo Sacharissa
- Creo que lo mejor sería llevarlo a Muggles. -dijo Peter, Sacharissa le miró y
puso cara de asco. - Si ellos lo crearon seguramente lo podrán arreglar.
- Pues si, gran idea- dije. - "Igual es mas listo de lo que parece" - pensé.
- Bueno pues Yashira, ¿lo podrás llevar a algun Muggle para que lo arregle?.
- Si, creo que si. - respondió Yashira, y noté como Peter se desilusionaba un
poco.
Le dí el reproductor a Yashira, que rapidamente se guardo, antes de salir del aula.
Nos despedimos y nos dirigimos a la sala común. No había visto en todo el día
a Catherine, pero bueno, pensé que estaría ocupada. Cuando llegamos a la sala
común, me despedí de Sacharissa y Peter que se quedaron haciendo deberes, y yo subí
a descansar un poco, porque a las 12 de la noche tenía astronomia, y no era
plan de volver a dormirse. Me acosté y rapidamente comenzé a soñar.
12 Diciembre
Estaba sentado sobre la cama con un trozo de pergamino grueso ante mí. No había
recordado hasta la hora de comer que era el cumpleaños de mi madre, así que
al acabar subí a mi cuarto rápidamente para prepararle una felicitación.
Había dibujado una lechucita blanca con un sombrerito de fiesta en el exterior,
y no tenía muy claro qué escribir dentro de ella. Una simple felicitación hubiera
bastado, si no fuera porque también debía responder a la carta que mis padres
me habían mandado hacía ya más de una semana.
Suspiré, me eché hacia atrás en la cama, y recordé todo aquel momento de nuevo.
Habían pasado unos días desde que mandase una carta a mis padres para pedirles
un nuevo libro de Historia De La Magia, y nos encontrábamos desayunando en el
Gran Comedor, cuando las lechuzas habían comenzado a volar sobre las mesas para
entregar el correo matutino. Como esperaba algún tipo de respuesta desde hacía
días, me fijé por si alguna lechuza volaba hacia mi mesa.
Ese día no me hizo falta fijarme mucho, enseguida pude reconocer, volando rápidamente
en mi dirección, a una enorme lechuza de color pardo y aire majestuoso, cargando
con un enorme paquete. Se trataba de Pluhume, la lechuza de mi padre. Mi padre
adoraba a ese animal, y la lechuza daba la impresión de saberlo, ya que, con
el paso de los años, había terminado por comportarse como si fuera la reina
de la casa, mirando a todo aquel que no fuera mi padre con aire de superioridad,
con su cabeza siempre alzada y las alas a medio desplegar.
Aparté mi tazón de desayuno de un manotazo un instante antes de que la lechuza
aterrizara, sobre el enorme paquete, justo en el lugar donde había estado. Sacharissa,
a mi lado, alzó su tazón para dejar paso al mío, que se deslizó sobre la mesa
para volcarse junto al tazón de Keith. Ambos me miraron con aire de curiosidad.
- Hola, Pluhume - le susurré al pájaro, y me giré hacia mis compañeros - Es
la lechuza de mi padre, creo que me han mandado el libro que les pedí.
Pluhume estaba posada sobre el paquete, así que extendí el brazo izquierdo y
la ordené subir a él. Su peso era notable, pero me gustaba sentir que el animal
me obedecería, aunque yo no fuera mi padre. Pluhume trepó por mi brazo hasta
mi hombro, y se puso a hurgarme el pelo con el pico.
Abrí el paquete. Contenía un ejemplar nuevo de Historia De La Magia y cuatro
frascos grandes de tinta negra. También tenía una carta en el fondo. La cogí
y leí:
"Querido Peter,
No podemos comprarte material nuevo cada vez que lo pierdas o lo rompas, pase
por esta vez, pero para la siguiente tendrás que apañártelas por tí mismo. También
deberías admitir que has roto o perdido tu almohada y pedir una nueva al colegio.
Si la has manchado de tinta como hiciste en casa la última vez, estamos seguros
de que podrán limpiártela sin problemas. Lo que sea, pero tus profesores ya
tienen que saber cómo eres, hijo, y estamos seguros de que no se extrañarán
de que necesites otra almohada.
Cambiando de tema, nos alegramos de que este año te estés integrando mejor entre
tus compañeros. No nos gustaría que nos dijeras que estás haciendo amigos sólo
para tranquilizarnos, así que te damos permiso para traer a uno de esos amigos
a casa estas Navidades. Estamos ansiosos por conocerle.
Un abrazo de tus padres."
Mis cejas se fueron frunciendo al leer el último párrafo. ¿Invitar a un amigo
a casa? Giré mi cabeza y miré a Keith, que en esos momentos se esforzaba por
comer una enorme magdalena mientras un hilo de leche resbalaba hacia su barbilla.
¿Invitar a Keith a pasar las Navidades conmigo?
La cara de Sacharissa apareció de repente ante mí.
- ¿Te pasa algo? - Dijo - De repente pareces preocupado. ¿Qué dice la carta?
Le tendí la carta a Sacharissa, quien la cogió y comenzó a leer. Al cabo de un momento
levantó la mirada del papel y me miró seria.
- Vaya... - Dijo.
- Sí...
- ¡Tus padres no se creen que te hayan robado la almohada!
- ¿Q-qué? ¡No! ¡Lee sólo el último párrafo!
Sacharissa volvió a leer unos instantes. Luego volvió a mirarme.
- ¿Y qué problema hay? - Preguntó.
- Pues... ¡Que sólo está Keith, pero ni de lejos somos tan amigos como para...!
- ¿Cómo que sólo esta Keith?
- Euh... - Dije, pensando - Bueno, el único amigo... Ehm... Masculino es Keith.
- ¿Y dónde pone aquí que tengas que llevar a un chico? - Preguntó Sacharissa, releyendo
la carta.
- Bueno, es lo que deduzco yo...
- ¿Tiene tu casa cuarto de invitados?
- Eh... Sí, pero...
- Entonces, ¿por qué no podrías llevar a una amiga?
- Ah, pues...
- No creo que a tus padres les pareciera mal.
- Puede que no...
- Yo creo que sería divertido.
- Sí, seguramente...
- Este año os vais todos de Hogwarts, ¡y me dejáis sola!
- Ehm... Esto... Ejem, ¿tú te vendrías contig... Digo, conmigo, a mi cosa...
Casa?
Sacharissa sonrió.
- ¡Creí que no me lo ibas a pedir!
Así que Sacharissa había aceptado, pasaríamos las vacaciones juntos... ¡En mi casa!
Sin Keith para desconfiar de mí, sin Stebbins para ocupar la atención de Sacharissa...
Serían unos días inolvidables. Aunque seguía sin estar muy seguro de que mis
padres incluyesen la opción femenina como posible acompañante.
En cualquier caso, mi relación con Keith había mejorado mucho durante los últimos
días. Hablábamos más directamente, y a veces incluso nos permitíamos hacer bromas.
Aunque tenía la sensación de que aún no confiaba en mí.
Descorrí las cortinas y ahí estaba Keith. Estaba encorvado sobre la mesita al
lado de su cama, y parecía hacer algo con su varita... Pero me fijé en otra
cosa.
- ¡Keith! - Exclamé.
Pegó un pequeño bote y se giró hacia mí.
- ¡Ah! Eres tú... Verás, no estaba hacien...
- ¿Has abierto tú la ventana? - Le corté, levantándome de un salto y corriendo
a cerrarla.
Keith me miró extrañado. Desde la última visita de un inquilino no deseado que
estaba cogiendo la costumbre de pasarse por mi habitación para sacarme los ojos,
me las había apañado para mantener la ventana cerrada día y noche.
- ¡Pues claro que la he abierto! El aire estaba viciado, esta habitación necesita
aire fresco... Por cierto, algún pardillo la había cerrado a cal y canto con
un hechizo, pero no he tenido mucho problema para...
- Humpf - Murmuré, cerrando la ventana. Así que mi hechizo no era lo bastante
bueno. Tuve una idea - Esto... Ese hechizo lo había hecho yo, Keith.
- ¿Tú? Y... ¿Se puede saber para qué?
- Oh - Dije, y suspiré como quien tiene que explicar algo demasiado obvio -
, pues para impedirle la entrada al ladrón, ¡está claro!
Keith me miró con expresión cada vez más desconcertada.
- Estás... De broma, ¿no? Quiero decir... ¿Cómo diablos va a subir el ladrón
por la pared? ¡Si además estamos demasiado cerca de la superficie del lago!
- ¡Pues por eso! En esta época del año el lago se hiela, y... - Traté de pensar
algo sobre la marcha - ¡Y he visto unas hendiduras entre los ladrillos por fuera
de la ventana! El ladrón las estará usando para trepar hasta aquí.
- ¿Pero quién se iba a tomar tantas molestias para subir hasta aquí?
Me encogí de hombros.
- Ni idea - Dije - , no podemos fiarnos de nadie. ¡Podría ser alguien de otra
casa! Quizás... ¿De qué casa habías deducido tú que podía ser?
- ¡Gryffindor! - Gritó Keith. Estaba cayendo en la trampa.
- Gryffindor, eso era.
Keith aún me miraba con aire desconfiado.
- Y... ¿Dices que hay marcas?
- Euh... Sí, ahí fuera, entre los ladrillos.
Keith se acercó y me hizo un gesto para que me apartara. Se asomó a la ventana
y miró la pared.
- Yo no veo nada - Dijo.
- Ah, pues... - Traté de decir algo a la desesperada - Eso es porque... Están
más hacia afuera. Quiero decir, las hendiduras. Son hendiduras, y están entre
los ladrillos, y... Que las verás si te asomas más.
Keith me miró, con cara desconfiada, y se inclinó más afuera sobre la ventana.
- Sigo sin verlas...
- Claro, porque aún sigues demasiado poco asomado... ¡Inclínate más! - Dije,
mientras me acercaba a su espalda, de manera que él lo notara.
Keith se giró, y me miró con cierto nerviosismo.
- Inclínate más y las veraaás... - Dije, susurrando mientras me acercaba.
- Euh... No - Dijo Keith, alejándose de la ventana - Creo que... Te creo.
- ¿Las has visto?
- Pues...
- ¡Quiero que las veas!
- ¿Sabes? Creo que... Las he visto, sí.
- ¡Genial! - Dije, sonriendo - Entonces... ¿Hechizarás la ventana?
- Ah, pues...
- Podrías usar ese hechizo que usaste con la puerta aquel día en que yo entré
y...
- De acuerdo. Lo haré.
- ¡Bien! Entonces... - Me acerqué a la ventana y la abrí un poco - Deja que
la habitación se ventile un rato... Y luego la cierras.
- De acuerdo... Pero oye, deberías haberme hablado antes de esas muescas en
el muro, se supone que los dos queremos atrapar al ladrón, ¿verdad?
- Claaaro - Dije, mientras miraba de forma alterna a la mesita y a la cara de
Keith - , estoy seguro de que, si tú hicieras algo para atrapar al ladrón por
tu cuenta... Me lo dirías, ¿no?
Keith se mostró incómodo, y pareció recordar algo.
- Por cierto - dijo - , ¿tú no deberías haber bajado ya? Cuando subíamos, Sacharissa
me dijo que había quedado contigo en diez minutos en la Sala Común para ir a
dar una vuelta.
- ¡Ahí va! - Creía haber quedado con ella más tarde - ¡Lo había olvidado! ¡Mi
cit...! - Keith me miró con el ceño fruncido - Mi cit... Cit... ¡Cinturón! ¿Dónde
lo habré puesto? ¿Tú has visto mi cinturón?
- ¿Qué cinturón? ¿Desde cuándo usas tú cinturón?
- ¡Me gustaría hablar del tema, Keith, pero llego tarde! ¡Y aún tengo que ir
a la lechucería antes de ver a Sacharissa!
Salí corriendo del dormitorio antes de que Keith pudiera decirme nada.
Llegué a la lechucería corriendo, y me paré mientras jadeaba. Finalmente me
había limitado a felicitar a mi madre en la tarjeta, y como postdata había añadido
"Por cierto, ya tengo acompañante para estas Navidades". Metí la tarjeta en
un sobre, escribí la dirección y lo agité en el aire.
- ¡Eeeeeoooo! - Grité - ¿Dónde está esa lechucita que me llevó la carta la otra
vez?
Una lechuza bajó volando hasta posarse en mi brazo extendido. Era amarillenta
y tenía algunas plumas alborotadas.
- No pareces rápida - Le dije, mientras la preparaba - , pero esta tarjeta tiene
que llegar hoy mismo, así que... ¡Date prisa!
Alcé el brazo y la lechuza se alejó volando, mientras yo seguía recuperando
el aliento, y escuchando a la vez, a mis espaldas, el murmullo de las lechuzas,
deslizándose sobre sus plataformas, revoloteando, el batir de unas cuantas alas,
quizá saliendo para cazar algo, o volviendo de una entrega. El batir de unas
alas, a mi espalda, y el tacto de unas garras al posarse sobre mi hombro derecho.
- No, ya está - Dije mientras giraba el cuello - , ya no quier...
Era aquel pajarraco. El cuervo conjuntivítico, que había venido para sacarme
los ojos porque él no los tenía sanos. Se había posado en mi hombro derecho,
y me observaba con su ojo izquierdo enorme y rojizo.
Alcé la mano y lo aparté de un manotazo. El pajarraco, que no se lo esperaba,
cayó al suelo, dio un par de saltitos, y se alejó de mí un poco revoloteando.
Me llevé la mano al ojo derecho. Por algún motivo me quemaba un poco. Volví
a mirar al cuervo, que volvía a acercarse, esta vez lentamente y a saltitos.
- ¿Pero se puede saber por qué no me dejas en paz? - Grité.
El cuervo, de otro par de saltitos, se quedó un metro ante mí, y me miró desde
el suelo. Me fijé en su piel enrojecida en una pequeña calva en su espalda,
supuse que a causa de la pelea con Esk durante su anterior visita, y por un
momento sentí lástima de él. De repente dio un pequeño graznido, y al abrir
el pico un diminuto pergamino enrollado cayó al suelo ante él. El pájaro miró
un momento al pergamino, y luego volvió a mirarme a mí, ladeando su cabeza.
Tras unos instantes, batió las alas y se alejó de nuevo, dando saltitos y tambaleándose.
Me acerqué, desconfiado, y recogí el pergamino. Se trataba sólo de una pequeña
nota en la que decía "Ese ataque no era necesario. Deja que Zoro se pose en
tu hombro". Busqué con la mirada a Zoro, que parecía observar a las lechuzas
con cierto respeto desde el suelo. Vaya, pensé, así que, o este cuervo sabe
escribir y habla de sí mismo en tercera persona, o parece que tiene un dueño.
Dudé un momento.
- ¿Zoro? - Dije. El enorme pájaro dio un pequeño respingo en su sitio y se giró
para mirarme, con la cabeza inclinada - Ajá, así que sí, se supone que tú eres
Zoro, ¿no? - El pájaro siguió mirándome sin reaccionar. Di un paso hacia él,
y se alejó un poco sin dejar de mirarme - Vaya, así que ahora tienes miedo...
Bueno, pues vamos a hacer una cosa - Dije, mientras le daba la vuelta a la pequeña
nota y buscaba en mi bolsillo - . Vaya, no he bajado la pluma, quería decirle
a tu dueño que me deje en paz de una v...
Me giré para mirar al cuervo, y vi que el pájaro estaba volando hacia mi cabeza
de nuevo.
- ¡De eso nada! - Grité, caminando hacia atrás - ¿No creerás que me voy a fiar
de una nota estúp...?
Me tropecé con un montón de paja a mis espaldas, y caí sobre él. El cuervo siguió
volando y, a pesar de mis manotazos al aire, se posó en mi hombro a duras penas,
tambaleándose y pegándose a mi cabeza. Paré poco a poco de dar manotazos. El
pájaro se había pegado a mi cabeza y lo notaba temblar contra mi oído derecho,
notando su calor. Por un momento pensé que tal vez fuera cierto que no pretendía
atacarme. Lentamente, me puse en pie y moví mi mano derecha hasta colocarla
en el lomo del pájaro. El cuervo se agazapó aún más contra mi hombro mientras
tocaba su áspera piel con las yemas de los dedos.
Suspiré.
- De acuerdo - dije - , así que ahora resulta que eres el pájaro más dócil del
mundo. Pues vale. Pero... ¿Qué sentido tiene que te manden a que te poses en
mi hombro? ¿Qué se supone que eres? ¿Mi nueva mascota? ¡No puedo tener más de
una!
Giré mi cabeza para mirarle de reojo.
- Aunque, la verdad, no creo que dures más de una semana tal como estás...
Y entonces, mi ojo derecho se encontró de nuevo con su ojo, su ojo rojizo y
deforme. Comencé a sentirme extraño y algo nervioso.
- Euh... - Murmuré - Sabes que no era mi intención atacarte de esa forma...
¿No? Es sólo que... Bueno, tienes que admitir que tu aspecto asusta...
Comenzaba a sentir una pequeña molestia en la cabeza, y entonces "sentí" las
palabras.
No las oí, de eso estaba seguro, tenía bien claro que el cuervo no había hablado,
y también tenía relativamente claro que por mis oídos no había pasado ningún
sonido. Sin embargo, de repente en mi memoria había aparecido una pregunta,
como si alguien acabara de hacérmela y tuviera que responderla. La pregunta
era "¿Podrías dejar de hablar y concentrarte?".
No di un salto, porque no me había asustado. Simplemente tenía la extraña certeza
de que alguien me había hecho una pregunta, pero no llegaba a recordar que nadie
hubiera hablado, o que la voz hubiera sonado. Me giré lentamente, con el cuervo
tambaleándose en mi hombro. Miré hacia la puerta de la lechucería.
- Hay... ¿Alguien ahí? - Susurré, y me giré lentamente para mirar al cuervo
- Tú... ¿Has visto a alguien?
Y sucedió otra vez. Al cabo de un segundo, mi cerebro trataba de convencerme
de que alguien había dicho "¡Pero no apartes la mirada!", aunque eso no era
lo que decían mis oídos.
Volví a mirar hacia la puerta instintivamente, pero, al darme cuenta de las
palabras, giré de nuevo lentamente la cabeza hacia el pájaro sobre mi hombro,
un tanto asustado.
Más palabras aparecieron repentinamente en mi cabeza.
"Eso es. Bien, ahora, ¿podrías dejar de moverte y concentrarte? ¡No haces más
que hacerme perder el tiempo!"
Me sentí tremendamente confundido. No sabía si era sensato responder en alto.
- Ay, madre... Estoy... ¿Volviéndome loco?
En un segundo: "¡No!"
- Entonces... - Me costaba tratar de mantener una conversación de aquel modo
- Eres... ¿Un cuervo que habla?
"¡No!"
- Pues... Esto...
Me llevé la mano a la frente, comenzaba a marearme.
"¡No! ¡Atiende y no tendremos que malgastar tanto tiempo!"
Traté de obedecer.
- De... Acuerdo... Pero... Entonces, ¿qué eres?
"Soy un mago, como tú, y si dejas que me explique..."
- ¿Te han transformado en cuervo? ¿Es eso?
"¿Qué? ¡No! ¡No me interrumpas!"
- ¡L-lo siento! ¡Esto es muy raro! ¡No sé cuándo has parado de hablar o no!
¡Las palabras sólo están, y no sé ni cuánto tiempo llevan ahí!
"Hum, de acuerdo. Entonces responderé a tus preguntas, así te será más fácil"
- De acuerdo... A ver, qué pregunto yo ahora...
"¡Vamos!"
- Pues... ¿Cómo es que puedes hablar?
"¡Ya te lo he dicho! ¡Soy un mago!"
- Ehm... Pero... Este cuervo... ¿No eres tú?
"¡No!"
- Ah, pues... Entonces... ¿Dónde estás? ¿Estás dentro de la lechucería? - dije,
mientras miraba alrededor. Luego recordé lo de no apartar la mirada y volví
a mirar al cuervo - Ah, espera, no, sí que eres el cuervo, me estás engañando.
"¡Claro que no soy el cuervo, grandísimo tonto! ¡Ya te lo he dicho!"
- ¿Y entonces por qué tengo que mirarle a los ojos para... Eso?
"¡El cuervo funciona como un intermediario! ¡Te transmite mis mensajes!"
- Oh, ¿cómo un teléfono?
"¿Qué es un teléfono?"
- Ah, no importa... ¿Entonces tú tienes otro cuervo donde quiera que estés para
oír... Saber lo que yo digo?
"No... Tengo una conexión mental, por decirlo así, con Zoro. El puede sentir
mi mente, y yo puedo sentir la suya. Además, podemos compartir lo que nuestro
sentido de la vist..."
- ¿En serio? ¿Y cómo has hecho eso? - Pregunté, un tanto incrédulo.
"¡Iba a explicártelo en cuanto me dejaras terminar la frase! ¡En serio, deberías
tratarme de usted y ser más educ...!"
- ¿Pero por qué se empeña en hablarme? ¡Ha mandado a su cuervo a acosarme!
"¡Y casi lo matas! Deberías atar a esa fiera que escondes en tu cama"
- ¿Esk? No es ninguna fiera... Además, culpa suya, no haber mandado a su pájaro.
"¡Pero era necesario enviar a Zoro! ¡Tenía que contactar contigo!"
- ¿Y eso por qué?
"Porque tienes que hacer algo por mí"
- ¿Qué? ¿Algo? ¿Es un interesado? Anda ya, no me interesa.
"¡Claro que te interesa, tienes que encontrar...!"
- ¿Hola? ¿Sigue ahí?
"¡Claro que sigo aquí!"
- Ah, perdone, creo que sus mensajes me llegan con retraso, o algo. Me encuentro
mal.
"Oh, permanece callado un rato entonces, mientras te lo explico todo. Haz un
último esfuerzo mental, y te explicaré todo lo que necesitas saber en tan sólo
un momento. Entonces tú mismo querrás ayudarme, porque lo que te pid..."
Las palabras se cortaron en mi cabeza.
- ¡Wraaack! - Graznó el cuervo, y revoloteó hasta un pequeño alfeizar.
- ¡Eh! - Le grité - ¡Baja aquí y dime todo lo que me tengas que decir!
Justo entonces escuché una risa a mis espaldas. Me giré y vi a Sacharissa, apoyada
junto a la puerta.
- Yo... Eh... Estaba... - Comencé a murmurar.
- Hablando con un cuervo e increpándole, ya lo he visto - Dijo ella, riéndose
- ¡Si es que no se te puede dejar solo! ¿Te ha robado algo el pájaro o qué?
Déjame adivinar... ¡Un frasco de tinta!
- Jaja, muy graciosa - dije, mirándola mal en broma, un poco más animado - ,
¿cómo has sabido que estaba aquí?
- Keith me dijo que habías bajado un momento... ¡Tardón! ¿O es qué no soy lo
suficientemente importante como para que recuerdes los planes conmigo? - Dijo
Sacharissa en broma, poniendo morritos. Me ruboricé.
- Pues lo cierto es... - Dije dando un paso hacia ella, y sintiendo un mareo
enorme y un repentino dolor de cabeza. Me tambaleé hacia delante y me sujeté
la frente con las manos - Argh...
- ¿Estás bien? - Dijo Sacharissa, acercándose para ayudarme a mantenerme en pie.
- S-sí... No sé qué me ha pasado... Debo haberme... Saltado demasiados desayunos,
o algo...
- Bueno - Dijo Sacharissa, y me rodeó con un brazo mientras pasaba el mío sobre sus
hombros - , vamos a tomar un poco el aire cerca del lago, verás como te sientes
mejor.
Eché un vistazo de reojo al cuervo, que seguía dando saltitos sobre el alfeizar
de forma un tanto nerviosa. De repente fijó su enorme ojo rojizo en el mío,
y me pareció sentir de manera distante las palabras "Dale esquinazo a tu compañera
y quédate aquí, apenas tenemos tiempo" dentro de mi cabeza. Sonreí y le dí la
espalda.
- ¿Sabes? Keith también me ha preguntado, sin venir a cuento, que si estoy segura
de que no eres un psicópata o algo así - Dijo Sacharissa, mientras salíamos por la
puerta.
- ¿En serio? Este Keith...
18 Diciembre
Me pasé la mañana durmiendo. No toda, pero casi. No me desperté hasta que una
de las chicas de mi habitación entró a decirme que Keith me estaba esperando
abajo. Mientras me desperezaba, escuché a lo lejos unos gritos desde la Sala
común
- ¿Pero quieres bajar de una vez? ¡Ya ha desayunado todo el mundo y tú todavía
en la cama!
- ¡Ya voy! - contesté, gritando a mi vez. - ¡Pero primero tengo que ducharme!
Así que eso fue lo que hice. Un rato bien largo después, cuando estoy segura
de que ya estaban empezando a perder la esperanza, aparecí, con el pelo aún
chorreando.
- Te parecerán horas... ¡Hemos desayunado hace siglos! No queda mucho para la
hora de comer. - me dijo Keith
- Toma... te he guardado esto... - Peter me tendía una manzana.
- Gracias - le sonreí al cogerla - muy amable.
- ¡Si llego a ser yo, no te guardo ni ni... nada en absoluto! - Keith se cruzó
de brazos. - ¿Y ahora que hacemos?
- ¿Pof qu no nof qudfamof afí?
- Traga antes de hablar...
- Que por qué no nos quedamos aquí. Total... ¿Tú vas a ver a Catherine esta
mañana?
- No, creo que nos veremos esta tarde en Hogsmeade. Ahm, hemos quedado con Yashira
y Ally donde las puertas después de la comida. Esta será la última excursión
del año y hay que aprovecharla bien. ¿Por qué no vamos a donde la otra vez?
- ¿Al bar ese raro?
- Sí, dónde os emborrachasteis la otra vez.
- Oh! No te las des de listo, que tú tampoco ibas demasiado bien
- ¿Pero que dices? Yo estaba completamente sobrio
- Si claro, y yo soy una sartén.
Seguimos discutiendo, con Peter mirándonos alternativamente a cada uno, pero
sin decir una palabra, hasta la hora de comer. Ni siquiera en la mesa nos callábamos,
hasta que Peter se puso en medio, tirando la mitad de las cosas que había en
la mesa para que le atendiéramos y nos callásemos.
- ¿Así que... hum... yo también voy a Hogsmeade con vosotros? - me preguntó
Peter
- Si, claro. ¿Por qué no ibas a venirte? - le dije
- Oh, como... bueno, no nos llevamos muy bien Keith y yo...
- Na, pero siempre es así con los extraños, no te preocupes. Se ve que te va
cogiendo cariño.
Se oyó un: "Eso ni lo sueñes, la que le está cogiendo cariño serás tú" de fondo,
al que no presté mucha atención. Después de la comida, bajamos todos juntos
hacia el pueblo, donde nos íbamos encontrando con gente de otras casas y cursos.
Yashira fue la primera en desaparecer, cuando ya estábamos cerca del bar. Gritó
un "luego os veo" y se fue corriendo hacia no sabemos quién. Creí distinguir
al chico que se emparejaba con ella en cuidado de criaturas mágicas, pero no
estaba segura. Unos metros más adelante, Keith se separó de nosotros para ir
a hablar con Catherine, pero la cosa no pareció ir muy bien. Llevaban unos días
discutiendo, pero a Keith nunca le apetecía demasiado hablar del tema, así que
no sabíamos muy bien que estaba pasando. Intuíamos que los celos que tenía de
Melinda, seguían ahí, aunque no hubiera motivo para ello. Cuando volvió, completamente
serio, seguimos caminando hasta llegar al bar, donde nos apalancamos.
- ¿Tú habías bebido alguna vez algo de alcohol? - le pregunté a Peter.
- Oh, sí. Aunque no demasiado, sólo probarlo. Nunca me he emborrachado.
- Pues luego tienes que tener cuidado con la escasa - dijo Ally
- Resaca - le corrigió Keith, totalmente desanimado.
Empezamos a beber, al principio sin hablar mucho. Pero cuando la cosa se fue
animando, nos fuimos riendo cada vez más. Peter y Keith parecían amigos de
toda la vida, agarrándose y hablando entre ellos. Hubo un momento en el que
se subieron encima de las sillas a cantar canciones que teníamos en el disco
del reproductor, mientras Ally y yo nos caíamos de las nuestras de la risa.
- ¿Ally, sabes que el otro día le di la mano a Peter? - le dije en algún momento
- ¿Qué dices? ¿Pero a ti no te gustaba Stebbins?
- ¡Sí! Claro que me gusta, pero... no sé. Es que es tan mono...
- ¿Mono? ¿Crees que el chico raro ese es mono?
- Sí, joer. Tiene un algo... que no sé yo...
El resto de la tarde fue más de lo mismo. Tonterías por todas partes. Hablar
de chicos con Ally, intentar hablar con Keith de Catherine, pero parece que
estaba muy emocionado despotricando contra ella delante de Peter, y Peter
le escuchaba con atención y le daba la razón en todo. Cuando salimos, después
de habernos alejado, tambaleando, un poco, se cruzó Stebbins en nuestro camino.
- Mira al Mister prefetillo ese... que asco da... - dijo Keith
- Di que sí! Es un imbécil! - corroboró Peter.
Siguieron insultándole hasta llegar al castillo, y yo ni me molesté en pedirles
que se callasen de una vez. No me enteraba de la mitad, también es cierto. Me
encontraba completamente mareada, pero sin ganas de vomitar, al menos. Nos despedimos
de Ally, que desapareció por una esquina, no sin antes chocar contra ella, y
nos fuimos a la sala común. Keith subió las escaleras sin pararse a mirar atrás,
y Peter se dejó caer en el sofá.
- No creo que pueda ni llegar a la habitación... Que mareo...
- Yo estoy igual...
Me senté sobre él, frente a frente, con las piernas abiertas y apoyadas en el
sofá. Se me terminarían durmiendo... Posé la cabeza en su hombro y cerré los
ojos.
- ¿Qué... qué haces? - dijo, nervioso. No paraba de mover las manos, como si
no supiera donde posarlas.
- Sentarme. Estoy cansada.
- Pero tienes todo el sofá libre...
- ¿Te molesta? - le puse morritos y me moví un poco, acomodándome. Dio un respingo.
- Ehm... no, pero... eh...
Tenía mucho sueño y seguía sin enterarme de una. Volví a posar la cabeza, y
me agarré a su cuello, poniendo los brazos alrededor y apretándome contra él.
- Me duele la cabeza...
- Oh, vaya, pobre, a mi, a mi también... - Otro respingo cuando sus manos se
posaron en mis piernas apenas unos segundos. - perdona, perdona!
- ¿El qué?
- Te he tocado las piernas...
- Ah, bueno. Da igual, hombre. No pasa nada.
Le di un besito en la mejilla, moviéndome otro poco. Sus manos se posaron en
mi espalda, en la cintura, y nos quedamos mirando.
- Esto... yo... quería decirte... ehm... que... bueno, me caes muy bien y todo
eso, y...
Sin dejarle terminar la frase, le abracé, le dije que a mí también me caía muy
bien, y le di otro besito. Luego me levanté, le di las buenas noches, y me fui
a la cama. Aún no sé como conseguí subir aquellas escaleras...
18 Diciembre
Me desperté sin mucha gana de salir de la cama a causa del frío que hacía. Fui
a ducharme y me vestí Al bajar a la sala común me encontré con Mark y baje a
desayunar con el.
- Bueno me vas a contar lo que piensas hacer estas navidades? - le pregunté
- Mmm... no se, no se.
- Oh vamos! yo te dije lo que iba a hacer, ahora te toca a ti - me puse de morros
esperando que respondiese
- Sabes? te quedan de maravilla esos morritos - dijo sonriendo y a continuación
me dio un pico y echo a correr
- uh... Hey! vuelve aquí y no trates de distraerme!- grité corriendo detrás
de el
Cuando llegué al comedor me encontré con Keiht y Psensi quienes me dijeron que
si podíamos quedar después de comer en las puertas para ir al pueblo, les pregunté
que donde se habían dejado a Sacharissa para recibir la contestación de Keiht
- Creo que empieza a invernar como los osos
Me despedí de ellos y me fui a mi mesa. El resto del tiempo me lo pase en mi
habitación preparando la maleta para irme a casa al día siguiente, cuando oí
una voz a mis espaldas.
- Oye, te vienes a Hogsmeade con nosotros? - era Mark
- Quienes vais?
- Pues los de clase, queríamos juntarnos todos antes de irnos a casa
- Bueno si logro escaparme de mis amigos iré. Vale?
- Genial, te vienes a comer? ya es la hora
Bajamos al comedor con los demás entre risas, cuando acabe fui a reunirme con
Ally y los demás. Cuando estuvimos todos nos pusimos en camino. A medida que
avanzábamos por el pueblo me dí cuenta de a donde nos dirigíamos, así que aproveche
la ocasión para irme gritando un "luego os veo" por encima del hombro y echando
a correr hacia donde estaban los de mi clase. Cuando llegue hasta ellos nos
fuimos a la tienda de chucherias en la que nos pasamos un buen rato. Yo por
mi parte compre las suficientes para que mis primos las probasen, aunque esperaba
que no gustasen así tendría más para mi. Después nos fuimos a Zonko donde estuvimos
otro tanto, más que nada porque a los chicos les encanta y no querían irse de
allí sin comprar nada. Cuando se quedaron satisfechos con su compra nos fuimos
a las Tres Escobas a tomar algo, al menos esta vez estaba segura de que no repetiría
lo de la salida anterior.
- Oye vienes a dar una vuelta? Así hacemos tiempo antes de volver al castillo
- me dijo Mark con la sonrisa que a mi tanto me encanta.
- Claro, vamos - le contesté
Estuvimos paseando un buen rato, hasta que nos detuvimos al lado del lago y
se puso delante de mí y me agarro las manos.
- Bueno espero que me escribas durante las vacaciones eh?
- Dalo por hecho, pero tu tienes que contestar vale?
- Pues no hay más que hablar
En ese momento me agarró de la cintura y me besó. Fue un beso dulce y tranquilo,
pero que al mismo tiempo se convirtió en algo más, algo que no sabía como describir.
Cuando nos separamos no supe que decir solo podía sonreír. Nos fuimos al castillo
de la mano y cuando llegamos a la sala común me dio un beso de buenos noches
y subí a mi cuarto, me acosté y me quedé dormida al momento.
18 Diciembre
Esa mañana me desperté prontito para hacer las maletas, ya que al día siguiente
volviamos a casa por navidad y luego por la tarde había visita a Hogsmeade,
asi que me daría más pereza.
Bajé a desayunar con todos los de mi casa, estuvimos hablando los del curso
sobre los planes de navidad, la mayoría se iban a pasar navidades familiares,
algunos a esquiar, otros a visitar a los abuelos, pero pocos de ellos se quedaban
en Hogwarts, por el tema de Black. Más bien no se quedaba ninguno.
Al terminar de desayunar vi que Keith estaba cogiendo unas cosas de la mesa
y decidí acercarme a él.
- Que? Saboreando las últimas migajas?
- Hombre Ally! hola. Jeje, ya ves, el último desayuno antes de navidad me encanta!.
- Si... a mi también. - Dijo el chico tan raro que ultimamente rondaba con nosotros,
sobre todo con Sacharissa -.
- Uy! tu de donde has salido?, bueno... jeje, hola... em... Peter!
- Hola Ally. - Dijo mirando hacia abajo -.
- Bueno, después de los saludos matinales, Ally, que antes he visto a Yashira y
la he dicho que porque no quedamos todos en las puertas del colegio para ir
al pueblo, que te parece?.
- Ah! genial!, si si, me parece muy bien. Y teneis pensado lo que vamos a hacer
ya?.
- Pues... Honeyducks? - Dijo Peter -.
- Eso está demasiado visto. Además, empiezan las vacaciones, deberiamos ir donde
fuimos la última vez para celebrarlo.
- Ah claro! jajaja, ya sé por donde van los tiros, bueno, por mi bien. En las
puertas entonces después de comer. Voy a buscar a mi hermano chicos, nos vemos.
- Me despedí -.
- Si... nosotros a Sacharissa, que creo que se ha dormido. Hasta luego.
Me dirigí hacia la sala común a ver si estaba allí, pero me dijeron que había
bajado al campo de Quidditch.
Al llegar a allí me lo encontré haciendo una guerra de nieve con los de su curso.
- BRIAN!! - Me miró rápidamente con los ojos abiertos como platos y vino corriendo
-.
- Mira como te has puesto. Venga, despidete de tus amigos y vamos a secarte.
- Pero Ally, estamos jugando y... - Me replicó -.
- Me da igual, a que no has hecho la maleta?.
- No...
- Pues entonces ya sabes.
Se despidió de sus amigos y estuvimos en su habitación guardando las cosas.
Después bajamos a comer, él se fue a hacer otra guerra de nieve y yo me encontré
con los demás para ir al pueblo.
Al llegar allí nos dirigimos hacia el bar de la otra vez, pero Yashira nos abandonó
para ir no sé donde antes de llegar a él. Keith hizo lo mismo para reunirse
con Catherine, aunque creo que no iba muy bien la cosa... llevaba unos días
raro, aunque él no quería hablar del tema. Algo después volvió y entramos en
el bar. Cogimos una mesa para los cuatro. Estuvimos un poco hablando de la última
vez y demás, hasta que entramos en calor. Fue entonces cuando nos empezamos
a animar y a reir. Llegó un momento surrealista en el que los chicos se subieron
a la mesa a bailar y cantar mientras Sacharissa y yo reiamos sin parar hasta casi
caer de las sillas.
- Aaaaaaaaaaaaaaaay, la de un pirata es la vida mejor!! - Entonó Peter algo
colorado -.
- Vivimos borrachos y somos muy machos - Le siguió Keith -.
- Y no nos preocupa la viiiiiiiiiiiiiiiiiiiida - Esta vez al unisono -.
Mientras ellos canturreaban Sacharissa y yo empezamos a tener una conversación bastante
interesante.
Ella me dijo que le había dado la mano a Peter. Y claro... teniendo en cuenta
que le conoce desde hace bastante poco y bebe, o bebía los vientos por el prefetillo
ese... estuve echandola un poco la bronca porque no me parecía muy bien, pero
se me pasó pronto, estaba demasiado contenta como para sermonear a alguien,
asi que nos pusimos a criticar hasta que por fin salimos, y ntonces, seguimos
criticando. En ese momento ambas partes lo hacían, los chicos a Stebbins por
un lado, y nosotras, a su perrito faldero, Vince.
- Tía, mira quién va por ahi. - Señaló Sacharissa -.
- Anda! es esa que nos cae tan bien?
- Si. Esa.
- Mirala como viene a Hogsmeade, se cree que va de boda? - dije poniendo cara
de asco -.
- Si hija si... tenias que ver sus modelitos para dormir, digno de hoteles de
lujo muggle.
- Y además, mirala, como babea por ese. - Señalé entornando un poco los ojos
para enfocar -
- No le cansará?
- Yo creo que si... oye Sacharissa, estás bien? - La dije al ver que estaba un poco
blanca -.
- Si... creo que si, solo un poco mareada.
No seguimos hablando hasta llegar al castillo. Ella no decía nada, y yo la verdad,
que tenía un poco de sueño.
Al llegar al hall, nos depedimos y yo me fui directa a la habitación. Algunos
me dijeron cosas y demás, pero yo no quería escuchar a nadie, solo quería dormir,
y lo hice, me metí en la cama sin quitarme la ropa ni nada. Al día siguiente
me esperaba una buena escasa...
18 Diciembre
Abrí los ojos, ¿que hora sería?, apenas entraba luz por la ventana, aun debía
ser de noche, oía la respiración de mis compañeros de habitación, sin duda aun
estaban dormidos, la salida a hogsmeade nos había dejado abatidos a la mayoría.
Mire al techo, la habitación se movía de un lado a otro, estaba a gusto dejándome
llevar, y cuando me empezaba a marear cerraba los ojos. ¿Porque me sentía así?,
intente recordar lo que había echo ese día.
Me había levantado temprano, ya que Stebbins no dejaba de dar gritos a los alumnos
que corrían por los pasillos, después de ducharme me dirigí a la sala común
y vi a Peter en uno de nuestros sofás.
- Veo que has madrugado - dije
- Si, es que no podía dormir - respondió
- ¿Y Sacharissa?, la has visto
- No, aun no ha bajado
Le mire, y me dirigí a las escaleras que llevaban a las habitaciones de las
chicas.
- ¡¡Sacharissa!! ¿Pero quieres bajar de una vez? - grite.
Los alumnos que estaban en la sala común quedaron mirándome. Oí como venía alguien
corriendo, al girarme vi a Stebbins bajando las escaleras.
- ¿Que es este escándalo?
- ¡¡Ya voy!!, ¡¡Tengo que ducharme!! - la voz de Sacharissa se escuchó en la sala
común.
- Nada, ya está - Conteste dándome la vuelta - Vamos a desayunar - le dije a
Peter el cual no miraba a Stebbins con cara de buenos amigos.
- Esto..., Ummh vale.
Peter se levantó, y nos dirigimos al gran comedor, casi todo el colegio estaba
allí, había mucho alboroto, se notaba que hoy había salida a Hogsmeade, porque
los alumnos no hacían más que andar de una mesa a otra, hablando entre ellos.
Cuando nos sentamos, vimos como Ally se acercaba hacia nosotros. Quedamos con
ella a las puertas del colegio para ir juntos a hogsmeade. Cuando estábamos
terminando de desayunar, se me acercó una de las amigas de Catherine, para decirme
que cuando saliésemos, ella me iba a esperar en la puerta principal porque quería
hablar conmigo.
Nos levantamos y fuimos a buscar a Sacharissa.
- ¿Crees que la princesita estará lista ya?, le dije a Peter en tono sarcástico
- No lo sé - dijo mirando al suelo
Cuando llegamos a la sala común, aun no estaba Sacharissa, así que nos sentamos en
los sofás a esperarla, pero el tiempo pasaba muy lento.
- Ya estoy harto... si no baja...
Antes de terminar de la frase apareció Sacharissa por las escaleras.
A partir de ese momento, las horas siguientes fueron constantes disputas entre
Sacharissa y yo, es que es una cabezota la niña.
Por la tarde, nos dirigimos a todos a Hogsmeade, nos juntamos con Ally y Yashira,
intenté mirar a ver si veía a Catherine por algún sitio, pero no la encontraba,
así que decidí que ya hablaría con ella.
- Hoy hay que disfrutar, que vamos a estar todas las Navidades sin vernos -
dije
- Sí, ¿que vamos al sitio de la otra vez? - preguntó Sacharissa
- Por supuesto - dije sonriendo
Sacharissa se paso el camino explicándole a Peter donde habíamos estado la anterior
salida, y enterándose si el tenia experiencia con el alcohol.
Cuando entramos en el pueblo, en un abrir y cerrar de ojos Yashira se había ido,
no me había ni enterado, pero según me dijo Sacharissa, había quedado con unos amigos
de ella. La verdad es que no estaba escuchando atentamente, porque al girar
la cabeza vi a Catherine con sus amigas.
- Ahora vengo, esperad - les dije
- ¿Dónde vas? - preguntó Sacharissa mientras yo ya había echado a caminar, le señalé
con el dedo a Catherine y ella asintió con la cabeza.
Mientras me acercaba, oí como se reían debido a una cosa que había dicho una
chica, al estar casi enfrente de Catherine, ésta cambio la expresión de su cara,
y se puso seria. Les dijo algo a las amigas, y estas miraron todas a la vez
hacia mí, y ella se me acercó.
- Hola
- Hola, le respondí - acercando la cara para darle un beso. Ella se apartó y
se lo terminé dando el la mejilla. - ¿Te pasa algo?
- ¿No habíamos quedado en la entrada?
- Eeeh... Si, pero es que no te vi, entonces...
- Ya, ya, igual es que querías reunirte con alguien.
- ¿Alguien? , ¿de qué hablas?
- Mira Keith, estoy harta de todo esto, yo no puedo estar así.
- Así... así como, ya estas con lo de Melinda, ya te dije que... - le empecé
a decir
- No es eso - Metió la mano dentro de su túnica y saco un trozo de pergamino
que me dió.
Lo abrí y traía: "Sólo te doy esto para que veas que hay gente que se preocupa
por ti, no como otros"
La mire desorientado. No sabía que me quería decir eso.
- Y esto... - cuando le iba a preguntar, sacó también otro trozo de pergamino
y me lo puso delante de la cara. Mire y había una foto, en la que salía un chico
besándose con una chica, no distinguía bien quienes eran, aunque la chica me
parecía Melinda, pero el chico estaba de espaldas y no se le distinguía bien.
- Qué me tienes que decir a esto - me dijo Catherine con la cara roja de furia
- No pensarás que soy yo
- ¿Quién si no?
- Y a mí que me dices, lo que sé es que yo no soy - grité
- Keith, conmigo no te pongas chulo - me dijo Catherine cortante - Yo no sé
qué pensar, mira mejor tenemos las vacaciones para pensar en lo nuestro, cuando
volvamos lo hablamos. - dijo bajando la voz
- Así que te lo crees - dije con tono de reproche, pero me di cuenta de que
ella estaba hablando muy en serio, pues no dejaba de mirar al suelo. - Catherine...
- le dije suavemente.
- Keith, compréndeme...
La miré, nuestras miradas se cruzaron, y vi como sus ojos se humedecían, se
giró, y fue con sus amigas, que rápidamente desaparecieron, yo permanecía inmóvil,
no sabía que había pasado, no sabía que hacer. Oí a Sacharissa llamándome, me giré
y me dirigí hacia ellos intentando asimilar lo que había sucedido, de pronto
una idea se cruzó por mi cabeza, ¿quien le había dado eso a Catherine?, comencé
a pensar en ello, y tenia ganas de cruzarme con Stebbins porque necesitaba pagarlo
con alguien.
- ¿Estás bien? - preguntó Sacharissa
- Si - dije sin mirarla - Solo necesito beber
Seguimos caminando en dirección al bar, cuando entramos no había mucha gente,
y nos pusimos cerca de una de las ventanas, porque a pesar de estar llenas de
suciedad, desde dentro se podía distinguir más o menos a la gente que pasaba,
pero desde fuera no se veía nada, así podríamos controlar por si llegase algún
profesor.
- Keith, pide lo de la última vez - dijo Ally
- Está bien - Me levanté y fui a la barra.
Comenzamos a beber, y a hablar sobre la última vez que habíamos estado ahí y
lo bien que nos lo habíamos pasado. Al cabo de una hora, se empezó a notar que
el alcohol hacía efecto en nosotros, porque Ally y Sacharissa empezaban a conversar
en voz alta, hablando de chicos, pero no me enteré de nada de lo que decían
porque Peter y yo entonábamos las canciones que primero se nos pasaban por
la cabeza. Incluso cantamos varias del CD muggle que habíamos escuchado.
Esa experiencia me sirvió para descubrir que a pesar de lo que parezca Peter
no es un chico tan rarillo, bueno si lo es, pero se puede hablar con él, y compartimos
algunos gustos, o bueno mejor dicho odiamos algunas cosas en común.
- Lánzate
Peter me miró con cara de no saber a que me refería
- Te estoy mirando y no dejas de mirar a Sacharissa, ¿Por qué no te lanzas? - pregunté
- ¿Yo?, que va, las chicas no son lo mío, no soy como tú
- ¿Cómo yo?
- Si, tú consigues a la que quieras...
- No tienes ni idea, que va, mira con Catherine todo va mal, no hace mas que
complicarme la vida, porque yo la quiero tío, la quiero..., y ella esta todo
el día igual, que si no se lo que siento, que si te gusta Melinda, que si, que
si no..., no entiendo a las mujeres, mira justo enfrente tienes un ejemplo.
En ese momento, Sacharissa y Ally estaban riéndose, y una de las jarras de cerveza
caía al suelo haciéndose añicos, Peter y yo no podíamos dejar de reirnos, mientras
Ally y Sacharissa decían: "repasumm", "parum", "esparum", "escacharraum", "brumm
brumm". Me caían las lágrimas de la risa al ver el espectáculo.
- Ni que lo digas - dijo Peter riéndose
- Lo mejor, mira yo paso de mujeres ya, como amigas están bien, pero si quieres
algo mas con ellas, cambian completamente, así que ala!!, Catherine me olvido
de ti!!
- Si, tienes razón
- ¿Te pasa algo con Catherine? - pregunto Sacharissa, una vez que el dueño había
cogido la jarra y la reparo el mismo.
- No nada, que es una golfa, se acabó
- Que dices, Keith tu no estás bien - me replicaron Ally y Sacharissa a la vez -
Tú lo que necesitas es comprensión - y las dos comenzaron a montar una parodia,
haciendo Sacharissa que era yo, y Ally haciéndose pasar por Catherine
- Oh Keith!! - decía Ally - Ven a mí
- Si mi vida - contestaba Sacharissa imitando mi voz
- Dejadlo ya - les dije sin poder contener la risa
En ese momento Peter me agarró por el hombro y me señaló a la ventana.
- Mirad quién esta ahí
- Menudo Cabrón, a ese le cogía yo y ... - decía mientras me levantaba y me
dirigía a la ventana.
Allí estaba al otro lado, Stebbins, con su pandilla de amigos, no sé ni como
podía tenerlos. Peter se levantó y se puso a mi lado.
- Ese se merece salir a pasear por todo el pueblo sin pantalones - dijo Peter
- Tienes razón - dije asintiendo, hubo un momento en que los dos nos quedamos
mirándonos, y parecía que pensábamos lo mismo: "Sttebins te vas a enterar".
- Pero bueno hay alguna a la que no le importaría estar a su lado - dije mirando
a Sacharissa en el tono justo para que lo oyera
Miró hacia mi y Peter sonriendo.
- Lo que pasa es que tienes envidia - me respondió - porque se que aún no has
olvidado el beso que te di.
- Si seguro, tú eres la que no lo olvidas - dije mientras nos sentábamos. -
Es que la princesa que tarda 5 horas en ducharse, un día se le antojo darle
celos al prefectillo, y no se le ocurrió otra cosa que besarme. - dije contándoselo
a Peter
- Bueno pero no opusiste resistencia, eso es que te gustó - me dijo Sacharissa sonriendo
- No la opuse porque eres mi mejor amiga
- Si, claro - me dijo Sacharissa, mientras se levantaba y me daba un beso en la mejilla,
susurrándome al oído. - Tú también eres mi mejor amigo.
El tiempo pasó volando mientras nos reíamos por una cosa u otra. Cuando salimos
del bar, vimos como la mayoría de los alumnos nos sacaban bastante ventaja.
Yo iba agarrado al hombro de Peter, diciéndole:
- Tío eres un gran amigo. Sacharissa!!! - la llamé - Peter es lo mejor que te puedes
encontrar, no como ese...
Sacharissa y Ally se acercaron y se agarraron a nosotros, así por lo menos intentábamos
caminar recto, mientras nos íbamos alabando unos a otros. Cuando llegamos al
castillo, después de cruzarnos con Stebbins de nuevo, y que un montón de insultos
saliesen de nuestras bocas, nos despedimos de Ally y fuimos a nuestra torre.
- Ally a ver si llegas bien - dijo Sacharissa
- Si, si, yo sigo esos puntitos negros que van delante de mi - dijo riéndose
Cuando entramos en la sala común todos los alumnos estaban en sus habitaciones,
así que me despedí de Sacharissa y Peter, que por lo que parecía no estaban los
suficientemente cansados.
- Buenas noches, a ver lo que hacéis - les dije
- Buenas noches, criticarte - dijo Sacharissa
"Si seguro" pensé para mi, y subí apoyándome en la pared las escaleras, me metí
con ropa en la cama, ya me cambiaria mañana.
Me asombre de todo lo que recordaba, mire hacia la cama de Peter y vi que aun
no estaba, así que no debían haber pasado ni 10 minutos. Intenté cerrar los
ojos y no pensar en nada, pero no hacia más que aparecer Catherine, la foto,
y la nota...
18 Diciembre
Me desperecé, y me acomodé en el sofá. Había bajado hacía cosa de una hora,
tras pasar un buen rato dando vueltas en la cama sin poder dormir. Las cosas
que me estaban sucediendo durante este curso no se me iban de la cabeza. Entre
visitas de pájaros parlantes, cogidas de la mano a las que no sabía si dar importancia,
y bromas reprimidas contra el señor prefecto (por no hablar del asunto del falso
ladrón de Slytherin), tenía bastantes asuntos con los que mantenerme entretenido.
Así que, ya que no podía dormir, decidí levantarme muy temprano y, tras ducharme
y vestirme, me senté en un sofá de la Sala Común con una pluma y un trozo de
pergamino. Ese día tocaba excursión a Hogsmeade, y había decidido aclarar un
asunto de una vez por todas. Pero para ello necesitaba organizar mis palabras.
Fue un zarandeo en el hombro lo que me despertó. Al abrir los ojos, vi a Stebbins
mirándome con aire agobiado.
- Eh, Starkey, que los dormitorios están para algo - dijo -, ¿o es que no los
encontraste anoche?
Pensé en algo que contestarle, pero enseguida salió apresurado tras unos alumnos
de primer curso que caminaban con sus bolsas dispuestos a salir de excursión
varias horas antes de lo previsto.
Miré a las letras azuladas escritas en el pergamino.
"Sacharissa: Yo quería decirte que, bueno, me caes muy bien, y todo eso..."
Genial. Bonito discurso, irresistible. Suspiré mientras cogía la tinta para
continuar, cuando escuché una voz conocida.
- Veo que has madrugado - Dijo Keith, posado ante mí con aire de no andar aún
muy despierto.
- Sí, es que no podía dormir - Dije apresurado, mientras guardaba el trozo de
pergamino en el primer bolsillo que pude encontrar en mi túnica.
- ¿Y Sacharissa? ¿La has visto? - Continuó él sin darse cuenta de nada.
- No, aún no ha bajado.
Keith me miró un momento y pareció ir luego a llamar a Sacharissa, tras lo cual volvió
a buscarme para ir a desayunar mientras ella se levantaba. Decidí guardarle
algo por si ella llegaba demasiado tarde.
Al llegar la tarde, después de comer, comenzó la excursión. Estaba bastante
emocionado, la excursión anterior me la había pasado en mi propia compañía,
y una salida con mis compañeros era nueva para mí. Por lo visto nos dirigíamos
al mismo sitio en el que ellos habían estado anteriormente, donde habían bebido
hasta acabar... No muy decentes, me pareció entender. Por el camino Yashira desapareció
sin que me diera cuenta del momento exacto, y poco antes de llegar al lugar
en cuestión Keith se ausentó un momento, durante el cual, aprovechando que Sacharissa
y Ally parecían estar distraídas hablando entre ellas, decidí tratar de terminar
de ordenar mis palabras.
Saqué el trozo de pergamino del bolsillo, y traté de continuarlo mentalmente.
"Sacharissa, yo... Ejem... Cuando te veo... Yo... Argh, estas cosas nunca se me han
dado bien". Alcé la vista del pergamino y me fijé en que Ally se había acercado
y leía por encima de mi hombro, mientras que Keith había vuelto y hablaba de
algo con Sacharissa. Parecía desanimado. Ally estiró la mano y me arrancó el trozo
de pergamino.
- ¡Hey! - Dije.
- Hum... - Dijo Ally, mirando el trozo de pergamino sospechosamente - Aquí pone
"Sacharissa, dos puntos"...
- Sí, es que...
- ¿Cómo has podido confundir este trozo roñoso de pergamino con el pergamino
encantado que te hizo Keith?
- ¿Eh?
- ¿O es que lo has roto?
- ¿Qué? ¡No! Yo...
- Sí que eres raro... En fin. Parece que nos ponemos en marcha, vamos.
No volví a participar demasiado en la conversación hasta llevar un buen rato
en el bar al que íbamos. Era la primera vez que bebía tanto alcohol y no tardé
en notarlo. Cuando me quise acordar de que soy una persona tímida ya estaba
cantando "Satisfaction" junto a Keith encima de la mesa, ambos cogidos del hombro
y haciendo gestos obscenos, mientras Sacharissa y Ally se reían a carcajadas. De
repente me sentí más a gusto que nunca... Hasta que tuve que ir al baño.
Cuando volví la cosa se había calmado un poco. Sacharissa y Ally parecían hablar
de sus cotilleos, y Keith me esperaba sentado con otra ronda, aunque el mareo
que yo ya llevaba era considerable.
- No ssé ssí podré con othra - Dije, apoyándome en el respaldo de su silla al
pasar.
- ¡Fenga, siéntate, compañero!
- Fale, pero ¿por qué habéis traído tantas sillas más?
- ¿Máss? ¡Pero si la única que está libre es la tuya!
Me dejé caer en mi silla, y acerqué mi jarra hasta mí al segundo intento.
- Derrepennntestoy mumareado, lo e notao al ir al bannnio - Dije, tratando de
conjugar los verbos.
- Trranquilo, esso ess porque no esstás acosstumbrado a beber, mira yo que bien
essthoy.
- Pero si esstás sseñalando a Ally...
- Ally... Yo... Qué máss da, todoss somoss un equipo.
- Y yo... ¿Yo tambiénn? - Dije, tratando de enfocar. Keith me miró con aire
de evaluación.
- ¡Claaaro! - Dijo, de repente, cogiéndome un hombro - Tus problemash son mis
problemash.
- ¿En sherio?
- Totalmente! ¿Cuál es tu problema?
- Mi problema... Tengo uno muy gordo. Ferás, hay un... Es un pajarraco horrendo
y oscuro, es malvado, y no hace más que incordiar en nuestra habitación, y trato
de darle esquinazo, pero cuando creo que me he librado de él siempre vuelve
y vuelve para seguir haciéndome la vida imposible.
- ¿Hablass de...?
- Shí. Del maldito Steffins.
- ¿Tú también odiass a Steffins? - Dijo Keith, con un ojo más abierto que el
otro.
- ¡Claro! ¿A quién se le ocurrió morir y nombrarle jefe?
- ¡Tienes razón! ¡Ess un pretotente!
- ¿Qué?
- ¡Un perotente!
- ¡Ah! Shí, eshe tonto Steffins... She cree el mejor, por haber consheguido
la cama de al lado de la fentana...
- ¡Pero shi la shuya eshtá al lado de la puerta!
- ¡Pues esho quería decir, puerta!
- ¡Esho, que she vaya!
- ¡Fuera!
Keith y yo nos quedamos mirándonos. Parecía que al final no éramos tan diferentes.
Terminamos la ronda y nos quedamos en silencio, mientras esperábamos inútilmente
a que los efectos de lo ingerido se bajaran un poco. Estaba mirando reirse a
Sacharissa cuando Keith me descubrió y me instó a que me lanzara a declararme. "Ya
me gustaría a mí poder hacerlo", pensé.
Estaba pasándolo bien, cuando de repente surgió en la conversación algo acerca
de un beso que Sacharissa y Keith se habían dado tiempo atrás. La mezcla del alcohol
y la sensación que tenía desde hacía un rato de que la cosa iba demasiado bien
como para seguir así, me hicieron reaccionar mal. Cuando Sacharissa le dio un beso
en la mejilla a Keith y le dijo algo al oído, me levanté, tropecé con mi propia
silla y durmuré con aire solemne:
- Yo me voy al bannio.
Tras lo cual caminé hasta encerrarme en el cuarto de baño (después de meterme
por error en la cocina), donde me quedé pensando en qué hacer. Al cabo de unos
minutos apareció Keith.
- ¡Woohoo! - Dijo, acercándose - ¡Enfían refuerzos para sujetarte la cabeza,
pero ya veo que tienes compañía!
- Las bromas acerca de fer doble en una borrachera shon dignas de una mala comedia
- Dije sin levantar la vista del suelo.
- ¿Qué? Eh, ¿te pasha algo?
- ¡Tú! - Dije, alzando la mirada - ¡Besaste a...! A... Ehm...
- ¿A Sacharissa?
- ¡Shí! ¡Y nunca te perdonaré por ello!
- ¡Pero fue por darle celos al perefec... al prefes... al perere... A Steffins!
- ¡Pues peor me lo pones!
- ¡Vamos! ¡Ella quería eshtar con él!
- ¡Pero shi tú le odiash!
- ¡Pero esho fue musho antes de conocerte a tí!
- ¿Y en qué cambia esho ahora lash coshas?
- ¡Puesh que ahora yo perefiero que ella se quede cont... Huy...!
Me quedé mirando a Keith.
- Con... ¿Migo? - Pregunté.
- Sí... Bueno, quiero decir, antes que con Steffins, con quien shea...
Pasaron unos segundos sin que ninguno dijera nada.
- Eso... - Murmuré - Es lo másh bonito que me has disho... Nunca.
- Esh que... Ya shabesh que she me da mal expreshar lo que shiento, pero esh
ashí...
- ¿Un abrazo?
- Hum... Luego quizásh.
- Entonces... ¡Hagamosh una cosha!
- ¿Pedir otra ronda?
- ¡Ademásh de esho! Hagamos un pasto... Una coalisión, shi prefieres llamarlo
ashí...
- Un pasto mejor.
- Fale. Mira, tú me ayudas a conseguir a Sacharissa...
- Ahá...
- ¡Y yo te ayudo a conseguir a Melinda!
- ¿Qué? ¡Querrás decir a Catherine!
- ¿Quién es Catherine?
- ¡La chica que me ha dejado hoy deshtrozado!
- ¿Y entonces quién esh Melinda?
- ¡Olfídate de Melinda! Mira, eshtoy de acuerdo, te ayudaré cuando neceshitesh
ayuda, y tú me ayudarásh a mí también... ¿Ok? Con lo que shea...
- Trato hecho.
- Muy bien...
- Tío... - Dije, con lágrimas en los ojos - ¡Tú eresh mi mejor amigoooooohhhuhuhuhu...!
- ¡Y tú el míooooohuhuhu...! - Respondió Keith dándome un abrazo.
Tras eso no pasó mucho más hasta que volvimos al castillo. Por el camino nos
encontramos con Stebbins, y nos dedicamos a insultarle durante toda la vuelta,
armando todo el jaleo que pudimos. Entre el amplio repertorio del cancionero
popular que utilizamos, pasamos gran parte del tiempo cantando "Stebbins Dimisión",
"¿Quién es el mamón que va de negro?", e improvisaciones varias como "Stebbins
es un mamón, no nos lleva de excursión".
Una vez en el castillo me habría parecido toda una aventura llegar a la Sala
Común si hubiese ido solo, así que nada más llegar me dejé caer rendido en un
sofá, mientras que Keith subió las escaleras hasta la habitación directamente.
Sacharissa, en cambio, se me acercó haciendo eses, restregándose los ojos.
- No creo que pueda ni llegar a la habitación... Qué mareo... - Dije, sonriendo
un poco.
- Yo estoy igual... - Respondió ella, llegando frente a mí.
Me miró un instante y, de repente, se dejó caer sobre mí. Es decir, se puso
de rodillas con una pierna a cada lado, quedando de frente sentada sobre mí.
Dejó caer su cabeza sobre mi hombro y cerró los ojos.
Mis manos saltaron de la superficie del sofá como impulsadas por un resorte.
De repente tenía a Sacharissa sentada sobre mí, podía notar determinadas partes de
su cuerpo que nunca antes había notado contra el mío, y no tenía ni idea de
qué debía hacer a continuación.
- ¿Qué...? ¿Qué haces? - Dije, tratando de decidir qué hacer con mis manos.
- Sentarme. Estoy cansada - Respondió ella, somnolienta.
- Pero tienes todo el sofá libre...
- ¿Te molesta? - Dijo ella poniendo morritos, y moviéndose un poco, lo cual
provocó una reacción inesperada en mí. No pude evitar estremecerme nervioso.
- Ehm... No, pero... Eh...
Antes de que pudiera seguir, ella volvió a posar su cabeza y rodeó mi cuello
con sus brazos, apretándose más que antes contra mí, moviéndose un poco.
- Me duele la cabeza... - Dijo.
- Oh, vaya, pobre, a mí... A mí también... - Dije, mientras de nuevo temblaba.
Sentía su cuerpo tan cerca que sentía que tenía que hacer algo, pero no me decidía.
Sin darme cuenta posé mis manos sobre sus piernas un instante, y las levanté
rápidamente - ¡Perdona, perdona!
- ¿El qué?
- Te he tocado las piernas...
- Ah, bueno. Da igual, hombre, no pasa nada - Dijo ella, y de repente me dio
un beso en la mejilla, al tiempo que se movía otro poco.
- Poco a poco mis manos se quedaron quietas en su cintura, y me quedé como tonto
mirándola. Estaba muy cerca, y sus ojos brillaban en la penumbra del cuarto.
Sentía su calor rodeándome, y sus labios esperando. Traté de concentrarme, y
comencé.
- Esto... Yo... Quería decirte... Ehm... Que... Bueno, me caes muy bien y todo
eso, y...
Sin dejarme continuar, ella me abrazó, me dijo que yo también le caía muy bien,
y me dio otro beso en la mejilla. Luego se levantó, me dio las buenas noches,
y se fue a la cama dando tumbos.
Y yo me quedé allí, sentado, mirando al frente, sin saber qué hacer. Finalmente
me levanté.
"De acuerdo", pensé, "al baño y a la cama".
19 Diciembre
Era el día en que por fin volvíamos a casa. Yo solía quedarme en Hogwarts, porque
mis padres viajaban mucho por su trabajo, así que no solía haber nadie en casa,
y me daba igual pasar el verano sola, pero las Navidades... eran muy tristes
sin nadie cerca. Así que me fui con Peter. Ya que sus padres le habían dicho
que porque no llevaba a alquien...
Durante el desayuno, todos teníamos un dolor de cabeza horroroso. Me giré hacia
Keith.
- ¿Qué? ¿Cómo vas? Ayer fue genial, fue muy divertido verte cantando y gritando
con Peter.
- ¿Quién? ¿Yo? ¿Cantando con ese? Tu estás mal de la cabeza.
- Qué no, ¿no te acuerdas? - miré a Peter - pero si ibais metiéndoos con Stebbins
los dos juntos cogidos del hombro.
- Lo de meterme con Stebbins me lo creo pero lo demás... Estarías tan borracha
que no te darías cuenta - respondió Keith
- Vamos, Peter, ¿tú no te acuerdas?
- Pues... no demasiado... no recuerdo haberme hecho tan amigo de Keith... -
me contestó
- Pues si que ibais finos entonces...
Nos levantamos cuando terminamos de comer y subimos a nuestras habitaciones
para recoger el equipaje. Cuando iba a subir por las escaleras a mi dormitorio,
Peter me abordó, esperando a que hubiera subido Keith.
- Entonces, ¿te acuerdas de todo lo de ayer?
- Sí, claro. Aunque me emborrache suelo recordarlo todo. - le ví ponerse un
poco nervioso
- Ah, entonces recuerdas... lo del sofá...
- Si. - parpadeó un poco y movió la cabeza a un lado
- Oh, eh... que recuerdas... exactamente...
- Pues nada, que me tiré en el sofá en tu cuello porque estaba muerta. ¿Qué
recuerdas tú?
- Eh... no, ya, claro, sí, exactamente eso era lo que pensaba yo. Es que yo
no me acordaba muy bien y... me voy a por mi equipaje...
Nos condujeron hasta el Expreso de Hogwarts, donde buscamos un compartimento
y nos metimos en él. Al poco rato, aparecieron Ally y Yashira. Después de acomodarnos
todos, me eché a dormir. Estaba cansada por el día anterior, y los demás también,
así que no hubo mucha conversación. Sólo cuando pasó el carrito de las golosinas
Yashira se compró algo. Yo aún tenía el estómago revuelto. Cuando llegamos a la
estación, tras el interminable viaje, bajamos del tren.
- Bueno, ya nos vemos dentro de quince días! - dijo Keith, cuyo tío le estaba
esperando a unos metros
- Sí, pasadlo bien - dijo Ally - yo tengo que ir a buscar a mi hermano antes
de que se pierda.
- Y escribid mucho en los pergaminos, que para eso los tenemos! - gritó Yashira,
mientras se alejaba hacia sus padres y su hermana, que ya estaba allí.
- Bueno, pues... tú te vienes conmigo, ¿no? - me preguntó Peter
- Hombre, sí, espero que no me dejes abandonada ahora.
Me condujo hacia sus padres y su hermana. Los tres parecían... muy Slytherin,
sí. Me miraron con extrañeza,pero cuando vieron mi escudo, apareció una pequeña
sonrisa en sus caras.
- Vaya, creíamos que traerías a un chico. Pero bueno, no importa. ¿Así que tu
también estás en Slytherin? ¿Cómo te llamas? - me preguntó su padre
- Sacharissa Plunket. Gracias por dejarme estar en su casa estas vacaciones.
Mis padres trabajan y no están en casa en todas las Navidades, y no me hubiera
gustado quedarme en Hogwarts sin nadie más.
- No te preocupes, nos alegra que Peter haya hecho amigos nuevos. Ya era hora.
Llamaron al autobús noctámbulo, que nos llevó a las afueras de Londres, a un
pequeño barrio.
- No nos gusta vivir tan rodeados de muggles - me dijeron - pero no tuvimos
otra opción.
La casa no era demasiado grande, aunque tenía dos pisos. Abajo estaban el comedor,
la cocina, un cuarto de baño grande y una habitación, que supuse que sería la
de sus padres, y arriba la habitación de su hermana, la cual se metió en ella
nada más llegar, una vacía y la de Peter, que tenía un pequeño cuarto de baño
dentro, con dos camas.
- Como supusimos que eras un chico, hemos puesto una cama aquí, pero podemos
cambiarla en un momento a la habitación de invitados.
- No, gracias, no importa. No hace falta que se molesten.
Peter me miró un poco raro, pero no dijo nada.
- Bueno, pues nos vamos. La cena es a las ocho.
- Hasta luego.
Cerraron la puerta trás de sí, y Peter y yo nos quedamos allí de pie.
- Ehm... quizá sea mejor que coloques tus cosas, ¿no?
- Voy. Aunque me gustaría darme una ducha... ¿Puedo?
- Oh, si, si, claro...
Saqué otra ropa del baúl y me fui al baño. Me di una ducha rápida, y salí justo
para ir a cenar. Durante la cena, los padres se dedicaron a hacerme preguntas
sobre mis familia, sobre mis opiniones sobre los muggles, y sobre el colegio.
Peter estaba bastante callado, y miraba al plato, mientras comía despacio.
Cuando terminamos, nos fuimos a dormir. El viaje en tren siempre era agotador.
21 Diciembre
- YASHIRA!! levántate ahora mismo!! - Me encanta mi despertador. Miré el reloj
de la pared y eran 9:30 de la mañana.
- Mamá! es muy temprano y estamos de vacaciones
- Me da igual! tienes que ir a casa de tu abuela a ayudar a los demás a poner
la decoración para estas fiestas.
- ¿Pero tiene que ser tan temprano?
- Tu no eres la única hermanita - me dijo Maria desde la puerta de la habitación
En ese momento me levanté de la cama escuchando a mi madre decir que le daba
igual que estuviesemos de vacaciones, que teniamos estudiar, sobre todo yo porque
este año tenía los TIMOS. Con la perspectiva de pasar un día aburrido me metí
en la ducha.
Después de haber oído de nuevo el grito de mi madre diciéndome que saliese de
la ducha terminé de arreglarme y me puse a desayunar.
Al terminar me fuí a mi habitación y saqué del baúl el reproductor que tenía
que llevar a arreglar.
Salí con mi hermana en dirección de casa de nuestra abuela y al llegar allí
nos encontramos con que estaban prácticamente todos.
- ¡Pero si son nuestras brujitas favoritas!
- Callaos! no empecemos a provocar que es muy temprano por la mañana - les dije
- ¿qué tal las clases?
- Pues bien, ya nos quitamos una evaluación del medio - dijo Cloe
- Que suerte - dijo Maria - al menos vosotros os lo vais quitando del medio
y no lo llevais todo para el final
- Nos quitamos parte del medio si aprobamos, si no se va con todo para junio
- respondió Rick
- ¿Alguien sabe donde puedo llevar a reparar un disckman? - dije para todo el
mundo
- Ah, ¿pero tu sabes que es eso? - se burló Rick
- Ja, ja, que chispa- contesté
- Oye Yas, ¿es cierto que teneís una asignatura en la que estudiaís nuestros
aparatos e inventos?
- Si, la verdad es que es muy graciosa. Mamá siempre me anda diciendo que por
qué la escogí si no sirve para nada con toda la familia que tengo.
- YA BASTA!! no se habla más de estudios, sean del tipo que sean! estamos de
vacaciones, así que a disfrutar - nos gritó de repente Claire
- A tu pregunta de antes Yas, sé de una tienda en la que pueden arreglarte el
reproductor y ademas esta cerca de aquí, si quieres podemos ir después - me
dijo Cloe
- Genial!! espero que puedan reparlarlo
- Por cierto, ¿qué le has hecho? llevas dos días aquí ¿y ya te lo has cargado?
- Es que... en realidad no es mio, pero mejor no preguntes no querrás saberlo
- dije para que no siguiera preguntando
- Vale como quieras.
Al cabo de un par de horas terminamos de montarlo todo y Cloe y yo nos fuimos
a la tienda que me había comentado.
Al llegar el hombre que estaba detrás del mostrador nos atendió. Le puse el
reproductor encima del mostradory le comenté el problema.
- No te preocupes tiene arreglo, pasate dentro de tres días y ya estará listo
- Muchas gracias, hasta luego
Bueno ahora solo queda esperar. Mire el reloj que Cloe llevaba en la muñeca
y me dí cuenta que era la hora de comer, así que le sugerí irnos a una hamburguesería,
creo que se dice así.
21 Diciembre
Llevaba ya dos días en casa y no había parado. Todos los días había algún evento
familiar o reunión de amigos de mis padres en mi casa...
Hoy es el día en el que tradicionalmente se pone el árbol de navidad típico
de la fecha. El marido de mi madre y mi hermano habían ido por la mañana a comprarlo
mientras mi madre y yo fuimos al Londres muggle a comprar algunos regalos.
A la hora de comer habíamos quedado en casa de la madre de Bill, el marido de
mi madre. No me gusta esa casa, su madre me trata como si fuera mi abuela de
toda la vida cuando sabe perfectamente que no se lo considero. Al menos se porta
bien conmig y eso... también con los regalos y no cocina mal.
- Bueno Alyson cariño, y que tal los estudios en Hogwarts, este año son los
TIMO's verdad? - Me preguntó el hermano de Bill -.
- Jeje, pues si, y bueno, no me va mal, tampoco es para dar saltos, pero me
defiendo bastante bien.
- Estoy seguro de que estaremos orgullosos de ti. - Dijo Bill en un intento
de hacer de padre orgulloso -.
- Si... seguro - Dije en bajito y a desagana -.
- Alyson tengamos la comida en paz - Me dijo mi madre sin que lo oyeran los
demás -.
Me quedé callada sin decir nada y seguí comiendo. Después nos pusimos a recoger
y mientras los platos se lavaban los "mayores" hicieron la sobremesa mientras
mi hermano intercambiaba los cromos de las ranas de chocolate que tenía su abuela
para nosotros.
Sobre las 6.30 de la tarde nos fuimos a casa para cenar algo y decorar el árbol.
Como nosotros no podíamos hacer magia, mi madre decidió que todos lo hiciéramos
al modo muggle, que es más divertido. Tras romper varias bolas y hacer unos
cuantos lazos, el abeto quedó bastante presentable, pero yo tenía un dolor de
cabeza terrible, asi que subí a darme una ducha y tomar algo que me viniera
bien.
Dejé las cosas en el cesto de la ropa sucia y me quité el colgante que nos regaló
Keith, a Sacharissa y a mi en nuestro cumpleaños y lo puse sobre el lavabo.
Cuando terminé de ducharme cogí el colgante y me dirigí a mi habitación envuelta
en el albornoz. Al entrar hice algo de ruido y Rowena se despertó y vino volando
hacia mi. Me dio un buen susto así que se me cayó el colgante al suelo, y cuando
conseguí calmarla me agaché a recogerlo. Según lo iba levantando me estaba dando
cuenta de una cosa... el colgante había cambiado, estaba viendo el salón de
una casa... una casa que no era ni la mía ni una de las que yo conociera, o
al menos que yo recordara... De repente vi subirse una gata a la mesa... esa
gata me sonaba, era... era... ¡era la gata de Peter! pero ¿porque mi colgante
me mostraba la gata de Peter? A lo mejor el colgante servía para predecir el
futuro y me lo regaló Keith para aprobar adivinación... aunque un momento, yo
no daba adivinación... pero entonces no lo entiendo. De repente lo que yo veía
estaba cambiando, se movía, como aquellas pequililas muggles en las que una
camará graba y tu lo ves en la vetelisión, iba hacia lo que parecían unas escaleras
y tras subir entraba en una habitación ... ¡¡un momento!! ¿Ese era Peter? ¡era
él! Y yo... ¡esas manos regordetas las reconozco!, son las manos de Sacharissa, yo
puedo ver... lo que está haciendo Sacharissa en ese momento, y estaba hablando con
Peter... ¿podría ella ver lo mismo que yo?. Sin pensármelo mucho cogí el pergamino
encantado y escribí mientras esperaba respuesta, fui a recoger el baño y seguí
mirando por el colgante a ver si Sacharissa veía el pergamino.
Cuando estaba terminando de recoger vi que Sacharissa
respondía y me apoyé para poder leerla.
Tras esto, estuve mirando a ver si veía algo más... pero nada interesante, un
rato la calle de Peter y me aburrí, ais que me puse el pijama y me bajé a ver
que hacía la familia mientras llegaba la hora de dormir.
23 Diciembre
Permanecía tirado en el sofá, al lado de la chimenea encendida, mientras leía
el diario "el profeta", situaban a Sirius Black a las afueras de Londres, traía
un testimonio completo de una anciana que decía haber visto a un hombre encapuchado
vagando por el pueblo. Cada día el profeta situaba su paradero en un lugar diferente.
Yo pensaba que lo que pasaba era que nadie sabia nada, y lo que querían es mantener
a la gente entretenida, y que pensasen que estaban cerca de capturarlo. Cerré
el periódico y me acomode mirando al fuego. Noté algo en mi pelo, puse mi mano
en la cabeza y toqué algo suave, al rozarlo con mis dedos, se movió y me levanté
instintivamente, miré al sofá y vi a Molly corriendo por el sofá de un lado
al otro. No me acordaba que había soltado a mi pequeña ardilla por la mañana
ya que se había pasado casi todo el trimestre en la jaula. La cogí lentamente
y me senté en el sofá, acariciándola con suavidad. Había estado lloviendo desde
que había llegado y hoy no era ninguna excepción, apenas podía distinguir el
parque que había detrás de mi casa desde la ventana. En este tiempo no había
tenido noticias de Sacharissa, que había ido a pasar las vacaciones a casa de Peter,
no estaba acostumbrado a pasar las vacaciones de Navidad en casa, pero mis tíos
me habían dicho que íbamos a tener visita, ya que iban a pasar con nosotros
las fiestas unos amigos de ellos que hacían tiempo que no veían y que yo no
conocía, además me dijo mi primo que preferían que estuviese con ellos, mejor
que en el colegio, ya que no confiaban en lo Dementores, decían que si Sirius
los había evitado para escapar de Azkaban, quizás lo pudiese volver a hacer
para entrar en el colegio. Me di cuenta de que Sirius tenía mucha repercusión,
más importancia de la que yo le había dado a pensar de lo ocurrido.
Me levanté y decidí ir ducharme y vestirme, oí ruidos en la planta de arriba,
seguro que mi tía ya se había levantado, así que fui al baño antes que alguien
se me adelantase. Cuando subía las escaleras me crucé con ella.
- Buenos Días - dije
- Buenos días - me dijo con los ojos medio cerrados aun. - ¿Que haces despierto
tan temprano?
- Es que me dolía un poco la cabeza, y estuve echado un poco en el sofá. Ahora
mismo me iba a duchar. -conteste
- ¿Y a ella también la ibas a bañar? - me dijo señalando a Molly que se había
quedado dormida en mis manos
- Ah no!, me había olvidado de ella, aunque no creo que se enterase.
- Trae, la llevo yo, a ver si quiere comer algo. - me dijo mientras cogía a
Molly - Bueno date prisa, que y sabes que luego se levanta Anthony con prisa
para ir a trabajar
- Vale no tardo nada.
Subí las escaleras y entre en el cuarto de baño. Era bastante pequeño, en el
que apenas entraba la ducha, pero era en el que más calor hacia, porque la chimenea
pasaba al lado de una de las paredes, y por eso todos queríamos ducharnos en
el, en vez de en el de abajo. Me metí en la ducha y no sé cuanto tiempo estuve
ahí, me encantaba apoyar la cabeza en la pared y dejar el agua caliente fluir
por mi espalda, cuando me di cuenta mi tía estaba golpeando la puerta avisándome
que ya tenia el desayuno preparado. Me sequé y me vestí, baje las escaleras,
mis tíos y mi primo ya estaban sentados en la mesa.
- Buenos días, señorita, si tardas un poco mas en el baño te conviertes en una
uva pasa - dijo mi primo mientras se reía.
- Que exagerado! - dije mientras me sentaba y cogía una tostada - Es que estaba
pensado y no me di cuenta de la hora que era.
- ¿Pensando? ¿Tu?... eso si que es nuevo - sonreía mi primo - En ¿que? O...
(hizo una breve pausa y me miro a los ojos con cara de analizar mi pensamiento)
mejor dicho ¿en quien?
- Eh... en nadie, solo pensaba en que hacer esta tarde... - respondí, pero me
dio la sensación que sabia algo que yo ignoraba.
- Ya, Ya, no seria más algo sobre Cat..therine (dijo haciendo que estornudaba
y sin que apenas se oyese el final del nombre)
- ¿Catherine? - dijo mi tío - ¿Quien es Catherine?
- No es nadie - respondí rápidamente, pensando como cambiar de tema - solo una
amiga.
- Ahh... Ahora se llaman así. - mi primo contenía la risa.
- Y ¿cómo es ella? - hora es mi tío el que se estaba empezando a animar.
- Anthony, ¿tu no tenias prisa? - le replico mi tía
- Esto..., si - respondió él
- Pues venga termina de una vez, que aun tienes que ducharte.
- ¡¡Ah es verdad!!, Puesto que no tienes nada que hacer, te importa acompañarme
a la tienda hoy, es que voy a tener que salir a hacer unos recados, y no quería
cerrar la tienda. - dijo mirándome mi tío
- Si no es problema.
- Mejor, mejor, así yo quedo sola y nadie me interrumpe para preparar la cena.
Hoy tengo mucho que hacer - decía mi tía, mientras metía unos platos en el fregadero,
y con un hechizo empezaban a limpiarse solos.
- ¿A que hora viene Richard y Anne? - pregunto mi primo
- Sobre las 9, así que hoy todos en casa a la hora, como llegue alguien tarde...
- Si señora!! - respondimos todos al unísono.
Terminé el desayuno y subí a mi habitación para coger una túnica. Abrí el armario
y cogí la primera que había, una antigua de color negro, que hacía mucho tiempo
que me ponía porque me hacía muy gordo, pero con el frío que estaba haciendo
decidí ponérmela. Cuando cerré la puerta de armario, noté que me observaban
y vi a mi primo que me miraba desde la puerta.
- A ver si eres un poco más cuidadoso con tu cosas - me dijo girándose y entrando
en su habitación.
Enseguida me di cuenta de a que se refería, tenía encima de mi cama tirados,
los libros que me había traído para estudiar algo estas navidades y estaban
desparramadas los trozos de pergamino que Catherine me escribía y solía darme
cuando nos cruzábamos por los pasillos. Supuse que mi primo les había echado
una ojeada y por eso sabia tanto sobre Catherine. Las recogí, guardándolas entre
las hojas de un libro y bajé a esperar a mi tío.
- Bueno, vamos que llegamos tarde.
Cogimos unos pocos de polvos Flu y al momento estábamos en una sala oscura,
donde solo se colaba un poco de claridad por un pequeño ventanal que había en
el tejado. Mi tío sacó su varita e ilumino la sala, montones de estanterías
recorrían el reducido espacio, por mi mente pasaron miles de recuerdos de mi
infancia entre esas estanterías, observando a los clientes, sumergido en libros
de fantásticas historias. Anthony fue encendiendo poco a poco una serie de velas
que dejaron todo el lugar iluminado bajo su tenue luz.
- No creo que hoy tengamos muchos clientes, pero bueno si entra alguien le atiendes
¿ok?
- Si, no te preocupes - contesté.
Mi tío salió de la tienda, en busca de bebidas y algún postre para la cena de
esta noche. Recorrí las estanterías en busca de mi libro favorito, estaba donde
lo había dejado la ultima vez, se veía que los demás no tenían mucho interés
en él. Me senté en un sofá en la parte de arriba de la tienda desde donde podía
controlar si entraba alguien o no, y me sumergí es sus páginas. Sabia de memoria
los hechizos que contenía pero me encantaba leer las historias donde contaba
en que situaciones era mejor utilizarlos y alguna que otra anécdota, aunque
no me imaginaba que todas fuesen reales, porque eran bastante increíbles. Pasaron
varias horas antes de que entrase alguien, las primeras personas que entraron
fue una bruja anciana y lo que supuse que seria su nieto, pues era un niño de
unos seis años.
- Hola, buenas tardes - les dije mientras bajaba las escaleras. - ¿Os puedo
ayudar?
- Hola joven. Pues miré joven, quería comprarle un regalo a mi nieto - dijo
la anciana señalando al niño. - así que lo mejor será que eche él un vistazo
a ver que quiere.
- Sí esta bien.
Me senté detrás del mostrador, y me quedé mirando por la ventana como la gente
cruzaba de un lado para otro, para resguardarse de la lluvia debajo de los tejados
de la otra acera, mientras la anciana y su nieto recorrían la tienda observando
libros, figuras, muebles antiguos..., absorto en mis pensamientos no era consciente
del tiempo que había pasado, cuando un golpe me despertó.
"Crashhh", giré la cabeza y vi algo en el suelo, los trozos de lo que debía
haber sido una figura, el niño me miro con cara de culpabilidad, yo le miré
y le sonreí para que supiese que no pasaba nada.
- No pasa nada - dije - déjalo ahí, mi tío lo arreglara cuando llegue.
- "Reparo" - dijo la anciana mientras agitaba la varita. - Ya esta
Los trozos de figura se arremolinaron y se juntaron formando un dragón plateado,
del cual salía una llama de fuego de la boca que chocaba con el escudo de un
caballero arrodillado frente a él.
- Quiero esto - dijo el niño cogiendo el dragón y dándoselo a su abuela
- Esta bien, toma - me dijo dándome unos libros y la figura del niño. - Cóbrame
esto.
Cuando la anciana y el niño se fueron, volví a subir las escaleras, pero desde
arriba algo llamó mi atención, un brillo que provenía de debajo de una de las
estanterías, baje de nuevo y me dirigí al lugar donde había caído el dragón.
Me agache y mire la mano intentando coger lo que brillaba, mis dedos tocaron
algo frío, metálico. Saque la mano y en ella tenía una extraña llave dorada,
nunca la había visto antes, emitía un brillo verdoso que atraía mi atención.
"Quizás sea de mi tío" -pensé. Decidí meterla en unos de los bolsillos de la
túnica y preguntarle a mi tío cuando llegase.Me senté en el sofá de nuevo y
saqué de nuevo la llave, vi que el brillo había desaparecido y me pude fijar
en unos extraños dibujos que traía en una de las caras, eran unos grabados sin
ningún sentido, o por lo menos para mi no lo tenían. Decidí que lo mejor sería
ir al mostrador por si entraba alguien, además y estaba cansado de ojear el
libro, y pensé en buscar otro, volví meter la llave en el bolsillo y ojee las
estanterías, había objetos muy raros, me llamo la atención lo que parecía una
jarra de cerveza de mantequilla, pero de color negro, y para cogerla tenia lo
que parecía una oreja gigante, nunca había visto nada igual, y decidí no tocarla
por lo que pudiese pasar. Después de deambular un buen rato por la tienda sin
encontrar nada de interés, me acerqué al mostrador, ya debía de estar al llegar
mi tío, pues empezaba a anochecer, y no creía que quisiese hacer esperar a mi
tía, porque sino se podía armar una buena, mi tía solía ser muy amable, pero
cuando se enfadaba era mejor no estar delante de ella, porque solo con la mirada
hacia que no supieses que decir. Las velas ya estaban casi consumidas por completo,
pero note que aun así el mostrador estaba bastante iluminado, miré hacia abajo
y vi que del bolsillo de mi túnica salía un haz de luz verdosa que se reflejaba
en el mostrador, saqué la llave, parecía de fuego pero no estaba caliente, me
gire con la llave y vi como se cambiaba de color poniéndose poco a poco mas
amarillenta según me acercaba al mostrador, me di cuenta que justo en una esquina
de este había una pequeña hendidura, acerqué la llave a ella lentamente, cuando
tuve la llave a unos escasos centímetros, la hendidura, se agrando y emitió
un ligero resplandor, acerque la llave para introducirla en el hueco, cuando
alguien abrió la puerta de la tienda, metí nuevamente la llave en el bolso de
la túnica, y la apreté contra mí, para que el resplandor no fuese visible, alcé
la vista y vi a mi tío, que traía unas botellas y un caja grande.
- Espera que te ayudo - le dije mientras le cogía la caja.
- Ten cuidado es una tarta, aquí traigo una bebida que me recomendó un amigo,
es una bebida muggle, se llama "vino" - me dijo
- Bueno ya te daré mi opinión cuando lo pruebe.
Mi padre atendió a una joven que entró poco después, debía ser cliente habitual
porque estuvo bastante tiempo hablando con mi tío sobre un objeto que había
comprado y que correteaba por toda su casa, siendo incapaz de pararlo. Yo no
podía apartar de mi cabeza la llave que tenia en mmi bolso, subí a la parte
de arriba donde no brillaba por si acaso mi tío se daba cuenta, espere a ver
si tenía la oportunidad para meterla en el hueco del mostrador, pero mi tío
no volvió a salir en todo el día.
Cuando aparecimos de nuevo en casa, me invadió un olor a comida, tenía mucha
hambre, había una mesa grande puesta en el salón y 8 platos en la mesa. Mi tío
sacó la tarta y la puso en la cocina, le echo un encantamiento para mantenerla
fría, al igual que a las botellas de vino, porque le dijeron que mejor tomarlas
así. En cuanto le di la tarta a mi tío, subí rápidamente a mi habitación y guarde
la llave en un cajón de la mesa de estudio. Me quite la volví a poner la túnica
en el armario y fui a ayudar a mi tía a terminar de poner la mesa. En ese mismo
instante apareció mi primo en el salón.
- ¿A que hora te había dicho Robert? - le espeto mi tía
- Es que se me paso la hora - dijo mirando al suelo
- Venga cámbiate rápido que deben de estar al llegar
Robert subió las escaleras de dos en dos, al poco tiempo ya estaba abajo con
nosotros, se había puesto la camisa azul que se solía poner cuando tenía alguna
cita, y se había peinado la melena hacía atrás. Justo cuando mi tía ponía la
carne encima de la mesa, golpearon en la puerta.
- Anthony, abre tu por favor - dijo mi tía
Mi tío se levanto del sofá, y fue hacia la puerta, noté como salud efusivamente
a los invitados, cerró la puerta después de que la última persona hubiese entrado.
Mi tía dejo la carne en la mesa y se fue a saludarlos, mi primo y yo la seguimos
por detrás. Había 4 personas, un hombre mayor, con una larga barba blanca, las
arrugas de la cara lo hacía parecer más viejo de lo que pensaba que era, supuse
que sería Richard, estaba vestido con unos amplios pantalones marrones, y llevaba
puesto un sombrero negro, que apenas dejaba ver sus ojos, y acentuaba su aguileña
nariz. A su lado se encontraba una mujer con el pelo color caoba, un poco más
alta que él, llevaba puesto un vestido largo negro, en su cuello relucía un
colgante plateado con una pequeña gema en el medio.
- Esta es Anne - dijo mi tía, mirándonos a Robert y a mi - Estos son Robert
y Alan.
- Hola Robert - dijo Anne sonriendo - Como has crecido Alan, seguro ya no te
acuerdas de nosotros, eras tan pequeño la última vez que nos vimos...
Asentí con la cabeza, pues no tenía ni idea de quienes eran, mi memoria era
muy volátil y apenas me acordaba de lo que había hecho ayer, pero en ese mismo
instante ocurrió algo de lo que jamás me olvidaría, mis ojos se fijaron en Anne,
y al mirar un poco más a la derecha, creí que me había perdido en la inmensidad
de unos jardines, que un bosque que me arropaba, cuando mis ojos se cruzaron
con unos que jamás había visto, eran profundos, verdes claros, me sentí confundido,
todo de volvía borroso.
- Esta son mis hijas, Marget y Ravenna - nos dijo Anne a mi primo y a mí.
Noté que mi cara enrojecía, y no podía hacer nada por evitarlo, agache la cabeza
para que se me notase menos, y aparte la vista, entreteniéndome con las rayas
de las baldosas. Mi tío les cogió las túnicas y las colgó en una percha, pasamos
al salón, y nos fuimos sentando en la mesa.Marget era la mayor de las dos hijas,
tenia el pelo rizado, negro, al igual que sus ojos, cuando Richard se quitó
el sombrero me di cuenta de quien los había heredado, debía ser tener mas o
menos la edad de mi primo, el cual charlaba con ella como si la conociese de
toda la vida.A Ravenna no me atrevía ni a mirarla, solo a veces de reojo intentando
que no se diese cuenta, tenia el pelo castaño, era delgada, un poco más baja
que yo y debía tener un año o dos más.Mis tíos hablaron con Richard y Anne de
muchas cosas, lo que conseguí sacar en claro, es que ellos vivían en Francia
en un pueblo de magos a las afueras de Paris, hacia solo unos años que habían
ido a vivir para allí debido al trabajo de Anne, era pintora, y trabajaba tenia
una sala de exposiciones en Paris. Cuando terminamos la comida, se notaba que
la gente estaba mas contenta que de costumbre, el vino estaba muy rico, pero
afecto bastante a mis tíos y a los invitados puesto que no estaban acostumbrados
a beberlo.
- Alan, ¿sabes que Ravenna va al mismo curso que tu? - dijo Anne mirándome -
En Beauxbatons.
- ¿Si? - respondí sin saber que decir.
- Si - dijo Anne.
Mi tío se levantó e invito a Anne a bailar, me fije que mi tía y Richard ya
hacía tiempo que estaban bailando y ni siquiera me había dado cuenta de que
habían puesto música.
- Umm ¿ Y que tal te va este año Ravenna ? - le pregunté intentando entablar
una conversación con ella.
- Eh, bueno no muy bien, tengo los exámenes enseguida, y no se me da muy bien
Historia de la Magia. - respondió
- Bueno esa asignatura yo la odio, no aguanto a la profesora que me la da. Mi
primo es al que se le da bien la historia. - Miré a un lado y vi como Robert
tonteaba con Marget
- Ya estas hablando de mí, Keith. - dijo mi primo - veo que no puedes vivir
sin mí. - dijo sonriendo y mirando a Marget, le gustaba mucho eso de hacerse
el gallito delante de las chicas.
- Solo le decía que eras bueno en Historia de la Magia. - respondí
- ¿Keith?, ¿No te llamas Alan? - me pregunto Ravenna
- Si, me llamo Alan, pero así solo me llaman mis tíos, los demás me suelen llamar
Keith.
- ¿Porque Keith? - pregunto
- Es una gran historia - dijo mi primo. - Cuéntasela
- Mejor en otro momento - le eche una mirada de reprobación a mi primo que pareció
no darse por aludido.
- ¿Y como prefieres que te llame?
- Keith, mejor Keith
- Esta bien - dijo sonriendo.
Me pasé la noche hablando con Ravenna, era una chica mucho más inteligente que
yo, me explico la historia de diversas Runas Antiguas, le fascinaba esa asignatura,
y a mí me encantaba escuchar su voz y el tiempo volaba en su compañía. Cuando
llegó la hora de despedirnos, una extraña sensación me invadió el cuerpo, no
quería que se fuese, quería pasar la noche al lado de la chimenea escuchando
sus historias, perdiéndome en su mirada.Antes de que se fuesen Anne nos dijo
que iban a pasar las vacaciones aquí, se alojaban en un hotel muggle, en el
centro de la ciudad. Mi tía les dijo que mañana los llamaría, para quedar y
dar un paseo.Nos despedimos, seguí a Ravenna con la mirada, hasta que doblo
la esquina, por un segundo me pareció ver que ella también me miraba a mí, pero
lo más probable es que me lo hubiese imaginado.
Nos fuimos cada uno a su habitación, pero tuvimos que ayudar a mi tío a subir
las escaleras ya que iba de un lado para otro y apenas se tenía en pie.
- Este vinoooo, estaaaa muy buuuenooo... - decía mientras se tiraba encima de
Robert para que no lo pudiésemos subir
- Vamos papá, pon de tu parte
- jajajaja - mi tío se soltó y bajo las escaleras rodando, nos miro desde abajo
y sonrió desde el suelo - jajajaja, ¿sabéis que?, las escaleras se mueven.
Estuvimos un buen rato riéndonos, me dolía la barriga de escuchar las tonterías
que decía, hasta que mi tía intentando ponerse seria echo un hechizo a mi tío,
dejándolo dormido, y entre los tres lo subimos a su habitación. Luego yo y mi
primo fuimos a nuestras habitaciones. Ya era muy tarde pero no tenia sueño,
tenia en la mente a Ravenna, decidí que iba a escribir a Sacharissa, para saber algo
de ella, así que abrí el cajón y allí vi la llave, metálica, sin ningún resplandor,
la eche un poco mas atrás y saqué un trozo de pergamino y me puse a escribir.
25 Diciembre
Me desperté, tremendamente tarde. Tras una temporada de sueños inquietos en
las habitaciones de Hogwarts, volver a dormir en mi cama siempre parecía hacer
surgir todo el sueño acumulado, y todas las noches caía rendido para levantarme
bien tarde por la mañana. Si añadimos que esa mañana tenía el aliciente de haber
trasnochado un tanto la noche anterior, debido a la celebración en familia de
la Navidad, el resultado había sido levantarme casi a la hora de comer.
Me giré a mi izquierda, hacia la cama de Sacharissa, pero al parecer ella ya se había
levantado. Se me pasó por la cabeza que era una lástima, que me habría gustado
mirarla dormir con la luz del día entrando por la ventana... Entonces reparé
en ese detalle, que alguien había subido la persiana y la luz del día estaba
iluminando el cuarto. Me giré hacia la ventana y ví que además también estaba
abierta. Me acurruqué debajo de la manta, como si de repente sintiese más el
aire frío que se colaba por la ventana, y, tras alargar la mano hasta el suelo
para recoger mis calcetines, me puse en pie y caminé hacia la ventana.
Al llegar a ella eché un vistazo hacia el cielo antes de cerrarla. Nublado,
como todos los días anteriores. De repente me pareció ver alejarse algo entre
las nubes. La silueta de un pájaro negro. Zoro, el cuervo mensajero o lo que
quiera que fuera, el pajarraco que me había estado dando la lata días atrás,
en Hogwarts. Pero... ¿Era posible que me hubiera seguido hasta mi propia casa?
No, eso tenía que ser una tontería, al fin y al cabo hacía ya más de diez días
que no tenía noticias de él, y la última vez que le había visto le había terminado
dando largas. Probablemente fuese cualquier otro pájaro, de cualquier vecino,
o simplemente de paso.
Cerré la ventana al fin, y me dí cuenta de que estaba pisando algo. Bajé la
cabeza, y me fijé en que era un trozo de pergamino doblado. Lo recogí distraidamente,
cuando la voz de Sacharissa me llamó desde la puerta de la habitación.
- ¡Vaya, ha funcionado! - Dijo.
- ¿Funcionado? ¿El qué?
- Jeje, dormías como un tronco. Me he levantado hace ya horas. He desayunado,
me he duchado, me he vestido... Y tú no has dejado de roncar.
- Eh... ¿Roncar? Será sólo respirar fuerte...
- Es una forma de hablar, no seas tonto.
Sacharissa y yo habíamos cogido muchísima confianza el uno con el otro durante los
últimos días. Al fin y al cabo, estábamos compartiendo habitación. Para mí,
estaban resultando las mejores Navidades que había tenido en mucho tiempo.
- El caso es que tu madre me recomendó que te abriese la ventana para que te
levantases de una vez - Continuó Sacharissa -. ¡No sabía que fueras tan friolero!
- Hombre, que estamos en Diciembre... No sé, creo que cualquiera se levantaría...
- ¡De eso nada, friolero! Anda, será mejor que bajes a desayunar, antes de que
tu madre sirva los postres de la comida - Dijo Sacharissa, con un falso tono de reproche.
- Pero que muy graciosa, te habrá puesto así la Navidad - Dije, mientras soltaba
el pergamino doblado entre mis demás papeles -. ¡A lo mejor resulta que el que
ronca no soy yo, y por eso no he podido dormir!
- Anda, anda, baja ya...
Bajé hasta la cocina, y me serví un cuenco de cereales mientras mi padre leía
muy serio una carta que sostenía ante su rostro con una mano, mientras sostenía
el sobre con la otra. Me fijé en que el sobre tenía estampado el sello de la
familia.
- Hey... ¿Correo familiar? ¿Se trata de una felicitación?
Mi padre siguió leyendo, como si no hubiese abierto la boca.
- Nuuunca nos enviamos felicitaciones, se supone que tengo mucha familia pero
nunca oigo de ella, ¡ya era hora de que llegara algo! ¿Y quién la envía? ¿La
ha traído la lechuza de algún pariente?
Mi padre, de nuevo sin contestar, se limitó a señalar hacia la encimera de la
cocina, sin levantar siquiera la vista del papel. Miré en la dirección señalada,
y pude ver que el pájaro que había traído la carta aún seguía allí, de espaldas:
Un pájaro negro, escuálido y casi desplumado, encorvado y de aspecto enfermo.
Salté como un resorte.
- ¡Ahí estás! - Grité - ¡Papá, no te fíes de lo que diga la carta! ¡No hagas
caso, a mí ya me han querido liar! - Cogí un delantal que estaba al lado del
fregadero y lo tiré sobre el pájaro antes de lanzarme definitivamente sobre
él para agarrarlo, totalmente envuelto - ¡Ahá! ¡Ahora no puedes utilizar tus
poderes mentales! - Dije, mientras lo zarandeaba - ¿Qué pasa ahora, pájaro listo?
Alcé la mirada sin dejar de sacudir al pájaro en el aire, y vi que mis padres,
mi hermana Zoe y Sacharissa (estas dos últimas se habían asomado desde la puerta)
me miraban con cara perpleja.
- ¡Tranquilos! - Grité, sonriente - Lo tengo todo controlado.
- Bien - Dijo mi padre, sin subir la voz -. Entonces, ¿nos puedes explicar a
todos, si consideras que nuestra comprensión alcanzará a aceptarlo, por qué
endiablado motivo estás zarandeando a la lechuza de tu tía Flora?
- Euh... ¿Le... Chuza? - Dije, dejando lentamente de zarandear al pájaro, y
abriendo el delantal.
Entre mis manos, una lechuza negra, escuálida y de aspecto enfermo, me observó
con expresión mareada. Así que no era el cuervo. Levanté la cabeza hacia mi
padre, mientras me ruborizaba.
- Lo... Lo siento... - Dije, acariciando a la lechuza, y dejándola de nuevo
en la encimera.
Mi padre suspiró, y se masajeó las sienes con los dedos pulgar e índice de una
mano.
- No importa - Dijo, con la voz de quien tiene que ocuparse de asuntos más importantes
que el hecho de que su hijo sea idiota -. Si a algo hemos aprendido tu madre
y yo todos estos años, es a verte hacer las mayores estupideces sin esperar
a cambio una explicación convincente - Mi padre se apoyó en la mesa para escribir
algo al final de la carta que había estado leyendo, tras lo cual se la entregó
de nuevo a la lechucita mareada, que se acercó hasta la ventana dando tumbos
para emprender el vuelo. Después se giró hacia mi madre -. ¿Cariño? Tengo que
hablar contigo, a solas. Será mejor que nos vayamos a la habitación.
Mis padres se retiraron, y mi hermana pareció perder el interés. Volví a sentarme
en la mesa y continué con mi tazón de cereales, sin levantar la mirada. Sacharissa
entró y se sentó a mi lado.
- No te preocupes, hombre, no hagas caso a tu padre, estará agobiado... La carta
parecía algo serio.
- Precisamente eso - Dije, sin levantar la mirada del tazón -, me salvo porque
está agobiado. Sino se habría puesto... Pero tú... ¿No crees que he hecho una
estupidez?
- Ehm... - Sacharissa no parecía encontrar la respuesta correcta - Todos hacemos
estupideces de vez en cuando, ¿no? Además... La confundiste con un cuervo, ¿no?,
y ya sé que los cuervos no te dan muy buena espina, no tienes por qué ocultarlo,
hombre.
- ¿Uh? ¿Por qué dices eso?
- Bueno... - Dijo ella, sonriendo - El otro día, en la lechucería, también le
estabas gritando a un cuervo, ¿no?
- Un cuervo... - Dije, asintiendo - ¿Pues sabes? Es curioso esto de los cuervos,
porque en mi varita... E incluso en el...
En ese momento volvieron a entrar mis padres en la cocina, seguidos por mi hermana,
que se sentó a la mesa con expresión seria y atenta.
- Bueno - Dijo mi padre, mirándonos a mi hermana y a mí -, me temo que ha surgido
algo inesperado, y vuestra madre y yo tenemos que acudir a una... Reunión familiar...
No os preocupéis, no es nada grave. Simplemente los demás miembros de la familia
y nosotros tenemos que tratar... Algunos asuntos.
- ¿Asuntos familiares? - Dije yo - Si es así... ¿Por qué no vamos todos?
- Oh, no es nada que deba preocuparte - Dijo mi madre -, y además, ¿para qué
mezclar a tu invitada en algo aburrido y embarazoso para ella como una reunión
de gente a la que ni siquiera conoce? Será mejor que te quedes aquí con ella,
y que lo paséis bien.
A continuación, mi padre giró la cabeza hacia mi hermana, y enarcó una ceja,
como pensando en algo.
- Zoe - Dijo -, tú, si lo prefieres, puedes venir...
- Sí - Respondió mi hermana, con expresión seria -, quiero ir.
- Bien - Dijo mi padre, sonriendo -, entonces nos iremos después de comer.
La comida fue rápida y silenciosa. Mi padre parecía pensativo, aunque no tenía
nada claro en qué podía estar pensando, mi madre en cambio actuaba de manera
más natural, mostrándose simpática con Sacharissa, como de costumbre.
- Bueno, ¿y no montaréis una fiesta aprovechando que no vamos a volver hasta
mañana, eh?
- Jeje, no, descuide, señora.
Mis padres no tardaron en irse después de comer, mientras Sacharissa y yo les despedíamos
desde la puerta. Les observé alejarse hasta que desaparecieron.
- ¿Por qué estás tan serio? - Dijo Sacharissa, a mi lado.
- Buf. Porque parece que no sea la familia - Dije, sin apartar la mirada de
la calle -. ¿En qué me parezco a ellos? ¿Qué hago bien para ellos? Hasta mi
hermana parece haberme adelantado en la jerarquía.
- Vamos, hombre, no te desanimes - Dijo Sacharissa, poniéndome una mano en el hombro,
sabes que ellos te habrían llevado, pero... ¿No crees que nos lo pasaremos mejor
aquí?
Miré a Sacharissa a los ojos. No me había dado cuenta hasta el momento de que quizá
por primera vez estaba por completo a solas con ella, sin posibilidad alguna
de que apareciera otra persona en algún momento.
- Mira, ya verás, vamos arriba - Dijo ella de repente, sonriendo.
- ¿Arriba? ¿A qué arriba?
- Te quiero dar una cosa...
- Oh... ¿El qué?
- Ya lo verás... Tenemos que ir antes a tu habitación, ¡vamos!
Subimos corriendo las escaleras hasta mi habitación, donde Sacharissa se puso a rebuscar
entre sus cosas.
- Siéntate en la cama, cierra los ojos y extiende las manos - Dijo, girándose
hacia mí.
Así lo hice, y al cabo de unos segundos sentí el peso de un paquete sobre mis
manos. Abrí los ojos, y vi que se trataba de un paquete envuelto con papel de
regalo verde brillante, que emitía pequeños destellos con el más mínimo movimiento.
Alcé la mirada hacia Sacharissa, de pie ante mí.
- ¿Y... Y esto?
- Pues que estamos en navidad, tonto. Es tu regalo - Dijo ella, sin dejar de
sonreir.
- Mi... ¿Regalo?
- ¡Vamos, ábrelo!
Con mucho cuidado, me puse a sacar el paquete de su envoltorio.
- Hay que ver - Dijo Sacharissa -, ¡no seas tan cuidadoso con el papel! ¡Ábrelo más
rapido!
Estiró una mano y dió un tirón, de manera que el papel se desgarró irremediablemente.
Quité el resto del papel a tirones. Se trataba de un paquete de color grisáceo,
no muy grande. Lo abrí, y me encontré con que contenía tres botecitos de tinta:
uno negro, otro gris oscuro, y otro verde esmeralda. Volví a alzar la mirada
hacia Sacharissa.
- ¡Son los colores de Slytherin! - Dijo ella - ¡Los tarros de tinta oficiales!
O eso creo... En la tienda me dijeron que la tinta sólo funciona si es un verdadero
Slytherin el que los usa, aunque quizá sólo quisieran hacer una venta... Era
la tienda esa pequeña del final de la calle, no me fío mucho de ellos... Pero...
¿Te gustan?
Volví a mirar los frascos de tinta. Estaba ilusionado, aunque me dí cuenta de
que no lo estaba mostrando en la cara.
- Me gustan mucho - Dije, tratando de sonreir - Gracias.
Sacharissa me devolvió la sonrisa sin decir nada. Entonces recordé algo, y salí corriendo
hacia mis papeles, sobre el escritorio, para ponerme a buscar dentro de una
carpeta.
- ¿Qué buscas? - Dijo Sacharissa.
- Espera... Creo que... Sí, aquí está. Ejem. Toma.
Le tendí a Sacharissa un pergamino grande, que ella cogió extrañada. Cuando lo miró,
una pequeña expresión de asombro apareció en su cara.
- Es... Está muy bien pintada - Dijo, sin dejar de mirar el pergamino.
- Entonces... ¿Se reconoce? - Pregunté yo.
- ¡Claro! Pero... ¿Por qué me regalas ésto?
- Bueno - Dije, ruborizándome un poco -, lo dibujé hace ya algunas semanas...
Y... No sé, me he acordado de que te gusta la Torre de Astronomía, y de que
yo la pinté cuando me lo dijiste, y... No sé... Quería darte esa pintura...
Pero... Te... ¿Te gusta?
- ¡Claro! - Dijo ella, sonriendo.
- Si no te gusta... Se puede cambiar - Dije yo, devolviéndole la sonrisa. Ella
se rió un poco, y me animé.
- ¡Espera! - Dije, quitándole el dibujo de las manos - ¡Te lo voy a dedicar!
Cogí el frasco de tinta negra que ella me había regalado y escribí una dedicatoria
en una esquina del pergamino. La tinta era brillante, como si permaneciese fresca,
sin llegar a secarse.
- ¡Ya está! - Dije, tendiéndole de nuevo el pergamino. Ella lo cogió y leyó
la dedicatoria.
- "Para Sacharissa de Peter, con tu regalo te haré otro regalo, ¿están resultando
unas buenas Navidades?" - Leyó ella, sonriendo. Alzó la mirada hacia mí - Hombre,
echo en falta a algún elfo doméstico que me limpie los zapatos y me haga la
cama, pero tú no lo haces mal.
- Jaja, muy graciosa - Dije, sonriendo.
- Entonces - Dijo ella -, ¿estás más animado?
- Sí - Dije, sin dejar de sonreir -. Gracias.
- De nada... - Sacharissa pareció tener una idea - ¡Ya sé! ¿Y si me haces esa visita
guiada por el barrio muggle que tanto me has ofrecido?
- Pero... Si a tí no te gusta... - Dije, extrañado.
- Bah, ¿qué importa? Siempre nos elevará la autoestima pasearnos entre esos
muggles, ¿no?
- Puede...
- ¡Venga, coge lo que necesites! Yo voy un momento al baño.
Dicho esto, Sacharissa se metió en el baño. Me quedé en la habitación, y comencé
a prepararme rápidamente, cogiendo alguna cosa. Viendo que Sacharissa aún no salía,
coloqué los frascos de tinta junto a mis papeles, momento en el que ví de reojo
el pergamino que Keith me había hecho. Por un momento se me pasó por la cabeza
escribir algo, a ver si había alguien, pero enseguida lo descarté. En los últimos
días no había habido un día en que Sacharissa no hubiese recibido mensajes de alguien,
pero el mío había permanecido en blanco todas las vacaciones. Aparté el pergamino
mágico a un lado, cuando reparé en el pergamino doblado que había dejado allí
esa mañana. Frunciendo las cejas, lo cogí y lo examiné. No parecía tener ninguna
nota de cuál era su contenido, y no recordaba haberlo escrito yo. Finalmente
lo desdoblé, y se me quedaron los ojos como platos.
"Peter, esto es importante. He enviado a Zoro a llevarte este mensaje porque
sospecho que tus padres recibirán hoy un mensaje para que se reunan con el resto
de tu familia. Es muy importante para que entiendas más acerca de nuestro propósito
que acudas a esa reunión y memorices todo lo que oigas. Hablaremos sobre ello
en nuestro próximo encuentro."
Así que Zoro, el cuervo intermediario, me había dejado ese mensaje esa mañana.
Pero entonces... ¿Mis padres estaban involucrados en algo relacionado con el
hecho de que ese pajarraco me estuviese dando la lata día sí día no? ¿Y de qué
tenía que enterarme, si ni siquiera sabía de qué narices iba la cosa? Y, sobre
todo... ¿Qué quería decir eso de "nuestro propósito"? ¿No había dejado ya claro
que yo no quería saber nada acerca de nada?
Traté de buscar alguna frase que representara mi desesperación y confusión en
ese momento.
- Pues vaya - Dije.
- ¿Pues vaya qué? - Sacharissa había salido del baño, y estaba cogiendo su abrigo.
- Nada - Dije, guardándome la nota en el bolsillo -, ¿y si te doy ya esa visita
guiada?
La tarde pasó más o menos rápido mientras caminábamos por el barrio muggle.
Pronto me di cuenta de que Sacharissa no parecía para nada interesada en las tiendas
que trataba de enseñarle, y que de hecho máS bien parecía incómoda. Me dí cuenta
de que hacía todo aquello sólo por hacerme un favor, y me sentí un tanto culpable.
- Bueno - Dije, pasado un buen rato -, habrá que irse a casa...
- Siempre podemos dar otra vuelta por tu barrio antes...
- Ya - Dije, un poco fastidiado -, ya me he dado cuenta de que este sitio no
te interesa en absoluto.
- ¿Qué quieres que te diga? - Dijo ella aburrida, mirando a su alrededor - Esta
excursión no se puede comparar con la excursión a Hogsmeade.
- Oh, ¿entonces sólo necesitas un trago para... Digamos, soltarte?
- ¿Soltarme a qué? Además, este sitio... No creo yo que un simple trago de alcohol
muggle pueda afectarme mucho.
- Oh... ¿Y eso?
- Bueno, lo muggle... No sé, que no creo que pueda con más que con muggles.
- Hum... ¿Quieres probar?
- ¿Qué?
- ¡Sí! He traído dinero muggle, si quieres te invito a unos tragos.
- ¿Entrar yo a uno de esos locales? ¿Y de qué tienes tú dinero muggle?
- No, no podríamos entrar. Pero podemos pagarle a alguien para que nos compre
una botella de lo que queramos... Vodka, por ejemplo, y nos lo bebemos en casa.
- ¿Vodka de mantícora?
- No. Sólo vodka. ¿Te atreves?
- ¿Atreverme? ¡Ja! ¡Pues claro!
Dicho y hecho, no fue muy difícil convencer a un adulto de que nos comprase
la botella de vodka, se lo había visto hacer a algunos chicos de la zona otras
veces. También compramos alguna otra bebida con que mezclarlo, y unos pastelillos
para comer en casa.
- Vaya - Dije, mirando las bolsas -, parece que al final sí que haremos una
pequeña fiesta...
Entre tanto, Sacharissa había cogido la botella de vodka y la había abierto sin que
me diera cuenta.
- Bueno, a ver a qué sabe esto - Dijo, dando un trago de repente, directamente
de la botella.
- ¡¿Qué haces, loca?! - Dije, quitándole la botella de las manos.
- Puaaaagh, pero si sabe a colonia...
- ¿Pero cuánto has bebido?
- Qué más da... Si ésto es muggle, ¿a mí qué me va a hacer?
- ¿Pero qué más da que sea muggle?
Antes de que pudiéramos seguir con la charla, un trueno resonó en toda la calle,
y comenzó a llover a raudales. Corrimos a casa lo más rápido posible, pero no
pudimos evitar llegar empapados. Subimos a mi habitación directamente, para
dejar las bolsas y cambiarnos de ropa, mientras comenzaba a oscurecer.
- Ay... - Dijo Sacharissa - Creo que la carrera hasta casa me ha mareado...
- ¿Y no será por culpa de ese trago enorme de vodka que diste antes? - Dije
yo, preocupado.
- No... ¿Cómo va a ser eso? Anda, anda, sal de la habitación un momento, que
me voy a poner el pijama...
Salí al pasillo sin decir nada, aunque me pregunté por qué no se cambiaba en
el baño como otras veces. Al momento me llamó, y entré de nuevo.
- Pero... - Dije, mirándola - ¡Si te has puesto mi pijama!
- Siií - Dijo ella -, y tú a dormir con el mío.
- ¡Pero si es un camisón!
- ¡Pues eso!
- Pero ¿cómo diablos puedes haberte emborrachado con sólo un trago?
- ¡Que no estoy borracha! ¡Ponte el camisón!
- ¡No pienso ponérmelo!
- Ay, está bien... - Dijo ella, suspirando con paciencia - Pues entonces...
Hale, toma, para que duermas.
Dicho esto, comenzó a quitarse los pantalones de mi pijama.
- ¡P-pero ¿qué haces?! - Grité, sin saber si darme la vuelta, taparme los ojos
o hacer un dibujo. Lo cierto es que la camiseta de mi pijama era lo suficientemente
larga para servirle de camisón, pero la situación se estaba desmadrando un poco.
- ¡Pues darte tu pijama! - Dijo ella, tirándome los pantalones - Pero te tendrás
que conformar con los pantalones. ¡Venga, póntelos!
- Madre mía - Dije, colorado -, creo que antes tendría que dar yo también un
par de tragos.
- ¡Buena idea! ¡Prepárame a mí un vaso!
Terminé por servirle un par de vasos a Sacharissa antes de negarme a seguir por si
le daba algo, y terminé por beber yo otros tantos, que sin embargo no me afectaron
ni de lejos tanto como a ella. Llegué a la conclusión de que Sacharissa y el vodka
eran una mezcla peligrosa.
Me puse los pantalones del pijama, hicimos el tonto un buen rato y terminamos
bailando descoordinadamente sobre mi cama, antes de decidir irnos a domir, y
quizá charlar un poco, cada uno en su cama.
- Buenas noches... - Dije, un poco mareado, mientras me tapaba con mis mantas
y me giraba de espaldas a Sacharissa.
- Buenash nochesh... - Oí que respondía ella a mis espaldas, y entonces noté
algo moverse tras de mí.
- ¡Ah! - Dije, girándome rápidamente - ¡Pero no te metas en mi cama!
- Jiji, es que hace fríooo... - Dijo ella, pegándose más a mí.
- ¡P-p-pues te tapas! ¡Pero vete a tu cama!
Sacharissa meneó la cabeza de lado a lado, parecía que se le fuera a desencajar.
- ¡A dormir contigo! - Dijo, poniéndome un brazo por encima.
Comencé a ponerme nervioso. Sacharissa estaba demasiado cerca. También estaba borracha,
lo cual me hacía desconfiar, pero no decía más que quería dormir conmigo, y
yo no sabía qué decía hacer. Decidí hablar un poco con ella antes de echarla
definitivamente a su cama. Traté de acumular valor, aprovechando el momento.
- Sacharissa...
- ¿Shí?
- Yo... Es que... Ejem. Verás. Hace tiempo que quiero decirte algo, y es que...
Bueno, yo... Que... Verás, Sacharissa, tú... A ver... Bueno, la cosa es que... -
Sacharissa me miraba con cara de asustada - Ejem, que... ¡Que tú me gustas mucho,
Sacharissa!
- ¡Oh! - Dijo, Sacharissa, sonriendo mucho - ¡Tú también me gustas mucho!
Y, tras decir esto, se acercó y me dió un pequeño beso rápido en los labios,
dejándome sin palabras. A continuación se quedó mirándome, sin dejar de sonreir.
Traté de recuperar la capacidad del habla en cuanto me repuse.
- ¿P-p-podrías repetir eso?
- ¿El qué? ¿Esto? - Dijo ella, y me dió otro rápido beso en los labios. Volví
a quedarme sin palabras por un instante.
- N-no, eso no... Quiero decir, eso también, pero me refería a lo que habías
dicho antes...
- ¿Qué tú también me gustas mucho?
- Sí, eso, ¿podrías repetirlo?
- Tú también me gustas mucho.
- Gracias.
Me quedé callado mirándola, sin saber qué pensar, mientras ella comenzaba a
mirarme con una adorable mirada de ensoñación.
- Oye... - Dije - Y... ¿Crees que mañana recordarás lo que ha pasado hoy?
Sacharissa inclinó su cara, con su mirada de ensoñación y los ojitos entrecerrados,
hacia la mía, y mi corazón comenzó a latir descontroladamente. Entonces abrió
su boca, muy cerca de la mía, y dijo, con un tono de voz adorable:
- Enho shuenio.
Para desplomarse a continuación sobre mí, quedándose dormida aparentemente al
instante. Traté de zafarme para dormir yo en su cama, pero no vi forma de hacerlo
sin despertarla. Finalmente me di por vencido, y decidí tratar de dormir sin
moverme, alzando la mirada al techo y susurrando:
- ¿Seré el tío más idiota del planeta?
26 Diciembre
Me desperté, aún sin abrir los ojos, y noté que no estaba apoyada en algo blando,
como la almohada, sino es... ¿un cuerpo?. Abrí los ojos muy lentamente, muy
muy lentamente, pensando en la resaca, pero no aparecía. Quizá las bebidas muggles
eran fuertes, pero no me produccían los efectos secundarios de las mágicas.
Eso era un punto a su favor. Me incorporé, y ví que Peter estaba echado sobre
la cama, completamente recto. Había dormido con una pierna sobre las suyas,
y un brazo también, así que no tenía escapatoria posible. Intenté apartarme,
avergonzada, ya que no recordaba como había llegado allí, ni que había pasado.
Cuando me levantaba de la cama y buscaba unos pantalones para ponerme - no,
tampoco sabía porqué no los llevaba - escuché un ruido detrás de mí, y me quede
fría. Pensé que quizás si que había pasado algo anoche, yo no me acordaba, y
él quería más, o...
- ¿Ya te vas a levantar? - me preguntó
- Oh, sí. - contesté sin darme la vuelta - estoy... buscando la ropa para vestirme.
- Ehm... pues yo... voy a... - silencio - ducharme, sí, eso, ducharme.
- Yo también. Bueno, contigo no, quiero decir, cuando salgas... Ahora voy a
mirar un poco los apuntes de... Historia de la magia, sí.
- Está bien. ¿Quieres que estudiemos luego algo? ¿Juntos?
- Claro, claro...
Seguí revolviendo frenética el cajón, hasta que oí que la puerta del baño se
cerraba. Cuando encontré unos pantalones, me los puse, y me senté en el escritorio.
Al ir a apartar el PHC (pergamino de hablar en clase), vi
que había algo escrito.
Bueno, no creía en absoluto que Peter hubiera hecho nada malo conmigo. Era
bueno, y era simpático, y esa mañana también se le veía avergonzado. Cuando
salió, guardé el pergamino y entré yo. Al rozarnos en la puerta, los dos dimos
un respingo, y nos miramos fugazmente. Me metí en la ducha, y bajo el agua caliente,
me relajé. Estaba muy cómoda, pero comenzaron a picar a la puerta, así que cerré
el grifo y cogí una toalla.
- ¿Sí?
- ¿Puedo entrar? Es que necesito coger una cosa que se me ha quedado dentro
y...
- Oh, es que estoy con la toalla. ¿No puedes esperar?
- Es que... me da vergüenza que lo veas...
- ¿Pero qué es? - miré alrededor, y ví unos calzoncillos tirados en el suelo.
- Ah, bueno, vale, sí... entra...
Me dí la vuelta, y oí la puerta que se abría. Sujeté la toalla con más fuerza
y me aseguré de que no se me viese nada por ninguna parte.
- Esto... es que están sucios, y... quería echarlos a lavar ya, y...
- No importa... ¿Porque no vas haciendo el desayuno para cuando salga?
- Sí, claro sí, pero... no estaban... manchados ni nada por el estilo, ¿eh?
Sólo usados...
- Vale, sí, no te preocupes, tampoco hace falta que me des explicaciones...
Terminé se secarme, de vestirme y de cepillarme el pelo. Me había crecido bastante
desde el curso anterior y ya me llegaba algo más abajo de los hombros. Una media
melena lisa, oscura, muy Slytherin, que dejé suelta para que se secase antes.
Me puse una camisa blanca y otra de las faldas del colegio. No solía sacar mucha
ropa de casa, sólo un par de cosas para Hogsmeade, y una de ellas ya se había
mojado con la lluvia del día anterior. Bajé al comedor, donde me esperaba Peter
leyendo el periódico del día. Me senté a su lado, acercando la silla levemente
para mirar que estaba leyendo. Aparte de unos artículos poco interesantes, había
otro con un titular que decía: "Los jóvenes ingleses inician su vida sexual
con una media de entre 15 y 16 años"
- ¿Estabas leyendo eso? - le señale al artículo, mientras me ponía roja.
- ¿El qué? - también su rostro comenzó a cambiar de color - No! No! Qué va!
Era... este otro...
- Da igual... quiero decir... puedes leerlo... Es información...
Desayunamos tranquilamente, sin ningún incidente, aunque tensos y nerviosos.
Y yo ni siquiera sabía por qué lo estaba. A mi me gustaba Stebbins, y aunque
no me hiciera ni caso, no creía que mis sentimientos hubiesen cambiado. Tampoco
creía que pudiese gustarme Peter. Era mi amigo, un buen amigo, pero nada más.
Y era simpático. Y a ver, feo tampoco era. Se podía decir que era monillo. Pero...
- (...) sofá?
- ¿Perdona? ¿Qué has dicho?
- Qué si nos vamos a sentar al sofá.
- ¿No dijiste algo de estudiar?
- ¿Tú que prefieres?
Nos sentamos, uno en cada extremo del sofá. Al cabo de un rato, comenzamos a
hablar de tonterías. De las clases, de las salidas a Hogsmeade, de los profesores,
de nuestras familias... Entonces me dí cuenta de toda la confianza que habíamos
cogido en tan poco tiempo, y de lo poco que sabía de ciertas cosas, que en realidad
me interesaban.
- Oye... - le pregunté - y tú... es decir, ¿te gusta alguna chica?
- Vaya - se movió, incómodo, y desvió la mirada - Bueno, sí. Me gusta. Pero
es una causa perdida.
- Vamos, no será para tanto. ¿Por qué crees que no tienes posibilidades?
- Porque le gusta otro. No sé. ¿Tu qué harías en mi situación?
- Pues no lo sé. Supongo que yo también estoy en tu situación.
- Ah sí? Bueno, claro. Ya he visto Stebbins con Vince.
- Hombre, no es solo eso. No solo existe Stebbins en mi mundo. Además, no creo
que siga toda la vida detrás de él, ya que no parece demasiado interesado. Y
soy tonta, pero no tanto.
- Y quienes son esos otros afortunados? Keith quizás? Os besasteis, verdad?
- Hum. Bueno, sí. Quiero decir, Keith no me interesa. Es sólo un amigo, nada
más. Pero nos besamos, sí, pero... como un juego. No fue nada.
- Entonces... podrías... podrías besarme a mí como si fuese un juego?
- A tí? Pues... no lo sé... Supongo...
- Entonces... por qué no lo haces?
- Cuando? Ahora? - me puse nerviosa, sin saber que hacer
- Pues sí...
- Oh, bueno, claro, sí, venga...
Nos juntamos, cerramos los ojos, y nos acercamos, lentamente, hasta que nuestros
labios se tocaron. Peter se apretó un poco más contra mí, y yo entreabrí los
labios. Noté como su lengua entraba en mi boca, muy poco, para apartarse al
instante.
- Perdona! No quería! Es sólo que...
- La costumbre, verdad? No te preocupes, no pasa nada. No me molesta. - le sonreí.
- Bueno, ahora solo te queda conseguir una capa de invisibilidad para que nos
acostemos debajo de ella - me reí.
- Espera, lo dices en serio?
- Claro! Si eres capaz de conseguirla...
Durante el resto del día, no sucedió nada más interesante. Simplemente, seguimos
hablando, animados, y bastante relajados. Comimos lo que encontramos por la
nevera, y nos fuimos a estudiar un poco, hasta que a mitad de la tarde llegaron
sus padres. Peter intentó averiguar algo de la reunión, pero parecían no querer
decir nada al estar yo presente. Nos fuimos a la cama muy pronto, porque estabamos
cansados, a nuestras respectivas camas. Antes de acostarme, me fui hacia él
y le di un pequeño beso, y le susurré un buenas noches. Me dormí pensando que
ojalá pudiese estar otra vez en su cama...
28 Diciembre
Me desperté esa mañana bastante más tarde lo que tenía pensado. Me vestí y bajé
a desayunar lo poco que quedaba en la mesa. Cuando terminé cogí una chaqueta
y un paraguas, ya que estaba lloviendo a cantaros.
- ¿A dónde vas? - dijo mi madre
- Tengo que hacer un recado
- Bueno, pero no tardes. Y abrígate bien, que esta muy frío
- Si mamá
En el camino hacia la tienda donde había dejado arreglando el reproductor me
encontré con Cloe. Nada más verla un escalofrío me recorrió el cuerpo. Cloe
iba vestida con una falda vaquera bastante corta, con unas medias muy finas
y con zapatos de tacón alto y de aguja; por la parte de arriba llevaba una camiseta
de manga corta y un jersey de lana de esos que más que abrigar solo sirven de
adorno.
- ¿Vas muy abrigada, no? - le dije
- ¿Tú crees? Claro debería haberme puesto la camisa de tirantes en vez de esta
- contesto muy convencida
- Vamos a ver Cloe, ¿Es que tu no tienes frío? Que te guste ir a la moda y seas
la fashion de la familia no quiere decir que tengas que llegar a esos extremos.
Acabaras por coger una neumonía
- Ale, ya déjalo, sabes muy bien que no hago caso a lo que me decís. ¿Vas a
por el discman?
- Si
- Pues te acompaño
El resto del viaje hasta la tienda lo pasamos hablando de esto y lo de más allá.
Pero lo curioso del día paso en la tienda. El dependiente me dijo que ya lo
tenia listo, pero que cuando lo fue a cerrar, la tapa le cayo tan fuerte que
le hizo una herida en los dedos porque estaba muy apretada. Después de salir
de la tienda mi prima me ofrecio ir a su casa para probarlo.
Cuando llegamos ya era la hora de comer, por lo que tuve que llamar a mis padres
para que me dieran permiso y me dejasen quedarme allí. Durante la comida Cloe
no paro de preguntar porque teníamos teléfono si no lo necesitábamos.
- Pero entonces no podríamos llamaros a los demás - le dije
- Aaaah. Bueno que mas da, vamos a mi cuarto a ver si de verdad funciona el
discman - me dijo
Cuando entramos en su cuarto cogí mi bolso y saque el reproductor.
- Dámelo, ya lo hago yo, no vaya a ser que tu te lo vuelvas a cargar - me dijo
quitándomelo de las manos
- Todo tuyo
Con esto se fue hasta la estantería de la que sacó un disco de los Beatles,
lo puso en el reproductor y lo cerro demasiado fuerte.
Me quede un poco más en su casa hasta que me dí cuenta de que me tenía que ir.
Cuando llegue me meti en la habitación y cogi el pergamino, ya que hacía
tiempo que no hablaba con nadie, pero nadie contestó, así que alcancé el libro
que tenía en el escritorio y me quede leyendo hasta bien entrada la noche